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This article was written on 29 Feb 2016, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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Crítica: Piku (2015)

La industria de Bollywood produce anualmente un gran número de películas, muchas de las cuales no llegan a las carteleras europeas pese a su éxito en la India, debido a que son creadas principalmente para su consumo interno. Este es el caso de la novedad que hoy os presentamos: Piku,[1] estrenada en mayo de 2015 y una de las triunfadoras de los Filmfare Awards (los premios de la industria india), en la ceremonia celebrada el 15 de enero de 2016.

Cartel promocional de la película.

Cartel promocional de la película.

Piku, nuestra protagonista (interpretada por Deepika Padukone), es una mujer joven, moderna e independiente, que trabaja como arquitecta en la cosmopolita  Nueva Delhi. Allí convive con su anciano padre, de 70 años, Bhaskor Banerjee (al que da vida el famoso actor indio Amitabh Bachchan). A los achaques propios de la edad, se une su extrema hipocondría, así como una preocupación casi enfermiza por sus problemas de estreñimiento. Ambos personajes tienen una personalidad similar, que provoca numerosas tensiones y más de un desencuentro verbal. A pesar de todo ello, el amor que une a padre e hija es el que sostiene una relación basada en la total dependencia del anciano. Por su puesto, esta situación provoca inconvenientes laborales y sociales a Piku, que mantiene una relación casual con su compañero de trabajo Syed Afroze (Jisshu Sengupta).

La acción se acelera cuando Bhaskor chantajea emocionalmente a su hija para que le acompañe en un viaje a su ciudad natal: Calcuta. Ante las negativas del padre por tomar un avión, ambos deben embarcarse en una larga travesía por carretera, llevados por la compañía local de taxis. En el trayecto, irán acompañados por Rana Chaudhary (interpretado por Irrfan Khan y conocido por su aparición en La vida de Pi, 2012), un ingeniero civil que ahora es el dueño de la compañía de taxis y que debe hacerse cargo de la carrera ante la negativa de los demás conductores, debido al complicado carácter de Piku.

Es aquí cuando la película toma la forma de una road movie para profundizar en las emociones que convergen en el asfixiante micro-ecosistema de un monovolumen. Cada uno aprenderá a lidiar con las peculiaridades de los otros, a través de hilarantes conversaciones que suelen girar en torno a un mismo tema recurrente: el estreñimiento y sus remedios. Son precisamente los escatológicos diálogos uno de los puntos fuertes que aportan gran comicidad a un argumento que, por otra parte, poco tiene de humorístico.

Escena del filme donde vemos a los protagonistas en un momento de su viaje.

Escena del filme donde vemos a los protagonistas en un momento de su viaje.

En Calcuta, conoceremos algo más sobre las raíces bengalíes de la familia Banerjee, así como sobre su pasado, aunque no todas las incógnitas serán resueltas, ni siquiera al término del largo metraje (de más de dos horas), dejándonos con un imprevisible final abierto.

Rana y Piku paseando por Calcuta.

Rana y Piku paseando por Calcuta.

Esa imprevisibilidad es uno de los puntos fuertes del filme, unido a la comicidad de sus diálogos, que beben de los clásicos de la screwball comedy, con conversaciones absurdas en las que participan muchas personas y todos hablan muy rápido, que por momentos puede recordar a las películas de los hermanos Marx. Más aún cuando esos diálogos versan sobre el estreñimiento del padre. Algunas de estas batallas dialécticas tienen lugar entre Bhaskor y su cuñada (Moushumi Chatterjee): ambos actores coinciden aquí de nuevo tras ser una de las famosas parejas de Bollywood décadas atrás (en las películas Benaam, 1974, y Manzil, 1979).

Esta comicidad no debe llevar a engaño sobre el mensaje profundo del filme, que gira en torno al cuidado de los ancianos y a la responsabilidad de los hijos para con sus progenitores. Además, de forma subliminal, se tratan otros temas sociales relevantes, como el papel de la mujer en la actualidad, tanto en la India como en el resto del mundo. A este respecto, destaca la opinión del padre, que no quiere que su hija se case y “pierda su identidad sirviendo a otro hombre” porque eso sería una decisión “de bajo cociente intelectual”, como reitera en diversos momentos de la película. También el personaje de Rana se refiere a la independencia femenina cuando anima a Piku para que conduzca: “En Arabia las mujeres están luchando por su derecho a conducir, están siendo encarceladas por ello, ¿y a ti no te gusta conducir? Conducir libera a la mujer”. Si a eso le sumamos una moderna visión del matrimonio, alejada de la tradición india, y entendido como una opción vital y no una obligación social y familiar, podremos entender cómo Piku rompe una lanza en favor de la nueva mujer india.

Piku como imagen de la nueva mujer india.

Piku como imagen de la nueva mujer india.

Para saber más:

  • Tráiler en Youtube (sin subtítulos).
  • Ficha en IMDb.

Notas:

[1] Piku (2015) País: India. Director: Shoojit Sircar. Guión: Juhi Chaturvedi. Música: Anupam Roy. Fotografía: Kamaljeet Negi. Reparto: Amitabh Bachchan, Deepika Padukone, Irrfan Khan, Moushumi Chatterjee, Jisshu Sengupta. Productora: MSM Motion Pictures, Rising Sun Films, Saraswati Entertainment. Idiomas: Inglés, hindi y bengalí.

avatar Laura Martínez (81 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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