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La flor de la libertad III: los relatos y la poesía de Yi Sang. – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
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La flor de la libertad III: los relatos y la poesía de Yi Sang.

Tras ver en el artículo anterior el surgimiento del movimiento surrealista coreano y la vida de su máximo representante, Yi Sang, en este artículo se analizará su paso por el género del relato, examinando su relato Alas, y su poesía, comparándola con la de otros escritores surrealistas occidentales de la época.

Los relatos de Yi Sang son conocidos por ser la primera ficción psicológica de la literatura moderna, abriendo una nueva dirección hacia las preocupaciones de las profundidades del corazón humano.  Ya en el 1930, poco más de veinte años después de la primera apertura de la nueva tradición literaria, las convenciones narrativas de la novela coreana habían ganado una gran diversidad en la estructuración de las relaciones humanas, mientras que la estructura lineal de la trama se empezó a centrar en desentrañar los problemas de la mente humana. Los relatos Encuentros y despedidas y Alas, los dos de 1936, son ejemplos de esta literatura coreana.

Alas, de hecho, es el relato que más ha trascendido en Oriente y en Occidente. Se trata de una historia emblemática debido a que se puede leer como una queja alegórica contra la opresión colonial, un mensaje escondido bajo un hombre esquizofrénico, y con serias dudas existenciales, que había perdido su relación con su esposa.

El comienzo del relato es casi al azar, con párrafos cortos y epígrafes sin casi sentido. Aunque, poco a poco, se nos muestra a un hombre, el narrador, que se tambalea en la oscuridad de su habitación, viendo el exterior a través de su esposa y de los invitados que van con frecuencia a la habitación de ella. Así, el narrador sólo es capaz de navegar por el mundo exterior cuando su esposa le da dinero, algo que el protagonista al principio desprecia, incluso lo tira al inodoro, pero que luego ama debido a que comprende que, sin él, no puede hacer nada en el mundo exterior.

Con estas directrices, ya se puede observar algo que está presente en todos los escritos de Yi Sang: la dualidad. En este caso, se trata de la dualidad entre el interior y el exterior, la luz y la oscuridad, y el “yo” y el “yo del espejo”, algo que ya demuestra el pensamiento tan confuso que tenía el autor.

Y lo segundo que se percibe es el papel de la mujer y del dinero. Actualmente, es normal que tanto la mujer como el hombre trabajen y traigan dinero a casa, pero en aquella época, y en Corea, era algo muy extraño. Esto es algo que se puede interpretar de muchas maneras, pero la que más sentido tiene es el ver que la mujer es un reflejo del colonialismo japonés, pues no solo le hace daño y le es infiel, sino que también le da dinero –aludiendo el autor al nuevo sistema capitalista–, y le oprime como ser humano. Pero, a pesar de que pueda parecer una metáfora del colonialismo nipón, investigadores, como la doctora Hye-Jeoung Kim, más conocida como Mayte Kim, profesora en la Universidad de Salamanca, afirman que la mujer representada en el relato no es más que la contraparte del propio Yi Sang;[1] de este modo, Yi Sang se encontraría reflejado en el relato como dos personas diferentes: el hombre oprimido, con miedo a los cambios, que finalmente se libera de sus ataduras, y la mujer que sirve fielmente a los intereses de su nueva nación y que se adapta, poco a poco, al nuevo mundo.

Al final del relato, el protagonista es capaz de abandonar el domicilio familiar y huir por las calles de una Corea inundada de marcas japonesas. Así, con estas palabras aludiendo a la opresión colonial, el relato termina:

Salid ya, salid alitas mías.

Volemos, vamos a volar, volemos una vez más.

Una vez más hemos de volar.

cor1

A vista de cuervo y otros poemas y Yi Sang y otros narradores coreanos (RELATOS), dos libros de la editorial Verbum imprescindibles para conocer a Yi Sang en español.

