Revista Ecos de Asia

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This article was written on 23 Feb 2022, and is filled under Cine y TV.

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“Medianoche en Asia”: viajando desde el sofá

Muchos de nosotros llevamos dos años de “sequía” viajera, encerrados en casa durante largos periodos de tiempo y viendo las mismas caras, los mismos gestos, como cantaba Barricada. Las restricciones cambiantes y un virus con más variantes que letras tiene el alfabeto griego hacen que vayamos posponiendo esos viajes soñados para un “cuando esto acabe” que cada vez parece más inalcanzable. Por ello, si vuestra alma viajera, sedienta de eso que los ingleses llaman wanderlust, necesita una dosis de exotismo sin salir de casa, os proponemos el visionado de la serie documental de Netflix Medianoche en Asia: Comer. Bailar. Soñar (2022),[1] que nos transporta hasta las principales metrópolis del continente asiático para explorar su vida nocturna.

Cartel promocional de Medianoche en Asia.

Si bien los programas televisivos de viajes son abundantes y han tenido un largo recorrido, lo cierto es que se trata de un género nada homogéneo en el que existen distintas tendencias. La mayoría aún recordamos el programa de Lonely Planet titulado Trotamundos (1994), en el que un anfitrión recorría un determinado país explorando todos los aspectos de su cultura; un formato que en España fue adaptado por el programa Planeta finito (2006) de la Sexta, que enviaba a famosos a recorrer el mundo. En los primeros episodios de esta serie, los protagonistas eran Florentino Fernández y Micky Nadal realizando imitaciones, y es que combinar humor y viajes es una fórmula ganadora que luego han aprovechado otros programas como Conan Without Borders (2010), con el presentador de televisión Conan O’Brien, o el británico Jack Whitehall: Viaje junto a mi padre (2017). Recientemente, los documentales de viajes protagonizados por celebridades han ganado impulso y encontramos a Ewan McGregor recorriendo el continente americano en El mundo en moto: rumbo norte (2020) o a Sam Heughan, protagonista de Outlander, luciendo piernas en su viaje por Escocia en Men in Kilts: un roadtrip con Sam y Graham (2021). Por lo que respecta a los documentales centrados en la comida, estos suponen todo un subgénero particular, cuya muestra más significativa sería Parts Unknown (2013), del famoso chef y presentador estadounidense Anthony Bourdain, aunque para el caso de Oriente tenemos el más reciente Street Food: Asia (2019), especializado en comida callejera.

Sin embargo, Medianoche en Asia se distancia de esos otros formatos que hemos comentado en los que el reportero occidental es el protagonista, y que presentan un punto de vista claramente subjetivo y eurocéntrico. Aquí, los narradores son los propios protagonistas o periodistas locales, expertos conocedores de los ambientes mostrados, quienes, a través de entrevistas, aportan información al espectador sin que sea necesario añadir un observador externo, un presentador occidental o una voz en off para hilar las escenas, en parte, gracias a la buena labor de montaje y edición.

Otra peculiaridad de la “docuserie” Medianoche en Asia es que, como indica el propio título, se centra en un aspecto muy concreto de la cultura del país visitado: su vida nocturna. El espectador no verá los lugares más turísticos, los monumentos y playas, o las tradiciones religiosas y culturales de la región a explorar, sino que cada episodio nos sumerge en un universo a menudo ajeno al visitante medio, lleno de curiosidades y contrastes, que solo puede ser apreciado cuando se oculta el sol. La serie consta de seis episodios y cada uno de ellos se centra en una ciudad de un país diferente: Tokio, Seúl, Bombay, Bangkok, Taipéi y Manila. En todos ellos se habla de música, comida, bebida y espectáculos, pero a partir de ahí cada ciudad muestra sus propios encantos, que poco tienen en común los unos con los otros, permitiéndonos explorar los clubs sadomasoquistas de Tokio, el turismo en bici por Bombay, el teatro tradicional de Tailandia o los concursos de drag en Taipéi.

Así pues, el primer episodio nos transporta a Japón para desentrañar los misterios ocultos de Tokio. En esta ciudad, la noche es el momento en el que el individuo se deshace de los convencionalismos sociales, buscando liberarse del estrés diurno y expresar su verdadera personalidad. Ejemplo de ello son personas como Shinichi Morohoshi, que se dedica a personalizar Lamborghinis; Dj Sumirock, que a sus 85 años es la dj más vieja del mundo; o los asistentes a la fiesta fetichista del club Department H, ejecutivos de día que se transforman en masoquistas por la noche. Para comer, siempre podemos visitar los tradicionales izakaya de Shibuya, locales donde se sirven comida y alcohol, o tomar una copa en Twillo un bar ambulante sobre ruedas cuya ubicación es desvelada cada noche en redes sociales.

Dj Sumirock en un fotograma de la serie documental.

Si la noche japonesa gira en torno a la liberación de las individualidades, reprimidas por la sociedad a lo largo del día, en Seúl asistimos a una interesante fusión de las tradiciones surcoreanas y los aires de renovación, en una tendencia que se ha dado en denominar “newtro”, unión de lo nuevo y lo retro, y que consiste en redescubrir el pasado reinterpretándolo con un toque moderno. Esta tendencia puede verse en la proliferación de destilerías como Hangang, especializada en makgeolli, un licor de arroz tradicional coreano que se ha vuelto a poner de moda, adaptándolo a gustos más modernos. Algo similar ocurre con la música independiente del grupo Leenalchi, que trata de modernizar el género tradicional del pansori, basado en la narración de historias. En Corea, comer y beber alcohol están tan intrínsecamente relacionados que han acuñado el término anju para referirse a ello, siendo el ejemplo más característico el chimaek o pollo con cerveza, que puede degustarse en restaurantes tradicionales como los del barrio de Itaewon.

