Revista Ecos de Asia

“Los niños salvados”: ocho niños, ocho historias, para no olvidar el Holocausto, por Ponent Mon

Entre 1939 y 1945 tuvo lugar la Segunda Guerra Mundial y una de sus mayores consecuencias fue el Holocausto, el exterminio de seis millones de judíos de todas las edades. Escapar de la política nazi no era tarea sencilla y eso ahora lo podemos corroborar con la lectura de Los niños salvados, un cómic que recoge los testimonios de ocho niños que lograron huir de la crueldad, el dolor y la miseria que se veía en los territorios controlados por Alemania. Esta historieta es, así, una obra de alta sensibilidad moral, una obra para no olvidar los hechos acaecidos bajo el yugo de la ideología nazi.

Imagen de las páginas 6 y 18 de Los niños salvados, de Ponent Mon.

Son ocho las historias que podemos encontrar en Los niños salvados, todas ellas adaptadas y guionizadas por Philippe Thirault, quien hace un trabajo grandioso al poder llevar al papel estos hechos reales, y dibujadas y coloreadas por Alberto Pagliaro, Chloe Cruchaudet, Jean-François Solmon, Jeanne Puchol, Jef, Li An, Nathalie Ferlut, Stéphane Courvoisier, Séverine Lambour y Gabriel Ippoliti, diez dibujantes y coloristas de estilos muy diferentes que enriquecen aún más las historias de la obra.

Imagen de las páginas 22 y 31 de Los niños salvados, de Ponent Mon.

Abraham, Alik, Alisa, Fredzia, Mireille, Rachel, Sylvain y Tsofia son los protagonistas de Los niños salvados. Ellos nos narran cómo escaparon de Francia, Austria y Países Bajos y cómo era la vida en Salónica, en los guetos y en los campos de trabajo y exterminio. A veces fue simplemente la suerte la que les salvó de un destino nefasto, otras la solidaridad de la gente. Todos ellos tuvieron que esconderse, fingir tener otras identidades, renunciar a sus creencias, viajar solos por otros países, convivir con desconocidos, despedirse de familiares que muchos de ellos no volvieron a ver… Son historias cortas para recordarnos una desgracia que acaeció hace poco más de setenta años, una herida que aún sigue abierta en todos aquellos que vivieron esta situación.

Imagen de las páginas 37 y 46 de Los niños salvados, de Ponent Mon.

Fredzia, por ejemplo, tuvo que renegar de su identidad, de su religión y de su familia, vio morir a su madre ante sus ojos sin poder hacer nada para impedirlo; Sylvain se salvó de ser señalado como judío ante los nazis debido a que un compañero del colegio le destrozó la estrella que lo marcaba como descendiente de hebreos, un acto fortuito que le salvó la vida al día siguiente cuando la policía se llevó del centro a todos los niños marcados; y Tsofia escapó cambiando varias veces de nombre, de domicilio y de familia mientras veía cómo sus seres queridos iban desapareciendo.

Imagen de las páginas 51 y 58 de Los niños salvados, de Ponent Mon.

Estos emotivos hechos son los que vienen recogidas en Los niños salvados, una obra publicada en castellano por Ponent Mon en un formato tipo cartoné. Al inicio de cada una de las historias aparece una fotografía real del protagonista, así como unos pequeños datos que ponen en contexto al lector, algo que sirve para empatizar más aún con lo sucedido. Son un total de setentaidós páginas a color, incluyendo dentro de ellas un prefacio introductor del cómic y un dosier, bien documentado, elaborado por Katy Hazan.

El resultado final es un compendio de historias dolorosas que marcaron al mundo, hechos reales que, en la mayor parte de las ocasiones, tuvieron destinos atroces. Los niños salvados, así, es una obra para leer con calma y disfrutar cada una de las viñetas y de los diálogos, pues en todo ello hay una vibra que emocionará y dejará atónito al público. Un cómic emotivo, moral, intenso y angustioso, pero necesario.

Portada de Los niños salvados, de Ponent Mon.

avatar Daniel Rodríguez (177 Posts)

Profesor de Geografía e Historia. Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo, con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca y otro Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional en la Universidad de Oviedo. Ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones LAUDEO, la Universidad de Salamana, Satori Ediciones y la Academia Formación Sagan.


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