Revista Ecos de Asia

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This article was written on 12 Jul 2017, and is filled under Arte.

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Chôjugiga: Una pieza clave de la identidad artística japonesa

Tal como menciona, González Varas, en un estudio realizado sobre la identidad por Olga Lucía Molano:

La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como la lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias…[1]

 

Una de las escenas más ilustrativas y reconocibles del Chûjugiga. Imagen disponible en Wikipedia.

En este aspecto, los e-makis que componen la obra Chôjû-jinbutsu-giga, también conocidos como  Chôjugiga -traducidos como caricaturas de animales antropomorfos- son sin duda una de las claves de la actual identidad nipona, no solo a nivel estilístico, sino simbólico. Se han convertido en un referente por la crítica que realiza sobre la sociedad japonesa al final del Periodo Heian (794-1192)  y principios la Era Kamakura (1192-1333).

Pero estos rollos o e-makis no son solo una sátira,[2] sino que están considerados como una obra de arte en sí misma, siendo uno de los Tesoros Nacionales del país. Hoy día, por suerte, aún pueden observarse si se visita el Museo Nacional de Tokio o el Museo Nacional de Kioto.

Sin embargo, el paso del tiempo, como bien sabrán aquellos que se dedican a preservar el patrimonio, castiga de manera injusta a toda huella o testimonio pasado. Así, en la actualidad y  por suerte aún se conserva la obra intacta, pero desgraciadamente poco se sabe de su origen, que data de finales del XII e inicios del XIII. En cuanto a la autoría de la obra, y a pesar de no estar confirmado, algunas diferentes fuentes[3] la atribuyen al monje budista Toba Sojo (1053-1140). La falta de evidencia, la variedad de estilos y la prolongación temporal de la ejecución de la obra, hacen muy probable la intervención de varios artistas en la misma.

            ¿Qué es el Chôjugiga?

Detalle del primer e-maki del  Chôjugiga. Imagen disponible en Wikipedia.

No dejamos de hablar de esta obra, pero realmente, ¿sabemos lo que es Chôjugiga? Se trata de un conjunto de e-makis[4] en los cuales se narran diferentes escenas de animales comportándose como humanos. El primero de ellos, el más famoso, mide cerca de diez metros, siendo el más largo de los cuatro que conforman la obra.

Chôjugiga fue especialmente popular entre las altas clases sociales de la época, así como en el ámbito religioso. No podemos olvidar que la rigidez social japonesa[5] dificultaba enormemente la divulgación de este tipo de obras, convirtiéndose en piezas elitistas de las clases burguesas que aparecieron a partir del Periodo Heian. No obstante, los cambios políticos y sociales sufridos apenas unos siglos después hicieron que esta obra fuera conocida también entre las clases populares.[6]

En la actualidad, y valorando aún más si cabe esta obra por haber sobrevivido a las inexorables corrientes del tiempo, se ha trabajado arduamente por su conservación. Por este motivo, los e-makis que conforman el Chôjugiga están considerados como bienes patrimoniales de sumo valor. Así, su salvaguardia la comparten los dos museos más importantes del país, a pesar de que su emplazamiento original se atribuye al templo Kôsanji, en Kioto.[7] No obstante, y para quien tenga el placer de visitar este monumento, podrá contemplar una copia del mismo.[8]

Fotografía que muestra la exposición de uno de los e-makis del  Chôjugiga en Kioto. Imagen disponible en Flickr.

Hoy día el ideario japonés tradicional podemos encontrarlo dentro de un sinfín de movimientos que promueven y divulgan su cultura. De este modo, el Chôjugiga, al igual que sucede con La gran ola de Kanagawa (Hokusai, 1830-1833),[9] se han convertido en símbolos del imaginario nipón en el panorama internacional.

