Revista Ecos de Asia

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This article was written on 18 Mar 2020, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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Kingdom: luchando por sobrevivir a la pandemia monstruosa en el periodo Joseon I

Parece complicado que una superproducción asiática sobre una misteriosa enfermedad que se extiende a lo largo de grandes zonas de forma exponencial pudiera estrenar temporada en un mejor momento. No obstante, la segunda temporada de la aclamada serie surcoreana Kingdom, producida y distribuida por Netflix, lleva anunciada desde hace tiempo, e incluso se ha retrasado su estreno mundial (al pasado día 13 de marzo) por motivo de un desafortunado accidente que tuvo lugar durante su rodaje. En este artículo analizaremos algunas líneas de la primera temporada de la serie, por lo que advertimos que quizás este artículo no es del todo apto para aquellos que quieran poder disfrutarla sin spoilers (algo más que recomendable).

 

La muerte del rey de Joseon desencadenará una serie de terribles acontecimientos.

Aunque el tema esté de plena actualidad, hace ya más de un año, mucho antes de las primeras noticias sobre el coronavirus, que la aclamada serie estrenó su primera temporada, basada, además, de forma muy libre en un cómic.[1] Kingdom relata la historia de una misteriosa enfermedad, que, en torno al año 1600 d.N.E., sacude Corea (o, más concretamente, el reino de Joseon), y que vuelve a sus infectados no-muertos con sed de sangre. Sin ser la primera producción histórica que aprovecha el tirón de los zombis para su argumento,[2] ni el primer aporte coreano al género,[3] Kingdom logra una simbiosis única que, gracias a unas actuaciones calibradas, una magnífica cinematografía y un imponente trabajo de ambientación, logra epatar al espectador de una forma que difícilmente podrá conseguir ninguna producción similar.

Kingdom tiene la virtud de mezclar la trama de la infección de los monstruos[4] con las intrigas palaciegas y la denuncia social en forma de thriller trepidante, ambientado unos años después de las invasiones japonesas de Corea (1592-1598).[5] Así pues, en el primer capítulo se ve como, en el palacio real de Hanyang (la actual Seúl), el rey de Joseon está recluido, fuera de los ojos de sus súbditos (e incluso de su familia), gravemente enfermo, lo que hace sospechar al pueblo de su muerte. Al mismo tiempo, el único heredero al trono, el príncipe Chang, es acusado de traición y de estar detrás de una rebelión de eruditos, cruelmente sofocada por los funcionarios reales.

La embarazada reina consorte Cho no deja al príncipe heredero Chang ver a su padre.

Muy pronto, descubriremos que el rey había efectivamente fallecido, pero que utilizando una misteriosa planta y a través de una complicada ceremonia, el médico real pudo revivirlo, aunque esto lo convirtió en una especie de monstruo incontrolable que debe alimentarse con carne humana. Detrás de esta maniobra está el ministro Cho Hak-ju, cabeza del clan Cho (el más poderoso del reino), y principal interesado en condenar al príncipe Chang, ya que la reina, hija del propio Cho, está a punto de dar a luz a un hijo póstumo del rey que, de ser un varón, se convertiría automáticamente en el heredero de Joseon (lo que, hasta la mayoría de edad del mismo, se traduciría en que el clan Cho detentaría todo el poder). Todo lo que necesitan los Cho es que la reina tenga un varón y/o quitar del medio al actual heredero al trono; una vez que la reina dé a luz, podrá revelarse que el rey ha muerto, y que existe un nuevo heredero.

Pero el plan se complica cuando el ayudante del médico es mordido por el rey y fallece. El doctor Li lo lleva de vuelta al hospital en donde trabajan para darle sepultura, pero, desesperado por la hambruna que sufren todos los hospitalizados (muy numerosos debido a la represión aplicada a los eruditos), un misterioso rebelde, Yeong-Shin, decide que es buena idea cocinar al fallecido para enriquecer el caldo, ante el horror de la doctora Seo-Bi. La pesadilla comenzará esa misma noche, cuando todos los enfermos que han comido de aquel caldo se convierten en unos monstruos sedientos de sangre. Tras una noche sangrienta, el príncipe heredero y su guardia personal llegarán al hospital en busca del médico que trató a su padre, encontrándose con un desolador panorama. A partir de ese momento, lo complicado será escapar no solo de la amenaza imparable de los infectados, sino de las propias autoridades del reino, que le consideran un traidor. Para ello, mientras que la enfermedad se extiende a un ritmo imparable por las provincias del sur de la península de Corea, el príncipe intentará conseguir el apoyo del importante señor y héroe de guerra Ahn Hyun, el único con autoridad y ejército suficiente para enfrentarse a los Cho.

