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El exotismo de la India en La feria de las vanidades. – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
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This article was written on 04 Sep 2014, and is filled under Cine y TV.

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El exotismo de la India en La feria de las vanidades.

La novela La feria de las vanidades fue escrita por William Makepeace Thackeray (1811 – 1863) y publicada por entregas entre 1847 y 1848. Éste nació en Calcuta, el 18 de julio de 1811, año en que el príncipe de Gales, futuro George IV, asumió la Regencia de la Corona Inglesa. Thackeray es considerado el primer novelista inglés procedente del Imperio Colonial Británico.

La feria de las vanidades se adaptó en diversas ocasiones para la televisión. Sin embargo, no se había llevado nunca a la gran pantalla. Así pues, en 2004, la directora Mira Nair, emprendió este proyecto personal. Ella nació en Rourkela (India), y es la directora de origen indio más conocida en Occidente, principalmente por sus colaboraciones con productoras de todo el mundo. Nair pasó su infancia en Calcuta, igual que Thackeray, y sentía una conexión especial con él. Éste es el motivo por el cual decidió adaptar esta novela, pues se adentra bastante en el colonialismo británico de la época. Mira Nair quiso trasladar a la película toda la importancia que tuvo la cultura india en Inglaterra, y esto se nota especialmente en la puesta en escena.

Cuando te planteas hacer una adaptación de una novela tan conocida como La feria de las vanidades no puedes sino admitir que va a tener sus detractores pues es muy complicado satisfacer a todos los espectadores y más cuando son lectores de la novela en cuestión. Nair quiso destacar especialmente la influencia que había ejercido la India, desde que pasó a formar parte del Imperio Británico, en el imaginario visual y cultural de la época. Esta influencia se aprecia en la novela, pero la directora va más allá y le da un peso muy superior.

Reese Witherspoon como Becky Sharp.

Reese Witherspoon como Becky Sharp.

En resumen, la película cuenta la historia de Becky Sharp (Reese Witherspoon), una joven pobre y huérfana pero muy resolutiva, que está decidida a utilizar su belleza y sus encantos para ascender socialmente a cualquier precio. Su mayor ilusión en la vida sería viajar por el mundo a lugares exóticos, especialmente a la India, la cual conoce más de cerca gracias a Jos Sedley (Tony Maudsley), el hermano de su mejor amiga, que trabaja en la Compañía de las Indias Orientales como recaudador de impuestos de Bengala.

La puesta en escena hace constantes referencias a la cultura india. Empezando por el vestuario, aspecto sumamente importante en una película de ambientación histórica. Becky Sharp es el personaje en el que son más evidentes los motivos orientalistas. En la novela, Becky ya está obsesionada con la India, ha leído infinidad de veces Las mil y una noches, y se imagina llevando chales, turbantes y collares de diamantes subida sobre un gran elefante. Todo esto se traduce en cuanto la rodea, desde su vestuario hasta los ambientes que la envuelven. Siempre está iluminada por luces cálidas y su presencia se notar, mediante la ausencia de color en el resto de personajes.

Becky Sharp en una escena del film.

Becky Sharp en una escena del film.

Los vestidos que lleva Becky son los típicos de la época de la Regencia, es decir, el vestido de corte Imperio. Este tipo de vestido era de talle alto y corte recto. Lo había puesto de moda la emperatriz Josefina, y fue el usual en la moda feminina durante las dos primeras décadas del siglo XIX. Estos vestidos tenían una evidente influencia neoclásica. Lo más habitual es que fueran blancos o de colores muy suaves. Sin embargo, Becky prefiere los colores vistosos y cálidos. Suele llevar casi siempre vestidos de colores anaranjados con fulares de cachemir, a juego con el resto de su atuendo.

Pero el vestuario no es el único elemento de la puesta en escena del film en el que apreciamos la influencia india. La recreación de ambientes es fundamental, y hay varias escenas que transcurren en la propia India. Éstas fueron iluminadas con una luz cegadora, a diferencia de las escenas de Londres que cuentan con una luz mucho más fría y artificial.

