Revista Ecos de Asia

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This article was written on 01 Sep 2017, and is filled under Cultura Visual.

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Usagi Yojimbo, nos aventuramos en las andanzas del conejo samurái

Usagi Yojimbo es uno de esos títulos que siempre ha estado ahí. En mayor o menor medida, su longeva trayectoria unida a su carismática personalidad han hecho que este nombre resulte familiar a un importante sector de aficionados al arte de las viñetas.

Sin embargo, como suele pasar cuando uno quiere aproximarse a obras que llevan desarrollándose durante periodos de tiempo tan prolongados, resulta muy complicado encontrar un punto en el que incorporarse e iniciar su lectura.

Portada de Usagi Yojimbo. Integral Fantagraphics 1, editado por Planeta Cómic.

Planeta Cómic, la línea editorial que el grupo Planeta dedica a la publicación de viñetas, ha sacado en los últimos meses dos volúmenes recopilatorios en los que reúne una de las etapas editoriales fundamentales de Usagi Yojimbo, la publicada en la editorial estadounidense Fantagraphics, que abarca desde julio de 1987 hasta marzo de 1993.

El personaje que da título al cómic había sido creado en 1984, pero fue en 1987 cuando por fin obtuvo una serie propia. En Fantagraphics, Miyamoto Usagi, el personaje protagonista, encontraba una autonomía que permitía a su creador, Stan Sakai, dar forma a un universo inconfundible. Posteriormente, Usagi Yojimbo seguiría publicándose (primero en Mirage Comics y, desde 1996, en Dark Horse; en España de la mano de Planeta en una serie regular de caótico orden, que obras recopilatorias como la que aquí reseñamos permiten poner un poco más de orden en las lecturas de este cómic), pero fue en Fantagraphics donde se sentaron las bases de su idiosincrasia.

Centrándonos ya en el primer volumen de este recopilatorio, las historias que contiene suponen los primeros pasos de Miyamoto Usagi, en los que poco a poco vamos conociendo quién es, cómo es y algunos episodios de su pasado, que sin duda han influido en la forja de su personalidad.

Miyamoto Usagi es un conejo rônin que vaga por el mundo poniendo su espada al servicio de causas bien recompensadas que le permitan sobrevivir, siempre con un sentido de la rectitud, el deber y el honor muy marcado, en ocasiones casi excesivo. La personalidad es una clara herencia de la tradición samurái, tanto histórica como ficticia, con referencias innegables (presentes incluso en el apelativo que da título al cómic) como el samurái histórico Miyamoto Musashi, las películas de samuráis de Kurosawa (especialmente, Sanjuro Kuwabatake, el protagonista de Yojimbo encarnado por Toshirô Mifune), mangas como El lobo solitario y su cachorro y el universo de Zatôichi, personaje creado por Kan Shimozawa en la literatura que adquirió gran popularidad a través de una saga de veintiséis películas (a las que debe añadirse la versión remake de Takeshi Kitano y sus secuelas) y una exitosa serie de televisión emitida en los años setenta.

Estos referentes, así como muchos otros que afloran en Usagi Yojimbo, sorprenden dentro del cómic americano por su profundidad. Este hecho no es casual ni accidental, y se debe a que su autor, Stan Sakai, es descendiente de japoneses, nacido en Kioto y criado en Hawái. Esta combinación constituye, en cierto modo, la definición de la propia obra, un cómic occidental de aventuras ambientado en el Japón feudal.

En este primer tomo se recopilan veintiún arcos argumentales de diversas extensiones en los que se va construyendo este particular universo: Usagi Yojimbo, Conejo solitario y niño, La confesión, Cazarrecompensas, Ladrón de caballos, La aldea del miedo, Una comida tranquila, El espadachín ciego, Vuelta a casa, Cazarrecompensas II, Samurái, Kappa, Zylla, La feria de la seda, La torre, El amor de una madre, El regreso del espadachín ciego, La espada de los dioses, La taza de té, El regalo del shogun y La conspiración del bramido del dragón.

