Revista Ecos de Asia

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This article was written on 15 Ene 2019, and is filled under Cine y TV, Cultura Visual.

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“Night is short, walk on girl” de Masaaki Yuasa: una dosis de surrealismo y humor

Cuando escogemos qué película ver buscamos que tenga variedad, sea atractiva y, sobre todo, nos aporte algo novedoso que no hayamos descubierto hasta ese momento. Sin embargo, y al contrario de lo que podamos pensar, la mayoría de las películas no se salen de los convencionalismos, acatando unos estándares para los apartados visuales y narrativos que dejan siempre una sensación de quemazón, de algo incompleto. Esto, en el terreno de la animación, pasa con asiduidad. Pese a que puede ser uno de los géneros cinematográficos con más posibilidades se tiende a simplificar, repitiendo una y otra vez relatos e historias que suelen funcionar con un determinado público, asegurando de esta forma el visionado masivo y teniendo como premisa la reproducción mimética.

Portada de la película Night is short, walk on girl.

Pese a todo lo expuesto hasta el momento, hay películas que escapan de los convencionalismos y se aproximan a un cine más personal, a lo que podríamos denominar como cine de autor. En este sentido es donde se encuadra Night is short, walk on girl (2017), obra del cineasta japonés Masaaki Yuasa. Desde el inicio del visionado podemos percibir que se trata de una producción un tanto peculiar y que presenta un estilo muy característico. En primer lugar destacaremos que, pese a ser una producción japonesa, no muestra en su estilo las características formales propias del anime japonés más típico. Los personajes no tienen los ojos grandes, las figuras estilizadas o los cabellos llamativos, sino más bien lo contrario; todos presentan un dibujo simple, acelerado, y con pocos detalles, lo que significa que nuestro autor busca un método de expresión propio y diferente, algo que en el cine de animación actual se va haciendo con menos frecuencia. Por tanto, podemos decir que estéticamente es muy peculiar, y ante todo fantástica. Esto se debe a los colores planos y saturados que se utilizan en todo momento a lo largo del filme, recordando así a algunos animes   que en este sentido se hicieron populares durante sus emisiones por la paleta cromática que utilizaron en numerosas secuencias. Uno de los casos es el de la famosa saga JoJo’s Bizarre Adventure.[1]

Además, hay que añadir que no solo se conforma con estos colores saturados, sino que añade grandes toques de surrealismo a lo largo de la trama, que transportan al espectador a universos descolocados en los que narrativamente se siente perdido. A nuestro parecer este es un punto positivo y a destacar dentro de la película porque, pese a que se interrumpe la narración, permite apreciar la calidad estética de la misma y es aquí donde el autor nos proyecta lo personal y propio de este filme, un relato que tiene una seña de identidad ante todo característica. Hay que advertir que no es la primera vez en la historia de la animación que aparecen escenas surrealistas, y un ejemplo de ello lo tenemos en una de las producciones de Walt Disney Pictures con más renombre internacional como Dumbo (1941). Aquí aparece la aclamada escena de “los elefantes rosas” de la que fue fan incondicional el pintor Salvador Dalí. Por tanto, esa recuperación de los mundos oníricos que se nos transmiten a través de un argumento desconcertante es todo un acierto por parte de Masaaki Yuasa, rompiendo así el hilo conductor durante varios instantes.

Escena donde podemos apreciar la paleta, planitud y saturación que presentan los colores en esta obra.

El argumento de la película no es tan novedoso somo su apartado visual. El guion nos sitúa en una noche en la antigua capital de Japón, Kioto, en la que un chico se siente tremendamente atraído por una joven que quiere vivir su primera fiesta loca al comienzo de su vida adulta. Ella presenta un carácter vivaz y una personalidad magnética, mientras que él es más introvertido y torpe; aun así, este hará lo que sea para conseguir el tan deseado romance. A partir de aquí, la película se desarrolla en un mundo nocturno que transcurre a lo largo de tres escenarios. El primero de ellos es el barrio de Pontochô, conocido por sus callejones estrechos, su arquitectura tradicional y ser el lugar por excelencia de las geishas. En segunda instancia nos sitúa en un mercado de libros de segunda mano, donde nuestra protagonista buscará uno de los libros de su infancia titulado Ra Ta Ta Tam, al cual aludiremos más adelante. Para finalizar, el último gran entorno que se muestra es un festival escolar típico japonés en el que se suceden musicales, aportando unos giros argumentales trepidantes que sin duda dan una dosis extra de comicidad. Al final del filme nuestra joven se percata de que los encuentros con el chico que le ha ido persiguiendo en secreto por todos los escenarios de Kioto aquella noche no eran fortuitos, sino que nuestro protagonista buscaba un encuentro romántico con ella. En todo este proceso se percibe una manipulación del tiempo constante que hace que todos los acontecimientos del relato se desarrollen en una sola noche, pero dando la sensación de que ha sucedido en un arco temporal mucho más dilatado. Finalmente, todo el relato y sus diferentes historias acaban desembocando en una cita entre los protagonistas.

