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Asian Film Festival Barcelona: comentamos algunas de sus propuestas

En Ecos de Asia no faltamos a la cita que cada año, en noviembre, nos ofrece Casa Asia. Ya hemos realizado una valoración general del Asian Film Festival Barcelona de 2017, así que a continuación vamos a centrarnos en las películas a las que nos ha sido posible asistir. Este año, por cuestiones de agenda, han sido menos que en anteriores ediciones, no obstante, hemos vuelto a encontrar un gran nivel.

Gukoroku / Traces of sin (Japón, 2016)

Cartel promocional japonés de Gukoroku / Traces of sin

En Gukoroku seguimos a Takeshi Tanaka, un periodista que, para alejarse de sus problemas familiares (su hermana Mitsuko está en prisión por descuidar a su hija, Chihiro, que está ingresada con severos daños cerebrales), solicita a su jefe permiso para investigar un asesinato ocurrido un año atrás, con la idea de realizar un artículo conmemorativo del primer aniversario.

El crimen había sido especialmente truculento: una familia formada por un padre salaryman, una madre modelo y la hija de ambos fueron hallados asesinados en su casa, apuñalados mientras preparaban una celebración familiar. Un año después, el asesino todavía no había sido descubierto, y Takeshi quiere devolver el caso a la palestra para proseguir la investigación.

La película arranca con una secuencia en la que la cámara se desliza por un autobús, hasta llegar al protagonista, que es increpado por otro pasajero para que ceda su asiento a una anciana. Sin decir palabra, Takeshi se levanta y cae al suelo del autobús, aguantando de pie el resto del trayecto. Al bajar se hace evidente una considerable cojera, que se traduce en una mueca culpable del hombre que le había renegado. Cuando el autobús se aleja, la cojera desaparece y Takeshi prosigue su camino para visitar a su hermana en la cárcel.

No queriendo desvelar aspectos fundamentales de la trama, esta secuencia inicial ya pone en evidencia lo que va a caracterizar el resto del metraje. El thriller se plantea como un juego de realidades en el que varios giros de guion concatenados (algunos más sorprendentes y otros más previsibles) mantienen en vilo al espectador hasta prácticamente la última escena.

Hacia la luz (Japón, 2017)

Aunque ya tuvimos ocasión de hablar de ella a propósito de su estreno en cines, queremos insistir en el mensaje que Menene Gras, directora del festival, transmitió a los asistentes a la sesión inaugural, destacando que la calidad y sensibilidad tanto de la película como de su directora, Naomi Kawase, hicieron que la organización la considerase un título idóneo para la inauguración oficial del festival, a pesar de que su estreno en cines estaba programado en una fecha muy cercana.

Norbu my beloved yak (Bután, 2006)

Santem y Choeki

Escrita y dirigida por Pelden Dorji, la película cuenta la historia de Samten, un joven pastor de yaks, que posee un especial vínculo con uno de sus animales, al que llamó Norbu Samten. Samten perdió a su madre muy temprano, y se crió bebiendo leche de yak. Años más tarde, este yak murió pariendo a una cría, que Samten crió con mimo, considerándolo prácticamente como su hermano de madre.

Sin embargo, la película se centra en la juventud de Samten. Este se enamora de Choeki, la hija de un lama que se ha instalado en la aldea. Paralelamente, Samten también debe cuidar de su padre enfermo, así como del rebaño de yaks que tienen a su cargo.

El tiempo transcurre mientras conocemos la vida cotidiana de una aldea aislada en las montañas de Bután y asistimos a la consolidación del noviazgo entre Samten y Choeki. El pueblo recibe la visita de un vendedor ambulante, quien organiza una proyección cinematográfica, al tiempo que obsequia a Choeki con todo tipo de regalos provenientes de la ciudad (revistas de moda, ropa moderna…), estimulando los deseos de la joven de conocer el mundo más allá de las montañas. Sin embargo, fiel a Samten, acepta un compromiso con el joven, y el lama fija la fecha propicia para la boda el día 15 de ese mes.

Paralelamente, el señor de los yaks (nombre con el que se alude al propietario de los rebaños, un hombre económicamente poderoso en la región) compromete a su hija en la misma fecha, y solicita un yak para ser sacrificado en honor de la pareja. Así, el hombre manda a un mensajero a la aldea de Samten, para que le lleve un animal. Sin embargo, en ese momento Samten tiene que dejar al rebaño al cuidado de un pariente, ya que debe acompañar a su padre al valle para que restablezca su salud. Confiado en que tendrá tiempo de sobra, Samten deja de lado el asunto de los yaks. No obstante, la convalecencia de su padre se alargará unos días más de lo previsto, y al no recibir al animal, el señor de los yaks envía a sus subordinados a buscar ellos mismos al ejemplar.

