Revista Ecos de Asia

“Anochece en la India” (2014): el último viaje de un ex-hippy paralítico

Un afortunado descubrimiento del cine independiente español es esta coproducción entre España, Rumanía y Suecia titulada Anochece en la India (2014),[1] escrita y dirigida por el poco conocido Chema Rodríguez.[2]

Tres carteles, diferentes en su diseño, pero sumamente originales.

Tres carteles, diferentes en su diseño, pero sumamente originales.

Tras pasearse por festivales nacionales e internacionales, cosechando premios como la Biznaga de Plata al Mejor Actor (para Juan Diego) y al Mejor Montaje en el Festival de Cine de Málaga, ha sido finalmente nominada para los Premios Goya, optando al galardón a mejor guión adaptado.

Y es que el argumento del filme, también obra de Chema Rodríguez, se basa en un libro del propio autor titulado Anochece en Katmandú: un viaje a Oriente tras los pasos del sueño hippy (2003), inspirado en la historia real de Lorenzo del Amo, en la ficción renombrado como Ricardo, e interpretado en la pantalla por un colosal Juan Diego.

El mismísimo director de la cinta tiene dificultades para encuadrar su obra dentro de un solo género cinematográfico, llegando a declarar: “Cuando me preguntan por el género de Anochece en la India, no sé muy bien qué contestar. Quizás sea un drama de aventuras con toques de comedia, o una comedia dramática en el contexto de una aventura iniciática.”[3]

En cualquier caso, sus influencias son claras, pues bebe de grandes películas americanas sobre viajes en carretera, también denominadas road movies, tales como Thelma y Louise (1991) o Pequeña Miss Sunshine (2006). De estos éxitos del cine independiente norteamericano, Chema Rodríguez toma el sentido de viaje entendido como aventura, no solo física, sino también espiritual, donde lo más importante no es el destino sino los cambios internos acaecidos en los protagonistas durante la travesía.

La película nos relata, pues, la historia de Ricardo (Juan Diego), un hombre que en su juventud se dedicaba a transportar hippies hasta la India viajando en su furgoneta a través de la ruta de Katmandú, con parada en Afganistán. En uno de estos viajes conoció al amor de su vida, Gadhali, que, sin embargo, no aparece en ningún momento a lo largo del filme. Un accidente dejó a Ricardo parapléjico y así lo encontramos al comienzo de la acción, dependiendo totalmente de la ayuda de su cuidadora: Dana (Clara Voda), una mujer rumana de mediana edad. Amargado por la soledad e irritado por el constante deterioro de su cuerpo, Ricardo decide realizar un último viaje a la India, en furgoneta, tal y como hacía en los años setenta, para poner fin a su vida en el lugar donde fue más feliz. Dana le acompañará, pese a las reticencias iniciales, y ambos sufrirán y disfrutarán hasta alcanzar su destino.

Este viaje sirve de pretexto para contar una historia de amor y drama, tal y como nos decía su director, sobre el paso del tiempo, la decrepitud que este conlleva y la necesidad de aprovechar cada momento al máximo.  Esa vitalidad, llevada hasta sus últimas consecuencias, se consigue gracias a los toques de humor (tan soez como original) que aporta el ácido sarcasmo de Ricardo, quien afronta su situación con valentía. Precisamente sobre este personaje comentaba el actor Juan Diego:

Comparto su compromiso con la vida y con la muerte, porque quiero estar preparado por si llega el caso de afrontar el final del viaje con la misma valentía y determinación que muestra Ricardo; para convertir esa llegada en un puro trámite gozoso, si es posible; afrontarla como cualquiera de los actos que jalonan nuestro caminar, con esa forma inconsciente que tiene la vida de hacer las cosas. Si ya no te queda más tiempo, sentir que sueltas lastre y que ese tipo de “felicidad” está allí y que conoces el camino. Viajar y llegar, arrebatarte a la muerte y convertirla en otra cosa.”[4]

El viaje, como vemos, es parte esencial del filme y, cinematográficamente hablando, está rodado a través de recursos variados aunque sencillos. En un primer momento, desde su salida de España, vemos avanzar el paisaje alrededor de la furgoneta, con planos de la carretera y del horizonte en movimiento. Resulta interesante el modo elegido para transmitirnos el discurrir por Europa, ya que no vemos elementos característicos de cada país o una cartela sobreimpresa que nos guíe por las carreteras transitadas, sino que nos orientamos por la radio. El elemento sonoro cobra importancia y las emisoras, que van saltando del español al francés y después al italiano, nos permiten ubicarnos geográficamente.

