Revista Ecos de Asia

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This article was written on 26 Feb 2015, and is filled under Cine y TV.

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Unforgiven (2013): la japonización del western.

La relación del western con el cine japonés es un hecho irrefutable. Desde la admiración de Kurosawa por John Ford, hasta las películas del primero versionadas en clave far west, como Los siete samuráis (1954), que inspiró el film de John Sturges titulado Los Siete Magníficos (The Magnificent Seven, 1960). Este fenómeno de interrelaciones que tan buenos frutos dio en la década de los 60 (y que ya hemos comentado en anteriores artículos), demuestra la posibilidad de trasladar argumentos de carácter épico a entornos diametralmente distintos, manteniendo su esencia y sus características generales. Se trata de una “ruta” que conecta al samurái con el vaquero, al saloon con la casa de té, y la isla de Hokkaidô con Monument Valley.

Un ejemplo reciente de este “trasvase argumental” lo encontramos en la última película del director japonés (de ascendencia coreana) Lee Sang-il titulada Unforgiven (2013),[1] que supone un remake del western crepuscular Sin Perdón (1992).[2]

El original del que parte Lee Sang-il, es una obra maestra que sirvió para recuperar el género del western, tal y como atestigua la cantidad de premios que recibió, entre los que se cuentan dos Globos de Oro y cuatro Oscar. De las diez categorías en las que el film Sin Perdón estaba nominado, consiguió el Oscar a mejor película y mejor dirección (dos de los galardones más importantes que otorga la Academia de Hollywood), así como el de mejor actor de reparto para Gene Hackman, y el de mejor montaje para Joel Cox.

Así mismo, la obra de Clint Eastwood, como director y principal protagonista, contribuyó a revitalizar un género en decadencia como era el western. Desde principios de los 70 y más claramente en los años 80, la crisis del western se vio tan acuciada que parecía abocado al olvido, al cine de sobremesa y a novelillas de Marcial Lafuente Estefanía. Sin embargo, el western es un género que nunca ha desaparecido del panorama cinematográfico estadounidense, siempre retomado en momentos en que EE.UU. necesita reafirmarse como nación. Se trata, en el fondo, de una forma de épica intrínseca a su idiosincrasia, es la forma que tienen de contarse su propia Historia. Si los griegos emplearon la literatura con Heródoto como baluarte, los americanos tomaron el medio que les era más afín por ser novedoso y un producto de la industrialización: el cinematógrafo.

De esta forma, el western, siempre presente, experimentó una segunda edad dorada en la década de los 90 gracias al impulso de Sin Perdón y el denominado “western revisionista”.[3] Así, encontramos  ejemplos contemporáneos al film de Eastwood, como Bailando con lobos (1990),[4] El último mohicano (1992)[5] o Gerónimo: una leyenda (1993),[6] que se han convertido en verdaderas películas de culto.

El film de Lee Sang-il lo denominamos un remake del mismo modo que consideramos que las películas de Tarantino son “homenajes” del cine de serie B (y no flagrantes copias); porque cuando se hace bien no es plagio, ya que, si el resultado es bueno, ¿quiénes somos nosotros para juzgar el grado de imitación?

Sin embargo, en este caso el film japonés toma tanto el título original como las principales líneas del argumento trazado por David Webb Peoples. Incluso los carteles de ambas películas resultan escandalosamente similares.

Comparativa entre los carteles de ambos films, donde vemos al protagonista de espaldas, en idéntica posición.

Comparativa entre los carteles de ambos films, donde vemos al protagonista de espaldas, en idéntica posición.

El argumento, con las consabidas adecuaciones que exige una adaptación entre culturas tan diferentes como la americana y la japonesa, es esencialmente el mismo: tras el brutal asalto a una prostituta, sus compañeras deciden ofrecer una recompensa para quien pueda matar a sus agresores. Ante la pasividad de las autoridades, dos hombres retirados deciden tomar el encargo y, acompañados por un joven inexperto, comenzarán la persecución de los bandidos.

Entre las principales diferencias encontramos, por supuesto, la ubicación de la historia, que en el original se sitúa en Big Whiskey, Wyoming, en 1881; mientras que en el remake nos encontramos en el pueblo de Washiro, en Ezo (actual isla de Hokkaidô, al norte del archipiélago japonés), en 1880, por lo que los hechos son prácticamente contemporáneos.

A la izquierda, mapa histórico de Ezo, Sakhalin y las islas Kuriles publicado por Harimaya Katsugorô en 1854. A la derecha, en rojo, localización de la actual isla de Hokkaidô.

A la izquierda, mapa histórico de Ezo, Sakhalin y las islas Kuriles publicado por Harimaya Katsugorô en 1854. A la derecha, en rojo, localización de la actual isla de Hokkaidô.

Las Guerras Indias (finalizadas en 1890) son aquí equiparadas a la Guerra Boshin (1868-1869), que enfrentó a los partidarios del Emperador Meiji con los samuráis que defendían el Shogunato Tokugawa. Así mismo, la idea de limpieza étnica que tan claramente se ve en todos los westerns, es aquí representada por el pueblo ainu, que será perseguido y masacrado en diferentes momentos del film.

