Revista Ecos de Asia

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This article was written on 22 Mar 2021, and is filled under Actualidad Cultural, Historia y Pensamiento.

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Informe del “Ise” and Japan Study Program. Parte I

Logo de la Universidad Kogakkan.

Tal y como ya se ha comentado en esta revista, es común que el gobierno japonés apoye iniciativas que promuevan la cultura del país nipón desde distintas perspectivas como parte de sus estrategias de diplomacia pública. Una de estas iniciativas es el “Ise” and Japan Study Program, organizado por la Universidad Kogakkan, localizada en la prefectura de Mie. Desde su creación en 2012, el objetivo de este programa es promocionar la ciudad de Ise invitando a investigadores extranjeros con el propósito de que profundicen en su conocimiento sobre Japón a través del estudio de su religión autóctona, el sintoísmo, que tanto influye en su mentalidad y vida cotidiana. En ediciones anteriores del programa se invitaba a cuatro investigadores extranjeros residentes en Japón y a otros catorce procedentes de todo el mundo, elegidos mediante un cuidadoso proceso de selección que suele comenzar en octubre. Debido a la pandemia del Covid-19, sin embargo, se ha limitado la selección a investigadores residentes en Japón que no formaran parte de las prefecturas bajo el actual estado de alerta en el que se encuentra sumido el país. Aunque no se necesita ninguna preparación previa especial, y son bienvenidos tanto profesores como estudiantes de máster o doctorado, se requiere un nivel competente en inglés y en japonés, ya que todas las conferencias se desarrollan en este último idioma. He tenido la suerte de formar parte de esta experiencia, que voy a compartir en esta trilogía de artículos.

Antes de empezar quiero concretar que, aunque normalmente el programa se desarrolla a lo largo de tres semanas en las prefecturas de Mie, Kioto y Nara, debido a la pandemia se ha reducido a dos semanas, del 8 al 21 de marzo, y focalizado en Mie; además, el número de participantes ha quedado reducido a seis, todos estudiantes de máster y de doctorado, aunque es cierto que esto permite establecer una relación más cercana tanto con los compañeros como con los profesores, lo que convierte esta edición en diferente pero no por ello menos satisfactoria. El programa consiste en una mezcla de conferencias por parte de los profesores de la universidad organizadora y visitas a sitios de especial relevancia para el tema del seminario. Las dos primeras conferencias se desarrollaron en formato online en la ciudad de Yokkaichi mientras se esperaban los resultados de los análisis PCR de todos los participantes, pero el resto de actividades pudieron realizarse de manera presencial con cierta semblanza de normalidad. Estas conferencias inaugurales se centraron en contextualizar la ciudad de Ise y su relación con el sintoísmo. Así, pudimos escuchar al profesor Christohper Mayo, una de las principales fuerzas impulsoras del proyecto y originario de la Universidad de Kansas, hablándonos de la dificultad de extender el conocimiento sobre el sintoísmo fuera de Japón, empezando por su traducción, llena de términos que difícilmente tienen equivalencia en las religiones y filosofías occidentales. El profesor Okano Tomohiko repasó de manera concisa pero exhaustiva la historia de la ciudad de Ise desde la prehistoria hasta el siglo XIX, destacando la importancia del shikinen sengû o la reconstrucción del Ise-jingû cada veinte años, una medida que fue interrumpida durante el turbulento periodo Muromachi pero que fue recuperada por Oda Nobunaga y continuada por Toyotomi Hideyoshi. El profesor Shiokawa Tetsurô, por su parte, profundizó en los rituales que se llevan a cabo en el Ise-jingû, conformado por ciento veinticinco santuarios de distinta importancia, entre los que destaca servirle el desayuno y la cena a la diosa Amaterasu, una costumbre que se mantienen incluso en tiempos de inestabilidad como el que estamos viviendo.

El tercer día nos trasladamos a la ciudad de Ise, donde nos hicieron un tour por la Universidad Kogakkan, situada en un parque natural. El profesor Okano volvió a ser el encargado de presentarnos la historia de esta institución, que se remonta al archivo asociado al Ise-jingû. Tras ser convertido en una escuela, principalmente para la formación de sacerdotes sintoístas herederos de los santuarios en sus respectivas prefecturas, tuvo que ampliar las instalaciones, trasladándose a la localización actual de la Universidad. Pasó a ser una universidad nacional durante el auge del nacionalismo en las primeras décadas del siglo XX coincidiendo con la exaltación del sintoísmo como máxima expresión del espíritu japonés y, aunque fue clausurada tras la derrota de Japón durante la Segunda Guerra Mundial, gracias a los esfuerzos de Yoshida Shigeru. El profesor Taniguchi Hironobu, por su parte, fue el encargado de presentarnos la historia de Ise en el siglo XX.

