Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/u634373286/domains/ecosdeasia.com/public_html/revistacultural/wp-content/plugins/social-autho-bio/social_author_bio.php on line 68
“Ghost Forest” (2021): duelo e identidad en Hong Kong – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
Revista Ecos de Asia

Information

This article was written on 17 Nov 2021, and is filled under Literatura.

Current post is tagged

, , , , , , , , , , , , , , , , , ,

“Ghost Forest” (2021): duelo e identidad en Hong Kong

El comienzo de noviembre es siempre un momento lleno de espiritualidad, ya se celebre el fin de la cosecha y la proximidad del solsticio de invierno, como en la festividad celta de Samhain, o se conmemore a los santos y difuntos del Cristianismo, o bien se opte por la vía intermedia festejando la noche de brujas en Halloween. Lo cierto es que este momento especial del calendario marca de una forma u otra ese lapso de tiempo en el que el velo entre los vivos y los muertos se desvanece. Es por eso que resulta apropiado reseñar ahora el libro Ghost Forest, publicado en julio de 2021, que supone la primera obra de Pik-Shuen Fung, una escritora y artista nacida en Hong Kong y criada en Vancouver, Canadá, aunque reside en Nueva York. En este, su debut literario, Fung relata la historia ficticia -aunque con notas autobiográficas- de una joven que debe hacer frente a la muerte de su padre, y donde los sentimientos de incomprensión, arrepentimiento y pérdida se fundirán hasta crear una experiencia sensorial que nos ayudará a conectar con todos nuestros fantasmas.

Imagen de la autora,  Pik-Shuen Fung, posando con una copia de su novela.

La protagonista de la novela es una joven sin nombre, una voz femenina anónima muy próxima a la de la propia autora, que siendo pequeña debe abandonar su Hong Kong natal (aún territorio británico, antes de que pasara a manos chinas en 1997) y emigrar con su madre a Canadá. Esto supone dejar atrás a su padre, quien se quedará para no perder su trabajo y poder así mantener a su familia, a la que visita tan solo una vez al año. Este curioso arreglo fue en realidad una práctica muy extendida entre los hombres hongkoneses, cuyas familias se encontraban desplazadas en el extranjero, normalmente en Canadá, Australia o Estados Unidos, hasta el punto de que los medios locales acuñaron el término “familia astronauta” para referirse a ellos. Este concepto, ahora extendido a otras familias de Asia con similares coyunturas, hace alusión al hecho de que el soporte de la familia (normalmente el varón) debía pasar mucho tiempo en el aire, volando entre su lugar de trabajo y el hogar de su familia.[1]

Cuando la protagonista tenga una hermana pequeña, sus abuelos emigrarán también a Vancouver para ayudar a la madre, reuniendo así a tres generaciones que afrontarán de diferente manera la experiencia de integración en el medio canadiense; que a su vez es distinta a la situación que vive el padre, quien vive solo la mayor parte del año y cuyo contacto con Occidente es, por lo tanto, esporádico y superficial.

La enfermedad y posterior muerte del padre supondrá un choque que amenazará con tambalear el inestable equilibrio familiar, poniendo a prueba los vínculos emocionales que les unen. Asistimos entonces a la lucha interna de la protagonista por conectar con un progenitor al que prácticamente no conoce mientras lidia con la losa que supone la tradición china de un distanciamiento emocional que raya con en el secretismo. Deberá entonces hacer frente a unos sentimientos de pérdida casi imposibles de gestionar en una familia que se niega a hablar de ello. La muerte de su padre la llevará a rastrear sus recuerdos familiares, lamentándose por las preguntas sin resolver y recurriendo a su madre y su abuela para resolver las lagunas que esta ausencia deja en su propio pasado.

Imagen de la autora.

Pik-Shuen Fung puede ser una autora novel, pero tiene a sus espaldas una larga trayectoria como artista. Además de haber realizado un máster en Bellas Artes y una licenciatura en Arte Visual por la universidad de Brown, sus obras han sido expuestas en museos como Newark Museum, Katonah Museum, the Secret Theatre y Beverly’s. Ya como escritora, ha participado en distintas asociaciones literarias como el Taller de Escritores Asiáticos Americanos (Asian American Writers’ Workshop o AAWW), Kundiman o Storyknife, además de formar parte de agrupaciones de artistas, como la colonia Millay, y ha escrito para revistas como The Margins y Ricepaper Magazine.

