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Programa MIRAI II. La TICAD, un foro japonés para el desarrollo africano

Logotipo del Programa MIRAI 2016.

En diciembre de 2016, fui beneficiaria de una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores Japonés para participar en el Programa MIRAI, un viaje de una semana para conocer Japón de primera mano a través de visitas turísticas a los principales monumentos y conferencias y actividades culturales y académicas en la sede de dicho Ministerio y en varias universidades. Durante el Programa, visitamos Tokio, Hiroshima y Kioto, viviendo una serie de enriquecedoras experiencias en torno a la cultura tradicional nipona y a su desarrollo político y diplomático contemporáneo. Prueba de ello es, por ejemplo, el diálogo sobre la visita de Putin a Japón (que había tenido lugar durante nuestra estancia, y días antes de la actividad), que ya abordé en un artículo anterior.

En este artículo, me centraré en comentar la TICAD, Conferencia Internacional de Tokio sobre el Desarrollo de África (Tokyo International Conference of Africa’s Development), que nos fue presentada en una de las conferencias que tuvieron lugar en el Ministerio de Asuntos Exteriores en la primera jornada del Programa MIRAI. La intervención corrió a cargo por D. Takashi Shibata, subdirector de la Segunda División Africana del gobierno japonés.

La TICAD es un foro internacional de celebración periódica, promovido por Japón, cuyo tema central es la cooperación para el desarrollo en África. A priori, puede parecer extraño que desde el país nipón exista una preocupación por el continente africano hasta el punto de organizar un evento de estas características. Sin embargo, precisamente la lejanía geográfica y cultural y el desconocimiento que ello conlleva son algunas de las claves que justifican este interés. Para Japón, África es un continente lleno de potencial diplomático. Está integrado por una gran cantidad de países, cada uno de ellos con un voto en las Naciones Unidas, una de las grandes necesidades diplomáticas de Japón para poder llevar a cabo sus políticas internacionales. Así pues, creando espacios y mecanismos de ayuda al desarrollo africano, establecen lazos de amistad con estos países que pueden apoyar las iniciativas que plante Japón en la ONU.

Por supuesto, también resulta fundamental a la hora de plantearse una iniciativa de este tipo el aspecto económico. África es un mercado en crecimiento, un mosaico de economías crecientes y con mucho potencial que se desarrollan en países con una gran cantidad de recursos naturales disponibles. A ello, ya de por sí atractivo, debe sumarse la posición estratégica del continente para el comercio y las comunicaciones, lo que a ojos de Japón hace que su participación en este mapa sea esencial.

Shinzo Abe, presidente de Japón, en su intervención en la pasada edición de la TICAD (fuente: web oficial de la TICAD).

El espíritu que se defiende dentro de este foro se fundamenta en los principios de International partnership y African ownership, que viene a significar, en esencia, que África decida su propio destino, es decir, la contribución externa para que África obtenga los medios para poder tomar decisiones sobre sí mismo. Sin embargo, este planteamiento de “ayudarlos a que se ayuden” no deja de compartir un cierto tono paternalista similar al que parece impregnar buena parte de las relaciones internacionales con el continente africano, máxime cuando uno de los intereses principales (por no decir el fundamental) es el hecho de mantener buenas relaciones con las naciones para obtener su apoyo en forma de votos en la ONU y que así Japón pueda llevar a cabo sus propuestas.[1]

La sexta edición de la TICAD tuvo lugar en 2016 en Nairobi (Kenia), celebrándose por primera vez en suelo africano. En esta cumbre participaron más de once mil personas, entre las que se incluyen los representantes de cincuenta y tres países africanos, así como de países socios para el desarrollo y asiáticos. También asistieron representantes de organizaciones internacionales y regionales, del sector privado y de la sociedad civil. Por parte de Japón, se llevó a cabo una misión con líderes de setenta y siete empresas y universidades, que acompañaron al Primer Ministro Shinzo Abe, una de las principales autoridades presentes en la TICAD. Junto a él, el Presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, y el Presidente de la República de Chad y de la Unión Africana, Idriss Deby Itno, presidieron la TICAD. En este sentido, destaca la implicación del sector privado, estimulando la inversión. La TICAD no es tanto una plataforma de resolución de problemas sino un punto de encuentro que dé lugar a procesos de colaboración y establezca relaciones económicas, no solamente a nivel gubernamental, sino también dentro del sector privado.

