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Fûrin, el sonido del verano – Parte III – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
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This article was written on 01 Abr 2020, and is filled under Arte, Historia y Pensamiento.

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Fûrin, el sonido del verano – Parte III

En un primer artículo exploramos las campanillas fabricadas más al norte de Japón, mientras que en el artículo anterior mostramos algunos de los ejemplos más conocidos fabricados en la llanura de Kantô. En este artículo continuamos nuestro recorrido por el archipiélago nipón, adentrándonos en la región de Chûbu.

Toyama

Prefectura costera de gran belleza y cuna de la danza tradicional Owara célebre en todo Japón, sus campanillas típicas son las takaoka-tetsu fûrin, o campanillas de hierro de la ciudad de Takaoka. Su origen se sitúa en 1609, cuando el señor del dominio de Kaga, Maeda Toshinaga, empezó a construir su fortaleza en el terreno que ocupa hoy la ciudad. Con el objetivo de impulsar el comercio en la región en 1616 invitó a siete artesanos del dominio de Tannan (actual Osaka), considerada la cuna de los herreros, quienes se especializaron en la fabricación de floreros y utensilios de bronce para las ceremonias budistas. En el periodo Edo (1615-1868) esta artesanía pasaría a tomar como base el hierro y el cobre, para evolucionar posteriormente y adaptarse a otros metales. En el periodo Meiji (1868-1912), objetos de este tipo fueron expuestos en distintas muestras, como la Exposición Universal de Viena de 1873, donde sus elaborados diseños les dieron fama internacional. En la actualidad siguen experimentando con nuevas formas y materiales con las técnicas de fabricación originales.

Fûrin de Toyama: takaoka-tetsu fûrin hechas con una aleación de cobre por la empresa Yamaguchi Kyujo (izquierda), de hierro con forma de campana (centro izquierda) y de pingüino (centro derecha), y campanilla latón (derecha).

Ishikawa

Ubicación de uno de los Tres Grandes Jardines de Japón, el Kenroku-en, son famosas las noto fûrin, campanillas de cristal producidas en el taller Notojima Garasu Kôbô, situado en la isla volcánica de Notojima, asociada a la ciudad de Nanao. Tras la compleción en julio de 1984 del Gran Puente de Notojima, el gobierno prefectural de Ishikawa tomó medidas para revitalizar la región, entre ellas la construcción del primer taller de cristal soplado en una región costera del país. Además de la belleza del sotomi, disponible en distintos colores (azul, amarillo, rosa…), cabe destacar la factura del tanzaku. Suele fabricarse con noto jôfu, una tela de alta calidad obtenida tejiendo cáñamo a mano cuya técnica de elaboración es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, decorada con la técnica kasuri, en la que las fibras (la urdimbre, la trama o ambas) se tiñen de antemano con distintos patrones que dan lugar a otros nuevos cuando se tejen.

Fûrin de Ishikawa: distintos modelos de noto fûrin, los de la derecha con el tanzaku decorado con la técnica kasuri.

Fukui

Famosa por sus rutas gastronómicas, de esta prefectura proviene el delicioso cangrejo de Echizen, fabrican dos tipos de campanillas. Uno de ellos son las echizen-yaki fûrin, o campanillas de cerámica de Echizen, concretamente gres, una cerámica vidriada o semi vidriada compuesta por arcilla y cuarzo cocidos a temperaturas muy elevadas que, en este caso, suele dejarse sin decorar. Su producción forma parte de los Nihon Rokko-yô o Seis Antiguos Hornos de Japón, nombre con el que se designa a un conjunto de cerámicas producidas en hornos que llevan activos desde el periodo Heian (794-1185/1192) y el periodo Kamakura (1192-1333). Hecha con arcilla rica en hierro, de la que proviene su color rojizo, en un principio se utilizaba principalmente para jarrones y morteros gracias a su buena impermeabilidad. Alcanzó la cúspide de su popularidad en el periodo Muromachi (1333-1573), durante el que llegaron a cocerse más de cinco toneladas de arcilla de una vez. La otra variedad son las echizen kaze-kurage fûrin o campanillas de medusa de viento de Echizen. La idea les surgió a los artesanos especializados en la producción de gafas de la ciudad de Sabae que, en los últimos años, están aplicando sus conocimientos a la fabricación de palillos de titanio con el fin de hacerlos más ligeros y que, al caérseles al suelo, se dieron cuenta que producían un agradable sonido. De esta casualidad surgieron estas campanillas, en las que el sonido se produce al entrechocar tres barras de titanio de distintas longitudes. La parte superior está decorada con entramados de hilos multicolores.

Fûrin de Fukui: echizen-yaki fûrin (izquierda) y echizen kaze-kurage fûrin (derecha).