A pesar de haber realizado un ritual budista de protección sobre Norbu, los subordinados del señor de los yaks lo escogen para ser sacrificado, en parte también para castigar la osadía de haberlo protegido sin el consentimiento de su legítimo propietario. Así pues, se llevan a Norbu, y poco después Samten regresa a la aldea e inmediatamente parte en busca de su hermano, para intentar salvarlo. Tras una persecución ambientada con una canción que habla desde la perspectiva del yak, Samten les alcanza justo en el momento en el que Norbu está siendo sacrificado.

El dolor que le genera el no haber llegado a tiempo de salvar a su amado Norbu, así como la gran distancia que le separa de su aldea, hace que Samten no llegue a tiempo para la ceremonia de su boda con Choeki. Finalmente, ambos se encuentran en el camino: Choeki abandona la aldea con Gyeltshiten, el comerciante ambulante. Su despedida, marcada por el dolor y por la inevitabilidad, da a entender que se ha aprovechado la idoneidad del día para que Choeki contrajese matrimonio con Gyeltshiten y así cumplir su sueño de viajar más allá de las montañas, a pesar de amar a Samten.

Toda esta historia está planteada como una leyenda tradicional contada en un pueblo de montaña. Sin embargo, al final se descubre que la historia podría ser más que un simple relato, haciendo que Samten pueda volver a encontrarse con Norbu en su forma reencarnada.

A pesar de la fotografía de aspecto muy desfasado, y de algunos fallos o dificultades en el montaje, se trata de una película que demuestra el conocimiento cinematográfico de Pelden Dorji. La cinta pone en evidencia el deseo del director de hablar sobre su tierra, su cultura y sus tradiciones, creando una suerte de fábula moderna que reflexiona sobre la propia identidad de las aldeas más rurales de Bután. Quizás precisamente por ello, desde 2006 Norbu, my beloved yak ha contado con presencia en diferentes festivales y eventos centrados tanto en el cine como en la cultura y la identidad asiática.

Sara y Aída (Irán, 2017)

Uno de los carteles promocionales de Sara y Aída

La película es una muestra más del cine iraní contemporáneo, que evidencia, con su particularmente sensible forma de narrar, una corriente moralista en la que se plantean temas como la familia, el honor, la honestidad o la actitud hacia el dinero.

La película se centra en Sara, una mujer moderna y luchadora que sufre los problemas económicos y sociales derivados de la irresponsabilidad de su hermano, un hombre que recientemente fue liberado de prisión y que se encuentra en paradero desconocido. Los acreedores, para recuperar el dinero adeudado, denuncian a la madre de ambos, como avalista y responsable de las finanzas de su hijo. Para poder hacer frente a la fianza para su madre, así como al resto de la deuda, Sara busca desesperadamente entre sus más allegados para encontrar un préstamo. A través de su mejor amiga, Aída, otra mujer moderna, quizás un tanto frívola y alocada, pero luchadora y noble como Sara, conocerá a Saeed, un empresario que puede conseguirle un préstamo fácil y en poco tiempo.

Saeed, el novio de Aída, se descubre rápidamente como un chantajista malvado que solo busca aprovecharse de las dos mujeres para conseguir amañar una subasta municipal que realiza la empresa en la que trabajan para la concesión de unos negocios. A partir de ese momento, la vida de Sara y Aída dará un giro radical mientras buscan la manera de librarse de Saeed y de enmendar los errores que han cometido.

La película muestra la imagen del Irán más moderno, a través de dos mujeres trabajadoras de clase media que disfrutan de la vida y, muestran su día a día en Instagram sin descuidar sus obligaciones, lo cual ofrece una perspectiva refrescante de la realidad iraní.

Sin embargo, también está muy presente el tema de las deudas, la obligación (casi más moral que legal) de devolver los préstamos y la dureza de la ley contra los morosos. En un determinado momento, ante el juez que lleva el caso de su madre, Sara llega a insinuar una acusación de usura contra el acreedor responsable de la denuncia, lo que hace que este personaje se indigne por haber calculado los intereses de la deuda con las tasas de los bancos, acorralando a Sara para que no pueda seguir argumentando en esa dirección.

