Revista Ecos de Asia

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This article was written on 26 Nov 2014, and is filled under Cine y TV, Cultura Visual.

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Katsuhiro Ôtomo. Más allá de Akira I

Akira es, a día de hoy, uno de los mayores clásicos del mundo del manga y el anime japonés. Menos de veinte años ha necesitado la obra del japonés Katsuhiro Ôtomo para convertirse en una obra de referencia. La historia se desarrolla en un Tokio postnuclear, Neo Tokio, una ciudad que se ha convertido en escenario recurrente del imaginario del aficionado al manga. Tras una terrible Tercera Guerra Mundial la mayor parte de las ciudades del globo han sucumbido y, sobre sus restos, se levantan tambaleantes ruinas de una civilización corrupta, donde la violencia es ley y la decrepitud reina por doquier. El gobierno central japonés y tokiota es, por supuesto, tiránico y déspota. Como en cualquier buena distopía que se precie de serlo, no sólo controla con mano de hierro a sus ciudadanos sino que además experimenta en sus cuerpos con fines militares. Todo cambia cuando dos pandilleros miembros de la banda The Capsules, Kaneda y Tetsuo, se cruzan en los designios del poder central.

Imagen de la metrópolis de Neo-Tokio, al comienzo de Akira.

Imagen de la metrópolis de Neo-Tokio, al comienzo de Akira.

En el momento en que la película de animación desembarcó en España, se convirtió en un hito destacado en la recepción del universo manganime[1] procedente del archipiélago asiático. Manuel Guerrero, Product Manager de Selecta Vision -la empresa que en ese momento distribuyó el DVD de Akira–, destaca que el producto se convirtió en un “icono tanto del manga como del anime y (…)[en] una de las películas que hizo posible la entrada de la animación japonesa en España”[2]. Siguió en este sentido la estela iniciada por Mazinger Z una década antes y fue paralela al éxito cosechado por DragonBallen España en relación a una franja de edad infantil-juvenil. En el momento en que fue realizada la película, el manga estaba todavía publicándose, sin embargo, manga y anime tuvieron un punto en común: la ruptura de moldes. Akira fue uno de los primeros hitos del cómic japonés a nivel internacional, ayudó a su expansión y posterior consolidación y, tanto en nuestro país como en muchos otros, constituye hoy un verdadero objeto de culto por parte de los aficionados.

Reproducción a escala real de la motocicleta utilizada por Kaneda, uno de los protagonistas de Akira.

Reproducción a escala real de la motocicleta utilizada por Kaneda, uno de los protagonistas de Akira.

Imagen extraída del cartel promocional de Steamboy.

Imagen extraída del cartel promocional de Steamboy.

Pero Katsuhiro Ôtomo es mucho más que Akira. Aunque sin duda, ésta es su obra más conocida y asociada a su autoría, Ôtomo ha dirigido films de imagen real como Mushishi (estrenada en el año 2006) película articulada a base de flash-backs y entrelazos entre realidad y mitología, criticada a veces por su falta de claridad narrativa, pero que en realidad cumple una de las máximas de la obra del director: la ruptura de la linealidad (que influyó, entre otros, en el talentoso Satoshi Kon). Esta característica se encuentra también presente en el, según algunas fuentes, como el film más caro de toda la historia de la animación japonesa: Steamboy (estrenado en el año 2004), un canto al steampunk (género literario primero y más tarde todo un submundo creativo, que toma como contexto una tecnología basada en la máquina de vapor y, muchas veces, de ambientación victoriana) en toda su gloria. La película tardó unos diez años en producirse, con un detalle increíble en la creación de dirigibles, barcos, casas y distintas máquinas producidas por vapor de agua en una Inglaterra tan decimonónica como, contradictoriamente, futurista. Pero, si existe una obra capaz -permitirá el lector aquí un juicio personal– de mostrarnos en un rápido vistazo el universo creativo de Ôtomo -más allá de Akira– esa es, sin duda, Memories donde el director japonés colabora con otros afamados directores de anime para acabar concluyendo en una obra breve escrita y dirigida por él mismo.

Escena de Magnetic Rose, dentro de Memories.

Escena de Magnetic Rose, dentro de Memories.

La película se articula en tres cortos independientes: Magnetic Rose, Stink Bomb y Cannon Fodder. El primero es una verdadera –y muy conocida– obra maestra, dirigida por Kôji Morimoto con guion de Satoshi Kon (en base a una historia original de Ôtomo), cuenta la historia de una antigua cantante de ópera en un mundo de recargado steampunk, sobre la base de la magnífica música de la compositora Yôko Kanno (conocida por sus trabajos tanto para anime como para videojuego). Stink Bomb (bomba fétida), presenta a un Japón futuro pero casi presente, en el que dos preocupaciones actuales se han convertido en articuladoras de la sociedad nipona: las catástrofes que puede proporcionar una investigación científica descontrolada (como en Akira) y las amenazas terroristas que, combinadas con lo anterior, pueden ocasionar verdaderos desastres. Lo interesante del corto es el toque de humor negro que aporta el guion de Ôtomo, y que retrata a un ejército japonés inerme en actitud aunque hiperdotado en medios materiales. La dirección corrió a cargo de otro conocido director, Tensai Okamura. Sin embargo, el tercero de los cortos, Cannon Foder (que podemos traducir como “carne de cañón) fue guionizado y dirigido en su práctica totalidad por Katsuhiro Ôtomo. Steampunk puro y duro de conclusiones terribles y desalentadoras acerca del género humano: toda la sociedad se encuentra dedicada, única y exclusivamente a disparar grandes cañones contra el resto del mundo que la rodea. Los niños acuden al colegio para llegar a ser buenos tiradores, los hombres y las mujeres sostienen la maquinaria de una guerra inútil o, más bien, de una guerra útil para continuar con su medio de vida, carente de sentido e inútil a la postre.

Premiado con la Medalla de Honor del Gobierno nipón y con el premio de animación Winsor Mc Cay, Katsuhito Ôtomo fue este mismo año el encargado de diseñar un mural gigante para el aeropuerto de Sendai (al norte de Japón), que evoca el tsunami que sufrió esta región en marzo del año 2011. El mural se encuentra en realización actualmente por una decena de artesanos, que no pintan sobre el muro sino en cerámica en relieve de gran calidad, creando un contraste entre un universo tan actual como el del anime y un material que parece remitir a la mitología y las costumbres tradicionales en las que éste busca muchas veces inspiración.

Diseño del mural de Katsuhiro Ôtomo para el aeropuerto de Sendai.

Diseño del mural de Katsuhiro Ôtomo para el aeropuerto de Sendai.

Notas:

[1] Manganime es una palabra, unión de manga y anime, creada para referirse conjuntamente a las producciones de cómic y de animación, teniendo así un concepto genérico y global que evite tener que hacer referencias explícitas sobre si se trata de uno u otro formato.

[2] http://www.publico.es/culturas/174479/akira-o-el-reinado-del-apocalipsis [19/11/2014]

avatar Julio Andrés Gracia (38 Posts)

Licenciado en Historia del Arte y Máster en Gestión del Patrimonio Cultural (Universidad de Zaragoza), Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (Universidades Autónoma y Complutense de Madrid). Personal Investigador en Formación (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza desde octubre de 2014, para la realización de una Tesis Doctoral sobre cómic en España.


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