Pero, si Yi Sang era difícil de comprender en sus relatos, en la poesía parece casi una hazaña imposible.  En sus poemas, que fueron escirots tanto en coreano como en japonés, destaca la construcción poética de la pérdida del mundo en el que se encontraba tras la invasión nipona, no pudiendo ver su recuperación o trascendencia debido a su prematura muerte.

Un aspecto muy destacado en la poesía de Yi Sang es la poetización del mundo del encierro, donde no hay salida adecuada. Estas imágenes fueron creadas mediante términos como “la habitación”, “la puerta”, “la jaula”, “la cueva”, “la pared”, etc. Estas expresiones son asociadas con el aislamiento y la ruptura con el mundo, exteriorizando el espacio secreto de su interior en la poesía.

Al mismo tiempo, es habitual que en su poesía aparezcan entes contrapuestos que luchan, algo que se puede ver en el Poema 3 (“el que combate” y “el que combatía”).[2] Así, el mundo es dividido en dos: el mundo interior, es decir, “yo”, y el exterior, “los demás”; “yo” es el centro del universo, mientras que “los demás” son el objeto que se asegura de que “yo” es la fuerza que mueve el universo. Así surgen los conceptos opuestos de simetría; no obstante, éstos opuestos deben contener tanto el mundo de la consciencia como el mundo real y objetivo, en el que ocupa un lugar importante el concepto del tiempo.

Poema 3:

El que ahora combate es el que no combatía y el que combate no combatía; por lo tanto, si el que combate quiere ver el combate, y si el que no combatía contempla al que combate o al que combatía, el que no combatía y el que no combate no pueden ver el combate. Y nada más.

Yi Sang.

A Yi Sang también le gusta jugar con los conceptos pictóricos en su poesía. Debido a sus estudios de arquitectura, dominaría bien la geometría y las fórmulas matemáticas de un relativamente alto nivel. Empleó frecuentemente tanto planos geométricos como fórmulas matemáticas en sus poesías para poder conseguir la cuantificación de su gusto pictórico conceptual. Con la aplicación de conceptos geométricos y matemáticos, Yi Sang intenta ampliar la dimensión surrealista de la trasparencia, y aumentar la perspectiva de la realidad. Sobre todo, estos conceptos lineales y numéricos contribuyen a enriquecer la cuantitatividad de la realidad y la posibilidad de la abstracción de ésta a la vez, lo que debería ser la poesía. Muchas veces, el uso de los números y demás exposiciones geométricas implican el concepto poético de simetría de Yi Sang, cuyo significado puede encontrarse en los poemas en los que el surrealista coreano ve al “otro yo”. Ejemplo de esto son el Poema 4 y el Poema 5.

cor2

Sang, Yi. “Poema 4” y “Poema 5”, en A vista de cuervo y otros poemas. Madrid, Verbum, 2003, pp. 28-29.

La utilización numérica y geométrica en los poemas anteriores puede ser una manifestación de su anhelo de orden y armonía en su mundo cerrado y perdido en el abismo de su interior, donde no hay ningún atisbo de esperanza. El Poema IV podría ser la figuración de su ser convertido en número (un paciente que recibe ese diagnóstico no tendrá ninguna posibilidad de vivir), siendo los puntos la anulación del ser humano. Por otro lado, en el Poema V la flecha mira hacía dentro, con lo cual se puede juzgar el carácter introvertido del poeta, viéndose su encarcelamiento en sí mismo.

Otra de sus características es la inserción de ideogramas y caligramas; por ejemplo, asocia el triángulo a la mujer, como hace en su poema Triángulo, luna, triángulo,[3] algo que también hace el español Juan Larrea (1895-1980) en La nerviosa obesidad del triángulo.

Yi Sang también comparte con Larrea la búsqueda del azar, destruyendo la sintaxis y poniendo sustantivos al azar. A esto se le denomina “lenguaje de libre asociación”, y se trata de buscar la fugacidad de la realidad perdida. Esto es algo que Yi Sang hace en el Poema 3 que se pudo ver anteriormente, y que Larrea realiza en Ampáreme un autobús a motor de golondrinas.