            Simbología y contexto: la sátira como crítica sociales

Para entender la creación de esta obra y su relevancia, hay que remontarse al contexto en el que nació. En este caso, sabemos que la cultura japonesa de los siglos XII y XIII estaba imbuida dentro de una burbuja a modo de crisálida que le impedía toda influencia extranjera. Tan solo su relación con China había sido su punto de contacto con el exterior.[10]

Gracias a la influencia llegada del continente, las técnicas artísticas trabajadas dentro del gran imperio asiático fueron introducidas en la nación donde nace el sol: aspectos como el dibujo, la estética, el lacado japonés beben directamente del practicado en China. Éstas, al mezclarse con la cultura autóctona, crearon una idiosincrasia única que configuran la identidad artística japonesa.[11]

En este punto, llama la atención, al contemplar sus delicadas líneas y complejas composiciones, cómo algo tan humilde como el papel y la tinta, pueden llegar a formar una obra de tal trascendencia. Al observar detenidamente el estilo que prevalece en sus dibujos, podemos afirmar que ya existe una verdadera identidad artístico-cultural en el País del Sol Naciente. Tal como menciona G. B. Sansom  en su libro Japón: Una historia cultural corto:[12]

Son un verdadero fruto del ingenio nativo; no deben nada a China más allá de una vaga la deuda a su tradición artística más antigua; y dan testimonio de que la reacción contra las solemnidades del arte budista que hemos notado.[13]

No solo a nivel estético es de gran riqueza, sino también a nivel simbólico. Al observar la iconografía del Chôjugiga, nos sorprende contemplar esta crítica a la alta sociedad japonesa, y más aún sabiendo del triple culto que cumplía la misma -a la familia, al clan y por supuesto, al emperador[14]-. Pero la convivencia interreligiosa no siempre fue sencilla, lo cual lo evidencian cambios como la Política Sakoku implantada en el shogunato Tokugawa.[15]

En este sentido, si bien aún no existían de forma manifiesta las tensiones posteriores, sí que se manifestaba este tipo de crítica religiosa de forma gráfica. De este modo, Chôjugiga puede entenderse como una crítica al budismo, desde la perspectiva sintoísta. Muestra de ello ha sido la animalización de los monjes, convirtiéndolos en zorros, ranas o conejos, elementos vivos predominantes en el  sintoísmo.[16]

Extrapolando levemente este hecho, podríamos entender esta obra gráfica al compararla con una obra clásica de la literatura castellana, El lazarillo de Tormes. Ni mucho menos ha de entenderse como una influencia mutua de ambas obras, ya que aún faltarían un par de siglos para que españoles y japoneses se conocieran,[17] pero, en ambas obras la metáfora y la sátira aparecen de forma sutil para retratar a la sociedad de la época. Esto hace que Chôjugiga sea una obra adelantada a su tiempo.

            La repercusión del  Chôjugiga: el nacimiento del manga

No podíamos terminar este artículo sin hablar de una de las grandes repercusiones que se atribuyen a esta obra centenaria. Y es que el cómic japonés o manga se ha convertido, entre otras, en una de las huellas de la cultura japonesa actual.

Su origen directo nace de la mano de Osamu Tezuka, considerado el padre del manga. Influenciado por el trabajo de Walt Disney y los Hermanos Fleicher creó figuras icónicas como la Princesa Caballero, o Astroboy. Su trabajo creando formatos, composiciones, géneros y un estilo propio le hacen más que merecedor del título de manga no kamisama, o dios del manga.

Sin embargo, el trabajo de Tezuka no es único, existiendo precedentes históricos sobre los cuales se ha construido el ideario actual. Entre ellos, encontramos la obra de Katsushika Hokusai (1760-1849), quien acuñó el término manga para referirse a unos volúmenes de bocetos que realizó durante la etapa final de su carrera, los llamados Hokusai manga (1814-1849).[18]

No obstante, muchas fuentes discuten acerca de un precedente anterior a la obra del grabador y dibujante del ukiyo-e. Se atribuye de este modo, el origen cultural del manga a la sátira y la crítica realizada de forma gráfica en el  Chôjugiga.[19] Y es que, se trata de una de las primeras historias japonesas que han sido narradas gráficamente, creando escenas diferentes y pudiendo continuar el movimiento del personaje a  lo largo del despliegue del e-maki. De este modo, y aunque estéticamente apenas guarda relación con la estética del manga contemporáneo, puede vislumbrarse cierta relación en la continuación de la historia, que de forma primigenia se realiza en la obra muchos siglos antes de la aparición de la obra de Tezuka.