En cuanto a los protagonistas del film, encontramos en el original a William Munny (Clint Eastwood): un pistolero retirado, viudo y padre de familia, que en Unforgiven se convertirá en un ronin o samurái sin amo, interpretado por Ken Watanabe. Ambos, veteranos de sus correspondientes guerras, son reclutados por un viejo compañero (Morgan Freeman/Akira Emoto) para un último trabajo, en el cual les acompañará un joven de escasa experiencia (Jaimz Woolvett/Yûya Yagira).

En el film japonés, el joven inexperto es además un mestizo, medio ainu y medio japonés, posiblemente fruto de una violación. Este tema, no demasiado común en las películas del oeste, sí que es tratado en otro western clásico, como es Centauros del Desierto (The Searchers, 1956), donde el origen de uno de los protagonistas, nunca verbalizado, es similar al del film de Lee Sang-il, pues deducimos que la madre del muchacho fue violada por un indio.

Por lo demás, las similitudes se dejan ver incluso en la elección de los planos y la organización de las escenas, en las cuales podemos rastrear fácilmente el antecedente en el film de Clint Eastwood.

Arriba dos escenas de Sin Perdón y abajo su comparación con el film Unforgiven. Los fotogramas de la izquierda nos muestran a Eastwood/Watanabe junto a su cabaña; mientras que en los de la derecha vemos a la prostituta (Anna Levine/Shiori Kutsuna).

Arriba dos escenas de Sin Perdón y abajo su comparación con el film Unforgiven. Los fotogramas de la izquierda nos muestran a Eastwood/Watanabe junto a su cabaña; mientras que en los de la derecha vemos a la prostituta (Anna Levine/Shiori Kutsuna).

Bien nos acerquemos a Unforgiven desde el conocimiento de su antecesora, o la admiremos en su novedad, en cualquier caso el espectador encontrará en ella un interesante ejercicio de adaptación y un film muy completo, con interesantes aspectos a destacar como su fotografía, de encuadres excéntricos y punto de vista bajo, tan típicamente japonesa, que combina con el tono épico aportado por el argumento de Eastwood. Así pues, aún teniendo en cuenta las inevitables comparaciones, admiremos esta película por lo que es, una historia de venganza y redención magníficamente contada.

Notas:

[1] Título original: Yurusarezaru mono. Director: Lee Sang-il. Música: Taro Iwashiro. Fotografía: Norimichi Kasamatsu. Reparto: Ken Watanabe, Jun Kunimura, Yûra Yagira, Kôichi Satô, Akira Emoto, Shioni Kutsuna, Eiko Koike, Ken’ichi Takitô. Productora: Warner Bros. Pictures International, Nikkatsu Corporation y Office Shirous.

[2] Título original: Unforgiven. Director: Clint Eastwood. Guión: David Webb Peoples. Música: Lennie Niehaus. Fotografía: Jack N. Green. Reparto: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, Jaimz Woolvett, Saul Rubinek, Frances Fisher, Anna Thomson, Anthony James. Productora: Warner Bros. Pictures y Malpaso Company.

[3] El western revisionista incluye algunos elementos más realistas, un tono cínico o de crítica, y otorga un papel importante tanto a las mujeres como a los nativos americanos, que en las películas más clásicas del género apenas sí aparecían.

[4] Título original: Dances with Wolves. Director: Kevin Costner. Guión: Michael Blake. Música: John Barry. Fotografía: Dean Semler. Reparto: Kevin Costner, Mary McDonnell, Graham Greene, Rodney A. Grant, Tantoo Cardinal, Robert Pastorelli, Maury Chaykin, Wes Studi, Floyd ‘Red Crow’ Westerman, Charles Rocket, Steve Reevis. Productora: Orion Pictures y Tig Productions.

[5] Título original: The Last of the Mohicans. Director: Michael Mann. Guión: Christopher Crowe, Michael Mann. Música: Trevor Jones y Randy Edelman. Fotografía: Dante Spinotti. Reparto: Daniel Day-Lewis, Madeleine Stowe, Wes Studi, Jodhi May, Russell Means, Eric Schweig, Steven Waddington, Maurice Roëves, Patrice Chéreau, Edward Blatchford, Terry Kinney, Colm Meaney, Pete Postlethwaite, David Schofield, Mac Andrews, Dylan Baker, Jared Harris. Productora: 20th Century Fox y Morgan Creek Productions.

[6] Título original: Geronimo, an American Legend. Director: Walter Hill. Guión: John Milius. Música: Ry Cooder. Fotografía: Lloyd Ahern: Reparto: Gene Hackman, Robert Duvall, Jason Patric, Wes Studi, Matt Damon, Rodney A. Grant, Kevin Tighe, Steve Reevis, Carlos Palomino, Scott Wilson. Productora: Columbia Pictures.

avatar Laura Martínez (70 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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