Las tensiones contenidas y los pasos en falso que van dando los protagonistas llegan a un punto de no retorno, en el que una tragedia marca la situación, poniendo en peligro tanto la trama de corrupción como a la propia Sara. A partir de ese momento, la película cambia de tono, y Sara queda atrapada en una espiral de errores y remordimientos, tratando de subsistir y no ser arrastrada por las circunstancias. Finalmente, junto a su novio, Alireza, encuentran una vía de escape, aunque en última instancia la honestidad de Sara le hará rechazar todas las mentiras y buscar otra solución por sí misma.

Gangster Girls (Mongolia, 2017)

La comedia mongola era uno de los títulos que más ganas teníamos de ver en esta edición del Asian Film Festival, precisamente por tratar un género menos habitual dentro del festival y ser una muestra más de la diversidad cinematográfica existente en Asia, también en los países menos representados en nuestras carteleras.

Sin embargo, a nuestro juicio, la elección de Gangster Girls fue un tanto desafortunada. Se trata de una comedia protagonizada por cinco chicas, cuatro de ellas de atractivo espectacular, y una quinta más rellenita, que permitía la introducción de numerosos chistes sobre gordos y sobre glotonería. Las protagonistas están fuertemente cosificadas, y la mayoría de los gags giran en torno a la torpeza femenina. Las cinco protagonistas son una banda de mujeres que coquetean con la delincuencia y el crimen organizado, incurriendo en algunos temas tópicos, como pueden ser hacerse pasar por prostitutas para chantajear a los clientes o el robo organizado a un casino mediante trampas en las distintas mesas.

Imagen promocional de Gangster Girls, de la que puede deducirse el tratamiento que la mujer recibe en la película

Aunque la premisa era original, y podría haber resultado interesante, ya desde el planteamiento se descubre como una película tremendamente incómoda. Toda la cinta se apoya en un Macguffin inmenso: al comenzar la película, una de las chicas llega a la casa en la que habían estado de fiesta, se encuentra con un gran desorden y con que sus compañeras han desaparecido. Por su parte, las otras cuatro chicas, están encerradas en un mugriento sótano. Mientras la primera recurre a su novio, policía, para tratar de seguirles el rastro, entre todas van realizando diversos flashbacks que van construyendo la historia que les ha llevado hasta ese punto. Sin embargo, la resolución del “secuestro” es de lo más banal: las cuatro desaparecidas simplemente se habían quedado encerradas accidentalmente en el sótano de la misma casa, cerrando la puerta con llave en plena borrachera y no recordando nada al despertar.

Así pues, toda la película se apoya en la estupidez femenina. Aunque son capaces de urdir planes más o menos complejos para sus golpes, siempre terminan saliéndoles mal, en buena parte por culpa de su frivolidad y su “carácter femenino”. Además, en un determinado momento, en el clímax de la película, tiene lugar una vergonzante secuencia de apología de la cultura de la violación que, precisamente por el tono de humor de la película y su banalización del asunto, resulta especialmente incómoda. En cualquier caso, a pesar de ello, en la sala este momento fue secundado por risas, así que tal vez seamos nosotros los equivocados al entender como tóxico y nocivo el tono y los mensajes subyacentes de la película.

A house of 41st (Irán, 2016)

Cartel promocional de A house of 41st

Al igual que Sara y Aida, la película presenta un drama familiar que se inicia con una discusión entre dos hermanos, en una secuencia que puede verse antes de los créditos. Los dos personajes, Mohsen y Morteza, mantienen un acalorado enfrentamiento acerca de la forma en la que Morteza gestiona el dinero, contrayendo deudas hasta el punto de ser insolvente, mientras este se defiende criticando la rigidez de su hermano, que no le da margen para recuperarse del varapalo económico a pesar de ser familia. Finalmente, el enfrentamiento entre ambos se les va de las manos, y termina con un hermano muerto y uno huido de la justicia.

En este momento, arranca la película, que se centra en la convivencia entre las tres familias implicadas (la madre de ambos hermanos, la viuda y el hijo del difunto, y la esposa y la hija del asesino), que viven en tres apartamentos de la misma casa. El hecho de que, hasta avanzado el metraje, el espectador no conozca qué hermano ha sido el asesino y cuál la víctima contribuye a alimentar la incertidumbre y la tensión con la que se van construyendo las relaciones familiares.

Por un lado, se encuentran Forough y Saeed, la viuda y el huérfano de Morteza. Ella se enfrenta al difícil panorama de seguir viviendo con normalidad sin su marido, con un hijo preadolescente lo bastante mayor como para enterarse de todo, al que la situación ha agriado el carácter hasta el punto de convertirlo prácticamente en intratable. Forough cuenta con el apoyo de su hermano Farhad, dueño de la copistería en la que ambos trabajan, quien procura ocupar el lugar de Morteza como figura paterna de Saeed.

