Revista Ecos de Asia

Definiendo el “super sentai” en el manga y anime

Seguramente a todos nos suenen series de acción real como Mighty Morphin Power Rangers (normalmente abreviada como Power Rangers, 1993), donde un joven elenco de protagonistas con personalidades dispares se transforman en superhéroes enmascarados bajo vistosos trajes de acción. Cada uno de estos héroes luce un color y animal diferente bajo un mismo eje temático (dinosaurios en el caso de Power Rangers), para en cada episodio luchar contra todo tipo de criaturas y fuerzas del mal a cada cual más dantesca, mediante el uso de artes marciales y todo tipo de gadgets, vehículos y mechas combinables entre sí. Muchos de estos personajes y mechas se recrearon en juguetes y todo tipo de merchandising que, en esencia, acompañaron el éxito comercial y mediático de la serie entre los niños (y no tan niños).

Kyoryu Sentai Zyuranger (1992), serie de la cual sacaron los trajes y escenas de acción para Mighty Morphin Power Rangers (1993)

La propuesta que presentaba Power Rangers a nivel temático y de modelo de mercado es lo que comúnmente se conoce como serie super sentai (literalmente “super escuadrón”), una franquicia audiovisual japonesa de acción real surgida en los años setenta que hasta cierto punto acabó derivando en todo un género multimedia. Uno de los aspectos más característicos de estas series es el uso de numerosas técnicas cinematográficas propias del género tokusatsu,[1] tales como el empleo exhaustivo de efectos especiales o el uso de la técnica suitmation, donde los actores se visten de monstruos o mechas y desarrollan las escenas de acción encima de maquetas de ciudades y localizaciones, para dar la sensación de que se trata de un enfrentamiento entre seres colosales. Aunque Power Rangers se trataba de una producción estadounidense realizada con el montaje de escenas de acción provenientes de la serie super sentai japonesa Kyoryu Sentai Zyuranger (1992, algo desconocido para el público general, al menos en primera instancia), probablemente sea uno de los exponentes del super sentai más conocidos a nivel internacional. En Japón, el super sentai posee una notable tradición y éxito en la industria audiovisual con más de una treintena de series, donde destacan éxitos tales como Kamen Rider (1971), Himitsu Sentai Gorenger (1975), Choujin Sentai Jetman (1991) o la propia Zyuranger, entre otras.

Un género de tal éxito y difusión entre los jóvenes no tardaría en encontrar su reflejo entre las producciones de manga y anime, de cuya irrupción realizaremos una breve retrospectiva en este artículo. La influencia de las series super sentai en el manga y el anime se puede abordar o categorizar bajo diferentes tipos de producciones según la época, el medio y la demografía. Desde series que ofrecen una traslación literal del género al manga o anime, hasta otras que claramente siguen un formato temático similar pero poseyendo sus propias aportaciones y características, dando lugar a una sinergia de tonos narrativos donde convergen convencionalismos propios de la demografía y tipo de contenidos en la que se sitúan. En lo referente a las series del primer caso, podemos destacar obras como los mangas de Kamen Raider (1971) o Himitsu Sentai Gorenger (1975) de Shotaro Ishinomori como primeros contactos que adaptan las series homónimas de acción real en formato manga, y especialmente el anime Kagaku Ninja-tai Gatchaman (mejor  conocida en España como Comando G, 1972), una de las series insignia del estudio Tatsunoko Production. Estas series fueron algunos de los primeros exponentes del género en el manga y anime, y a grandes rasgos presentan una traslación a escala 1:1 de los tropos y formato de las series super sentai de acción real, pero adaptados a estos medios. Por ejemplo, Gatchaman no deja de ser un anime protagonizado por un grupo de jóvenes protagonistas que, con sus trajes (en este caso de temática aviar) y gadgets especiales, luchan contra el grupo criminal Gallactor, con una premisa narrativa y temática como la de cualquier otra serie super sentai de acción real de aquella época.

Kagaku Ninja-tai Gatchaman (1972)

Sin embargo, a medida que pasan los años y la industria del manga y anime evoluciona con una mayor madurez de sus contenidos y apartado visual, el super sentai adoptará nuevas formas y propuestas originales que se desmarcarán poco a poco de sus modelos televisivos pero manteniendo la esencia y convenciones del género. Este fenómeno eclosiona a mediados de la década de los ochenta con la aparición de una serie cuyo éxito y popularidad derivará en todo un “filón” de producciones que copiarán e imitarán su formato. Esa serie no es otra que el manga Saint Seiya (mejor conocida en España como Caballeros del Zodiaco, 1985), del mangaka Masami Kurumada. Publicada en la revista Weekly Shonen Jump durante los mismos años que otros clásicos como Dragon Ball (1984), Hokuto no Ken (1983) o Jojo’s Bizarre Adventure (1986), Saint Seiya narra la historia de Seiya, caballero de Pegaso, y sus amigos, un grupo de jóvenes de personalidad dispar (como la inteligencia y temple de Shiryu de Dragón o el irascible Ikki de Fénix) que, bajo un duro entrenamiento marcial en Grecia y otras localizaciones del mundo, son capaces de vestir armaduras sagradas y controlar los poderes que se les otorgan para convertirse en los santos que protegen a la diosa Atenea de todo tipo de peligros a la par que se entrelazan otras historias propias de cada personaje (como por ejemplo Seiya y la búsqueda de su hermana pequeña).

