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Fûrin, el sonido del verano - Parte V – Revista Ecos de AsiaRevista Ecos de Asia
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This article was written on 03 Jun 2020, and is filled under Arte, Historia y Pensamiento.

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Fûrin, el sonido del verano – Parte V

Con esta entrega completamos nuestra presentación de las campanillas de viento japonesas: en el primer artículo exploramos Hokkaidô y el norte de la isla de Honshû, seguimos hacia el oeste por la provincia de Kantô, viajando luego hacia el sur a través de las regiones de Chûbu y de Kinki. Con este artículo acabaremos nuestro reportaje sobre las fûrin viendo las que se producen en las islas de Shikoku y Kyûshû, las menos industrializadas de archipiélago.

Tokushima

Ubicación del Ryôzen-ji, templo que se considera el comienzo del peregrinaje de los ochenta y ocho templos de Shikoku, sus campanillas típicas son las ôtani-yaki fûrin, fabricadas en la ciudad de Naruto. El origen de esta artesanía se sitúa en 1780, cuando el maestro ceramista Bun’emon, procedente de la región de Bungo (actual prefectura de Ôita) visitó el pueblo de Ôtani durante su peregrinación de los mencionados ochenta y ocho templos, exhibiendo el uso del torno y cociendo piezas de arcilla roja. En esa época la cerámica era muy novedosa en Awa (la actual Tokushima), por lo que el señor del dominio Hachisuka Haruaki decidió contratar más artesanos de la isla de Kyûshû, y construyó en 1781 el primer horno de la región, que quebró tres años después debido a los costes añadidos de transportar materiales desde la isla vecina. En 1784 el artesano Kasai Sozaemon llevó hasta la región a un ceramista especializado en el estilo shigaraki-yaki que había conocido en sus viajes, hizo que su hermano ceramista aprendiera el oficio y construyó un segundo horno, de tipo escalonado; posteriormente importó los materiales de su ciudad natal para crear una cerámica centrada en producir utensilios de uso cotidiano, asentando el estilo ôtani-yaki.

Fûrin de Tokushima: distintos modelos de ôtani-yaki fûrin.

Kagawa

Esta prefectura a la que se adscribe Naoshima, denominada “the Art Island” por los museos y esculturas contemporáneas que la decoran, produce dos tipos de campanillas. Unas son las marugame eko-garasu fûrin fabricadas en el taller Eko-Maru Kôbô de la ciudad de Marugame, donde utilizan cristales rotos, copas y otros objetos desechados para crear sus campanillas ecológicas mediante el soplado de vidrio y su posterior arenado para conseguir una superficie homogénea. Las otras son las sanukaito fûrin o campanillas de sanukitoide, piedra ígnea de textura gruesa abundante en Japón desde la antigüedad por las explosiones volcánicas frecuentes en el archipiélago; aunque desde el Paleolítico se utilizaba para fabricar puntas de flecha y espadas, el bello sonido metálico que produce al ser golpeada la popularizó durante el periodo Edo (1603-1868), utilizándose para fabricar koto y otros instrumentos musicales. Alcanzó fama internacional en 1891, cuando el geólogo alemán Ernst Weinschenk la catalogó como sanukit en referencia a Sanuki, nombre antiguo de la prefectura de Kagawa.

Fûrin de Kagawa: marugame eco-garasu fûrin (izquierda) y sanukaito fûrin (derecha).

Ehime

Visita obligatoria para los amantes de las aguas termales, es donde se localiza la Dôgo Onsen, una de las más famosas de Japón, tienen tres tipos de campanillas. Las más famosas son las suikinkutsu no oto no fûrin, o campanillas que producen el sonido del suikinkutsu, un dispositivo popular en los jardines japoneses desde finales del periodo Edo que consiste en enterrar una vasija boca abajo en la tierra, abrir un agujero en su parte superior y hacer que gotee agua sobre ella, lo que provoca que reverbere el sonido. Otras son las niji no mori garasu fûrin o campanillas de cristal del arcoíris del bosque, producidas en el taller Mori no Kuni Garasu Kôbô en la ciudad de Matsuno, donde se utiliza cristal reciclado para producir campanillas que se caracterizan por su amplia gama de brillantes colores. Por último, tenemos las tobe-yaki fûrin fabricadas con la cerámica producida en la ciudad del mismo nombre. Su origen se sitúa en 1777 cuando el dominio de Ôzu empezó a experimentar con nuevas técnicas para producir porcelana, si bien los mayores avances se darían a principios del periodo Meiji (1868-1912) cuando empezaran a importar técnicas de otras prefecturas, como Karatsu y Seto. Son especialmente características sus decoraciones en gosu sobre fondo blanco, una tonalidad de azul oscuro obtenida de la mezcla de cobalto con otros minerales.