La road movie se detiene momentáneamente en Rumanía, donde conocemos un poco más de la vida de Dana y su complicada historia familiar. Pese a lo fácil que resultaría caer en el drama lacrimógeno, la película mantiene el equilibrio, en parte gracias a las primorosas actuaciones de su pareja protagonista.

Cuando por fin llegamos a la India, el país se nos muestra en retazos, desde el retrovisor o desde el salpicadero, como si el propio espectador viajara dentro de esa furgoneta destartalada y llena de emociones. Desde el momento en que cruzamos junto a los personajes la frontera con Pakistán, encontramos un país totalmente diferente, atestado de gente, motos e incluso camellos.

Dos fotogramas de la película que muestran el paso de la frontera y la imagen desde el retrovisor de la furgoneta.

Dos fotogramas de la película que muestran el paso de la frontera y la imagen desde el retrovisor de la furgoneta.

Una vez en la India, la película toma el punto de vista del viajero y nos lleva a través de varias secuencias por distintos lugares, donde podemos apreciar las vestimentas, el colorido e incluso las arquitecturas típicas de la India. Para ello, emplea una cámara móvil, de mano, la cual produce vibraciones y una imagen a veces poco nítida, pero también ayuda a transmitir la sensación de inmediatez, de relato vivido en primera persona.

Recorremos así la India, saboreando unos planos llenos de gente y combinados con música, pero sin voz, para que sea el propio espectador el que reconstruya en su pensamiento la imagen de este país maravilloso y absorbente.

Técnicamente, resulta osado el uso que hace de la profundidad de campo, del color e incluso de la asimetría en los encuadres, conjugando unos planos de enorme belleza plástica. La combinación de luces y sombras da sabor a esta película, cuya puesta en escena y fotografía son depuradas hasta el mínimo detalle.

Cuatro fotogramas donde se condensa el “sabor” de la India.

Cuatro fotogramas donde se condensa el “sabor” de la India.

Cierto es que, hacia el final, el guión pierde un poco de ritmo, flojeando hasta el punto de que podríamos omitir los últimos veinte minutos de la cinta, pero este cierre tan indiferente no debe empañar la buena labor general de una gran película, con más aciertos que desaciertos. Sus puntos fuertes son, además de la cuidada cinematografía, asombrosa para una opera prima, la ya valorada labor actoral, que encuentra en Juan Diego y Clara Voda dos pilares sobre los que levantar una road movie intimista sin llegar a ser trágica.

Imagen donde vemos la silueta de Ricardo recortada contra la ventana de su hotel en la India.

Imagen donde vemos la silueta de Ricardo recortada contra la ventana de su hotel en la India.

Para saber más:


[1] Anochece en la India (2014) País: España. Director: Chema Rodríguez. Guión: Chema Rodríguez, David Planell, Pablo Burgués. Música: Hans Lundgren. Fotografía: Juan González, Alex Catalán. Reparto: Juan Diego, Clara Voda, Javier Pereira, Ken Appledorn, Linda Molin, Vanessa Castro. Productora: Coproducción España-Rumanía-Suecia; Sin Un Duro / Jaleo Films / Strada Film / Atmo / Canal Sur / Film i Väst.

[2] A pesar de su larga experiencia en el ámbito del cine documental, este es el primer largometraje de ficción de Chema Rodríguez, que también ha dirigido películas para televisión, publicado varios libros y es, así mismo, colaborador habitual de la Cadena SER.

[3] Palabras extraídas de una nota del director que aparece publicada en la web oficial de la película: http://www.anocheceenlaindia.com/la-pelicula/el-director/

[4] Palabras extraídas de una nota publicada en la página web de la película: http://www.anocheceenlaindia.com/la-pelicula/los-actores/

avatar Laura Martínez (171 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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