Revista Ecos de Asia

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This article was written on 24 Sep 2014, and is filled under Cine y TV.

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Series animadas en España en los años ochenta y noventa II

Hace unos meses, en Ecos de Asia recordamos dos de las series más míticas para los niños de los años ochenta y noventa en nuestro país: Heidi y Marco. La primera narra en formato animado las aventuras imaginadas por Johanna Spyri, escritora suiza para la que Heidi pudo ser su álter ego autobiográfico, mientras que la segunda parte de un pequeño capítulo de Cuore, novela del escritor italiano Edmondo de Amicis, para configurar el relato de un niño pequeño en busca de su madre. En ambos casos, la audiencia fue incrementándose exponencialmente hasta el final de ambas series en España, donde fueron originalmente emitidas por TVE. El final de Marco tuvo a millones de niños (y adultos) literalmente pegados a las pantallas de televisión.

Imagen promocional conjunta de ambas series, Heidi y Marco.

Imagen promocional conjunta de ambas series, Heidi y Marco.

Tanto Heidi como Marco fueron dos productos creados por la compañía japonesa Nippon Animation, pero no estuvieron solos: muchas series originarias del archipiélago asiático desembarcaron en ese momento en España. En este artículo desgranaremos algunas de ellas a modo de homenaje nostálgico, para varias generaciones que las siguieron con mayor o menor fervor y que, en muchas ocasiones, tenían que lidiar con cambios en la parrilla televisiva, censura o cortes abruptos que dejaron a muchas de estas series sin continuidad o – mucho peor -, sin final.

Jacky. El oso (u osito) de Tallac

Fotograma de la serie Orzowei.

Fotograma de la serie Orzowei.

Precisamente, una de las series canceladas fue Mazinger Z, de la que ya hablamos también en Ecos de Asia. Serie mítica, de culto, para muchos televidentes, retirada por las quejas de numerosas asociaciones de padres, que veían en los dibujos nipones la rencarnación de todos los males y perjuicios posibles para la infancia. El hueco fue llenado parcialmente por Orzowei, serie extraña de imagen real que presentaba a una especie de pequeño Tarzán o de Mowgli con toque africano. Se encontraba basada en la novela escrita por Alberto Manzi y tuvo un relativo éxito, a pesar de ser el sustituto abrupto e inesperado del mecha japonés. Poco después, TVE volvió a apostar por los dibujos animados a través de Jacky. El oso de Tallac. El nombre de la serie venía determinado por el de su protagonista, Jacky, un pequeño oso al que acompañan su hermana Nuca y Senda, el niño piel roja que lo cuida como si de un hermano se tratase. También en este caso se había recurrido a una adaptación literaria, el relato Monarca, el gran oso de Tallac, de Ernest Thompson Seton. El escritor vivió una parte importante de su vida en los bosques de Canadá, practicando una gran cantidad de actividades al aire libre. A comienzos del siglo XX fundó los Woodcraft Indians, asociación juvenil que tomaba como fuente de inspiración a los nativos americanos. Escribió un manual para la organización que se acabaría convirtiendo en una de las bases más firmas de los futuros Boy Scouts. Nippon Animation, acostumbrada a plasmar obras vinculadas al respeto a la naturaleza y el amor fraternal, reflejó gran parte del espíritu de la obra de Thompson Seton pintando unas aventuras naíf que siempre concluían con un happy end y que mostraban la relación entre pieles rojas y colonos de la forma más dulce posible. El tono ligado al western colaboró también en el éxito atesorado por la serie.

Fotograma de Jacky. El oso de Tallac, con sus dos protagonistas.

Fotograma de Jacky. El oso de Tallac, con sus dos protagonistas.

Las aventuras de Tom Sawyer

Fotograma de Las aventuras de Tom Sawyer.

Fotograma de Las aventuras de Tom Sawyer.

El mismo éxito tuvo la adaptación de la conocida novela de Mark Twain, Las aventuras de Tom Sawyer. Nippon Animation logró también en este caso exportar su producto al contexto hispánico, a pesar de su emisión en un horario no tan privilegiado, que le hacía competir con otros programas con un cierto tirón de audiencia. Guillem Medina cifra parte del éxito de la serie en su uso de la misma fórmula que una porción de la literatura infantil-juvenil (con éxitos como Los Cinco o Los Siete Secretos creados por Enid Blyton): el culto al joven rebelde y la identificación de la audiencia con éste. Un personaje, en el fondo, bastante comedido, cuyos actos son más traviesos que otra cosa, perfecto para la épocade emisión.

El perro de Flandes

Como también perfecto era el pequeño huérfano Nello, que vivía en una aldea cercana a Amberes junto a su abuelo. La serie fue planteada por Nippon Animation poco después de Heidi y un poco antes de concebir Marco. Se emitió con poca constancia y, a diferencia de muchas otras, no tradujo su opening al español, sino que se mantuvo el original en japonés. Años más tarde sería recuperada por Antena 3 y Telecinco y emitida con una seriación correcta y una nueva banda sonora en alemán. Como no podía ser de otra forma, la serie animada se encontraba también basada en una novela, en este caso de Marie Louise de la Ramée, pero, a diferencia de los animes que hemos desgranado hasta ahora, el final resultaba mucho más triste. El impacto del mismo (por mucho que tratase de ser suavizado por algunas cadenas) dejó una marca imborrable en las generaciones que se acercaron a la serie, verdadero melodrama al que no es encontraban acostumbrados los niños españoles del momento. Marco terminaba encontrando a su madre, Clara, la amiga de Heidi, conseguía andar, pero Nello y su Patrash (antiguo perro de un chatarrero al que el protagonista rescata de toda una vida de maltratos) terminan mucho peor. Años más tarde, otra serie ablandará también varios corazones por su final inesperado, pero ésta no será producto de una compañía japonesa sino española. Unos pocos miles de adultos todavía no perdonan a Claudio Biern Boyd el final de David el Gnomo.

 

Fotograma de El perro de Flandes.

Fotograma de El perro de Flandes.

 

Para saber más:

Una de las mejores obras para rememorar las series emitidas desde la segunda mitad de los años setenta, muchas de ellas de origen japonés, es MEDINA, Guillem (2011), Abuelito, dime tú. Los dibujos animados de nuestra niñez, Madrid: Diabolo Ediciones.

avatar Julio Andrés Gracia (38 Posts)

Licenciado en Historia del Arte y Máster en Gestión del Patrimonio Cultural (Universidad de Zaragoza), Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (Universidades Autónoma y Complutense de Madrid). Personal Investigador en Formación (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza desde octubre de 2014, para la realización de una Tesis Doctoral sobre cómic en España.


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