Fûrin de Ehime: suikinkutsu no oto no fûrin (izquierda), niji no mori garasu fûrin (centro) y tobe-yaki fûrin (derecha).

Kôchi

Lugar de nacimiento del influyente revolucionario del periodo Meiji, Sakamoto Ryôma, producen principalmente dos tipos de campanillas. El primero son las kujira fûrin o campanillas de ballena, ya que la caza de este animal ha sido una de las ocupaciones tradicionales en la prefectura, siendo uno de sus manjares tradicionales el sashimi hecho con la carne de este cetáceo. El otro tipo son las wata tsu fûrin, forma antigua de escribir umi no fûrin, o campanillas del mar, inspiradas en el sonido de la brisa marina. Fabricadas en el taller Tôchi de la ciudad de Nankoku, están compuestas por tres artes tradicionales diferentes: el sotomi es de cristal soplado transparente con cuatro formas disponibles (triangular, campánula, lirio de los valles y calcedonia), el zetsu es de metal con intrincados diseños representando flores y pájaros, y el tanzaku está elaborado con tosa washi, variedad de papel japonés fabricado artesanalmente en la región.

Fûrin de Kôchi: kujira fûrin (arriba izquierda) y wata tsu fûrin con su sotomi de cristal (arriba derecha), el zetsu de metal (abajo izquierda) y el tanzaku de washi (abajo derecha).

Fukuoka

Considerado el centro cultural, económico y político de Kyûshû, fabrican dos variedades de campanillas. La primera son las agano-yaki fûrin, realizadas con la cerámica agano cuyo origen se sitúa en 1602, cuando el señor del dominio de Kokura, Hosokawa Tadaoki, antiguo discípulo del maestro de la ceremonia del té Sen no Rikyû, invitó a su dominio al ceramista coreano Sonkai, construyéndole en la región de Agano (en Buzen, actuales prefecturas de Fukuoka y Ôita) un horno escalonado. En 1632, aunque Sonkai y la familia Hosokawa se trasladaron a la región de Kumamoto, sus hijos se quedaron en Buzen sirviendo a los nuevos regentes, los Ogasawara, y continuaron este estilo de cerámica. Alcanzó gran fama a mediados del periodo Edo, cuando uno de los hornos construidos por Sonkai llegó a formar parte de los Enshû Shichi-yô (“Siete Hornos de Enshû” [t.a.]), seleccionados por el maestro del té Kobori Enshû que servía a la dinastía Tokugawa. La otra variedad son las hakata fûrin, campanillas de cristal soplado fabricadas en el taller Sui Kôbô en la ciudad del mismo nombre utilizando hakata-biidoro o cristal de Hakata, que empezó a fabricarse en la ciudad de Najima en 1832 y que en la actualidad es famoso por las figuras decorativas, sobre todo con motivos animales, que se siguen produciendo.

Fûrin de Fukuoka: agano-yaki fûrin (izquierda) y hakata fûrin (derecha).

Saga

Prefectura en la que se ubica Yasaka-jinja, santuario famoso porque nunca cierra sus puertas, es cuna también de dos de las más importantes tradiciones cerámicas de Japón, que aplican a sus campanillas. Nos referimos a las arita-yaki fûrin y a las imari-yaki fûrin, fabricadas con las porcelanas Arita e Imari respectivamente, tradiciones cerámicas con historia compartida cuya principal diferencia radica en su centro de producción y desde qué puerto eran exportadas al mercado internacional. Ambas tienen su origen en 1616 cuando, gracias al ceramista coreano Ri Sanpei se descubrió en Japón el material necesario para producir porcelana. En un principio se optó por una decoración simple en azul de gosu, pero a partir de 1640 se fueron añadiendo más colores, como el color rojo incluido por Kakiemon, que posteriormente evolucionaría a los patrones en color rojo y dorado que se popularizarían en 1688 y que han llegado hasta nuestros días.