Ampáreme un autobús a motor de golondrinas

entre esta bruma rellena de miga de violín

y aun más cautelosa que un prejuicio de casta

ahora que el corazón del turismo palpita

suavemente escondido

y el universo se llena de miradas

y de gorras a cuadros.

Qué asfixias en tus ojos en aeródromo asomado

a un antifaz oscurecido de suspiros

mírame entenderme sin esfuerzo

pegado a la pared

mientras mis cabellos se limitan a aplacar

las grietas de este horizonte tan mudo y tan mío.

………….

………….

Aún es pronto para hacer un buen papel

enfrente de la chimenea que maneja su buena conducta como

supremo argumento sobre las avenidas.

                                                                               Juan Larrea.

Algo que Yi Sang comparte con otros poetas surrealistas, como Gerardo Diego (1896-1987), es el espejismo y el desdoblamiento del “yo”. El espejismo es un toque de la conciencia, con el que el poeta llega a conocer la existencia de un universo interno. El “yo exterior” representa al mundo cotidiano y objetivo, mientras que el “yo del espejo” intenta traer la conciencia a la memoria del poeta. La visión del poeta se amplifica desde la sala interior donde no hay espejo hacia otro mundo del espejo, y describe las discordias de la vida entre el “yo cotidiano” y el “yo del espejo”:

No hay sonido en el espejo.

No habrá un mundo tan silencioso como aquel.

Hay orejas en ambos mundos

que no se oyen lamentablemente.

Soy zurdo en el espejo

que no sabe estrechar la mano

Por causa de este espejo

no puedo llegar a aquel lado en su espejo.

Mas, si no tuviera el espejo

como podría encontrarme en él.

Ahora no tengo espejo, pero hay siempre

yo en él

No lo conozco bien, sin embargo debería

ocupar en su agónico oficio.

Aquél es contrario

Le parezco

Qué lástima que no pueda diagnosticarlo

y cuidarlo.

                                                                               Yi Sang.

Aquí, hay una página del espejo.

En las estaciones olvidadas

los pelos caen tendidos como una catarata

No se moja aunque llora.

No se comba aunque sonríe.

Sus orejas arracimadas como una rosa

miro de nuevo miro el silencioso mundo

tan despejado.

Las narices no captan la fragancia del cansancio.

Me toca la soledad ansiosa y paralela.

Me niega a propósito.

Las pulsaciones del corazón movidas a la derecha.

Aún late sin cesar.

¿Es verdad?, déjame sentirla.

Al llena la mano me lo impide la

huella dactilar y un relámpago me hace cegar.

En mayo quería dar paseos una vez al día

o diez veces en cambio.

Puede que no pueda volver acaso.

Si el espejo fuese una página de libro

pudiera encontrar esa estación confrontada.

Esta página solitaria.

El espejo es una cubierta.

                                                               Gerardo Diego.

La última característica destacada de Yi Sang es el uso del erotismo. El erotismo es una de las características más destacadas del surrealismo en general, ya que es el poder del hombre libre, siendo el acto amoroso una fuerza que lleva a la fertilidad de la imaginación. El interés principal radica en unir el amor con la naturaleza, algo que hacen también Vicente Aleixandre (1898-1984) y Moon Duksu:[4]

…….

……….

La serpiente verdi-planchada es un

ave líquida que nada como un pez sin peligro no

en el agua peninsular sino en los archipiélagos

de las montañas sin nombre para que escupa la

maravillosa ansiedad del aire transparente y frío

como el polo norte, a donde llega la luz caliente.

El cuervo vuela como un pavo real iluminando las

escamas ásperas como un diamante de la mitad del

universo, como una silueta del sol poniente que no

se jacta de la posesión del fuego.

                                                               Yi Sang.

Muchos soles como pelotas

alzan en el horizonte del mar.

Son balas tiradas.

