Revista Ecos de Asia

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This article was written on 15 Dic 2016, and is filled under Arte, Crítica.

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Crítica de Arte: “Earth & Sky”, de Naoaki Sakamoto

Earth & Sky, de Naoaki Sakamoto

Exposición en galería Michel Soskine

C/ General Castaños 9, 28004 Madrid

www.soskine.com

Hasta el 14 de enero de 2017.

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Vista de la exposición de Naoaki Sakamoto. Foto de Cristina Nualart.

A primera vista, las obras en esta exposición parecen pinturas caligráficas. Sin embargo, los surcos de tinta embebida, salpicada o diluida son parte intrínseca de una creación más matérica. Son papel de artista, por cuya misma pulpa fluyen los trazos de color en gamas de negro, gris y siena. Así como la porcelana no es divisible de su esmalte, estas obras de papel artesanal llevan encarnadas en su fibra gestos marcados con tinta, ceniza o pigmentos naturales. La primera exposición individual en España de Naoaki Sakamoto (Ibaraki, Japón, 1948) presenta veinte piezas de papel tradicional Nihon-shi, montadas sin enmarcar, en los dos formatos verticales de la tradición japonesa (181 x 66 cm y 100 x 74 cm.).

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Detalle del borde del papel, obra de Naoaki Sakamoto en galería Michel Soskine, Madrid. Foto de Cristina Nualart.

De joven, Naoaki Sakamoto dejó su trabajo en Tsujiki, el famoso mercado del pescado fresco en Tokyo, para dedicarse al papel, un material que en Japón tiene usos decorativos, simbólicos, arquitectónicos y espirituales. Hace más de mil años que Japón desarrolló el papel artesano de mejor calidad, con colores y texturas que ejemplifican una maestría de fabricación, centenios antes de que las técnicas se conociesen en Europa. Se estima que a finales del siglo XIX unos diez mil talleres en Japón fabricaban papel. Ahora quedan cerca de quinientos productores, pero preservan la maestría ancestral. Tanto es así que en 2014 la UNESCO declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el proceso manual de creación de papel japonés. Los centros artesanos de Japón elaboran un papel de gran pureza, hecho con fibras bastas derivadas de cortezas ricas en celulosa, lo que confiere flexibilidad y resistencia al producto final, aunque éste sea muy fino. El proceso de fabricación requiere macerar, raspar y lavar las fibras, hervirlas, a veces con sosa cáustica o ceniza, pero jamás con blanqueantes químicos. La pulpa se tamiza en moldes que deben secarse al sol. Las variaciones nacen de remover dentro de la pulpa húmeda material vegetal, posos de café, fibras largas o pedazos de otros tipos de papel, dando lugar a texturas y colores únicos. El color del papel se puede variar tiñendo la pulpa antes de drenar cada hoja de papel, o pintando el tinte sobre el papel terminado. Podemos imaginar el disfrute de crear de un modo tan lento y cuidadoso, que hace que cada hoja de papel tenga pequeñas variaciones irrepetibles. Estos papeles, al fin y al cabo, deben funcionar para tapizar interiores, para envolver regalos o para manifestar sentimientos religiosos.

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Detalle del borde del papel, obra de Naoaki Sakamoto en galería Michel Soskine, Madrid. Foto de Cristina Nualart.

A pesar del tamaño modesto de la galería Soskine en Madrid, hubiese sido posible exponer estas obras de arte en no lejana compañía de una selección de fibras, materiales y herramientas sin romper la mágica atmósfera zen de esta bellísima muestra. Los utensilios alargarían la sensación de lentitud, evocando el milenario proceso de fabricación del papel, el que ha motivado a Naoaki Sakamoto primero a estudiar el papel y luego a hacerlo él a mano.

Sakamoto mostró un temprano interés por el papel especial para grabado xilográfico (incisión en madera) y libros impresos con xilografías, lo que le llevaría a relacionarse con artistas contemporáneos. Uno de ellos le pidió papel teñido con azul índigo. Investigando, Sakamoto encontró esta rareza en un antiguo centro de fabricación de papel en la isla de Shikoku, casualmente cerca del lugar de origen de su padre. Después de unos veinte años de trabajo con el humilde material, Naoaki Sakamoto abrió en marzo de 1984 una tienda de papel artesano, Shiho Nao, en Sengoku, Tokyo. Su negocio ofrece únicamente papel de centros productores que él ha visitado personalmente, para verificar que el proceso de fabricación es óptimo. Comercia con unos treinta centros papeleros artesanos en Japón, muchos de los cuales sobreviven gracias a él. De China, país que inventó el papel, Sakamoto no ofrece nada, porque los fabricantes del papel de mayor calidad en ese país no permiten a extranjeros observar el proceso de producción. Sakamoto sí ha sido invitado a conocer los secretos de la fabricación de algunos papeles de Nepal, Francia, Dinamarca o Inglaterra.

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Detalle de trazo caligráfico, obra de Naoaki Sakamoto en galería Michel Soskine, Madrid. Foto de Cristina Nualart.

El profundo conocimiento de Sakamoto se ha construido con la observación de técnicas durante viajes a lugares remotos de Asia y otros continentes y con su práctica haciendo papel a mano. Sakamoto ha adquirido tal expertizaje que se ha convertido en un referente mundial en papeles artesanos.  Muchos creadores de libros de artista realizan estancias en su taller. Notos artistas occidentales como Robert Rauschenberg, Richard Serra, Frank Stella, Jean Tinguely y Nikki de Saint Phalle se han beneficiado de su sabiduría.

Además de con otros artistas, Sakamoto también trabaja con conservadores que restauran y reparan manuscritos, libros y obras sobre papel. Más importante aún, Sakamoto trabaja con sensación de paz, la que el papel le transmite, y que él dispersa a través de sus meditaciones estéticas. Visitar esta exposición es respirar aire de bosque de bambú. El sentimiento de calma que guió a Sakamoto al universo del papel circula por el cubo quizás demasiado blanco de la galería. La claridad de las paredes traiciona el espíritu nipón. Unas paredes empapeladas asaltarían menos a las obras, dejándolas flotar más sensualmente. Este detalle expositivo indica que los europeos no hemos entendido la sabiduría arquitectónica de Junichiro Tanizaki, cuyo sugerente ensayo Elogio de la sombra comunica la misma pausada y suave atmósfera que las obras expuestas.

Para saber más:

Sakamoto, Naoaki, Paper Across Continents, Tokyo: Sanshodo Insatsu, 2000.

avatar Cristina Nualart (6 Posts)

Miembro del Grupo de Investigación Asia (GIA) y doctoranda en Historia del Arte, en la Universidad Complutense, Madrid. Ha vivido 6 años en Asia, de los cuales 4 en Vietnam, donde era profesora en RMIT University.


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