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El adolescente del arte: el grafiti de Vietnam

 

Grafiti creado por El Mac en Saigon Outcast, Ho Chi Minh City, Vietnam. Foto © Cristina Nualart

Grafiti creado por El Mac en Saigon Outcast, Ho Chi Minh City, Vietnam. Foto © Cristina Nualart

La famosa frase ‘Somos un país y no una guerra’ (A Country, Not a War) se ha usado durante años en Vietnam para rebatir el imaginario mundial que connotaba lo contrario. La guerra de Vietnam fue la primera guerra mediatizada. Las imágenes televisadas, las protestas contra la guerra y una continuada producción de películas hollywoodienses sobre el tema contribuyeron a generar globalmente unos estereotipos sobre Vietnam que aún perduran. La visita oficial de Barack Obama a Vietnam en mayo 2016 ha contribuido a hacer obsoleta la repetida cantina. Pero ya desde el 2010 el colectivo artístico The Propeller Group trabajaba para sacar del inconsciente colectivo cantidad de prejuicios sobre Vietnam.

De este grupo de tres artistas (Phu Nam Thuc Ha, Matt Lucero y Tuan Andrew Nguyen) que se conocieron en California, nos llega el proyecto creativo llamado Vietnam: The World Tour. La experiencia publicitaria de los miembros de The Propeller Group les hizo plantearse un re-branding, un cambio de imagen para el país que se conocía por poco más que los paisajes de fondo en Platoon o Apocalypse Now. El colectivo cuestiona la idea de identidad nacional a través de colaboraciones con artistas internacionales. Vietnam: The World Tour ha dado lugar a documentales, logotipos, vídeos, murales y performances con un enfoque en la cultura juvenil. Con el patrocinio de instituciones artísticas, fabricantes de pintura en spray o marcas de moda, en el proyecto han colaborado diseñadores gráficos, bailarines, raperos y una grafitera de Afganistán.

Para deconstruir estereotipos obsoletos y generar nuevas ideas sobre el país, Vietnam: The World Tour es una obra expandida que propone una revisión de ideologías dominantes, aunque sus planteamientos no tocan delicados temas políticos. Las coreografías de break dance y los murales de grafiti de Vietnam: The World Tour eluden cualquier comentario sobre el autoritarismo de Vietnam. La crítica política directa sería potencialmente peligrosa y no entra en los objetivos del discurso artístico de The Propeller Group, quienes por otra parte han generado un vídeo publicitario sobre el comunismo. Television Commercial for Communism (2011) combate las cansinas representaciones del ‘yellow man’ comunista que siempre e ineludiblemente era el malvado enemigo de los Born in the USA, descritos por Bruce Springsteen sin el hiperbólico heroísmo de Hollywood.

El proceso de construcción de una nueva identidad nacional también se lo han planteado los primeros artistas urbanos de Vietnam. Linkfish, pseudónimo del joven de Hanoi que formó el primer grupo grafitero (crew) conocido en el país, es consciente de que la iconografía que él y sus compañeros crean está derivada del grafiti internacional que descubrieron por Internet. No es sorprendente que los primeros pasos de este nuevo medio en Vietnam se inspiren en imágenes foráneas, el medio prácticamente acaba de nacer. Países cercanos ya tienen trayectorias bastante consolidadas. El activista indonesio Andi Rharharha comenzó en el año 2011 un archivo visual del arte urbano de su país, mientras que Tailandia lleva desde el 2013 celebrando ediciones del festival Bukruk de arte urbano.

Grafiti en Jogjakarta, Indonesia. Foto © Cristina Nualart

Grafiti en Jogjakarta, Indonesia. Foto © Cristina Nualart

En Vietnam hace poco más de una década que se ‘descubrió’ el arte urbano.[1] Recordemos que durante muchos años después de la guerra, Vietnam no admitía turistas y que había poco intercambio con otros países. Fue hacia el año 2004 cuando Linkfish, ese joven de Hanoi, averiguó que ciertas imágenes pintadas en paredes que se veían en vídeos musicales de rap y hip hop se denominaban grafiti. Este pequeño dato le permitió hacer una búsqueda en red y encontrar todo un universo de información que la búsqueda ‘pintar en la pared’ no le había aportado. Empezó a pintar copiando el estilo que veía en pantalla, y a los seis meses ya se habían formado crews en Hanoi y en Ho Chi Minh City (HCMC).