Van y vienen como los animales.

Hierve el mar sazonado como manzanas.

Todos disparan.

Soles se pegan en huecos de colmena.

Mar es caja de joyas.

                                                               Moon Duksu.

A tu hermosa agonía sin latido. Tú

eres bellísima como el hermoso monte que

se levanta de yerba superflua, escondiendo

su rudimentario soporte. Como estas claras

lagunas que mienten a los picos de los pájaros

un licor para su bello plumón, y que luego

no son más que pechos desgarrados,

pobre sangre cuajada que se resquebraja

en grietas al encuentro de las sedientas

suplicaciones. ¡Oh bello encantamiento!

                                               Vicente Aleixandre.

Con este breve y pequeño análisis de algunos rasgos de la poesía de Yi Sang, se puede ver que no se alejaba tanto de la poesía occidental de la época, y es por ello por lo que se le engloba, junto a otros coreanos como Moon Duksu, dentro del género surrealista. Ahora, tras ver la poética y la narrativa de Yi Sang, es la hora de terminar el artículo, aunque esto habrá que hacerlo con un poema, el Poema XV del propio Yi Sang:

1

Estoy sin espejo dentro de la sala. El yo del espejo no está aquí. En este omento estoy temblando por miedo al yo del espejo. ¿Por dónde andará el yo del espejeo, y qué estará tramando contra mí?

2

Arrullado por el pecado me dormí en un lecho frío. Yo no me hallara en un sueño transparente. La bota militar que calzaba la pierna postiza manchó de lodo mi sueño blanco.

3

Sigiloso me deslizo en la sala del espejo para librarme. Sin embargo, el yo del espejo entra, con la cara triste, a su vez. El yo del espejo me comunica sus impresiones: yo soy su prisionero, así como él es prisionero mío… y se estremece.

4

Mi sueño, del que estoy ausente; mi espejo, del que está ausente el otro yo. A pesar de su impotencia, alguien persigue mi soledad. Decidí aconsejar el suicidio al yo del espejo, y le indiqué una ventana irreal. Esa ventana está destinada al suicidio, solamente. No obstante, él me enseña que si yo no me suicido, él no podrá hacer otro tanto. El yo del espejo es casi un ave fénix.

5

Después de sellar mi corazón con un blindaje de acero, disparo contra el pecho izquierdo, pero su corazón está en el derecho.

6

La tinta roja brotó del falso corazón. He llegado tarde al sueño en que me condenaron a muerte. Yo no ejerzo dominio sobre mi sueño. Un gigantesco pecado les impide estrecharse las manos.

                                                                                                              Yi Sang, 8 de agosto de 1934.

 

Para saber más:

  • Sang, Yi. Avista de cuervo y otros poemas. Madrid, Verbum, 2003.
  • Lee, Hye-kyung. Yi Sang y otros narradores coreanos (RELATOS). Madrid, Verbum, 2005.

 

Notas:

[1] Kim, Hye-Jeoung. Clase magistral de literatura coreana en el Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental de la Universidad de Salamanca. 28 de abril de 2016.

[2] En el Poema 3 se muestra la fluidez de su inconsciente como una masa de agua de río que no nos conduce a ninguna parte. Era una manera de expresar su realidad sin salida mediante el uso de la “repetición diseminada”.

[3] Triángulo, luna, triángulo no es el nombre del poema, pues éste está escrito mediante dichos símbolos.

[4] Escritor coreano que se inició en el Surrealismo en la década de los años setenta.

avatar Daniel Rodríguez (208 Posts)

Profesor de Geografía e Historia. Graduado en Historia del Arte en la Universidad de Oviedo, con un Máster Universitario en Estudios en Asia Oriental cursado en la Universidad de Salamanca y otro Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional en la Universidad de Oviedo. Ha trabajado para el Museo Arqueológico de Asturias, la sala de exposiciones LAUDEO, la Universidad de Salamana, Satori Ediciones y la Academia Formación Sagan.


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