Revista Ecos de Asia

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This article was written on 12 Mar 2018, and is filled under Cultura Visual.

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“Mi experiencia lesbiana con la soledad”, un relato sobre la depresión

La editorial Fandogamia está consolidando su línea manga a través de títulos muy variados, cuidadosamente seleccionados, para llevar su filosofía de lectores todoterreno también a esta parte de su catálogo. Entre sus títulos nipones más recientes, encontramos Mi experiencia lesbiana con la soledad, un título sorprendente, diferente, que nos permite descubrir la obra de la mangaka Kabi Nagata.

Ya desde su anuncio, Mi experiencia lesbiana con la soledad generó una enorme expectación entre los seguidores de la editorial valenciana, que se tradujo en una gran acogida el fin de semana que se puso a la venta, en exclusiva, en la madrileña Japan Weekend los días 10 y 11 de febrero en IFEMA.

Se trata de un manga de un solo tomo autoconclusivo, que narra la experiencia autobiográfica de Kabi Nagata lidiando durante una década con una depresión y con la represión de su propia identidad sexual.

Abordar este tipo de temas como son la enfermedad mental y la sexualidad, y hacerlo con tanta claridad y de una forma tan directa, resulta extraño, especialmente en el ámbito nipón, puesto que se trata de temas tabú que suelen ser incómodos de plantear en nuestra sociedad. Aunque el cómic nipón se caracteriza por tener exitosos subgéneros de temática abiertamente homosexual, como son el boys’ love y el yuri, hay que tener en cuenta que Mi experiencia lesbiana con la soledad no se centra en contar una historia de amor entre dos personajes del mismo sexo, como suele ocurrir en estos géneros, sino que reflexiona sobre el papel que juega la identidad sexual dentro de la construcción de la propia identidad de cada persona, y plantea al mismo tiempo una serie de diatribas filosóficas y de reflexiones de gran profundidad que no suelen tratarse en la ficción.

Más allá de la parte de descubrimiento sexual, quizás lo más destacado, aunque son dos aspectos que se encuentran íntimamente relacionados, sea la depresión que durante una década ha arrastrado Kabi Nagata. La autora es capaz de plantear su propia historia con perspectiva, haciendo un relato de gran delicadeza cuyo principal valor estriba en presentar con absoluta naturalidad algunas fases o etapas por las que pasa una persona enferma de depresión. Esto convierte a Mi experiencia lesbiana con la soledad en un manga de gran sensibilidad, que permite identificar muchas señales y síntomas asociados a la depresión y que, precisamente por los tabús que genera el desconocimiento, nos resultan muy difíciles de ver en nuestro entorno. En este sentido, se trata de una lectura necesaria para educar en la sensibilidad hacia los trastornos psicológicos, especialmente ante uno tan extendido y a la vez tan ninguneado como es la depresión.

Además, resulta especialmente revelador comprobar cómo para Kabi Nagata el manga ha supuesto una tabla de salvación en una época muy oscura de su vida. Una de las cualidades de este manga, por la que logra llegar tanto al público y conectar de esa manera con los lectores, es precisamente su cercanía. Página tras página, Mi experiencia lesbiana con la soledad supone una confesión, una confidencia entre Nagata y el lector, en la que Nagata deposita su corazón. Más allá del ejercicio narrativo que supone, y que la autora realiza con solvencia, logra transmitir el cariño que siente por su propia obra, y cómo esta ha sido algo importante para ella misma, no solamente un simple proyecto más en su lista de trabajos. Esta cercanía, sin lugar a dudas, constituye una de las claves de su éxito.