‘El grafiti es una nueva tendencia en Vietnam. Algunas personas, si tienen la mente abierta, darán la bienvenida al grafiti. Otras personas son de la vieja escuela, y tenemos que explicárselo’, comenta un adolescente. El grafiti en Vietnam también está estrenando su adolescencia. No se ven excesivas pintadas en Vietnam, aparte de los anuncios KCBT que, desde la explosión del desarrollo urbanístico, anuncian servicios de demolición de edificios, algo que se hace con frecuencia frenética. Las siglas KCBT pintadas por doquier son una abreviatura de Khoan cắt bê tong (perforación de hormigón y corte) seguido por un número de teléfono. Estas reiterativas intervenciones en muros del espacio público han cautivado a miles de turistas, e incluso han inspirado a algunos artistas extranjeros.[2]

Sin embargo, la ubicuidad de estos anuncios pintados con plantillas ya empieza a maltratar la paciencia de los residentes. Las ciudades de Vietnam asaltan los sentidos con ruidos, olores y duros reclamos visuales que la población ha tolerado sin exasperación, felices de ver el prodigioso crecimiento del país. Pero varias décadas de desenfreno llegan a cansar. La epidemia de publicidad ilegal, pintada sin solicitar permiso a quienes viven en el inmueble, empieza a combatirse. Agrupaciones de ciudadanos irritados crean páginas web para promover su erradicación o gestionan la desactivación de los números de móvil anunciados.[3]

Anuncios KCBT y graffiti en Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

Anuncios KCBT y grafiti en Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

¿Cual será la recepción ciudadana al grafiti, manifestación pictórica que aún no satura las ciudades? El grafiti artístico es tan poco común que muchas personas no saben lo que es. Asumen que es publicidad. Hace unos años, un adolescente que se apoda Trane  pintó un muro en una localidad cercana a la metrópolis de HCMC. Un viandante se detuvo para preguntar al joven qué tipo de anuncio estaba poniendo. El artista explicó que era una manifestación creativa con la que se entretenía. El hombre no podía concebir tal concepto. ‘¿Estás loco?’, preguntó asombrado, ‘¿Derrochas dinero así sin más, sin obtener algún beneficio a cambio?’[4] Gastar dinero sólo para poner color en las paredes seguramente chocará a muchos en un país que aún está saliendo de la pobreza.

Por ahora, las tags y nombres pintados que afloran en Vietnam son creaciones de escasa originalidad, aunque hay mucho empeño en mejorar. Trane y sus colegas practican su arte asiduamente en el recinto de una cancha de baloncesto en su vecindario, con el permiso de la propietaria. ‘Nos apoya mucho. Su hijo juega al baloncesto y le encanta lo que hacemos […] Antes de que viniésemos a pintar, la pared estaba vieja y muy sucia, así que le damos vida.’

Trane empezó a los 14 años a escribir grafiti. ‘Cuando yo era pequeño me apasionaba la cultura hip hop, y así descubrí el grafiti. De pequeño me encantaba dibujar y pintar.’ A pesar de las referencias al dibujo, Trane insiste en llamarse graffiti writer, (escritor de grafiti) explicando que, en origen, el grafiti es texto y no imagen.

Como en otros países, grafiteros incipientes alimentan su pasión con excursiones nocturnas en busca de calles vacías, pilones y puentes en las afueras donde poder practicar. En Vietnam, las regulaciones sobre las intervenciones en el espacio público son poco precisas. Los creadores pueden ser multados por poner ‘publicidad ilegal’ o pueden ser penalizados con varios días de trabajo comunitario. Un grafitero de Hanoi comentaba que hay más vigilancia (y más multas) en HCMC que en la capital del país. Afortunadamente, desde el 2012 existe en HCMC una opción legal para practicar grafiti: Saigon Outcast. El recinto es un amplio espacio privado constituido como lugar de encuentro creativo y abierto. Los muros del perímetro están cubiertos de grafiti que cambia casi cada semana, con la ida y venida de jóvenes que pasan ahí su tiempo libre.

Grafitero en Saigon Outcast, Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

Grafitero en Saigon Outcast, Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

La motivación para mejorar su técnica es lo que llevó a Trane no sólo a buscar lugares seguros para poder pintar, sino también a obtener materiales de calidad. Las lecciones de inglés que Trane tomaba después del colegio le han sido de gran utilidad para buscar información por Internet y para hablar con grafiteros de otros países. Gracias a sus investigaciones, pudo entender que la pintura en spray que se vendía en Vietnam no era muy cubriente y que las boquillas de las latas no permitían un gran rango de control a la hora de pintar. A un euro por bote, no hay queja sobre la relación calidad-precio, pero un trabajo bien hecho se consigue con buenas herramientas. Al ver que en Vietnam no se comercializaban sprays internacionales, Trane vislumbró una brecha en el mercado que se propuso llenar. ‘Mis padres son comerciantes […] y me apoyan mucho […] Quieren que aprenda por mí mismo y que madure.’ Con sus ahorros y un dinero extra que pidió prestado a familiares, Trane invirtió en unas boquillas de precisión. Eran asequibles, re-utilizables y se adaptaban a los sprays de pintura disponibles en Vietnam. Revendió su primer pedido de importación en poquísimo tiempo. Hizo nuevos pedidos, mayores y con más tipos de material: rotuladores, pintura, libros, etc. Las ventas fueron cuatro veces superiores a sus expectativas. ‘Vendí 400 botes de pintura en un mes. ¡No me lo podía creer!’.

Ya iniciado, Trane se propuso un riesgo mayor. ‘Sin riesgo, no hay diversión’, exclama con picardía. En el 2012, a la edad de 17 años, este grafitero abrió NC Store, la primera tienda de materiales para arte urbano en Vietnam. La entrada a una casa particular en la periferia de HCMC tiene un amplio recibidor, donde Trane puso unas estanterías con material importado. Junto al asfalto, el patio de ingreso a la casa se usa como taller de reparación de motos. Ahora el patio es un improvisado espacio de exposición de grafiti, con obras complejas en diferentes estilos. También da cabida para que los clientes comprueben la calidad del material en venta.

