Revista Ecos de Asia

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This article was written on 14 Ene 2019, and is filled under Historia y Pensamiento.

Sumô, el alma de Japón – Parte I

El sumô es el deporte nacional por excelencia de Japón a la vez que una parte fundamental de su cultura, y los rikishi (término utilizado para referirse a los luchadores) son, junto con los samuráis y las geishas, una de las figuras más reconocibles del archipiélago nipón en todo el mundo. Sin embargo, y debido a sus particularidades y a su profunda relación con las tradiciones japonesas, en muchos casos el sumô sigue resultando hermético a ojos de los occidentales, por lo que a lo largo de esta serie de artículos se darán unas pinceladas para empezar a conocer este complejo mundo.

Origen y evolución histórica

Se teoriza que el origen del sumô está en el kakuteigi o kakugi, un tipo de lucha libre practicado en China durante la dinastía Han del Oeste (202 a.C.-8 d.C.). Sin embargo, dado que no se tiene constancia de que este deporte llegara al país nipón, se considera que los inicios del sumô se remontan al periodo Yayoi (300 a.C.-300 d.C.), cuando ya estaba asentada la cultura del arroz en el archipiélago, donde era uno de los rituales mediante los que se rogaba a los dioses por las buenas cosechas. Dado que se trataba de una tradición sintoísta, es mencionado en los textos históricos del Kojiki (712) y del Nihon Shoki (720), donde se compilan los mitos de la cultura nipona. Concretamente en el Volumen I: la Era de los Dioses del Kojiki, se habla de un combate cuerpo a cuerpo entre los dioses Takemikazuchi y Takeminakata, que pelean para determinar quién es el más fuerte y, por tanto, tiene derecho a gobernar la región de Supa.[1] También con carácter mitológico es la primera mención que se hace a esta costumbre en el texto del Nihon Shoki, donde se habla de una pelea cuerpo a cuerpo entre Nomi no Sukune y Taima no Kuyehaya ante el legendario emperador Suinin para decidir, una vez más, el señor de unos territorios.[2] En cuanto a menciones históricas, una de las más antiguas la encontramos en este mismo documento, durante la visita de los embajadores del reino coreano de Paekche a la corte japonesa de la emperatriz Kôgyoku (642-645) durante agosto del año 642, donde se les entretiene con “un combate de lucha libre entre hombres fuertes”.[3]

Pelea entre Sukune y Kuyehaya.

Fue en el periodo Nara (710-794) cuando pasó a ser un entretenimiento de la corte imperial, siendo durante el periodo Heian (794-1185) cuando se estableció como un evento anual, el sumaino sechie, presenciado por el emperador y los nobles de la corte durante sus banquetes. En esta época, un oficial de la administración, el kotori dukai, se dedicaba a recorrer el país para encontrar a hombres de excepcional fuerza que participaran en esta celebración, en la que se disputaban unos veinte combates.

Este fuerte componente ritual se perdería durante los revueltos años posteriores, desde el periodo Kamakura (1185-1333) hasta el periodo Sengoku (1467/1477-1603), donde el sumô pasó a practicarse como una manera de entrenar a los soldados y también de mantenerlos ocupados y activos durante los breves periodos de entreguerras, además de ayudar a los daimyô a distinguir a los hombres más fuertes de su territorio y darles la oportunidad de entrar a formar parte de sus filas. Por ejemplo, está recogido en La Crónica de Nobunaga que el primero de los Tres Grandes Pacificadores de Japón, Oda Nobunaga, fue un gran aficionado a organizar torneos multitudinarios de sumô.

Representación de un sumaino sechie en el Shishin-den de Kioto durante el periodo Heian (izquierda) y torneo de sumô en el Castillo de Azuchi frente a Oda Nobunaga durante el periodo Sengoku (derecha).

Sería durante el periodo Edo (1603-1868), época de aislamiento político y gran florecimiento cultural, cuando el sumô se alejaría de los ambientes nobiliarios y adquiriría su faceta como entretenimiento del público general, además de asentarse la estética y las reglas con las que se sigue combatiendo hoy día. Era practicado sobre todo por rônin (samuráis sin señor), u hombres simplemente orgullosos de su fuerza, que llegaban a disfrutar de una popularidad equiparable a la de los actores de kabuki.