El origen de esta novela se encuentra precisamente mientras Fung aún estudiaba arte en la universidad. Fruto de sus cuestionamientos creativos y del duelo por la muerte de su padre, se sintió inspirada para escribir un relato corto, descubriendo así el medio más conveniente para expresar su dolor. Como debía presentar algo visual para clase, se grabó a sí misma leyéndolo en voz alta y creó una pieza audiovisual acompañada de fragmentos de pintura a la tinta china. Progresivamente, fue acumulando más relatos cortos hasta configurar una primera versión de su manuscrito, que fue publicado en The Margins en 2016, y que más tarde expandió hasta alcanzar el formato actual, completando la novela siete años después.[2]

El proceso creativo de la novela condiciona su formato, puesto que se compone de capítulos sumamente breves (normalmente de una cara o un par de páginas) que le otorgan un carácter casi poético, como si fueran en realidad poemas engarzados entre sí por el hilo conductor que es la pérdida del padre y las reflexiones personales que este acontecimiento desencadena. Sin ser lineales ni tener un eje claro, las pequeñas historias se suceden como recuerdos, bebiendo de la tradición oral, como si de verdad estuviéramos asistiendo a esos relatos familiares de los que se nos hace partícipes y, de la misma forma que los recuerdos suelen ser parciales e incompletos, así lo son también los capítulos de esta novela. Asimismo, esta brevedad genera espacios vacíos en la página, con los que la autora pretende transmitir un ritmo lento y, de forma intencional, emplear esos espacios a forma de silencios, de vacíos, que aportan tanto como la palabra escrita.

Estos recuerdos contribuyen también a enriquecer el relato pues, aunque la narradora principal es la protagonista, a lo largo del libro se incluyen también las voces narrativas de la madre y de la abuela quienes, aunque tratan temas de gran crudeza, comparten también un carácter inteligente y por momentos divertido. Detrás de esta inclusión de las voces multigeneracionales y femeninas, se encuentra el afán de transmitir esa idea de la familia como un colectivo, donde el individuo se diluye y, más en concreto, la tradición china donde las historias se transmiten de forma oral dentro del núcleo familiar. Por otro lado, la autora pretendía dar voz a estas mujeres de generaciones anteriores que tantas veces han sido ignoradas o silenciadas en el pasado.[3]

Gracias a este inteligente uso del narrador múltiple, la historia de tres generaciones de mujeres se entreteje en la novela para relatar las problemáticas de una familia separada en dos continentes. A pesar de lo específico de sus circunstancias, el libro trata temas universales, como la relación padre-hija, el arrepentimiento, el perdón o la pérdida. Aunque uno de los temas más importantes de la novela es precisamente el de las diferencias generacionales y lo difícil que resulta la comunicación inter-generacional, especialmente en lo que respecta a las emociones. Desde la abuela, que relata su infancia en Macao durante la Segunda Guerra Mundial haciendo hincapié en que sus propios hijos nunca le han preguntado por estos temas, hasta la lucha de la protagonista porque sus padres aprendan a gestionar sus emociones y sean capaces de verbalizar sus sentimientos con un simple “te quiero”. Esto genera una enorme frustración en la hija, pues el hecho de que algo no se diga no implica que no se sienta.

Otro de los temas esenciales del libro es el de la experiencia migratoria, ligada al sentimiento de desarraigo y a las reflexiones que hace la protagonista sobre el concepto de hogar. Al final, la ausencia del padre contribuye a implementar una comunidad matriarcal, de la que la hija, la madre y la abuela son eje central. Si bien sus historias están plagadas de sufrimiento y resiliencia, también hay un hilo que une estas tres generaciones de mujeres, que es la creatividad. La abuela escribe una ópera en cantonés, la madre siempre ha querido dibujar aunque no se le ha dado bien, pero sus aspiraciones artísticas se verán verdaderamente realizadas en la figura de la narradora, que estudia el estilo de pintura tradicional china (xieyi). Esta pintura a la tinta se caracteriza por su espontaneidad y aparente simplicidad, creando impresiones realistas con pocos trazos, en un estilo minimalista que la propia autora recrea con su prosa en la novela.[4]

Imagen de portada.