Fûrin de Saga: arita-yaki fûrin (izquierda) y imari-yaki fûrin (derecha).

Nagasaki

Esta prefectura, con una gran cantidad de construcciones asociadas a los cristianos ocultos de Japón, produce las hasami-yaki fûrin, campanillas de porcelana cuyo origen se remonta a 1598, cuando Ômura Yoshiaki llevó hasta su territorio varios ceramistas tras las Invasiones de Corea. En un principio producían cerámica vidriada, pero a partir de 1602, con el auge del celadón y el descubrimiento de los materiales adecuados empezaron a orientar sus técnicas hacia la elaboración de porcelana, convirtiéndose en uno de sus principales productores a finales del periodo Edo. Especializados en vajilla, su pieza estrella era el kurawanka-wan, un bol blanco de gran resistencia decorado con arabescos pintados con pincel, muy popular entre el pueblo.

Fûrin de Nagasaki: distintos modelos de hasami-yaki fûrin.

Kumamoto

Sede de museos dedicados a importantes figuras históricas como el samurái Miyamoto Musashi o el escritor Natsume Sôseki, fabrican las amakusa ai fûrin, o campanillas del azul de amakusa, que hace referencia a la amakusa tôki, una variedad de arcilla descubierta en las islas Amakusa (parte de la prefectura de Kumamoto) que se utiliza como materia prima para la fabricación de otras cerámicas y porcelanas que han ido apareciendo a lo largo de esta serie de artículos, como la arita-yaki, la hasami-yaki o la kiyomizu-yaki. Como todas las tradiciones de porcelana, su producción comienza tras las Invasiones de Corea de Toyotomi Hideyoshi y la captura de ceramistas coreanos. En el territorio de Amakusa empieza a utilizarse alrededor de 1650 para la cocción de la uchidasarayama-yaki y, posteriormente, la takahama-yaki, alcanzó fama mundial en el periodo Edo gracias al polifacético científico y pintor Hiraga Gennai, que la promocionaría como un material sin parangón.

Fûrin de Kumamoto: distintos modelos de amakusa ai fûrin.

Ôita

Célebre por la calidad de sus aguas termales y las bellas cataratas de Harajiri, producen las beppu-take fûrin, campanillas de metal decoradas con estructuras de bambú típicas de la zona. Esta artesanía ya se menciona en el texto fundacional de la religión sintoísta del siglo VIII Nihon Shoki, en la historia del emperador Keikô quien, a la vuelta de su conquista de Kyûshû se detuvo en Beppu, donde un empleado de la cocina descubrió una gran cantidad de bambú de alta calidad con la que elaboró una chawan-kago, o cesta para guardar la vajilla. Históricamente empezó a utilizarse en el periodo Muromachi (1333-1573), cuando se fabricaban cestas de este material para vendérselas a los mercaderes ambulantes, convirtiéndose en un souvenir popular durante el periodo Edo cuando la región de Beppu se hizo famosa por sus fuentes termales.

Fûrin de Ôita: distintos modelos de beppu-take fûrin.

Miyazaki

Prefectura de bellos paisajes, como las tranquilas playas de Aoshima y la exuberante vegetación del parque Florante Miyazaki, fabrican las sannô-yaki fûrin, originada en el periodo Edo y que ahora resulta prácticamente desconocida entre el público. Empezó a producirla el ceramista de shigaraki-yaki Yokota Hikobee, quien abrió un horno en la región en 1855. Su hijo Kamejirô continuó la tradición fabricando jarras, jarrones, boles, floreros…que vendía en las zonas vecinas, alcanzando popularidad. Este linaje se ha mantenido hasta la actualidad, con su sexta generación, el ceramista Yokota Takashi, aunque no sin dificultades: su padre creía que su tradición cerámica no tenía futuro, por lo que el joven Takashi fue a la universidad y estudió para convertirse en profesor de Bellas Artes. Tras la muerte de su padre retomó la tradición familiar, desarrollando el estilo renovado shin-sannô-yaki.