Los “monstruos” de Kingdom no se detendrán ante (casi) nada.

Así pues, la serie se desarrolla en medio de una frenética lucha por la supervivencia de un grupo de personas con intereses variados: que la enfermedad no se extienda, encontrar una cura, que no se descubra el fraude real y mantener el poder, ejercer venganza (incluso podría hablarse de justicia social y memoria histórica con respecto a los más desfavorecidos),[6] liderar el país en un momento de crisis y, en definitiva, salvar la propia vida en un momento de absoluto descontrol en el que solo unos pocos querrán velar por el bien común. Un escenario con el que, por ficticio e histórico a la par que pueda resultar, muchos espectadores podrán sentirse identificados.

A pesar de las luchas palaciegas, la doctora Seo-Bi será la verdadera heroína de la historia.

Tras conocer la brutalidad de la nueva enfermedad, los supervivientes se atrincherarán en el hospital para sobrevivir a las duras noches.

No obstante, cabe advertir que los códigos históricos coreanos, como los colores, atributos y vestimenta de diferentes figuras del gobierno y la administración, pueden resultar confusos y ajenos a los espectadores que desconozcan o se inicien en la cultura del extenso periodo Joseon. Sin embargo, a su favor juega el enorme trabajo de ambientación de la serie, que se integra perfectamente con el guion y que es exhibido gracias a una impecable cinematografía, que combina interiores móviles de gran clasicismo con extensas tomas de escenas multitudinarias en exteriores, algo nada habitual en producciones de este tipo. Otro punto a su favor es el pulsante ritmo que mantiene la narración, que mantendrá a los espectadores en una tensión constante. Incluso los colores “estrella” de la gama cromática de la serie, el morado y el verde claro, encajan a la perfección tanto dentro de la estética Joseon como dentro de la imaginería popular occidental de las producciones sobre zombis, por lo que su visionado se hará más agradable a aquellos que tengan miedo de aventurarse con una producción histórica coreana. Dicho todo esto, parece complicado encontrar algún motivo para no decidirse a visionar Kingdom, especialmente en momentos como los actuales.

El príncipe, su guardia personal y el señor An preparando la resistencia.

El príncipe Chang, dispuesto a asegurar un futuro para el reino.

 

Notas:

[1] The Kingdom of the Gods (2014), que contó con cuatro volúmenes publicados por YLAB, escritos por Kim Eun-hee y dibujados por Yang Kyung-il.

[2] Por ejemplo, en el ámbito literario podemos destacar algunas adaptaciones de gran éxito, como Lazarillo Z: matar zombies nunca fue pan comido u Orgullo, Prejuicio y Zombies, de cuya adaptación cinematográfica también nos hemos ocupado en Ecos de Asia.

[3] En su momento también reseñamos Train to Busan, una de las mejores producciones surcoreanas del momento.

[4] Afortunadamente, la serie tiene la deferencia histórica de no utilizar la palabra “zombie”, de origen africano, que pasó a Haití junto con los esclavos africanos, y, ya instaurada en el criollo haitiano, el vocablo pasó a diferentes lenguas occidentales a través, primero de la literatura, y, más adelante, del cine.

[5] Para no desvelar elementos importantes de la trama, simplemente diremos que estas invasiones, motivadas por un deseo de expansión de Toyotomi Hideyoshi hacia China, fueron nefastas y letales para el reino de Joseon. En la serie el curso de la historia parece haber sido diferente, gracias a algunos elementos argumentales que son apenas apuntados en la primera temporada, pero plenamente desarrollados en la segunda.

[6] Esta trama se concentra en torno al enigmático Yeong-Shin, cuyas intenciones y orígenes se irán conociendo conforme avance la serie.

avatar Marisa Peiró Márquez (145 Posts)

Marisa Peiró Márquez (marisapeiro@ecosdeasia.com) es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. En esta misma universidad se licenció en Historia del Arte y realizó el Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte, así como el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses. Se especializa en el Arte y la Cultura Audiovisual de la primera mitad del s. XX, y en las relaciones artísticas interculturales, especialmente entre Asia y América Latina (fue becaria del Gobierno de México), con especial interés en el Sudeste Asiático y en Oceanía.


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