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Simbología en la Pre y Protohistoria de las islas japonesas. – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
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This article was written on 31 Ene 2014, and is filled under Historia y Pensamiento.

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Simbología en la Pre y Protohistoria de las islas japonesas.

Las islas japonesas, desde la Prehistoria, han presenciado el desarrollo de unas culturas en las cuales los elementos de la naturaleza y las divinidades animistas tenían un papel muy importante. Durante la primera cultura japonesa conocida, la cultura Jômon (que aparece en el XI milenio a.C. y desaparece sobre el siglo IV a.C.), los rituales y ceremonias estaban compuestos por actividades relacionadas con la caza y la recolección, en la que los animales, especialmente el jabalí, el ciervo, y la grulla o la garza, eran representados como metáforas de los procesos estacionales, personajes relevantes de los clanes, dioses, y actitudes ante el mundo. Ya en el siglo IV a.C., con la introducción de la agricultura, el metal y nuevas estructuras sociales, estos símbolos tradicionales fueron variando su significado, al mismo tiempo que se desarrollaba la cultura Yayoi sustituyendo a la cultura Jômon, con la marcada influencia de las tendencias culturales del continente asiático, China y Corea. Este paso del Jômon al Yayoi es el proceso de transición desde la prehistoria a la protohistoria, ya que en el Yayoi es cuando aparecen las primeras referencias escritas a los habitantes de las islas japonesas.

Es en este periodo, cuando se produce un interesante cambio en la concepción del mundo causado por la nueva realidad material y las nuevas influencias culturales, que dieron paso a una cultura diferente, fruto de la mezcla entre lo indígena y lo foráneo. Los antiguos símbolos relacionados con la caza y la recolección, naturalistas y animistas, fueron transformándose a medida que la agricultura iba extendiéndose, adquiriendo nuevos símbolos, sin perder sus bases precedentes. De esta manera, los animales, personajes y elementos que se habían estado representando tradicionalmente dejaron paso a escenas de ceremoniales y rituales, personajes individualizados como chamanes o jefes que denotaban la incipiente estratificación social y el cambio en la política, y, junto a éstas, fueron surgiendo representaciones relacionadas con el ciclo agrícola que ya iba invadiendo la vida cotidiana de los pobladores de las islas.

Campanas de bronce

Campanas de bronce

Así pues, junto con este cambio en la simbología y en la ideología se produce también una transformación en la cultura material: el uso del metal va sustituyendo al de la madera; la cerámica ya no se usa solamente como recipiente, sino que se diversifican sus funciones; la industria lítica se adapta a la metalurgia; el hueso, entre otras cosas, se usa para la creación de elementos para los oráculos; y aparecen nuevos objetos con reminiscencias de objetos de China y Corea. Estos elementos, como las campanas de bronce (dotaku), eran utilizados para fines más bien prácticos a inicios del siglo IV a.C., y, poco a poco, irían transformando su carácter a objetos puramente rituales. Este proceso de cambio de la vida cotidiana y sus elementos prácticos hacia un carácter cultual y ritual se había iniciado en el siglo IV a.C. y culminaría sobre el siglo VIII d.C. con la aparición de los grandes túmulos funerarios, los kofun, y con ello, un nuevo tipo de sociedad.

En estos objetos de cerámica y metal (mayoritariamente bronce) es donde se plasman las representaciones simbólicas del periodo Yayoi. Como en este tiempo los cambios son intensos y no siempre fueron de fácil adopción por parte de los indígenas Jômon, se hacía necesario liberar las tensiones sociales producidas por la aparición de la figura del “líder”, el conflicto derivado del aumento de enfrentamientos entre tribus, la menor dependencia de la caza, y el cambio ideológico de estar explotando de forma mucho más agresiva la naturaleza (que antes, por un lado, daba gran parte de los recursos alimenticios y que, por otra parte, albergaba la cosmología de las deidades y mitología). Para crear la armonía necesaria para que estos cambios fuesen llevaderos y no supusieran una fuente de tensiones, se comenzaron a realizar representaciones que utilizaban los antiguos elementos del Jômon, que fueron transformados, en contexto y en significado, hasta llegar a representar fielmente el carácter de la nueva cultura Yayoi.

Ejemplos de iconografía sobre campanas de bronce.

Ejemplos de iconografía sobre campanas de bronce.