Sin duda el arte tiene un enorme peso en esta novela, desde el bagaje de la autora y el proceso que llevó a su génesis, hasta la forma en que la creatividad se inserta en las diferentes tramas arriba comentadas. Sin embargo, el aspecto más evidente de arte que podemos comentar es la portada del libro. Diseñada por Donna Cheng, esta portada presenta un collage de diseño surrealista sobre un vibrante fondo amarillo, que muestra a una mujer sin cara con un brazalete de jade, que podría representar a la abuela, la madre o la hija, junto a otras imágenes de un pájaro, un tulipán y las hojas de un ciprés, que son elementos recurrentes a lo largo de la novela.[5]

Precisamente, el primer capítulo de la novela (o más bien relato, debido a su extrema brevedad) lleva por título BIRD (“pájaro”), haciendo referencia a uno de esos motivos destacados en la portada, y encapsula a la perfección la esencia de la obra. Por un lado, tenemos su limitada extensión, de apenas unas líneas, que genera un espacio en blanco en la página capaz de evocar el silencio. Esto se une a las frases cortas, separadas por puntos, que transmiten un ritmo lento e introspectivo, especialmente apropiado para la narración evocadora de un recuerdo. Finalmente, si analizamos su temática, se hace referencia a la muerte del padre y la relación con la hija, pero también al contraste entre lo espiritual y lo mundano.

BIRD

Twenty-one days after my dad died, a bird perched on the railing of my balcony. It was brown. It stayed there for a long time.

Hi Dad, I said. Thanks for checking up on me.

I lay down on the couch and read some emails on my phone. When I looked up again, the bird was gone.[6]

En resumen, Ghost Forest es una novela breve pero repleta de alegrías y penas. Aunque el eje en torno al que gira sea la pérdida del padre, en ella se entrelazan multitud de temas relevantes que van del feminismo a la inmigración. A ello debemos unir un formato innovador, casi experimental, y un tratamiento estilístico plagado de contrastes entre el texto y el silencio, la muerte y el humor, que la hacen, por momentos, desgarradora y divertida a partes iguales. Al fin y al cabo, aunque la muerte sea el manto que recubre esta experiencia narrativa, el verdadero tema que la inunda es el amor y la vida, pues inspira al lector a aprovechar el tiempo que nos queda y a expresar nuestros sentimientos hacia aquellos seres que nos son más queridos. Carpe Diem.

Para saber más:

  • Extracto de la novela en Guernica.
  • Página oficial de la autora.
  • Página web de Penguin Random House, donde se puede adquirir la novela.
  • Buchwald, Ruth Minah. “Interview: Pik-Shuen Fung”, Craft, 28 de septiembre de 2021. Última visita 04/11/2021. Disponible aquí.
  • Liontas, Annie. “Making space for curiosity: A conversation with Pik-Shuen Fung”, The Rumpus, 21 de julio de 2021. Última visita 04/11/2021. Disponible aquí.
  • Neilson, Sarah. “Debut Novelist Pik-Shuen Fung on Art, Grief, and ‘Ghost Forest’”, Shondaland, 13 de julio de 2021. Última visita 04/11/2021. Disponible aquí.

 

Notas:

[1] La propia autora explica el término de “familia astronauta” y su experiencia personal (pues su padre, como el de la novela, era uno de tantos que viajaban una vez al año a visitar a su familia) en una entrevista para The Rumpus. Disponible aquí.

[2] El largo proceso desde el primer relato hasta la publicación de la novela viene relatado por la autora en su entrevista con Ruth Minah Buchwald, de la revista Craft. Disponible aquí.

[3] La autora justifica el uso del narrador múltiple en su entrevista para la revista Shondaland. Disponible aquí.

[4] Pik-Shuen Fung tomó clases de pintura tradicional china y habla de esto en su entrevista con la revista Craft. Disponible aquí.

[5] La iconografía y el proceso de configuración de la portada vienen explicados en boca de la propia autora en su entrevista con The Rumpus. Disponible aquí.

[6] Fung, Pik-Shuen, Ghost Forest: A Novel, Random House Publishing Group, 2021. Disponible aquí.

avatar Laura Martínez (173 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


Share

Los comentarios están cerrados.