La situación cambiaría durante el periodo Meiji (1868-1912), cuando los intentos de occidentalización del país nipón estuvieron acompañados por un rechazo hacia su pasado, por lo que el sumô empezó a verse como una “tradición obsoleta bárbara”[4] y estuvo a punto de desaparecer. Esta percepción cambiaría tras la victoria del país en la Guerra Ruso Japonesa (1904-1905) y el surgimiento de un fuerte nacionalismo apoyado por el gobierno, lo que supuso una vuelta a lo intrínsecamente japonés, devolviendo al sumô su fama de antaño. En los años posteriores esta relación del sumô con el nacionalismo provocaría que pasara a estar fuertemente vinculado con el ejército, y durante la Guerra de Asia Pacífico se popularizaron los kôgun imon, o combates de sumô para animar a las tropas imperiales, donde llegó a verse a los rikishi como existencias afines a los dioses protectores de Japón. Tras la Segunda Guerra Mundial volvió a convertirse en un entretenimiento secundario, debido tanto a la popularidad del baseball como a la confiscación por parte de los americanos del Kokushikan, el edificio principal donde se celebran los encuentros de sumô. Su popularidad se recuperaría con el tiempo gracias a la aparición de nuevas generaciones de rikishi, manteniéndose así hasta nuestros días.

 

Reglas del sumô y tipos

El sumô se disputa en el dohyô, un círculo de tierra compactada y mezclada con un tipo de polvo llamado aragida, de 455 cm de diámetro interior delimitado por unos fardos llamados tokudawara, estando enmarcado el conjunto en un cuadrado de 570 cm también delimitado por fardos, llamados en este caso agedawara. Todo ello está elevado del suelo de 34 a 60 cm. Tras el calentamiento ambos luchadores suben al dohyô y adoptan el shikiri o postura de partida desde la que empezarán el combate, y en la que se mantendrán hasta que el árbitro diga tachiai, dando comienzo a la lucha. Las condiciones para ganar son: sacar al otro luchador del círculo, es decir, llevarlo más allá de los tokudawara o estando dentro del dohyô, hacer que el otro luchador toque el suelo con cualquier otra parte del cuerpo que no sea la planta de los pies. Aunque, como se verá más adelante, existen ligeras diferencias en las reglas dependiendo del tipo de sumô, las comunes a todos ellos son:

  • Sólo pueden utilizarse las palmas de las manos, no permitiéndose ni los puñetazos ni los codazos.
  • Utilizar los pies para desequilibrar al oponente está permitido, pero no se admiten patadas.
  • Los cabezazos, ataques a los ojos, estrangulamientos y tirar del pelo, no están permitidos.

Diagrama de un dohyô (izquierda) y luchadores de sumô en shikiri antes del tachiai (derecha). Es especialmente reconocible la posición del luchador de la derecha de la foto, conocida como hiragumo-shikiri o shikiri araña.

Se distinguen dos grandes tipos de sumô, el ôzumô, también llamado sumô profesional, y el sumô amateur, entre los que se pueden listar una serie de diferencias: el profesional está regulado por la Nihon Sumô Kyôkai o Asociación del Sumô Japonés, el amateur está regulado por la Nihon Sumô Renmei o Liga del Sumô Japonés; en el profesional no hay categorías en función del peso, en el amateur sí; en el profesional los combates son individuales, en el amateur se añade combatir por equipos; en el profesional no se admiten mujeres, al contrario que en el amateur; en el profesional sólo se lleva mawashi (cinturón especial del sumô), en el amateur se llevan leggings debajo. Además, hay algunas técnicas permitidas en el sumô profesional pero no en el amateur, concretamente el harite (golpear la cara o el cuello con la palma de la mano) y el sabaori (donde se agarra al contrincante del mawashi y se levanta para desequilibrarlo y hacerle apoyar las rodillas en el suelo). Sin embargo, la diferencia primordial entre ambos es que el sumô profesional sigue considerándose un ritual sintoísta, mientras que el sumô amateur se concibe como un deporte.