Yamanashi

Conocida sobre todo por ser la localización del Monte Fuji y de sus bellos Cinco Lagos, producen tres tipos de campanillas. Las toyotomi-yoichi-yaki fûrin, campanillas cerámicas típicas de la ciudad de Chûô, concretamente del barrio de Toyotomi gobernado en el periodo Kamakura por la familia Kaigen, que toman su nombre en honor del mejor arquero de la familia, Asari Yoichi. Otra tipología son las suishô fûrin, o campanillas de cristal de roca. En Yamanashi abundan las minas de este material, muy popular como amuleto, hasta el punto de ser conocida como “la ciudad del cristal de roca” por los numerosos artesanos que se dedican al tallado y pulido. Una variedad de este tipo son las sekiei fûrin, campanillas translúcidas fabricadas con cuarzo de alta calidad. También tenemos las kôshû fûrin, campanillas de cristal que se caracterizan por estar decoradas con motivos de granos de uva, en honor a esta fruta de la ciudad de Kôshû, principal productora nacional en Japón.

Fûrin de Yamanashi: toyotomi-yoichi-yaki fûrin (izquierda), suishô fûrin (centro izquierda) y su variedad sekiei fûrin (centro derecha), y dos tipos de kôshû fûrin (derecha).

Nagano

Variopinta región en la que pueden realizarse actividades tan diversas como practicar esquí o visitar el Pueblo Ninja para Niños, sus campanillas más típicas son las suwa-garasu fûrin, o campanillas de cristal de Suwa, fabricadas en SUWA Garasu no Sato, taller de cristal a orillas del lago del mismo nombre dirigido por la maestra cristalera Miura Setsuko. Nacida en Aichi, ha perfeccionado su técnica en Inglaterra, Islandia, Checoslovaquia y Estados Unidos, y expuesto sus obras en el Museo Kitazawa en Nagano. Según sus propias palabras, quiere mostrar la belleza inherente al cristal, por lo que sus campanillas suelen estar poco decoradas, siendo uno de los motivos populares pequeñas ondulaciones.

Mira Setsuko trabajando (izquierda) y suwa garasu fûrin (derecha).

Gifu

Lugar donde se encuentra el pueblo declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad Shirakawa Go, sus campanillas más representativas son las mino-yaki fûrin, o campanillas de cerámica de Mino, nombre con el que se conocía antes la región. Su origen se remonta al siglo V, a la cerámica sueki proveniente de la península de Corea; en el periodo Heian se mejoró su fórmula añadiéndole vidriado, y alcanzó gran fama durante los periodos Azuchi-Momoyama (1573-1603) y Edo al ser utilizada para fabricar utensilios para la ceremonia del té. Llegaron a desarrollarse diferentes tipologías: shino-yaki, setoguro, kizeto, oribe-yaki etc. A finales del periodo Edo se introdujeron otros materiales en la mezcla como feldespato y sílice, que le dieron las propiedades y decoración típicas de la porcelana azul y blanca china. En el periodo Meiji se popularizó para producir utensilios de uso cotidiano, alcanzando fama mundial en el mercado extranjero y siendo reconocida en 1978 como una de las artes tradicionales japonesas a proteger.

Fûrin de Gifu: distintos tipos de mino-yaki fûrin.

Aichi

Situada en el centro de Japón, esta prefectura donde se pueden visitar los castillos de Nagoya e Inuyama es célebre también por dos de sus tradiciones cerámicas, ambas pertenecientes a los Seis Antiguos Hornos de Japón, que también aplican a sus campanillas. Una de ellas son las seto-yaki fûrin, fabricadas con una cerámica típica de la ciudad de Seto y sus alrededores desde el periodo Kofun (c. 300-710 d.C.), si bien su principal característica, el vidriado, no lo adquirió hasta el periodo Kamakura, cuando era la única cerámica con esta particularidad. Durante el periodo Meiji se utilizó para hacer objetos de tipo occidental, y fue exportada con gran éxito al extranjero. La otra variedad son las tokoname-yaki fûrin, producidas con una cerámica originaria de la ciudad del mismo nombre a finales del periodo Heian, cuando empezaron a construirse en la zona los primeros ana-gama, y se utilizó para fabricar utensilios para el culto budista; desde los periodos Muromachi y Azuchi-Momoyama hasta mediados del periodo Edo se emplearía para fabricar instrumentos para la ceremonia del té y el arreglo floral, y su variedad se incrementó a finales del mismo periodo cuando empezó a utilizarse para objetos de uso cotidiano, una tendencia que se ha mantenido hasta nuestros días.

Fûrin de Aichi: seto-yaki fûrin (izquierda) y tokoname-yaki fûrin (derecha).

