Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/u634373286/domains/ecosdeasia.com/public_html/revistacultural/wp-content/plugins/social-autho-bio/social_author_bio.php on line 68
Legado de Enrique de Otal y Ric. – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
Revista Ecos de Asia

Information

This article was written on 13 Oct 2014, and is filled under Arte.

Current post is tagged

, , , , , , ,

Legado de Enrique de Otal y Ric.

Hace unos días hablábamos de Enrique de Otal y Ric, repasando los acontecimientos más destacados de una vida caracterizada por los viajes en el ejercicio de una notable carrera diplomática. Aquella pequeña biografía nos obligaba a dejar de lado otros aspectos destacados relacionados con esta figura, que serán el tema de hoy.

Durante toda su vida, Enrique de Otal y Ric cultivó su amor por la cultura y las artes, en las más diversas facetas. Atesoró una vasta biblioteca, con títulos dedicados a los más variados campos, desde la historia hasta la economía. Además, era muy aficionado tanto al dibujo como a la composición de versos, letras y cantares, contándose la música entre sus actividades predilectas. Para que el lector se haga una idea, rescatamos aquí un cantar compuesto en honor al monarca y a la reina regente, bajo el título Cantares de un aragonés á S.M. la Reina Regente en el cumpleaños de su Augusto hijo Don Alfonso 13.[1]

Canté más que una cigarra

y lloré luego otro tanto,

pero hoy olvido mi llanto

y descuelgo mi guitarra.

Señora, aquí ley ninguna

domina como el cariño

y pues al mecer su cuna

nada temáis por el niño.

A la Virgen del Pilar

voy a rezar una salve,

porque le enseñe a reinar

como gobierna su madre.

Y después le pediré

que tantos años le guarde

como lágrimas vertieron

vuestros ojos por un padre.

Toda esta inquietud se manifestó a lo largo de sus viajes, especialmente a través de la adquisición de los más diversos objetos, que tras su muerte pasaron a formar parte del patrimonio familiar.[2] Otal y Ric formó una colección muy variopinta, debido a sus eclécticos intereses, que motivaban las adquisiciones en función de su propio gusto. A diferencia de otros coleccionistas de la época (y posteriores), que ejercían una labor metódica especializándose en algún objeto de su preferencia o con algún interés económico y especulativo, Enrique de Otal y Ric compraba lo que le gustaba, con la única intención de disfrutar de ello o, en algunos casos, de obsequiar y agasajar a su hermana, con la que mantenía una estrecha relación.[3]

Fragmento del vendaje de una momia, recuerdo obtenido en Egipto.*

Fragmento del vendaje de una momia, recuerdo obtenido en Egipto.*

Sin duda alguna, fue China el país que más le marcó en su andadura. Aunque sus últimos años en Egipto evidenciaron también un gran interés por la cultura local, de ningún otro lugar adquirió tantos recuerdos como lo hizo de China.

Sello de Enrique de  Otal y Ric en China.*

Sello de Enrique de Otal y Ric en China.*

Estos objetos permiten realizar un retrato del país que Otal y Ric conoció y del contexto en el que se desenvolvió. Prueba de ello son algunas piezas, que suponen a día de hoy meras curiosidades, como por ejemplo los herbarios o su sello de diplomático. En el primer caso, no son piezas (pues la colección consta de dos) que tengan un especial valor per se, sino que nos hablan de las costumbres de la época en las que ociosos visitantes recogían hojas, ramitas y pequeñas plantas de lugares emblemáticos, para luego rememorar la visita en casa creando estos herbarios a base de pegar las distintas plantas (previamente desecadas) en un papel. El caso del sello, por el contrario, es un recuerdo de su faceta profesional, una forma de identificación que recibían todos los diplomáticos occidentales, un objeto que evocaba la nostalgia de sus jornadas de trabajo.

Las piezas adquiridas son muy variadas: desde pinturas sobre papel o sobre seda procedentes de China, pasando por tapices y bordados de Siam, hasta vestidos tradicionales chinos o calzado femenino, una pieza que sin duda despertaba enorme curiosidad entre los extranjeros, ya que eran unos zapatos característicos como los llevados por una mujer con pies de loto.[4]

Zapatos para pies de loto.*

Zapatos para pies de loto.*

Mención aparte merece la porcelana. Las adquisiciones de Otal y Ric abarcan una gran cantidad de platos, jarrones y juegos de café, de muy diversos estilos. Destacan las piezas de cerámica de estilo imari chino, datadas en el siglo XVIII y XIX, que suponen una mayoría cuantitativa en la colección conservada, de lo que se deduce un gusto particular por este estilo cerámico chino caracterizado por unos colores muy vivos (azul cobalto y rojo de hierro como tonos principales), así como el abundante empleo de dorados, en busca de un gran decorativismo.[5] Sin embargo, también se pueden encontrar piezas características de la dinastía Qing, como un jarrón del estilo denominado famille jaune, numerosas piezas esmaltadas en tonos verdes siguiendo una moda para la exportación, e incluso alguna pieza inglesa imitando los gustos orientales que caracterizaron la segunda mitad del siglo XIX.