Como ya se ha dicho, Mira Nair quiso darle un pequeño toque personal a la historia, y no pudo resistirse a incluir dos escenas que no están en la novela, y que fueron sumamente controvertidas.

La primera de ellas es la escena del baile al estilo Bollywood, que ha sido sin duda la más criticada, resultando también la escena más provocativa de toda la película. Tiene lugar hacia el final, cuando Becky ya está recibiendo favores de un marqués que la pretende, para así poder escalar en la sociedad londinense. Becky, que es hija de una cantante de ópera francesa, ya ha demostrado su talento cantando en algunas veladas y encandilando a sus oyentes, pero esta vez va más allá. Lord Steyne (Gabriel Byrne), el marqués, organiza una presentación ante el futuro rey George IV en la que ella bailará con otras jóvenes un baile extremadamente sensual.

Escena del baile al estilo Bollywood.

Escena del baile al estilo Bollywood.

Esta escena es una creación ex­­ profeso para la película; en la novela se sabe que Becky fue presentada en la Corte pero apenas hay detalles. Aquí Nair se deja guiar por las convenciones narrativas y musicales del cine de Bollywood. Lord Steyne conduce a los invitados a una habitación tenuemente iluminada que está decorada con sedas, terciopelos… Anuncia la actuación como el “Ballet Zenana” e inmediatamente las jóvenes comienzan a bailar. Becky emerge entre las cortinas, y va ataviada con suaves sedas negras y numerosas joyas por todo el cuerpo.

Es cierto que hay ciertas referencias en la novela a acontecimientos con este tipo de lujos, en las que se habla de mujeres semejantes a odaliscas mientras cantan y bailan. Al margen de que pueda haber alguna alusión en la novela a estas veladas eróticas, la directora ha relatado en varias entrevistas que tomó como inspiración una escena muy lasciva de la película Pyaasa (Guru Dut – 1957). Los exquisitos trajes, la cuidada coreografía, toda la representación en general es un homenaje al cine bollywoodiense. Además, da buena cuenta de la idea exótica y erótica que tenían los británicos de Oriente a principios del siglo XIX.

La otra escena apócrifa es la final, que resulta la mayor licencia narrativa que se toma la directora respecto al original de Thackeray. Nair quiso dar una final feliz a la película, sustituyendo todo el pesimismo del autor por un desenlace de cuento de hadas. Jos Sedley se reencuentra con Becky, de la que siempre estuvo enamorado y se la lleva consigo a la India, lugar al que ella siempre quiso ir.

Jos Sedley y Becky llegando a la India.

Jos Sedley y Becky llegando a la India.

Los protagonistas llegan lujosamente engalanados y subidos a un enjoyado elefante que les conduce a través de las calles de la ciudad. Son recibidos gloriosamente por toda una corte de bailarines y gentes, una invasión de color y música dignos de un maharajá. La escena fue rodada en la ciudad de Jodhpur, al igual que el resto de escenas en las que la India aparece en la película. Jodhpur es conocida como la “ciudad azul” pues todas las casitas bajo la fortaleza están pintadas de ese mismo color.

Este final feliz en la India es el broche perfecto para una película que abunda en referencias más o menos sutiles al orientalismo imperante en el siglo XIX. Podemos concluir que las intenciones de la directora de mostrar todo el influjo que ejerció la India sobre Inglaterra están perfectamente reflejadas en todos los aspectos del largometraje. La cuidadísima dirección artística da buena cuenta del esmero que hubo para que estos detalles quedaran patentes y dieran a la película una entidad propia al margen de la novela de Thackeray.

Para saber más:

  • NAIR, M. (coord.), Vanity Fair: bringing Thackeray’s timeless novel to screen, Nueva York, Newmarket Press, 2004.
avatar Marina Royo (14 Posts)

Licenciada en Historia del Arte y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Se ha especializado en Cine, y particularmente en adaptaciones literarias británicas del siglo XIX. Ha participado en el curso-taller "Hablando de cine", y recientemente ha trabajado como editora de contenidos en la web Filmaffinity.


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