Revista Ecos de Asia

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This article was written on 29 Ene 2015, and is filled under Arte.

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Un paseo por la “torre de la Libertad” de Teherán.

A pesar de sus siete millones y medio de habitantes, Teherán es todavía una de las capitales mundiales menos conocidas por los extranjeros a diferencia de otras ciudades como París, Roma, New York…, al igual que le suceden a sus monumentos.

Uno de los más célebres es al que dedicamos nuestro artículo: el Monumento a la Libertad, también conocido como Torre Azadi, tras la revolución iraní de 1979, (y anteriormente denominado Monumento Shahyad en honor al Sah Reza Pahlavi, el último emperador de Irán). Esta construcción está situada en una de las entradas a la capital iraní, por lo que su silueta y los 45 metros de altura la hacen inconfundible, siendo visible desde muchas zonas de la urbe, en especial de noche cuando está completamente iluminada.[1]

Vista de la Torre Azadi. Col. Christian Triebert.

Vista de la Torre Azadi. Col. Christian Triebert.

Retrato de Hossein Amanat.

Retrato de Hossein Amanat.

El gobierno iraní, para conmemorar el 2500 aniversario del Imperio Persa, convocó en 1966 un concurso que ganó, con tan sólo 24 años de edad, el joven arquitecto iraní Hossein Amanat graduado por la Universidad de Teherán, que formó parte de la Revolución Cultural Iraní de 1979 y durante la que tuvo que huir del país por su profesión de la Fe bahá’í, trasladándose a Canadá en 1980 donde obtuvo su doble nacionalidad.

Asimismo este primer proyecto arquitectónico le dio la oportunidad de crear algunos de los proyectos más distintivos de su país, ya que siempre tuvo como referencia la arquitectura tradicional persa. Entre esos proyectos podemos destacar los edificios de la Universidad Sharif de Tecnología y la Facultad para Dirección de empresas de la Universidad Teherán, o la Embajada de Irán en Pekín. Sin embargo, fue en Canadá donde su práctica arquitectónica se desarrolló de tal forma que con el transcurso del tiempo ha tenido oportunidad de diseñar, el centro mundial administrativo de la Fe bahá’í en Haifa (Israel), bibliotecas universitarias y fábricas en China, algunos rascacielos en  San Diego, centros residenciales de lujo en Santa Mónica, un templo en Samoa, centros religiosos y culturales en Dallas, Seattle y Washington D.C., y viviendas residenciales en Canadá y California entre otros.[2]

Por último debemos destacar que en todos sus proyectos, Hossein demuestra su habilidad particular para el uso y la combinación de la diversidad cultural en la creación de diseños distintivos.[3]

El Monumento que presentamos en este artículo, fue inaugurado el 16 de octubre 1971, y forma parte del Complejo Cultural localizado en la Plaza Azadi de Teherán, en un área que ocupa aproximadamente 50.000 m². En el entorno de esta peculiar construcción ideada a modo de los antiguos arcos triunfales romanos encontramos jardines, varias fuentes, el acceso al museo arqueológico subterráneo y un mirador que permite ver y disfrutar de la vista panorámica de la ciudad y de su emplazamiento.

Vista aérea Plaza Azadi.

Vista aérea Plaza Azadi.

Imagen de la construcción de la torre, en 1970.

Imagen de la construcción de la torre, en 1970.

La Torre posee una estructura truncada, formada por miles de bloques de mármol blanco procedente de la provincia de Isfahán, cuyas formas fueron calculadas con precisión milimétrica usando un programa de ordenador de cálculo estructural, revelando desde cada ángulo un sentido distinto de escala y perspectiva. Además se tiene conocimiento de que los bloques pétreos fueron localizados y suministrados por Ghanbar Rahimi, cuyo conocimiento de las canteras era exquisito y por ello se le conocía como “el Sultán de la Piedra de Irán”. La construcción real de la torre fue realizada, y supervisada por el maestro cantero, Ghaffar Davarpanah Varnosfaderani.[4]

La entrada tanto al Museo como al mirador de la Torre se localiza bajo la bóveda principal. Su interior se caracteriza por la austeridad y la oscuridad producida por la escasa luz natural que accede al interior del monumento, que a su vez contrasta con la cantidad de piezas exhibidas, un total de unos cincuenta ejemplares entre piezas de oro, esmaltes, cerámicas policromadas, mármoles, miniaturas y pinturas que cuidadosamente seleccionados para componer una perspectiva de la historia de Irán.

Interior de la Torre Azadi. Col. Privada.

Interior de la Torre Azadi. Col. Privada.

Cilindro de Ciro. Col. Museo Británico.

Cilindro de Ciro. Col. Museo Británico.