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La entrada a la tienda de Trane, NC Store. Foto © Cristina Nualart

Dado que ningún otro comercio en Vietnam ofrece estos materiales importados, no hizo falta invertir en publicidad. Se corrió la voz entre la comunidad local y en redes sociales. Aunque el grafiti en Vietnam es prácticamente desconocido por la mayor parte de la población, es un país de 90 millones de habitantes, la mitad de los cuales son menores de 25 años. El mercado juvenil es muy grande y el entusiasmo por nuevas modas se expande con facilidad. Algunos grafiteros ya empiezan a recibir encargos de bares o tiendas de moda, que quieren un mural que atraiga a la clientela joven. ‘La mayoría de los grafiteros aquí tienen 16 o 17 años’, dice Trane, ‘quieren estudiar Bellas Artes o ser tatuadores. Les gustaría un negocio pero no quieren hacer el esfuerzo. Montar un negocio como éste no es fácil. Tuve que contactar con muchos proveedores. Es duro, hay que hablar bien en inglés.’ Con el crecimiento del volumen de su negocio, Trane tuvo que aprender a solucionar problemas imprevistos, desde conseguir financiación para importar cargamentos cada vez mayores y provenientes de tres continentes distintos, hasta a negociar con personal de aduanas. Antes de ser mayor de edad, Trane ya hacía proyecciones de futuro. Planea crear su propia línea de productos, con características pensadas para artistas, no para modestos talleres de chapa y pintura.

La calidad de las obras también va aumentando conforme crece la experiencia y la cultura visual de las y los aficionados. Nombres reconocidos globalmente como Seth Globepainter o El Mac han viajado a Vietnam para crear obras ejemplares, que han estimulado a los observadores locales. Algunas obras creadas por artistas famosos han sido patrocinadas por centros de arte como San Art o Zerostation, en HCMC, o por el colectivo The Propeller Group.

Creación de mural sobre el centro de arte Zerostation, Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

Creación de mural sobre el centro de arte Zerostation, Ho Chi Minh City. Foto © Cristina Nualart

El grafiti en Vietnam está madurando su estética, pero hasta la fecha, no parece ofrecer contenidos políticos. Sería fácil imaginar que la censura y la falta de libertad de expresión han creado un clima de miedo, pero es más plausible que esta forma artística aún esté dando tantas alegrías a sus practicantes, que en su euforia (y la del país: Vietnam emite una palpable energía vital) no ven razón para quejarse de nada.

Muchos artistas urbanos en Indonesia y otros países sí critican ideologías opresoras. Destroy All Design, artista con base en Estados Unidos, comentaba que, durante el movimiento Occupy, se creó mucho arte urbano sobre el 99% de la población, pero que él apuntaba sus críticas visuales al 1% y a su tiránico sistema.[5] En paredes de todo el globo, aparecen agudas e inteligentes críticas al consumismo, la represión policial, la ley mordaza, la primavera árabe, o cualquier otro tópico candente. Habrá que ver qué sucede si en Vietnam se despierta un impulso activista o de recuperación de memoria histórica. Los poderosos mensajes de los posters de propaganda creados en Vietnam durante la guerra son imágenes de culto para coleccionistas. Los jóvenes vietnamitas, entregados a su futuro boyante, de momento no echan la vista atrás para admirar la fuerza visual y textual de los carteles de propaganda creados por generaciones pasadas. Pero los adolescentes crecen. Y la historia se repite.

Para saber más:

  • TPG (The Propeller Group), 2011, Spray It, Don’t Say It! Vídeo disponible aquí.

Notas:

[1] En este artículo no se entra en el debate sobre la nomenclatura ‘correcta’. Algunos artistas tachan de elitista la expresión ‘arte urbano’ (entre ellos Ha-Ha; entrevista disponible aquí), mientras otras la prefieren para no confundir el grafiti pintado a mano con arte creado con otros medios como bajorrelieves, collages, paste-ups (papel pegado) y stencils (plantillas).

[2] Véase, por ejemplo, el vídeo KCBT (2015), de Lauren Cook, disponible aquí, o las fotografías de Lolo Zazar, disponibles aquí.

[3] Lam Shushan, 2016, ‘In pictures: Vietnam’s accidental street art’, ChannelNewsAsia, 21/04/2016. Disponible aquí.

[4] Esta cita y las siguientes de Trane: entrevista personal de la autora con Trane (quien tenía entonces 17 años), Ho Chi Minh City, Vietnam, 2 febrero 2013.

[5] Citado en Ket, 2014, Planet Banksy Unauthorized, Londres: Michael O’Mara Books.

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Miembro del Grupo de Investigación Asia (GIA) de la Universidad Complutense, Madrid. Doctora en Historia del Arte, ha vivido 6 años en Asia, de los cuales 4 en Vietnam, donde era profesora en RMIT University.


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