Revista Ecos de Asia

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This article was written on 31 Mar 2016, and is filled under Historia y Pensamiento.

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Portugal al encuentro de Oriente I: Goa y Malaca

En 1453, tras un largo asedio,  los otomanos conquistaron  Constantinopla y terminaron con los últimos remanentes del Imperio Bizantino. Entre las consecuencias que la toma de la ciudad acarreó, el cierre de las rutas comerciales que habían abastecido al Viejo Continente de toda clase de bienes provenientes de Extremo Oriente, terminó desencadenando una serie de expediciones destinadas a hacerse con estas preciadas mercancías asiáticas.

El deseo de acabar con el monopolio árabe de las especias fue el motivo económico que impulsó la primera expansión europea. Las especias eran unos productos muy valiosos en relación a su volumen y peso. Resultaban fáciles de transportar y se vendían a un precio elevado, por lo que constituían una mercancía más que tentadora. Además contaban con un mercado asegurado en Europa, ya que potenciaban el sabor de una dieta monótona y hacían que la carne resultara más comestible en una época en la que se mataba a los animales en otoño al no haber suficiente forraje para alimentarlos durante todo el invierno, por lo que el estado de conservación de la carne no siempre era el más adecuado. A ello habría que añadir la importancia del uso de estos productos en medicina y determinadas ceremonias religiosas.

Vasco de Gama. Retrato de Charles Legrand (siglo XIX).

Vasco de Gama. Retrato de Charles Legrand (siglo XIX).

En esta carrera por hacerse con este más que atractivo comercio, fueron los navegantes portugueses los primeros que se lanzaron a emprender la circunvalación de África[1] hasta el cabo de Buena Esperanza. Por esta vía, Vasco de Gama (1467-1524) arribó a las costas de la India en  el año 1498. La importancia del viaje de Vasco de  Gama reside en que, por primera vez, se  consiguió abrir una ruta marítima directa que comunicaba Europa con la India. La travesía partía de Lisboa y bordeaba el continente africano por el cabo de Buena Esperanza, ascendiendo después hasta las costas del subcontinente indio. De esta manera, se evitaba la lentitud de las caravanas terrestres y la inseguridad de los caminos que atravesaban Asia central. Tras una serie de incidentes en las costas occidentales del Índico, la expedición portuguesa terminó llegando a Calcuta, donde de Gama encontró sedas, especias y porcelanas que llevó consigo de vuelta a Lisboa. Alentado por su éxito y los beneficios que este comercio suponía, Manuel I (1469-95- 1521) continuó sufragando expediciones que pronto supusieron la hegemonía portuguesa en aguas asiáticas.

En negro, ruta realizada por Vasco de Gama entre los años 1497 y 1499.

En negro, ruta realizada por Vasco de Gama entre los años 1497 y 1499.

Tras una serie de escaramuzas y enfrentamientos, los portugueses establecieron su base en Goa (1510), una pequeña isla frente a las costas de la India occidental. La ciudad no solamente se convirtió en un puesto de avanzada, sino que supuso el principal asentamiento portugués en el océano Índico, siendo la capital del Virreinato portugués de Asia, en el que posteriormente se aglutinarían los territorios conquistados de la India, Malaca, Indonesia, Timor Oriental, el Golfo Pérsico y Macao. La ciudad llegó a ostentar los mismos privilegios de los que disfrutaba Lisboa y comunicación directa con el monarca. Debido a su importancia, Goa se estableció como el principal punto de atracción e intercambio de multitud de productos tanto orientales como provenientes de la metrópoli.

Vista de Goa en 1509 según aparece en el Civitates Orbis Terrarum (1572).

Vista de Goa en 1509 según aparece en el Civitates Orbis Terrarum (1572).

El siguiente emplazamiento clave en la expansión portuguesa fue Malaca (1511), puerto situado en el estrecho que separa la península de Malasia y Sumatra, y que suponía un centro vital en el lucrativo comercio de especias. Alfonso de Albuquerque (1453-1515) fue el almirante que, tras arduos esfuerzos, logró la conquista de la cuidad, en la que construyó una imponente fortaleza en el emplazamiento que ocupaba el palacio del sultán, que facilitó la defensa en los sucesivos enfrentamientos por el control de la región. La conquista de Malaca fue de una importancia vital para las naves portuguesas, ya que les otorgaba un fondeadero ventajoso en el epicentro del comercio entre China, el Sudeste Asiático  y la India. A pesar de los esfuerzos de los portugueses por que Malaca se convirtiera en un centro que aglutinara el comercio de la zona, como lo era Goa, se produjo una dispersión de los intercambios por otros puertos del archipiélago. Además, el sultanato de Malaca tradicionalmente había mantenido buenas relaciones con la China de los Ming, lo que ocasionó que tras la conquista portuguesa los comerciantes chinos se decantaran por otros puertos para vender sus productos. Pese a esto Malaca continuó siendo un importante enclave para las naves portuguesas, en el que podían llenar sus bodegas con toda una suerte de exóticas mercancías asiáticas.

Fortaleza de Malaca recogida en el Livro das Plantas das Fortalezas, Cidades e Povoaçoes do Estado da India Oriental (1600).

Fortaleza de Malaca recogida en el Livro das Plantas das Fortalezas, Cidades e Povoaçoes do Estado da India Oriental (1600).

Estas más que halagüeñas perspectivas comerciales se vieron entorpecidas en un principio por el hecho de que los portugueses, ávidos por la seda, porcelana y otras especias, no poseían productos de un valor equivalente con los que se pudiera comercializar en Asia. De este modo, los mercaderes lusitanos se financiaron al principio con una combinación de comercio y piratería, aprovechando su superioridad naval y armamentística. Obtenían ingresos transportando mercancías de un país asiático a otro: artículos del Sudeste Asiático a China, seda china a Japón y plata japonesa a China. Utilizaban los beneficios de este comercio para comprar especias y otros productos destinados a los mercados europeos pero, para que este comercio pudiera prosperar, debían asegurarse su entrada en China y Japón, lo que planteaba problemas mayores a los que se habían encontrado al tomar una pequeña isla frente a las costas de la India o al expulsar a los árabes de Malaca.

En posteriores artículos nos centraremos en los contactos establecidos entre los portugueses y la China de los Ming, así como con el vecino Japón, además de brindar una panorámica a través de los objetos que se comerciaron en la época y que causaron una auténtica fascinación en Europa.

Para saber más:

  • Martiniere, Guy, Le Portugal à la rencontre de “trois mondes” : (Afrique, Asie, Amérique) aux XV-XVIe. Siècles. Paris, Editions de l’Institut des Hautes Etudes de l’Amérique Latine, 1994.
  • Soler, Isabel,  Derrota de Vasco de Gama : el primer viaje marítimo a la India. Barcelona, Acantilado, 2011.

Notas:

[1] Las exploraciones de la costa africana se venían realizando desde principios del siglo XV, impulsados por el Infante Enrique el Navegante (1394-1460), siendo el principal objetivo el contornear la punta sur del continente para así acceder a las riquezas de la India, estableciendo una ruta marítima fiable.

avatar David Lacasta (55 Posts)

Soy Licenciado en Historia del Arte y actualmente estoy cursando el máster en estudios avanzados, en la modalidad de Asia Oriental. Estoy trabajando en la cerámica Satsuma, y el fenómeno de su coleccionismo en occidente.También me interesa mucho todo lo relacionado con las armas y armaduras de los samurai, así como la historia militar de Japón.


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