Revista Ecos de Asia

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This article was written on 28 Feb 2019, and is filled under Cultura Visual.

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“El gusto de Emma”: un apasionante recorrido por las experiencias de una de las mujeres más importantes del mundo gastronómico.

Todos conocemos la Guía Michelin, así como lo que representa que un restaurante u hotel figure en ella, pero poco sabemos de las personas que se encuentran detrás, de estos misteriosos inspectores que pueden hundir o ensalzar la vida de cualquier hostelero en cuestión de segundos. En El gusto de Emma, obra editada por la editorial catalana Ponent Mon, podemos ver este trasfondo de las conocidas Estrellas Michelin.

El gusto de Emma se trata de una historieta autobiográfica protagonizada por Emmanuelle Maisonneuve, o simplemente Emma, quien fue una inspectora de la Guía Michelin durante varios años. Esta escritora y experta gastrónoma colaboró y trabajó con dos de los chefs más reputados de la cocina francesa: Michel Bras, quien llegó a obtener tres Estrellas Michelin en el prestigioso restaurante Le Suquet (aunque la familia renunció a ellas en el año 2017 para poder sentirse libres y no depender tanto de los juicios de los inspectores gastronómicos), y Alain Ducasse, un chef que posee veintidós Estrellas y que tiene restaurantes mundialmente conocidos como el Hotel du Parc de París y Le Louis XV. Fue así como Emma se fue labrando un paladar que la llevó a convertirse en una de las grandes responsables del futuro de la gastronomía.

Pero El gusto de Emma no está escrito sólo por ella, sino que también es obra de Julia Pavlowitch, quien ha trabajado como periodista gastronómica, y Kan Takahama, mangaka japonesa que se encarga del dibujo y de la que Ponent Mon ha publicado varias obras, como Mariko Parade, El último vuelo de las mariposas o Ciudad de Yotsuya, barrio de Hanazono. Estas tres escritoras y artistas colaboraron juntas en esta obra que fue publicada por Editions des Arènes en Francia el pasado año, tras lo cual Ponent Mon lo hizo en España.

Portada de El gusto de Emma, de Ponent Mon.

Centrándonos ya en su contenido, lo primero que hay que destacar es el argumento de la misma. Sigue la historia de Emma, una joven apasionada de la gastronomía que tiene el sueño de convertirse en inspectora de la Guía Michelin, algo que consigue a las pocas páginas de empezar a leer esta historieta. Es a partir de entonces cuando comienza su travesía por Francia: París, Lyon, la Borgoña, los Pirineos Orientales, las provincias del extrarradio…, yendo de restaurante en restaurante y de hotel en hotel sin descanso. Al leer la obra uno se da cuenta de que no es nada fácil ejercer este trabajo, pues además de recorrer miles de kilómetros al año, deben comer en dos restaurantes al día (no pasando más de treinta minutos en cada uno de ellos) y visitar otros establecimientos, teniendo que, por las noches, elaborar los informes de cada uno de los sitios, ¡y todo ello sin tomar notas!

Este esfuerzo de los inspectores hace de su vida una travesía, resultándoles difícil echar raíces o tener una familia. Es este último el problema que tiene Emma, aunque más bien es la sociedad la que lo tiene con ella. Parece que no ocurre nada si es un hombre el que se encarga de viajar por toda Francia, alejándose de la vida familiar, pero si es una mujer la cosa cambia, pues en la sociedad contemporánea todavía perdura la idea de que una mujer no está completa sin tener una familia, sin tener hijos, sin tener un marido… Menos mal que existen en el mundo personas como Emma que no se amedrenta ante nada y que son capaces de luchar por sus sueños cueste lo que cueste. De hecho, es durante las pruebas de inspección cuando a nuestra protagonista se le comentan estas cosas, dándonos una respuesta magistral:

