Revista Ecos de Asia

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This article was written on 05 Feb 2018, and is filled under Literatura.

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“Paradox 13”, ciencia ficción japonesa

No es la primera vez que podemos disfrutar en castellano de las historias de Keigo Higashino, popular escritor japonés, famoso por sus novelas de intriga, crimen y misterio, de las que se han traducido al castellano La devoción del sospechoso X y La salvación de una santa. A este (por el momento) escaso corpus se ha sumado recientemente Paradox 13, una incursión en el género de la ciencia ficción más estrictamente hablando (si es que tal cosa es posible).

Paradox 13 plantea una premisa singular: el día 13 de marzo, a las 13 horas, 13 minutos y 13 segundos, se producirá un suceso matemático cuya repercusión será desconocida. Todos los gobiernos de la Tierra han sido advertidos, entre ellos, por supuesto, el japonés, aunque el desconcierto es máximo ante los posibles protocolos a instaurar.

El día en cuestión, el momento álgido de una redada criminal coincide con la hora señalada. Fuyuki, uno de los policías implicados, se encuentra acorralado por uno de los criminales cuando de repente todo cambia a su alrededor: el resto de personas han desaparecido. A partir de ahí, se enfrentará a un mundo en decadencia, en el que la climatología y los fenómenos sísmicos irán empeorando de manera constante, convirtiendo la supervivencia en una tarea cada vez más complicada. Fuyuki no estará solo, pronto encontrará a un grupo de personas que, como él, se han visto envueltas en la paradoja y, sin saber cómo, se encuentran atrapados en un mundo hostil.

La novela mantiene un ritmo trepidante, en el que las catástrofes se suceden una tras otra poniendo en serios aprietos al grupo protagonista. Para su supervivencia, se trasladan constantemente, buscando lugares seguros en una ciudad de Tokio que se derrumba por momentos.

Resulta muy interesante que la narración se centre principalmente en el punto de vista de Fuyuki, en lugar de en su hermano mayor, Seiya, quien también se ha salvado del misterioso fenómeno y adquiere rápidamente el papel de líder del grupo; no obstante, esto ocurre de manera velada, puesto que en teoría las normas del grupo se basan en la democracia, aunque todo el mundo termina considerando a Seiya una voz autorizada y frecuentemente siguen su opinión. Esto hace que el conflicto entre los hermanos se ponga en evidencia desde el principio, a pesar de que no surgirá abiertamente hasta muy avanzado el relato. Sin embargo, esta presencia constante recuerda en todo momento que los personajes no dejan de ser unos desconocidos de los que apenas se tiene una primera impresión, pero que no se conocen realmente, lo cual supondrá uno de los motores de la acción, especialmente en el momento de desvelar el misterio.

Aunque en un momento dado, lo ocurrido durante el fenómeno P-13 puede resultar hasta cierto punto previsible, la dosificación de la información está bastante bien llevada (quizás no tanto como podría esperarse de un escritor de novela negra, aunque lo cierto es que se trata de géneros y planteamientos muy diferentes). Por otro lado, aunque los personajes están bien construidos, el planteamiento como novela coral resulta demasiado ambicioso, e inevitablemente algunos de la decena de personajes del grupo reciben un tratamiento más superficial y, por tanto, sus decisiones resultan más enigmáticas y arbitrarias.

Quizás uno de los aspectos más débiles de la misma sea el momento en el que el sexo se convierte en el problema central. Aunque era necesario un detonante para que se presentase un conflicto en ese punto de la novela, la simplicidad con la que se trata este tema, así como la polarización que tiene lugar entre las opiniones de los personajes y la posterior resolución del conflicto son torpes, basadas en estereotipos heteropatriarcales. El autor ni siquiera intenta empatizar y aprender de la postura que adoptan sus personajes femeninos, lo que podría haber sido aplaudible, sino que se enroca en un punto de vista enteramente masculino que, aunque es posible comprender en última instancia, genera cierta incomodidad, y ni siquiera se muestra totalmente coherente con la trama.

Es precisamente en ese punto cuando se produce un cambio de dinámicas en la novela, en el que los nuevos conflictos y enfrentamientos que se mantenían latentes afloran y el ritmo de la narración cambia para adecuarse a las necesidades del siguiente tramo, lo cual hace más evidente el cambio en sí mismo y la discordancia del tratamiento del conflicto en torno al sexo, que no termina de resolverse de manera satisfactoria.

En cualquier caso, pese a sus carencias, es una lectura muy adictiva. Los cambios de ritmo, pese a todo, se ciñen a las necesidades argumentales de la novela. La premisa muestra gran originalidad, prueba de ello es la curiosidad que genera en torno al fenómeno P-13 y a conocer en qué consistió realmente. Y aunque el camino recorrido para llegar tanto a la explicación como al desenlace están plagados de tópicos del género de catástrofes (tópicos, por otra parte, manejados con solvencia), la lectura todavía puede sorprender.

La traducción corre a cargo de Francisco Barberán, quien ha traducido también las dos obras anteriores de Keigo Higashino. De este modo, se conserva también una cierta coherencia estilística.

Por lo demás, se trata de una edición sencilla, sin lujos, que adopta el formato estándar del sello Nova, voluminosa y con un papel ligero y agradable al tacto. Debe destacarse la labor editorial que está llevando a cabo este sello (ahora, propiedad del grupo Penguin Random House) por acercar ciencia ficción asiática y ampliar las fronteras de un género cuya esencia, paradójicamente, es la ruptura de las fronteras de la realidad, ya sea mediante la especulación o la fantasía. Además, la recuperación de esta novela de ciencia ficción de Keigo Higashino (publicada originalmente en 2009) ha coincidido con la publicación de Japón especulativo por la editorial Satori, un momento dulce para conocer mejor la ciencia ficción japonesa. Con un poco de suerte, quizás el buen funcionamiento de estos títulos pueda propiciar un florecimiento de la publicación del género nipón en lengua castellana. Nosotros no perdemos la esperanza.

avatar Carolina Plou Anadón (181 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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