            Cerrando el círculo

Es curioso como el paso del tiempo va dejando huella en nosotros, y va conformando la cultura y la sociedad en la que vivimos. Gracias a ello, y a la conservación de aquellas huellas que nos van legando, hoy día podemos disfrutar de obras tan maravillosas como el Chôjugiga. Las corrientes por las que discurre el tiempo, a veces terminan por convertirse en fuente de inspiración para creaciones posteriores, mientras que otras, vuelven a su cauce. Así la sociedad se regenera, con una mirada nueva hacia el futuro, pero partiendo del pasado.[20]

Sin embargo, y por continuar con esta metáfora tan explicativa, en otras ocasiones, las aguas vuelven a su cauce, creando nuevos guiños a obras pasadas. Este es el caso de la famosa compañía de animación Studio Ghibli, quien a modo de homenaje ha creado un pequeño corto animado sobre la obra aquí tratada, Chôjugiga[21].

Contemplando el mismo, podemos ver los vestigios de lo que sería una animación inicial, que a través de una mirada inocente, realiza un perfecto retrato de una sociedad pasada. Los delicados trazos de la pequeña animación hacen que aún apreciemos más la delicadeza, composición y simbología de la obra original. Y en este punto solo cabe preguntarse cuál será la siguiente pieza que conforme el ideario cultural japonés, y más aún, qué nueva creación llegará a la altura de esta obra tan singular.

Para saber más:

  • Biblioteca Digital, Anime : generando identidad cultural, Ultima visita 20/07/2016.
  • Corto sobre Chöjugiga. Última visita 15/07/2016.
  • Cullen, Lara M. A History of Japan, 1582-1941. Cambridge, Cambridge University Press, 2003, p. 39.
  • Hearn, Lafcadio, Japón, un intento de interpretación Madrid, Ed. Satori, 2009.
  • García Gutiérrez, Fernando. Japón y Occidente: Influencias recíprocas en el arte Sevilla, E. Guadalquivir, 1990.
  • Gian Carlo Calza, Hokusai, Londres. Phaidon Press Limited, 2004.
  • Kawabata, Yasunari, Japón, Valencia, Mas Ivars Ediciones, 1971.
  • Kazuko, Yoda. Japanese picture books. Tokio, Japan Library Association, 2012.
  • Lee, Karen, “The Philosophic Significance of the Comic” en Philosophy East and West, University of Hawaii Press, n.º 2, 1976, pp. 237-246.
  • Molano, Olga Lucía. “La identidad cultural, un concepto que evoluciona” Revista Ópera, nº7,  2007, pp. 69-84.
  • Plutschow Herbert E. Historical Kyoto: With Illustrations and Guide maps, Londres, Japan Times, 1983.
  • Sansom, George Bailey. A Short Cultural History. Tokio, Rutland, Vt.1931.
  • Sueiras Prieto, María del Mar. “El concepto de Horizontalidad, el denominado método continuo en las representaciones de la naturaleza del arte chino y japonés” ASRI, Arte y Sociedad, nº10, 2016, pp. 1-12.
  • Recursos web: The physiological society of Japan. Choju-Giga Disponible aquí. Ultima visita 14/07/2016.
  • Wilson, Brent. “Becoming Japanese: Manga, Childern’s Drawings, and the Construction of National Character” Liora Bresler, Christine Marmé Thompson, The arts in children’s lives, Springer Link, 2002. Disponible aquí. Última visita 14/07/2016.

Notas:

[1]   Molano, Olga Lucía. “La identidad cultural, un concepto que evoluciona” Revista Ópera, nº7,  2007, pp. 69-84

[2]   Sansom, George Bailey. Japón, Una historia cultural Corto. Tokio, Rutland, Vt.1931.

[3]   Lee, Karen, “The Philosophic Significance of the Comic” en Philosophy East and West, University of Hawaii Press, n.º 2, 1976, pp. 237-246.