El Sudeste Asiático supone un cambio de ritmo cuando visitamos la bulliciosa Bombay, una caótica ciudad india llena de ruido y tráfico, pero también repleta de posibilidades. Allí nos codearemos con experimentadas camareras acrobáticas y raperos de los barrios bajos de Dharavi, como MC Altaf y su grupo Gully Gang. Parada obligatoria es el restaurante Sardar, cuya especialidad es un sencillo aunque potente pav bhaji, aderezado con especias y mantequilla; aunque si preferimos un dulce, debemos visitar Le 15 patisserie y catar sus famosos macarons. Aunque en una ciudad en constante movimiento el principal atractivo no podía ser otro que los tours nocturnos en bici que ofrece la empresa “La leyenda de los bardos de Mumbai”, cuyo dueño confiesa haberse atrevido a cambiar de carrera profesional inspirado por la película bollywoodense Solo se vive una vez (Zindagi Na Milegi Dobara, 2011).

En el episodio cuatro viajamos hasta Bangkok para derribar muchos de los estereotipos relativos al turismo en Tailandia, descubriendo una metrópolis frenética y rebosante de creatividad, combinando lo moderno y lo tradicional. Tras visitar los bares más enrollados del barrio de Soi Nana, podemos degustar la carne picante a la brasa en Phra Nakhon sentados en esterillas en el suelo o, si buscamos algo más refinado, acercarnos al restaurante Baan Tepa, donde una chef formada en Nueva York trata de renovar la cocina tradicional tailandesa en un local que antes era la casa de su abuela y que cuenta con un fragante jardín de donde obtiene ingredientes para su cocina. El entretenimiento nocturno es tan diverso como su panorama culinario, ofreciéndonos desde locales underground donde pinchan disc-jockeys de renombre internacional, hasta funciones de teatro folclórico likay, que el grupo Dos Príncipes ha renovado introduciendo trajes de conocidos superhéroes de DC para atraer a una nueva generación de espectadores.

Cartel promocional de Medianoche en Asia donde vemos un momento de la representación de teatro likay por la compañía Dos Príncipes.

La desconocida Taipéi, en Taiwán, es el destino del quinto episodio de Medianoche en Asia, y se nos presenta como un país que solía ser muy tradicional, pero que ahora está a la vanguardia del continente siendo, por ejemplo, el primer país asiático en legalizar el matrimonio igualitario. Esta liberalidad se ve en el peso de la comunidad LGTB+ en barrios como el de Ximending, que ofrecen un espacio para la expresión y la creatividad, organizando un concurso de talento drag, como en el que participa la drag king Dan Dan Demolition, quien se identifica como persona no binaria y queergénero. La misma creatividad puede apreciarse en los grafitis del artista callejero Mr. Ogayi, quien prefiere el abrigo de la noche para colorear las ruinas de la ciudad. No podemos abandonar la metrópolis sin probar uno de los sofisticados cócteles de té del bar Indulge, o una tortilla de ostras del famoso mercado nocturno de Ningxia, incluido en la guía Michelin.

La última parada de este tour asiático nos lleva hasta Manila, en Filipinas, una ciudad en la que se mezclan las influencias de todas las culturas que pasaron por la región, como españoles, americanos, chinos, japoneses o malayos, configurando un panorama de contrastes, algo caótico, pero embriagador. La oferta cultural nocturna va desde el festival Fliptop, que acoge batallas de rap llenas de humor, combates de lucha mixta profesional que combinan artes marciales y espectáculo, hasta los ambientes más underground del club nocturno The Elephant Party, refugio de la comunidad LGTB+ en un país tremendamente conservador. Para seguir el ritmo de tanta fiesta, qué mejor que hacer una parada de avituallamiento en Lugawan Sa Tejeros y degustar su popular lugaw: unas gachas de arroz con lechón kawali cuyo aroma especiado parece traspasar la pantalla.

Tráiler de la docuserie en Youtube.

Este breve recorrido es tan solo es una muestra de todo lo que puede ofrecer la serie y, por ende, cada una de las ciudades en ella mostradas. Al tratarse de un formato documental, el programa consigue convertirse en una experiencia inmersiva que catapulta al espectador a miles de kilómetros de su sofá e irremediablemente despierta todos nuestros sentidos. De este modo, gracias a Medianoche en Asia, podemos deleitarnos con las maravillas de Oriente desde la comodidad de nuestro sofá y seguir soñando con visitar lugares recónditos en un futuro próximo.

Para saber más:

 

Notas:

[1] Medianoche en Asia: Comer. Bailar. Soñar (2022). País: Singapur. Dirección: Joe Evans, Stefano Centini, Kunal Kocchar, Dominic Young. Música: Duncan Thum. Fotografía: Miles Rowland, Mike Beech, N. Amit. Productora: Coproducción Singapur-Estados Unidos; Distribuidora: Netflix.

avatar Laura Martínez (171 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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