La obra principal del Museo es una copia del Cilindro de Ciro (el original está en el Museo británico), que para algunos es considerado como el primer documento de los derechos humanos en el mundo. En esta pieza cilíndrica realizada en barro cocido con escritura cuneiforme y datada en el siglo VI a.c., podemos leer en lenguaje acadio la declaración de Ciro el Grande, primer rey de Persia, en donde expuso diversos decretos humanos como por ejemplo la liberación de esclavos, el derecho a escoger su propia fe e incluso la igualdad de las razas.[5]

Por este motivo, personalidades como Mohammad Reza Pahlevi o la abogada y Premio Nobel de la Paz iraní en 2003, Shirin Ebadi destacaron el valor humanístico del Cilindro de Ciro. Sin embargo, algunas instituciones como el Museo Británico indican que en realidad refleja una larga tradición mesopotámica donde, ya desde el tercer milenio antes de Cristo, los reyes comenzaban sus reinados declarando sus reformas.[6]

Asimismo, una traducción de la inscripción cuneiforme sobre el cilindro inscrita en pan de oro decora la pared de una de las galerías que conducen al departamento audiovisual del museo; en frente, una placa similar cataloga los Doce Puntos de la Revolución Blanca. Al lado del Cilindro de Ciro, una placa de oro conmemora la presentación original del museo a Mohammad Reza Pahlavi por el Alcalde de Teherán.[7]

Entre los objetos más destacados encontramos losas cuadradas, la cubierta de protección de oro, y tabletas de terracota de Susa, cubiertas de carácteres cuneiformes. Cerámica, porcelanas (entre las que destaca, por ejemplo el plato azul y de oro de Gorgan del siglo VII), un Corán iluminado y algunas muestras de miniaturas entre las que destaca la historia del país hasta el siglo XIX, que es representado por dos paneles pintados de la colección de la Emperatriz Farah Pahlavi.[8]

Detalle de la decoración interior.

Detalle de la decoración interior.

En relación con su estética exterior, la característica e inusual arquitectura del monumento combina de forma magistral los dos periodos significativos de la arquitectura iraní: islámico (como el utilizado en las grandes mezquitas de Jorasán, Isfahan y Tabriz) y sasánida (el que podemos ver en Ghal’eh Dokhtar, la Taq-i Kisra, Bishapur), ofreciendo una original mezcla de modernismo y solemnidad. Es por esta razón que el arquitecto quiso representar de alguna forma especial y diferente ambos periodos: en el periodo pre-islámico sasánida, donde el modelo arquitectónico era importante e innovador debido a que es en ésta época cuando se usa mayormente la mampostería sólida y las altas columnas. Mientras que en el período islámico, los modelos se hicieron mucho más ricos y variaron la concepción del modelo arquitectónico de sus edificios ya que hubo artes como la poesía, la caligrafía, estucos, el trabajo del espejo y los mosaicos que se vincularan estrechamente con la arquitectura. Por todo ello, ambas culturas han protagonizado la historia de Irán y han sido la causa de que monumentos como la Torre Azadi, a través de la geometría donde el arco central es un ejemplo de un arco sasánida, y el arco roto superior alude al mundo islámico, ambos son entretejidos juntos por una serie compleja de costillas que fusionan ambas eras de la historia iraní. [9]

En definitiva, este imponente monumento es el  emblema de la modernización del país, símbolo de la ciudad, e icono de su horizonte que contrasta de forma soberbia con las inmensas montañas nevadas de la cordillera de Elburz que siempre adornan Teherán en invierno, junto a los interminables jardines de flores y arbustos que respiran en sus alrededores.

Vista nocturna de la Torre Azadi.

Vista nocturna de la Torre Azadi.

Notas:

[1] Der-Grigorian, T. Construction of History: Mohammad-Reza Shah Revivalism, Nationalism, and Monumental Architecture of Tehran, 1951-1979. Massachusetts Institute of Technology, Department of Architecture, 1998.

[2] Hossein Amanat en www.technion.ac.il, última visita 11/01/2015.

[3] Amanat Architect, última visita 11/01/2015.

[4] Bidoun Magazine, última visita 11/01/2015.

[5] Cyrus Cylinder en www.humanrights.com, última visita 14/01/2015.

[6] Cyrus Cylinder en la web del Museo Británico, última visita 14/01/2015.

[7] Grigor, T. “Of Metamorphosis: Meaning on Iranian Terms.” Third Text, nº 17. Kala Press/Black Umbrella. 2003. pp. 207-225.

[8] Der-Grigorian, T. Construction of History: Mohammad-Reza Shah Revivalism, Nationalism, and Monumental Architecture of Tehran, 1951-1979. Massachusetts Institute of Technology, Department of Architecture, 1998.

[9] Azadi Tower en www.iranianreview.org, última visita 11/01/2015.

avatar Diana Espada (5 Posts)

Graduada en Historia del Arte y Arquitectura Técnica por la universidad de Zaragoza, actualmente se encuentra realizando el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte. Se especializa en el estudio y conocimiento de la Historia de la Arquitectura en época Moderna y Contemporánea, así como en la conservación del Patrimonio Monumental.


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