Revista Ecos de Asia

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This article was written on 14 Sep 2017, and is filled under Crítica.

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Crítica: “El teniente otomano” (2017)

El exotismo oriental del antiguo imperio otomano es siempre un reclamo interesante en el cual ambientar dramas de época, y eso es lo que parece prometer El teniente otomano:[1] una historia de amor épica situada en la región de Anatolia durante la Primera Guerra Mundial, con triángulo amoroso incluido. Pero la comparación con otros clásicos de similar premisa, ya sea Casablanca (1942), Doctor Zhivago (1965) o Memorias de África (1985), es tan inadecuada que resulta casi ofensiva.

Cartel de la película.

Lillie (Hera Hilmar) es una joven enfermera de Filadelfia que, impresionada por una conferencia del doctor Jude (Josh Hartnett), decide embarcarse en un peligroso viaje para llevar ayuda a las empobrecidas regiones de Anatolia, a pesar de la oposición de su familia. Tras una larga travesía hasta Estambul, se encuentra en una zona del mundo que está al borde de la guerra, por lo que necesitará escolta militar para llegar a su destino. Es entonces cuando entra en contacto con el atractivo teniente de la armada turca Ismail (Michiel Huisman – el segundo Daario Naharis de Juego de Tronos-), que da nombre al filme. Superando diversos inconvenientes, ambos llegarán hasta el hospital rural donde trabaja el doctor Jude, ayudado por Woodruff (Ben Kingsley). En mitad de las tragedias de la guerra se desarrolla un triángulo amoroso que sustenta, sin mucho éxito, el peso narrativo de la película.

Los tres protagonistas en un momento del filme.

A pesar de lo interesante de la premisa, que hace prever un melodrama épico, el romance entre los protagonistas resulta poco creíble y totalmente falto de pasión. La ya manida historia de los amantes de religiones opuestas que luchan contra las adversidades en un medio hostil queda aquí reducida a un par de detalles en los que se aprecia el choque cultural, como son el momento en el que Ismail lleva a Lillie a la Mezquita Azul, o cuando ambos observan el Monte Ararat, donde varó el arca de Noé, e Ismail aprovecha para relatarle la versión islámica de Adán y Eva (con claras intenciones románticas). Sin duda las montañas y paisajes de la actual Turquía resultan por momentos más atrayentes que el romance en sí, relatado a través de un guión verdaderamente pobre.

Ismail (Huisman) y Lillie (Hilmar) contemplan la Mezquita Azul de Estambul.

El otro punto que a priori podría resultar significativo es el del contexto histórico, puesto que pocas películas históricas ambientadas en la Primera Guerra Mundial optan por el frente oriental de dicha contienda. Sin embargo, es tal vez este el mayor pecado del filme: tratar con un falso objetivismo el enfrentamiento entre turcos y armenios. Entre 1915 y 1923 el Imperio Otomano llevó a cabo una serie de deportaciones forzosas entre los armenios que poblaban el territorio, masacrando a la población y acabando con la vida de más de un millón y medio de personas aunque, aún a día de hoy, el gobierno turco rechaza la idea del genocidio armenio. En esta película, que cuenta con financiación turca en su producción, el conflicto entre turcos y armenios queda deslavazado en medio de la guerra, justificando en cierta medida los hechos y dando a entender que se cometieron actos barbáricos por parte de ambos bandos. Aún resuenan en nuestros oídos los ecos del many sides de Donald J. Trump, denunciando los actos violentos en las marchas de los nacionalistas blancos de Charlottesville (Virginia) por parte de ambos lados. La tibieza con la que el presidente de Estados Unidos rechaza al KKK y la falsa neutralidad de El teniente otomano no pretenden sino un lavado de cara de los episodios más oscuros en el nacimiento de estas dos naciones.

Ismail a caballo

Las reacciones no se hicieron esperar e, incluso antes de su estreno en Estados Unidos, la película ya contaba con la desaprobación de los colectivos armenios estadounidenses: The Armenian Weekly publicó un comunicado denunciando la inexacta visión de la realidad que promueve el filme y animando al boicot del mismo.

Si bien esta es la cruz en cuanto a la plasmación cinematográfica del genocidio armenio, lo cierto es que hay otras películas que sí retratan este trágico episodio, como Ararat (2002), El padre (The Cut, 2014) o más recientemente La promesa (2016), que analizaremos próximamente en Ecos de Asia.

Tráiler de la película en Youtube.

Para saber más:

[1] El teniente otomano / The Ottoman Lieutenant  (2017) Duración: 106 min. País: Estados Unidos. Director: Joseph Ruben. Guion: Jeff Stockwell. Música: Geoff Zanelli. Fotografía: Daniel Aranyó. Reparto: Michiel Huisman, Hera Hilmar, Josh Hartnett, Ben Kingsley, Haluk Bilginer, Affif Ben Badra, Paul Barrett, Jessica Turner, Peter Hosking. Productora: Eastern Sunrise Films / Y Production.

avatar Laura Martínez (79 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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