Shizuoka

Punto de entrada de una de las rutas de escalada del Monte Fuji más visitadas, sus campanillas más características son las take-sensuji fûrin, campanillas de hierro nanbu fûrin encerradas en una caja de bambú trenzado. La prefectura es famosa por sus variedades de esta planta, el wakatake y el hachiku, habiéndose utilizado este material desde la prehistoria para la fabricación de artículos de uso cotidiano. Durante el periodo Edo, especialmente a partir de 1615, se popularizaron las kagomakura, almohadas de bambú trenzado muy apreciadas por los viajeros de la ruta Tôkai-dô y por los nobles que viajaban durante el sankin kôtai, extendiéndose su factura unos años después a los sombreros (kasa) y a las cajas para guardar insectos. Si bien los objetos hechos con bambú son comunes en todo Japón, la particularidad de la técnica originaria de esta zona es la utilización de tiras de bambú redondas muy finas que se entrelazan entre sí, proporcionando un acabado muy delicado al conjunto.

Fûrin de Shizuoka: distintas tipologías de take-sensuji fûrin.

Mie

Lugar de origen de las mujeres buceadoras conocidas como ama y del templo más sagrado de Japón, el Ise Jingû, sus campanillas más célebres son las ise-kuwana fûrin, también conocidas como ryôfû hamaguri fûrin, que toman su nombre de la ciudad donde se producen, Kuwana. Como parte de sus esfuerzos de revitalización de la prefectura, The Kuwana Chamber of Commerce and Industry decidió inspirarse en su producto local más característico, las hamaguri, una variedad de ostra común en las costas de China, Corea y Japón, para fabricar fûrin de metal que tuvieran esta forma.

Fûrin de Mie: ise-kawana fûrin.

Shiga

Famosa por alojar el lago más grande de todo Japón, el lago Biwa, sus campanillas más populares son las shigaraki-yaki fûrin, considerada la primera cerámica producida en los ya mencionados Seis Antiguos Hornos de Japón. Su origen se remonta a la era Tenpyô (729-749), cuando se fabricaron las tejas del palacio Shigaraki encargado por el emperador Shômu. En el periodo Muromachi se utilizaba para fabricar principalmente jarrones para, en el periodo Azuchi-Momoyama, especializarse en utensilios de la ceremonia del té, siendo su aspecto rústico muy acorde a la estética wabi sabi de la época. En el periodo Edo se extendería su producción a objetos cotidianos, si bien su popularidad decayó a finales de esta era cuando se difundió el empleo del metal. En el periodo Meiji su principal uso era en la fabricación de estatuas decorativas con forma de tanuki, que alcanzaron un éxito sin precedentes en 1951 cuando, durante una visita imperial a la región, el emperador Shôwa se detuvo a cantar junto a una estatua de un tanuki sosteniendo la bandera de Japón, emocionado porque había coleccionado adornos de este tipo desde pequeño. Este suceso revitalizó la cerámica Shigaraki, que fue reconocida en 1976 como un arte tradicional japonés que proteger.

Fûrin de Shiga: shigaraki-yaki fûrin, las de la derecha con forma de tanuki.

En este artículo hemos mostrado los ejemplos más sobresalientes de campanillas del área de Chûbu, donde podemos apreciar la variedad de materiales (las takaoka-tetsu fûrin metálicas de Toyama, las suishô fûrin de cristal de roca de Yamanashi, las take-sensuji fûrin de banbú en Shizuoka, o las campanillas cerámicas seto-yaki fûrin de Aichi), y también de tipologías (con forma de concha las ise-kuwana fûrin de Mie, de tanuki las shiragaki-yaki fûrin de Shiga o inspiradas en medusas como las echizen kaze-kurage fûrin de Fukui), en la que se ponen de manifiesto desde técnicas centenarias (las noto fûrin de Ishikawa o las mino-yaki fûrin de Gifu) a las más modernas (las suwa-garasu fûrin de Nagano). En la siguiente entrega continuaremos nuestro recorrido por el archipiélago nipón, deteniéndonos en la región de Kinki.

avatar Claudia Bonillo (77 Posts)

Graduada en Ingeniería Informática con mención en Computación (2016, Unizar), Diploma de Especialización en Estudios Japoneses (2017, Unizar) y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (2018, Unizar), actualmente es doctoranda del área de Asia Oriental en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza especializada en la transmisión de la historia medieval japonesa, periodo Sengoku (1467/1477-1603), a través de la cultura popular nipona (videojuegos, manga y anime). En el año 2020 ganó la Beca del Gobierno Japonés (MEXT/ Monbukagakushô) para Graduados Españoles para poder hacer una estancia de investigación en la Universidad de Kioto.


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