Saint Seiya (1985)

Partiendo de estas premisas comunes de la demografía shonen, Saint Seiya es una obra que se desarrolla y presenta bajo el formato de una serie super sentai: las armaduras (divididas principalmente en caballeros de bronce, plata y oro, es decir, de más débil a más fuerte) están tematizadas según diversas constelaciones, criaturas y divinidades de la mitología griega (por ejemplo, las doce armaduras de oro corresponden a los doce signos del zodiaco). Estos trajes de combate se almacenan en unos contenedores adoptando la forma de la criatura o signo en cuestión (como si se trataran de un robot mecha a pequeña escala), y una vez han elegido un portador se adhieren a su cuerpo permitiéndole usar la energía del cosmos para el uso de todo tipo de poderes y habilidades, entre otras características. Bajo este formato, Seiya y sus amigos empiezan siendo caballeros de bronce (usando las armaduras de Pegaso, Cisne, Andrómeda, etc.) para que, a medida que avanza la serie, derrotan poderosos enemigos y se vuelven más fuertes siguiendo el esquema narrativo de cualquier shonen, pasen a utilizar armaduras de oro (como las de Sagitario o Acuario, entre otras), desarrollando también la faceta super sentai de la serie.

Gracias a su adaptación animada, como también de todo tipo de musicales y merchandising en forma de juguetes y figuras de acción, la popularidad de Saint Seiya fue tal que no tardaron en salir varias imitaciones que emulaban su modelo de negocio, dando lugar a todo un filón de producciones que expandían esta reinvención del super sentai. Siendo algunas de ellas copias bastante descaradas, destacan series como Tenku Senki Shurato (1989), que coge el concepto de armaduras sagradas de Saint Seiya pero bajo la temática hindú, siendo el grupo protagonista protectores del dios Vishnu (representado como mujer en la serie, en contraste con su variedad iconográfica real), o Yoroiden Samurai Troopers (1988), donde los protagonistas visten armaduras de samuráis en una trama con toques de ciencia ficción pos-apocalíptica y con toques de mecha. Sin embargo, el género super sentai en el manga y anime fue perdiendo popularidad y presencia de cara a mediados de los noventa y la llegada del siglo XXI. De ahí que hablemos de estas producciones como un “filón”, una tendencia pasajera que no dejó una herencia constante como género y quedó relegada frente a las nuevas propuestas de éxito en la industria.

Yoroiden Samurai Troopers (1988)

Pese a ello, Saint Seiya (y las series que la imitaron) no fueron el único exponente de la apropiación del modelo super sentai entre el manga y el anime, ya que si nos desplazamos al campo del shojo manga encontraremos una obra que no solo adaptó las convenciones del super sentai a su demografía, sino que gracias a ello se convirtió en una de las series más paradigmáticas de la historia del manga y el anime. Esa serie no es otra que Bishoujo Senshi Sailor Moon (1991) de Naoko Takeuchi, la cual, en términos temáticos y de planteamiento narrativo, es a todas luces un super sentai, compartiendo algunas de las principales convenciones del género. En este sentido, Sailor Moon es incluso más fiel al formato televisivo del super sentai que Saint Seiya, con una construcción narrativa episódica en la que en cada capítulo derrotan a una villana diferente, y las protagonistas hacen uso de gadgets tales como báculos o kits de maquillaje (una iconografía propia de jóvenes estudiantes) para transformarse en guerreras justicieras, siguiendo en este caso un eje temático basado en los planetas del sistema solar y en los colores y motivos de los uniformes.

Bishoujo Senshi Sailor Moon (1991)

El éxito y herencia de Sailor Moon (especialmente en sus adaptaciones animadas) fue tal que reinventó el género de series magical girls como también estableció toda una línea de producciones de la demografía shojo hasta nuestros días, donde el estudio Toei Animation quiso seguir explotando el filón surgido con Sailor Moon produciendo series magical girls que seguían el mismo formato super sentai, desde Ojomajo Doremi (1999) hasta la franquicia Pretty Cure. El caso de Sailor Moon y las series PreCure ejemplifican la adopción y reinvención exitosa de las convenciones del super sentai en el campo del manga y el anime, al dejar toda una herencia de producciones bajo el sello del género magical girls. Por su parte, Saint Seiya y su filón de imitaciones surgido en los ochenta reflejan una incursión del super sentai no tan fructífera en términos de perdurabilidad dentro de las tendencias de la industria, lo que por otro lado denota un cierto valor historiográfico al definirse como productos de su tiempo.

 

Notas:

[1] El tokusatsu es un género cinematográfico japonés de acción real, asociado principalmente a producciones de ciencia ficción y terror debido a su uso exhaustivo de efectos especiales y técnicas como el suitmation para el efecto visual colosal de los monstruos y todo tipo de acción. Películas como Godzilla (1954) o Gamera (1965) fueron algunos de los primeros exponentes del género, al que más adelante se unieron las series super sentai como género televisivo.

avatar Óscar García Aranda (8 Posts)

Historiador del Arte por la Universidad de Barcelona (UB) y graduado del Máster Oficial de Estudios de Asia-Pacífico en un Contexto Global por la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Actualmente es estudiante del programa doctoral de Traducción y Estudios Interculturales por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), focalizando su línea de investigación en el manga y el anime como lenguajes artísticos contemporáneos de Japón.


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