Este cambio mental y político es perceptible desde la iconografía. Por ejemplo, entre las representaciones pictóricas del período Yayoi, se encuentran animales como perros, pájaros pequeños, lagartos o ranas, en contraposición con las del Jômon, donde el ciervo y el jabalí eran más abundantes y casi monopolizaban los motivos, ya que eran estos dos animales los que proporcionaban la mayor fuente de alimento cárnico. Sin embargo, durante el Yayoi, el jabalí va perdiendo importancia, y desaparece parcialmente de las representaciones, lo que nos habla, lógicamente, de la continuación del proceso agrícola, donde ya se empezó a domesticar al jabalí (dando lugar al cerdo domesticado), y que, con las necesidades de la agricultura, produciría la disminución de la caza. Por este motivoel ciervo, que era mucho más difícil de domesticar, no sólo pudo mantener su peso y visibilidad en las representaciones,sino que los aumentó; su naturaleza salvaje no perdió la importancia dentro del discurso mitológico de las gentes de este periodo y se mantuvo en el imaginario tradicional. Ello ayudaría a suavizar y liberar las posibles tensiones derivadas de los cambios que se fueron produciendo de forma más o menos brusca. Los ciervos y sus representaciones fueron una característica más del ciclo agrícola, ya que indicaban el momento del año más idóneo para cultivar, que era cuando perdían sus astas a principios de primavera. De este modo, en la iconografía encontramos que la mayor parte de los ciervos sin astas eran representados sobre objetos de bronce, presumiblemente usados en ceremonias para propiciar las nuevas cosechas, mientras que aparecían representados con astas en objetos cerámicos, cuando ya la cosecha estaba lista para ser recogida y éstos eran necesarios objetos de almacenaje como recipientes. Este hecho representa una fuente valiosísima para entender el mundo agrícola que estaba desarrollándose en aquella época, y cuyas actividades empiezan a tener sentido para nosotros gracias al análisis de la cultura material.

Ejemplos de iconografía sobre campanas de bronce.

Ejemplos de iconografía sobre campanas de bronce.

Otra de las representaciones que fueron más comunes en la cultura Jômon y en la cultura Yayoi son las de los pájaros, especialmente grullas o garzas, identificadas por sus cuellos y piernas largas. La diferenciación entre grulla y garza nos estaría hablando de dos momentos del año. Uno, el primero de ellos, es cuando llegaban las grullas a Japón a finales de otoño; el segundo, sería el de llegada de las garzas en verano. No resulta raro que formen otro elemento clave y representativo del ciclo agrícola, ya que significa empezar a racionalizar y medir el paso del tiempo de forma estacional. Los pájaros, además, eran los intermediarios entre los mundos espiritual y material, y también se los creía propiciadores de las buenas cosechas.Su significado en la iconografía iría transformándose hasta llegar a representar auténticas metáforas de la Muerte, cuando el “líder” pasó a ser el intermediador entre la comunidad y las deidades por él mismo.

Junto con los animales, las representaciones humanas fueron muy comunes en el periodo Yayoi, y suponen una novedad respecto al periodo anterior. No sólo aparecen como temibles emisarios de las divinidades con elementos de pájaros (como plumas y garras), sino que también son representados en batallas rituales, cazando o realizando ceremonias (con espadas, lanzas y escudos sin un uso práctico como armas u objetos defensivos, al parecer). Las comparaciones entre estas representaciones y los objetos útiles del mismo tipo hallados en las excavaciones parecen arrojar luz sobre el hecho de que, junto con su carácter agrícola (que nos habla de actividades de la vida cotidiana) también este mundo simbólico está relacionado con la estratificación social, de la que derivó el control de la guerra y la gestión de actividades comunales. La caza y la guerra habrían sido representaciones metafóricas del control sobre lo salvaje (justificando el uso agresivo sobre el medio natural, que comienza en el Yayoi) y del control de animales como el ciervo (que había sido para la cultura Jômon la representación de la naturaleza misma, y que quizás interesó representar para conciliar las mentalidades antigua y nueva, Jômon y Yayoi), y, junto con ello, del propio control de la nueva sociedad estratificada y agrícola.

 Para saber más:

– HARUNARI, H. Yayoi jidai no Hottate-basira Tatemono (The Yayoi Hottatepillar Building), Osaka, Heritage Research Group. 1991.

– HUDSON, M. J. “Rice, Bronze, and Chieftains: An Archaeology of Yayoi Rituals”. Japanese Journal of Religious Studies, Vol. 19(2-3), 1992. Pp. 139-189.

– SAHLINS, M. Stone age economics, Chicago: Aldine Press. 1972.

– Web del Museo Nacional de Tokio.

avatar José Mármol (4 Posts)

Graduado en Historia por la Universidad de Murcia, actualmente en el Máster de Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid. Especialidad en: Arqueología de la Muerte, Arqueología japonesa, Prehistoria, Ritualidad y simbología, Procesos de cambio y Arqueología comparada. Ha excavado en yacimientos en distintos países como España, Reino Unido o Israel, y actualmente coordina diversos proyectos de investigación y difusión histórico-arqueológicos y culturales.


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