Foto de grupo de la pasada edición de la TICAD en Nairobi.

A este respecto, nos pusieron como ejemplo el programa, en términos similares pero esencialmente muy diferentes, que lleva a cabo China, denominado FOCAC. Se trata de un foro entre China y África, sin invitados, mientras que en TICAD, como citábamos anteriormente, toman partido también representantes del sector privado, y se invita a delegaciones de países, organizaciones, etc., con un espíritu de integración y progreso.

En Nairobi, los debates, medidas y propuestas se articularon en torno a tres ejes temáticos fundamentales: la diversificación económica y la industrialización, la creación y asentamiento de un sistema de salud resistente y la estabilidad social.

Respecto a la diversificación económica y la industrialización, el objetivo es transformar las estructuras económicas dependientes de productos primarios, de forma que sea posible hacer frente a los precios de mercado de los recursos internacionales. En estrecha relación con este aspecto se encuentra el fomentar la inversión en infraestructuras de alta calidad, desde el desarrollo de puertos y carreteras hasta la implantación de energías limpias y renovables. Más allá de las infraestructuras, la mejora de las comunicaciones y la posibilidad de conectividad en África es una prioridad. Nos pusieron como ejemplo, entre otras cuestiones, el hecho de que en África no hay vuelos directos entre los distintos países, sino que se ven obligados a realizar escalas en Europa. Son este tipo de problemas los que la TICAD quiere ayudar a subsanar.

El segundo de los ejes temáticos es el tema sanitario. En este apartado, las propuestas iban a su vez en dos direcciones: fortalecer las respuestas a las crisis de salud pública y lograr una cobertura sanitaria universal. El primero de estos temas, motivado por crisis sanitarias como la del ébola (2014), se enfocaba en la mejora de la capacidad de cada país para prevenir, prepararse y hacer frente a este tipo de situaciones, trabajando para eliminar la dependencia de los esfuerzos internacionales y dotando a los países de autonomía en este sentido (lo cual, por supuesto, no significa eliminar las ayudas internacionales en este tipo de situaciones, sino conseguir que cualquier país pueda hacerlas frente por sí mismo y la cooperación internacional sea, simplemente, una ayuda). Por otro lado, promover un sistema sanitario universal supondrá una mejora en la calidad de vida, al tiempo que tendrá gran importancia de cara a hacer frente a los grandes problemas de salud que afronta África, más allá de crisis puntuales.

Finalmente, la tercera gran vía de actuación que se estableció en la TICAD fue la promoción de estabilidad social, ya que resulta fundamental para poder llevar a cabo los anteriores propósitos. La preocupación principal provenía de la inestabilidad y descontento sociales, destacando como una causa a tener en cuenta el incremento del riesgo de catástrofes naturales causadas por el cambio climático. Algunas de las propuestas en esta dirección se enfocaban hacia la creación de sistemas de empleo que permitan el acceso a jóvenes y mujeres a puestos de trabajo, el fortalecimiento de la seguridad pública, la prevención de cara a desastres naturales y medidas dirigidas hacia la seguridad alimentaria.

Como todas las iniciativas de este tipo, la TICAD no es perfecta y puede adolecer de ambigüedades, sin embargo, resulta interesante conocer la existencia de este tipo de iniciativas que conectan Asia y África, trazando una serie de relaciones que desde Occidente, muchas veces, nos resultan desconocidas.

Para saber más:

Web oficial de la VI Edición de la TICAD, disponible aquí.

Notas:

[1] Éste fue uno de los puntos más controvertidos de la conferencia, que generó incluso un debate posterior, ya que en la conferencia anterior, relativa al movimiento que Japón encabeza en favor del desarme nuclear, se había comentado cómo dentro de una de las propuestas presentadas en la ONU al respecto se contaba con el apoyo de varios países, entre ellos, Nigeria, que se integraba en la propuesta únicamente como representante africano, si bien el propio ponente reconoció que la implicación de Nigeria en la causa, más allá de su presencia, era nula.

avatar Carolina Plou Anadón (272 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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