Vistas del campus de la Universidad Kogakkan [fotos de la autora]

El cuarto día fue el primero en el que las conferencias fueron complementadas por trabajo de campo. El profesor Ibaraki Yoshiyuki introdujo la historia del Ise-jingû, destacando la relación de rivalidad entre el Gekû o santuario externo y el Naikû o santuario interno, situados en las ciudades de Uji y de Yamada respectivamente. El primero está dedicado a Toyouke, encargado de preparar las comidas a Amaterasu a la que es incorrecto calificar como la Diosa del Sol, ya que en los textos nunca se le llega a dar ese apelativo, aunque se menciona cómo resplandece y cómo el mundo cayó en la oscuridad cuando se encerró en la cueva, con bastante seguridad una historia que justifica el fenómeno de los eclipses. El Naikuu, por su parte, está dedicado a esta diosa. Teniendo en cuenta los dioses que están consagrados, es de suponer que el Naikû es más relevante para el culto sintoísta que el Gekû. Los esfuerzos de los sacerdotes encargados de este último por promocionar su recinto, se teoriza que como consecuencia de un complejo de inferioridad, hicieron que se popularizaran los peregrinajes al Gekû y empezara a obviarse el paso por el Naikû, lo que llevó a provocar incluso una batalla entre ambas ciudades. El profesor Sano Mahito, por su parte, se centró en la arquitectura de los edificios principales de ambos complejos. Algunos detalles relevantes son el número de katsuôgi (fila de vigas cilíndricas de madera colocadas en perpendicular que cruzan horizontalmente el tejado), par en los edificios del Naikû e impar en los del Gekû, así como el corte de los chigi (estructura de vigas de madera que cruza el tejado en ambos extremos y apunta hacia el cielo), en vertical en el Gekû y horizontal en el Naikû, que no indican el sexo de la deidad consagrada como suele ser habitual sino que sirven para identificar la afiliación de los santuarios secundarios. Pudimos asentar estos nuevos conocimientos durante el paseo por el impresionante pasaje natural en el que se sitúa el Gekû, en el que fueron surgiendo otros detalles como la manera de identificar barreras mágicas por la presencia de shimenawa (cuerdas de paja de arroz usadas para la purificación ritual en el sintoísmo), la forma correcta de rezar ante un santuario (echando para atrás ligeramente la mano derecha al dar las palmadas) o la importancia de fijarse en el dorado de los tejados de los edificios para identificar si están o no dedicados al dios principal. También visitamos el Jingû Hakubutsukan acompañados por el profesor Sano que actuó en calidad de guía. Es especialmente impresionante la reproducción del edificio principal, mucho mayor de lo que parece en las fotografías, así como los detalles de las esferas lacadas de color marrón, rojo y azul situadas en la barandilla y cuyo significado se desconoce.

Gekû [fotos de la autora]

La charla del quinto día se centró en la importancia de las montañas en la religión sintoísta, ya que actúan como morada de los dioses y también de las almas de los muertos, además de ser consideradas fuente de vida por ser el punto de origen de la mayor parte de los ríos y como penitencia para algunas sectas budistas y para la religión mixta que es el shûgendô, ya que hasta el periodo Edo y la construcción de pasos de montaña y posadas, la escalada de montañas era una tarea sumamente ardua y peligrosa. Acabamos el día con una visita al Naikû, que presenta muchas similitudes con el Gekû, aunque es especialmente interesante visitar la rivera del río en la que tradicionalmente se hacía el misogi, o lavarse el cuerpo para purificarse antes de entrar al santuario, un ritual que ha sido sustituido por los temizuya a la entrada de templos y santuarios.

Naikû [fotos de la autora]

Finalizamos la semana con una conferencia del profesor Hashimoto Masayuki sobre mitos sintoístas, en el que nos invitó a interpretarlos bajo una luz diferente, considerado a Susanoô el primer héroe trágico de la historia japonesa y haciéndonos reflexionar sobre la moraleja escondida en el cuento de Urashima Tarô. Este día también estaba planeado que el sábado subiéramos a la montaña de Asama-yama, pero el mal tiempo obligó a cambiar los planes y adelantar la visita a Kawasaki, un barrio comercial que prosperó especialmente durante el periodo Edo con el apogeo del Ise-jingû y cuyos almacenes se han conservado prácticamente intactos. El trazado de la ciudad, sin embargo, ha cambiado significativamente a raíz de lo que se conoce como la Lluvia Torrencial de Tanabata de 1974 que destruyó gran parte del distrito y obligó a alejar las casas de las riberas del río Seta. Uno de los almacenes se ha acondicionado para utilizarse como museo de la historia del barrio que conserva importantes artefactos históricos como los Yamada-hagaki, el primer papel moneda que se utilizó en Japón.

Kawasaki y Yamada-hagaki (abajo izquierda) [fotos de la autora]

En este artículo hemos presentado una panorámica de las actividades realizadas durante la primera semana de la convocatoria de 2021 del “Ise” and Japan Study Program que, esperamos, hayan despertado la curiosidad del lector tanto por esta interesante iniciativa de la Universidad Kogakkan como por el sintoísmo y su profunda relación con el pueblo nipón.

avatar Claudia Bonillo (63 Posts)

Graduada en Ingeniería Informática con mención en Computación (2016, Unizar), Diploma de Especialización en Estudios Japoneses (2017, Unizar) y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (2018, Unizar), actualmente es doctoranda del área de Asia Oriental en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza especializada en la transmisión de la historia medieval japonesa, periodo Sengoku (1467/1477-1603), a través de la cultura popular nipona (videojuegos, manga y anime). En el año 2020 ganó la Beca del Gobierno Japonés (MEXT/ Monbukagakushô) para Graduados Españoles para poder hacer una estancia de investigación en la Universidad de Kioto.


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