A mí lo que me hace feliz son la cocina, los desafíos y los descubrimientos. Yo soy de esas. Tal vez a usted y a sus colegas les sorprenda, pero hay mujeres que no desean una «actividad profesional tranquila». Tengo ganas de aprender, de formar mi paladar, de comprender cómo se construye… cómo se construye el gusto, el de verdad, el único, singular, inimitable… cómo se consagra toda una vida a conseguirlo y a compartirlo con los demás. Quiero entender como los chefs, la chefs, los hosteleros… los construyen, lo comparten y ofrecen bienestar a sus clientes. Hasta donde alcanza mi memoria, en mi casa siempre hemos llevado la cocina en el corazón. Esa ha sido mi educación en lo que llevo en las entrañas… La primera vez que probé la cocina de Michel Bras fue en el vientre de mi madre… He crecido con la Guía, señor Lelièvre. Siempre ha estado en la guantera del coche de mis padres. Era nuestra referencia. Nos íbamos con la guía a recorrer las carreteras francesas, españolas italianas… Este oficio de inspector es mi vocación.[1]

Escaneo de la página 94 de El gusto de Emma, de Ponent Mon.

Así, no solo se trata de un recorrido por la gastronomía, sino que también la obra es una muestra de que una mujer puede alcanzar lo que quiere en un mundo gobernado por hombres. Posiblemente Emmanuelle Maisonneuve fuese una de las primeras mujeres en acceder a este trabajo, el cual en la actualidad es desempeñado por muy pocas.

Será en ese viaje gastronómico de Emma cuando también vaya a Japón y descubra la comida nipona, donde lo principal es el sabor de los ingredientes y no los aderezos, momento a partir del cual nuestra protagonista querrá alejarse de la fantasiosa gastronomía de los grandes restaurantes para adentrarse en los rincones remotos de Francia, donde la comida es auténtica y natural. ¿Conseguirá nuestra inspectora descubrir nuevas estrellas?

Escaneo de la página 128 de El gusto de Emma, de Ponent Mon.

Este argumento, que ya de por sí dista de lo que solemos encontrar en España, viene acompañado de un dibujo sencillamente sublime. Las doscientas páginas de la obra están a color, algo que ya de por sí es un aliciente para hacernos con una copia de El gusto de Emma. Kan Takahama nos revela su maestría en el dibujo, especialmente en lo que se refiere a los fondos (tanto de interiores como de exteriores) como a los alimentos; y todo ello acompañado de colores pastel que facilitan la lectura. La combinación de la destreza de Takahama con la literatura de Pavlowitch y Maisonneuve hacen de esta obra una joya única. Y esto va acompañado de una edición espectacular, pues Ponent Mon pone mucho mimo en sus obras, y El gusto de Emma es un buen ejemplo de ello. Con unas medidas de 24×17 centímetros y una extensión de doscientas páginas, tenemos un libro rústico con sobrecubierta, dentro del cual encontramos una apasionante historia que se lee en sentido occidental (no olvidemos que la edición original es francesa).

Escaneo de la página 96 de El gusto de Emma, de Ponent Mon.

Con todo ello tenemos una obra diferente y única. El gusto de Emma es una historieta que todo amante de la gastronomía debería leer, pero también nos encontramos aquí con un ejemplo de lucha feminista, demostrándonos que aún falta mucho para conseguir la igualdad social entre mujeres y hombres. Emmanuelle, Julia y Kan hacen un trío magistral, y si a eso le sumamos la delicadeza de la edición ofrecida por Ponent Mon, tenemos como resultado una obra que no tiene desperdicio alguno, siendo casi seguro que nadie se arrepentirá de comprarla, pues es todo un viaje por los sentidos y por la vida misma.

 

Notas:

[1] Maisonneuve, Emmanuelle, Pavlowitch, Julia, Takahama, Kan. El gusto de Emma. Cataluña, Ponent Mon, 2018, pp. 73-74.

avatar Daniel Rodríguez (206 Posts)

Profesor de Geografía e Historia. Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo, con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca y otro Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional en la Universidad de Oviedo. Ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones LAUDEO, la Universidad de Salamana, Satori Ediciones y la Academia Formación Sagan.


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