Debido a este carácter más abierto del sumô amateur, existen a su vez diversas tipologías, de las cuales vamos a nombrar a continuación las más relevantes. Una de las más extendidas es el wanpaku sumô o chibikko sumô, que se traduciría como sumô para niños, practicado por alumnos desde cuarto hasta sexto de primaria. Por ello, además de las diferencias con el sumô profesional antes nombradas, hay más movimientos que se consideran faltas debido a su peligrosidad: no se permite agarrar los dedos en contra de la articulación o empujar el pecho utilizando la cabeza, por nombrar algunos de ellos, además de estar prohibidos lanzamientos y algunas llaves que pueden llevar al dislocamiento de brazos y otros miembros.

También está el joshi sumô o sumô para mujeres, cuyas reglas se ajustan a las del sumô amateur con dos diferencias añadidas. Una de ellas es relativa al atuendo, ya que las mujeres llevan mallas de cuerpo completo debajo del mawashi. La otra afecta al tiempo de duración del combate: mientras que en el sumô amateur para hombres los combates duran un máximo de cinco minutos, y en caso de no decidirse un ganador, el combate empieza de nuevo, en el sumô para mujeres, este tiempo límite se reduce a tres minutos.

La última tipología que vamos a nombrar es el robot sumô disputado, como su nombre indica, entre máquinas, concretamente entre robots de entre veinte y treinta centímetros y no más de tres mil gramos. El dohyô es una versión reducida del que se utiliza para los combates entre personas, con un círculo de apenas 1540 mm de diámetro y superficie metálica en vez de terrosa. El objetivo vuelve a ser sacar al oponente fuera del círculo, pero lógicamente, los comportamientos juzgados como faltas son distintos a todos los anteriores: los robots no pueden tener mecanismos para lanzar o golpear al contrario, no pueden rociar al otro con ningún tipo de sustancia (inflamable o no), ni anclarse al suelo para evitar que los saquen del dohyô.

 

Distintos tipos de sumô amateur: el joshi sumô (izquierda) y el robot sumô (derecha).

En este artículo se han visto los aspectos más generales del sumô, recorriendo su centenaria historia y explicando las reglas bajo las que se practica este deporte, mencionando brevemente los distintos tipos que podemos encontrar. En el siguiente artículo nos adentraremos en algunas de las particularidades de esta costumbre, centrándonos en la fascinante figura de los rikishi y en los antiguos ritos que practican.

 

Para saber más:

Nihon Sumô Kyôkai, http://www.sumo.or.jp/ (fecha de consulta: 1/1/2019).

Wanpaku Sumô Zenkoku Taikai, https://www.wanpaku.or.jp/  (fecha de consulta: 1/1/2019).

Nihon Joshi Sumô Renmei, http://joshisumo-renmei.jp/  (fecha de consulta: 1/1/2019).

Ôzumô no rûru, http://www.sports-rule.com/sp/sumo/index.html (fecha de consulta: 1/1/2019).

[1] Hall Chamberlain, Basil, Translation of Ko-ji-ki “Records of Ancient Matters”, Kobe, J. L. Thompson, 1982, pp.122-123.

[2] Aston, William George, Nihongi. Chronicles of Japan from the Earliest Times to A.D. 697 – Volume I, Londres, The Japan Society, 1896, p. 173.

[3] Aston, William George, Nihongi. Chronicles of Japan from the Earliest Times to A.D. 697 – Volume II, Londres, The Japan Society, 1896, p. 174.

[4] Tainaka, Chiduru, “Battlefields and Sumo: Professional Sumo Shows for the Imperial Soldiers during the Sino-Japanese War”, Mejiro journal of humanities, n.º12, 2016, pp. 131-145, espec. p.132.

avatar Claudia Bonillo (26 Posts)

Nació en Zaragoza el 29 de diciembre de 1993. En su época de instituto vio sus primeros mangas y animes, lo que la llevó a interesarse por Japón. Acabó la carrera de Ingeniería Informática en 2016, tras lo que cursó el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses y el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza, especializándose en historia japonesa. Actualmente es estudiante de doctorado en la misma universidad.


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