Escena que precede al supuesto beso que va a ocurrir durante la representación del musical entre los protagonistas, manifestándose aquí el ferviente amor que presenta él hacia ella.

Además, esta película de animación presenta un valor añadido. Esto se debe a que durante todo el filme van apareciendo obras artísticas y literarias que demuestran un gran conocimiento cultural por parte del director. En cuanto al campo artístico, aparecen en numerosas ocasiones estampas ukiyo-e eróticas muy representativas de lo que fue la cultura popular del periodo Edo (1603-1868) conocidas popularmente como shunga. En concreto, las que se muestran durante el relato pertenecen a autores de reconocida fama internacional como son Katsushika Hokusai o Kitagawa Utamaro. Entre otras podemos encontrar las piezas El sueño de la esposa del pescador realizada en 1814 o Nº2 Komachi-biki grabada en 1802. En este sentido también aparece reiteradas veces a lo largo de la trama la representación de Daruma o Bodhidharma, monje de origen persa y patriarca legendario del budismo zen (esa figura pintada de color rojo a la que, según la tradición, has de pedir un deseo cuando te la regalan y, si este se cumple, debes pintarle el ojo que le falta).

Una de las estampas que aparece durante la película: Nº2 Komachi-biki, Kitagawa Utamaro, 1804, grabado ukiyo-e.

Pasando a la literatura hemos de decir que se menciona una gran cantidad de obras en el momento en que nuestra protagonista visita el mercado de libros de segunda mano. Aquí se hace especial hincapié en que toda la literatura universal está interconectada y para ello se recurre a una serie de títulos tanto japoneses como extranjeros entre los que se incluyen Sherlock Holmes (1887) de Arthur Conan Doyle, Mathias Sandorf  (1885) de Julio Verne o El Conde de Montecristo  (1884) de Alejandro Dumas. Todo ello tiene cabida en el argumento debido a la búsqueda de un libro realizada por la protagonista. Este ejemplar es Ra Ta Ta Tam: The Strangestory Of A Little Engine, obra de Peter Nickl escrita en 1974 y cuyo argumento consiste en que un pequeño motor ferroviario busca a su inventor, Matthew Tiny, en unas tierras extrañas.

Hay que añadir que es posible que, en un futuro, este director siga dando que hablar. De hecho, y tras realizar este fantástico filme, creó junto a Gô Nagai para la plataforma Netflix la tan aclamada serie de animación Devilman Crybaby (2018), la cual ha gozado de un indiscutible éxito y una acertada crítica ya que mantiene ese sello tan personal que Yuasa plasma en sus producciones.

Así pues, podemos concluir que Night is short, walk on girl es una de esas películas que dan un soplo de aire fresco al género de la animación, en la que el espectador puede relajarse, disfrutar, imbuirse y dejarse llevar por todo un bombardeo de color, humor y frescura que sin duda harán recuperar la fe a cualquiera que creyera que el género de la animación estaba acabado.

 

Notas: 

[1] Sobre todo, esto se hace muy notorio a partir del arco de JoJo’s Bizarre Adventure: Stardust Crusaders (2015) en adelante llegando hasta la temporada que se encuentra actualmente en emisión JoJo’s Bizarre Adventure: Golden Wind (2018-Actualidad).

avatar Pablo C. Anía (10 Posts)

Graduado en Historia del Arte (2012-2016) por la Universidad de Zaragoza. Actualmente cursando el máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte y un postgrado de Estudios Japoneses en la misma Universidad. Su investigación esta centrada en el japonismo y el impacto de las estampas ukiyo-e en España.


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