[4]   Sueiras Prieto, María del Mar. “El concepto de Horizontalidad, el denominado método continuo en las representaciones de la naturaleza del arte chino y japonés” ASRI, Arte y Sociedad, nº10, 2016, pp. 1-12.

[5]   Hearn, Lafcadio, Japón, un intento de interpretación Madrid, Ed. Satori, 2009.

[6]    Recordemos que durante el Periodo Heian hubo un auge de los movimientos militares. Ya entrando en el periodo Kamakura, el país donde nace el sol comenzó a independizarse considerablemente de la influencia china llegada siglos atrás. Kawabata, Yasunari Grandes civilizaciones. Valencia, Mas-Ivars Ediciones. 1971. p 33.

[7]   Plutschow Herbert E. Historical Kyoto: With Illustrations and Guide maps, Londres, Japan Times, 1983.

[8]     Multitud de obras artísticas y patrimoniales en diferentes naciones han seguido este criterio, colocando un facsímil o copia en el emplazamiento original o atribuido, protegiendo el original en una institución que cuente con las necesarias medidas de conservación y restauración. Ejemplos de ello lo podemos ver en el David de Miguel Angel, la cueva de Altamira…

[9]     Una de las obras más populares del artista ukiyo-e. Calza, Gian Carlo, Hokusai. Londres, Phaidon Press Limited, 2004.

[10] Hearn, Lafcadio, Japón, un intento de interpretación Madrid, Ed. Satori, 2009.

[11] Ibidem.

[12]  Traducción del autor. Obra original: Sansom, George Bailey. A Short Cultural History. Tokio, Rutland, Vt.1931.

[13]  Traducción del Autor. Texto original: “They are a true fruit of the native wit; they owe nothing to China beyond a vague debt to her older artistic tradition; and they bear witness to that reaction against the solemnities of Buddhist art which we have noticed.” Sansom, George Bailey. A Short Cultural History. Tokio, Rutland, Vt.1931.

[14] Hearn, Lafcadio, Japón, un intento de interpretación Madrid, Ed. Satori, 2009.

[15]  Las políticas sakoku, fueron implantadas muchos siglos después de la creación del  Chöjugiga, en el siglo XVII. No obstante, evidencian el hermetismo de Japón durante largo tiempo, así como las persecuciones religiosas sufridas por oleadas a “las religiones foráneas”. De ello habla de forma muy precisa y explicativa Lafcadio Hearn en Japón, un intento de interpretación, Madrid, Satori, 2009

[16]  The physiological society of Japan. Choju-Giga Disponible aquí Consultado el 14 de Julio de 2016

[17]  Hasta 1542-1543 no llegó el primer barco europeo a las costas japonesas. García Gutiérrez Fernando, Japón y Occidente: Influencias recíprocas en el arte Sevilla, E. Guadalquivir, 1990.

[18]  Se trata de una recopilación de trabajos agrupados en quince  volúmenes, donde se recogen obras de todo tipo, desde dibujos sobre flora y fauna a escenas de la vida cotidiana. Están publicados en tres tonalidades: negro, gris y rosáceo.

[19] Wilson, Brent. “Becoming Japanese: Manga, Childern’s Drawings, and the Construction of National Character” Liora Bresler, Christine Marmé Thompson, The arts in children’s lives, Springer Link, 2002. Disponible aquí. Última visita 14/07/2016.

[20]  De la regeneración también nos habla el sintoísmo, así como el budismo, dos de las religiones más influyentes dentro de la cultura japonesa.

[21]  Corto sobre Chöjugiga. Disponible aquí Consultado el 15 de Julio de 2016

avatar Macarena Torralba García (1 Posts)

Soy licenciada en Bellas Artes la especialidad de Conservación y Restauración del Patrimonio por la U. de Sevilla. Actualmente estoy cursando los estudios de Diseño Gráfico en Córdoba y realizando la tesis doctoral en Sevilla. Ésta última versa sobre patrimonio japonés en la ciudad hispalense, y las relaciones artísticas entre el arte de Extremo Oriente y Europa.


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