Uno de los jarrones de la colección.*

Uno de los jarrones de la colección.*

También tienen un lugar especial en la colección las fotografías. Fotografías personales, de amigos y del propio Enrique, algunas verdaderamente curiosas, como las de un baile de disfraces, retratados o formando un tableau vivant, junto a souvenirs de algunos de los lugares visitados: los Países Bajos, Italia y, cómo no, China. Las fotografías de China poseen una calidad excepcional, teniendo en cuenta su antigüedad, y permiten apreciar, con una nitidez sorprendente, lugares emblemáticos de Pekín, Shanghái y Hong-Kong, también algunos ejemplos de tipos sociales. Destaca además la imagen de la tumba de Tiburcio Falardo, ministro plenipotenciario en el momento de incorporarse Otal a la legación, y que falleció en tierras chinas poco después.

Fotografía de la tumba de Tiburcio Faraldo, perteneciente a la colección fotográfica de Enrique de Otal y Ric.**

Fotografía de la tumba de Tiburcio Faraldo, perteneciente a la colección fotográfica de Enrique de Otal y Ric.**

La colección se completa con las medallas y condecoraciones que le fueron otorgadas a Enrique de Otal y Ric a lo largo de su vida, en reconocimiento por las labores realizadas en sus destinos. Entre ellas, destaca la Orden Imperial del Doble Dragón, concedida en 1891. Esta orden había sido creada en 1886 a imagen y semejanza de las condecoraciones occidentales, precisamente para distinguir a extranjeros. La consecución de esta distinción tanto para Otal y Ric como para algunos de sus compañeros de legación que también la recibieron, en distintos grados, no estuvo exenta de complicaciones, puesto que la corte china aducía que estos diplomáticos habían ejercido en el país antes de la creación de la distinción, aunque finalmente, gracias a la mediación del representante español en Pekín, les fue concedida.

Medalla del Orden Imperial del Doble Dragón.*

Medalla del Orden Imperial del Doble Dragón.*

En definitiva, la colección de objetos que Enrique de Otal y Ric atesoró, de una manera u otra, a lo largo de su vida por los más diversos puntos del globo supone un legado patrimonial de gran valor, más allá de por el valor intrínseco de sus piezas, por su significado.

Su vida y su legado constituyeron un ejemplo del viajero decimonónico, con un cierto espíritu romántico y una sensibilidad especial frente a las artes, propia de un hombre cultivado que contribuyó a estrechar los lazos de España con los más diversos países y culturas, y que acercó a su tierra, Aragón, un trocito de aquella China, todavía plagada de magia y misterio, que desaparecería a comienzos del siglo XX.

Para saber más:

Sobre Enrique de Otal y Ric:

  • VV.AA., Imágenes del mundo. Enrique de Otal y Ric, diplomático y viajero, Zaragoza, Departamento de Educación, Cultura y Deportes, 2009. Disponible online aquí.

Sobre la colección de fotografía oriental de Enrique de Otal y Ric:

  • PLOU ANADÓN, Carolina, “Fotografía antigua de Asia Oriental en Aragón. Una aproximación a la colección de Enrique de Otal y Ric” en las Actas de las I Jornadas de Investigadores Predoctorales: La Historia del Arte desde Aragón, Daroca, 2014 (pendiente de publicación en los próximos meses).

Notas:

[1] VV.AA., Imágenes del mundo. Enrique de Otal y Ric, diplomático y viajero, Zaragoza, Departamento de Educación, Cultura y Deportes, 2009, p. 24.

[2] El patrimonio familiar fue custodiado por los barones de Valdeolivos hasta 1984, momento en el que se realizó una donación de dicho patrimonio al Gobierno de Aragón. Hace cuatro años, esta institución realizó una exposición en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza recuperando la olvidada figura de Enrique de Otal y Ric a través de estos objetos.

[3] A diferencia de su hermano mayor y heredero del título familiar, con el que siempre existieron tensiones, de las que Enrique se quejaba ocasionalmente en su correspondencia.

[4] Pies de loto es la denominación literal proveniente del chino tradicional que hace referencia al vendado de pies, una costumbre muy extendida algunas regiones chinas, por la cual se vendaban los pies a las mujeres, desde aproximadamente los seis años, para modificar su desarrollo natural, adaptándolo a un tamaño muy reducido y deformado, cuya forma resultaba muy atractiva e incluso erótica. La clave de este erotismo pasaba por no verse nunca los pies sin vendas y descalzos, pues la deformidad física que se causaba rompía la ilusión de gracilidad que estos delicados calzados otorgaban.

[5] El estilo cerámico imari chino surgió durante el reinado de Kangxi (o K’ang Hsi, 1662-1722), cuando los alfareros chinos se vieron en la necesidad de imitar el estilo japonés para recuperar su presencia en los mercados extranjeros, una presencia que se había visto interrumpida por la enorme crisis en la que se sumió el imperio chino con la caída de la dinastía Ming (1368-1644) y el ascenso de la dinastía Qing (1644-1911). Esta crisis había favorecido el fortalecimiento de Japón como exportador de cerámicas orientales, forjando un gusto determinado al que China se vio obligada a adaptarse para recuperar su posición, y que después protagonizó una paulatina decadencia.

* Las fotografías pertenecen al catálogo Imágenes del mundo. Enrique de Otal y Ric, diplomático y viajero, páginas 350, 307, 441, 379 y 278 respectivamente.

**Imagen obtenida del servicio de Documentos y Archivos de Aragón gestionado por el Gobierno de Aragón, DARA.

avatar Carolina Plou Anadón (272 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


Share

Deja una respuesta

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.