Todas estas historias tienen lugar en un Japón feudal y habitado por animales antropomorfos. Los personajes que se suceden a lo largo de la obra son representados mediante diferentes animales que no necesariamente esconden una simbología, si bien la elección de determinadas criaturas para algunos personajes de importancia responde a motivos concretos y a las asociaciones de ideas que se producen a través de estos animales.

Dentro de este universo fabulado, Stan Sakai combina elementos realistas con detalles tremendamente imaginativos, mediante una cuidada ambientación. La atmósfera que impregna las páginas del cómic retrotrae al cine jidaigeki de la época de esplendor en los años cincuenta, con una cuidada representación del vestuario (destacando especialmente las complicadas armaduras de los samuráis, que Sakai dibuja con todo detalle) y de los lugares, tanto interiores (posadas, tabernas y casas tradicionales), como exteriores, tanto urbanas (abarrotadas calles en grandes ciudades, plazas de pequeñas aldeas) como naturales en el devenir de Usagi a través de Japón.

Frente a esta representación verosímil del entorno, Sakai introduce una serie de criaturas que sustituyen a buena parte de los animales, tanto domésticos como salvajes (si bien merece la pena destacar que hay algunos, como los caballos, que aparecen de manera realista). Estas criaturas tienen aspecto de lagartos de diversos tipos, que posiblemente Sakai introdujese como excusa para poder dibujar dinosaurios, uno de sus deseos parcialmente frustrados,[1] aunque fuese ocasionalmente y de forma secundaria. Además, estas criaturas suponen un cierto alivio cómico y tierno en momentos de especial tensión (aunque también protagonizan momentos dramáticos), ya que Sakai se preocupa de situarlas de manera muy recurrente. Casi como si se trazase su historia de manera paralela, participan frecuentemente de los acontecimientos que se narran en la serie.

No obstante, estas criaturas no son el único elemento de alivio, ya que la serie posee su propio y particular sentido del humor, generalmente apoyado en la propia trama o en los diálogos. Esto no significa que sea predominante, al contrario, el tono general es serio y grave. Pero, al igual que ocurre en muchas obras de samuráis, ocasionalmente esta solemnidad se ve rota por una carcajada o una sonrisa provocadas por el gesto más pequeño. Por otro lado, el tratamiento de la acción es muy dinámico, generando escenas de batalla agitadas y frenéticas. Esta es una prueba más de la gran calidad de Stan Sakai como dibujante, lo cual refuerza todavía más la importancia de Usagi Yojimbo.

Si hubiera que sacarle alguna pega a este número uno de Usagi Yojimbo. La Colección Fantagraphics que publica Planeta sería, quizás, la descompensación de los contenidos de este integral formado por dos tomos. Tal vez haya sido causa del afán cronológico a la hora de presentar las historias, en cualquier caso, la contraportada de este primer tomo anuncia espectaculares contenidos en los dos volúmenes de la colección, sin embargo, lo único que se incluye en el primer tomo es la introducción de Stan Sakai (un texto que, por otra parte, habla sobre el origen del personaje). En cualquier caso, como estrategia de marketing funciona, y esperamos poder reseñar próximamente este segundo volumen, adentrándonos en profundidad en este contenido extra.

Notas:

[1] La producción artística de Stan Sakai se relaciona mayoritariamente con Usagi Yojimbo, así pues, quedaba en cierto modo constreñida a la representación del Japón tradicional. Sin embargo, entre las numerosas creaciones derivadas surgidas del éxito de esta obra (entre las cuales, por cierto, se incluye también un crossover con las Tortugas Ninja), Sakai firmó en 1998 Space Usagi, una versión futurista que le permitía incluir dinosaurios así como otros elementos futuristas. Más información en la ficha de Usagi Yojimbo en Guía del Cómic y en la reseña de Space Usagi realizada por Zona Negativa.

avatar Carolina Plou Anadón (162 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, preparando una tesis doctoral sobre fotografía japonesa.


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