Para todo ello, Nagata adopta un estilo visual muy sencillo, en el que prima la expresividad de los personajes (especialmente, de la protagonista) sobre todo lo demás. Los fondos, por lo general, son neutros, y únicamente incide en algunos detalles cuando se trata de lugares relevantes para la historia o cuando tienen una aportación simbólica a la narración. A esto se suma, como sello de identidad, el uso del color rosa, que se añade al blanco y negro tradicional. Nagata emplea el color, muy suave y agradable, para enfatizar, y para crear contrastes visuales (que, en ocasiones, funcionan como metáforas de las propias contradicciones del personaje principal) que, al apoyarse en el rosa y no en el negro, otorgan a su vez una mayor delicadeza visual, haciendo que estos contrastes no resulten gráficamente tan agresivos como serían si se limitase al negro sobre blanco.

Respecto a la edición española de Mi experiencia lesbiana con la soledad, cabe destacar, por un lado, el cuidado que le ha puesto Fandogamia (quizás, incluso, mayor que el habitual, como ahora veremos), así como la polémica que ha acompañado a su título y, en general, a su traducción. Esta labor ha sido realizada por Luis Alis, y ha contado con una corrección de sensibilidad LGTB+ a cargo de Haizea M. Zubieta. Optar por incluir una corrección de sensibilidad es, ya de por sí, una actitud loable por parte del traductor y de la editorial, y darle la importancia y difusión que se le ha dado a este aspecto es todavía más elogioso, especialmente en los tiempos que corren.[1] Sin embargo, esto ha despertado una fuerte polémica, materializada a través de redes sociales, en las que se ha criticado el recurso de la corrección de sensibilidad, equiparándolo de manera disparatada a situaciones como la censura franquista (lo cual, por otra parte, no hace sino demostrar lo necesario de esta corrección y lo oportuno de que, además de hacerla, se le haya dado voz y publicidad).

La segunda polémica que ha despertado Mi experiencia lesbiana con la soledad, en parte relacionada con la anterior, aunque mucho más superficial, ha sido respecto a la traducción de su título y al empleo de lesbiana en lugar de lésbica, como hubiera resultado más natural para muchos debido a su uso más extendido como adjetivo. Sin embargo, como amablemente han aclarado tanto Luis Alis como Haizea Zubieta en repetidas ocasiones, esta decisión se debía a las connotaciones de lésbica en el uso diario (ya que puede inducir a una interpretación de una experiencia puntual, incluso experimental, muy alejada del contenido real de la obra), y a la búsqueda de una terminología que mostrase de manera fidedigna el espíritu de la obra. Si bien ante su anuncio podía haber dudas acerca del uso de la palabra “lesbiana”, tras la publicación y la lectura de la obra, queda meridianamente claro el acierto que ha supuesto esta elección.

Portada de la edición japonesa de la continuación de Mi experiencia lesbiana con la soledad

Solo queda agradecer a Fandogamia que apostase por Kabi Nagata, y celebrar que, en esta ocasión, no cabe incluir aquí un deseo de que prosigan publicando la obra de esta autora, puesto que el pasado #fiércoles (el evento en Twitter en el que Fandogamia anuncia sus novedades) una de las noticias estrella fue, precisamente, la licencia de Hitori Koukan Nikki (en inglés, Exchange Diaries by Myself), continuadora espiritual de Mi experiencia lesbiana con la soledad en la que Kabi Nagata plantea, con el cómic como medio, sus progresos vitales tras la publicación y éxito de este primer título.

 

Notas:

[1] En este sentido, destaca la charla de presentación que Fandogamia realizó en el mismo evento Japan Weekend en el que salió a la venta el cómic, una mesa redonda presentada por el editor, Pedro Kat, quien con las grandes dosis de humor e irreverencia a las que nos tiene acostumbrados presentó las intervenciones de dos traductoras habituales de Fandogamia (Inma S. Andreu, de Giant Days, y Liza Pluijter, de Hello Fucktopia y Doctor Who), de su diseñador y maquetador, Rubén Solas, y de la correctora de sensibilidad, Haizea M. Zubieta, con la que hablaron precisamente de por qué era necesario incluir una labor como esta en Mi experiencia lesbiana con la soledad.

avatar Carolina Plou Anadón (267 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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