Fûrin de Miyazaki: distintos modelos de sannô-yaki fûrin. En uno de sus modelos más populares aparecen gatitos en diferentes posturas (izquierda).

Kagoshima

Prefectura donde se localiza Sakurajima, volcán todavía activo popular entre los amantes de la escalada, produce las manji fûrin, o campanillas esvástica, en las que una campanilla de hierro es rodeada por una estructura de bambú, abundante y de alta calidad en la zona, que si se miran desde arriba forman este símbolo budista.

Fûrin de Kagoshima: la manji fûrin.

Okinawa

Famosa por sus exuberantes paisajes, entre los que se incluyen ruinas submarinas como las de Yonaguni, producen las okinawa-biidoro fûrin fabricadas con el célebre ryûkyû garasu o cristal de Ryûkyû, nombre con el que se conocía antiguamente estas islas. Su origen se sitúa en el periodo Meiji, cuando llegaron a la región artesanos especializados en cristal soplado desde Nagasaki y Osaka, utilizándose desde entonces esta técnica para la producción de objetos de uso diario como lámparas o frascos para medicinas. Tras la Segunda Guerra Mundial y la ocupación del ejército americano, debido a la falta de materia prima y al declive de la industria cristalera por la aparición del plástico empezaron a utilizar el vidrio coloreado de las botellas de cola y cerveza para producir cristales de colores que pudieran venderse como recuerdo, con gran éxito. Desde entonces, las técnicas, así como la materia prima, han evolucionado, siendo reconocida desde 1998 como un arte tradicional a proteger.

Fûrin de Okinawa: la Okinawa-biidoro fûrin.

En este artículo hemos recorrido las islas de Shikoku y de Kyûshû, mostrando sus fûrin más características. En Shikoku predomina la cerámica (las ôtani-yaki fûrin de Tokushima y las tobe-yaki fûrin de Ehime), trabajando también el cristal (las wata tsu fûrin de Kôchi), especialmente el reciclado (las marugame eko-garasu fûrin de Kagawa y las niji no mori garasu fûrin de Ehime), sin olvidar el metal (las sanukaito fûrin de Kagawa). En Kyûshû, por su parte, la porcelana decorada con motivos azules es la gran estrella (las arita-yaki fûrin y las imari-yaki fûrin de Saga, las hasami-yaki fûrin de Nagasaki y las amakusa ai fûrin de Kumamoto), aunque también las fabrican con cerámicas de decoraciones más discretas (las agano-yaki fûrin de Fukuoka y las sannô-yaki fûrin de Miyazaki) y con bambú (las beppu-take fûrin de Ôita y las manji fûrin de Kagoshima), siendo el cristal el protagonista de la exuberante isla de Okinawa con las okinawa-biidoro fûrin.

Con esta última entrega acabamos nuestra panorámica de las fûrin que se producen en el archipiélago nipón. Por supuesto, en esta serie sólo hemos visto una pequeña parte de lo que esconde este apasionante tema, ya que en el Kawasaki Daishi Fûrin Ichi de 2019 se expusieron unas novecientas variedades de campanillas de viento. Sin embargo, a través de estos artículos hemos podido observar que estudiar las campanillas de viento es una excelente manera de acercarse a las artesanías japonesas, ya sean cerámicas, cristaleras, de otros materiales como el carbón o el bambú, centenarias o desarrolladas en los últimos años constatando, una vez más, la capacidad que tiene el pueblo nipón de mantener viva su cultura y sus tradiciones hasta en los más mínimos detalles.

avatar Claudia Bonillo (77 Posts)

Graduada en Ingeniería Informática con mención en Computación (2016, Unizar), Diploma de Especialización en Estudios Japoneses (2017, Unizar) y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte (2018, Unizar), actualmente es doctoranda del área de Asia Oriental en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza especializada en la transmisión de la historia medieval japonesa, periodo Sengoku (1467/1477-1603), a través de la cultura popular nipona (videojuegos, manga y anime). En el año 2020 ganó la Beca del Gobierno Japonés (MEXT/ Monbukagakushô) para Graduados Españoles para poder hacer una estancia de investigación en la Universidad de Kioto.


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