Por otro lado, se encuentran Hamideh y Sanam, la mujer e hija de Mohsen. Al principio, cuando este se encuentra en paradero desconocido, ambas sufren la ausencia del padre en el hogar, sin embargo, Hamideh trata de mediar para que el resto de la familia no canalice su odio hacia él y pueda volver a casa. Posteriormente, cuando Mohsen se entrega a la policía, Hamideh lucha por lograr las mejores condiciones jurídicas para él, logrando incluso que salga de la cárcel abonando una fianza.

En medio de todo este panorama está Shokough, la abuela, propietaria de la tienda en la que se cometió el crimen y del edificio en el que se encuentran los apartamentos de sus dos nueras. Shokough se encuentra en una posición muy complicada, puesto que se enfrenta a la pérdida de sus dos hijos: uno asesinado, y otro en paradero desconocido, posteriormente en la cárcel con la amenaza de sentencia de muerte, y finalmente, en libertad, pero teniendo que hacer frente a la enorme brecha que divide a la familia. Como reprocha a sus nueras en alguna ocasión, cada una de ellas sufre por uno de sus hijos, pero ella se ha quedado sola. Además, debido al sistema legal vigente en Irán, que da la última palabra al familiar mayor de edad más directo para fijar una sentencia, Shokough se enfrenta al dilema de perdonar legalmente a su hijo, ganándose la enemistad de la familia de la víctima, o solicitar justicia para él, apartándolo definitivamente de su mujer y de su esposa y, por tanto, enemistándose con ellas.

Shokough toma el camino de los consensos, tratando de realizar pequeñas concesiones a cada una de sus nueras, tratando de resolver la situación de la manera lo menos nociva posible para el núcleo familiar. Sin embargo, los distintos sucesos que tienen lugar y las decisiones tomadas sin esta voluntad de consenso terminan de fracturar a la familia.

The prison (Corea del Sur, 2017)

Cartel promocional de The prison

The prison es una película de acción que cuenta la historia del teniente Song, un policía corrupto que llega a una cárcel en la que impera una ley propia. Conforme se va haciendo un hueco dentro de la dura sociedad de la cárcel, comienza a ser evidente para los espectadores que lo que sucede dentro de este centro penitenciario no es simplemente fruto de un ambiente aislado integrado por criminales, sino que sobrepasa todos los límites.

En torno a Ik-ho, un preso de conducta modélica, se ha articulado una red criminal de múltiples ramificaciones que alcanzan al alcaide e incluso al mundo exterior. Con el beneplácito y la ayuda de los guardias de la prisión, Ik-ho organiza actos criminales de muy diversa índole, a los que envía a los presos más cualificados para cada tarea. Al tratarse de convictos que actúan con gran cuidado, los casos quedan sin resolver, ya que no hay sospechosos que se relacionen con los casos.

Poco a poco, conforme avanza el metraje, se descubre el secreto en torno a la figura de Song, con varios flashbacks en los que se presenta a su hermano, un periodista obsesionado por lo que sucedía en aquella prisión, al tiempo que la situación se vuelve más extrema y la tensión aumenta por momentos dentro de la cárcel. Finalmente, todo explotará en un salvaje enfrentamiento que pondrá en riesgo la vida de Song y toda la organización criminal, con un alto coste humano.

Memoir of a murderer (Corea del Sur, 2017)

Cartel promocional de Memoir of a murderer

La película de clausura fue, sin duda, una de las más interesantes del festival. Un hombre diagnosticado de demencia se ve envuelto en una trama de crímenes realizados por un asesino en serie; a la dificultad de recordar se le añade la angustia que al protagonista le genera no saber si el autor de los asesinatos no es otro que él mismo, al principio, y cómo hacer frente a la amenaza, después. Won Shin-yun firma esta estupenda película en la que el célebre actor Sol Kyung-gu brilla con luz propia dando vida a Kim Byeong-soo, el protagonista.

Esta película se estrenó en Corea en septiembre de 2017, obteniendo el cuarto puesto en la taquilla ese fin de semana, por detrás de Kingsman: El círculo dorado, I can speak y Yo-kai Watch 3, siendo la segunda película coreana más vista.

Memoir of a murderer supuso el broche de oro a un festival que a cada edición logra consolidarse cada vez más como un evento de referencia en el panorama local, nacional e internacional. Ahora solo nos queda esperar hasta el año que viene, para comprobar qué sorpresas nos traerá en la próxima edición.

avatar Carolina Plou Anadón (272 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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