Revista Ecos de Asia

¿Cómo son los surcoreanos?

La sociedad surcoreana puede definirse, a grandes rasgos, a partir de dos conceptos opuestos: tradición y modernidad. 1987 marca el inicio de un nuevo período de la historia de Corea del Sur, el de la transición a la democracia. A partir de entonces, los valores democráticos han impregnado en su sociedad, aunque el confucianismo continúa presente en su configuración actual.

La Puerta de Sungnyemun, la puerta sur que rodeaba la ciudad durante la dinastía Joseon, situada en el centro de Seúl.

Sociedad y territorio son dos conceptos estrechamente relacionados. Por ello, a la hora de estudiar una sociedad hay que tener presentes las características del territorio donde aquélla habita. La situación geográfica, las características del terreno y la densidad de población son un buen punto de partida.

Situada en Asia oriental, Corea del Sur ocupa la parte meridional de la península coreana; limita al norte con Corea del Norte, al este con el mar del Este, al sur con el estrecho de Jeju y al oeste con el mar Amarillo. Su situación geográfica ha sido un factor determinante en el desarrollo de su historia hasta día de hoy. La historia, a su vez, permite explicar por qué una sociedad se comporta de determinada manera. En este sentido, la de la península coreana ha sido de supervivencia ante las constantes amenazas de sus países vecinos China, Japón y Rusia.De este modo, tanto por la forma de la península como por las agresiones de otros países, los propios coreanos comparan el territorio peninsular con la forma de un conejo, animal herbívoro y presa habitual de muchos carnívoros. Las invasiones extranjeras sufridas, en especialla más reciente ocupación japonesa (1910-1945), determinan un sentimiento propiamente coreano –el sentimiento han–que se traduce en una mezcla de resentimiento, impotencia y profundo dolor.

La península de Corea (dividida en Corea del Norte y Corea del Sur) comparada con la imagen de un conejo.

Por otra parte, la península coreana es una de las regiones más montañosas del mundo (un 70% del terreno está cubierto de montañas), lo que deriva en una baja disponibilidad de recursos naturales.[1] Si a ello le sumamos que su superficie apenas supera a la de Andalucía y que su población asciende a cincuenta millones de personas,[2] concentrándose diez de ellos en la capital y 24,5 en el área metropolitana; encontramos aquí una posible explicación de por qué la sociedad actual de Corea del Sur es tan competitiva.

El territorio de Corea del Sur (en azul) en comparación con el de su vecino Japón.

En el propio idioma coreano podemos advertir los elementos definitorios de su sociedad. La competitividad, que es el tema que ahora nos ocupa, queda reflejada a la perfección en una de las expresiones más utilizadas por los coreanos en su día a día: pali-pali, que podemos traducir como “deprisa, deprisa”. Los coreanos viven a contrarreloj con esta particular “cultura del pali-pali”, que se aplica a la vida profesional y también a la personal: gradúate, encuentra un empleo, cásate… y todo ello lo más rápido posible.

La competitividad es asimilada por los coreanos desde una corta edad. Es el sistema educativo el que la inculca e incentiva y, al menos en términos estrictamente académicos, este sistema es altamente exitoso. El informe PISA y otros sondeos y encuestas, como el TIMSS o el PIRLS, así lo ponen de manifiesto. En el artículo ¿Cuáles son las razones subyacentes al éxito educativo de Corea del Sur? (puede consultarse aquí), sus autoras concluyen que son las “estructuras, presiones, valores y objetivos presentes en la cultura escolar y en la sociedad coreana”[3] las que explican, en gran medida, dicho éxito. Las virtudes intrínsecas de las escuelas coreanas, al contrario de lo que podría pensarse, no son determinantes. El legado confuciano en la sociedad coreana se revela como el principal factor explicativo del funcionamiento del sistema educativo. Entre los atributos de la pedagogía confuciana vigentes en la actualidad cabe destacar la estricta jerarquía social, por un lado, y la piedad filial (la obligación de respetar y obedecer a los padres, y de cuidarlos en su vejez) y la autoridad patriarcal, por otro.

La intensa presión para estudiar a la que se ven sometidos los estudiantes coreanos es ejercida fundamentalmente por los padres. La dependencia generacional recíproca que hemos señalado como legado del confucianismo garantiza a los padres la obtención de beneficios en su vejez ante cualquier inversión que hagan en sus hijos. De ahí su disposición por llevar a cabo sacrificios económicos, e incluso personales, para que sus hijos reciban una mejor educación (que se traduce en clases particulares en costosas academias privadas después de la jornada escolar). Este ahínco mostrado por los padres ha contribuido a elevar el porcentaje del PIB destinado a la educación en Corea del Sur.[4]

La educación o, mejor dicho, las universidades de prestigio, constituyen la única vía que tienen los coreanos para escalar en la jerarquía social. Tales universidades se reducen a tres: la Universidad de Seúl, la Universidad de Corea y la Universidad de Yonsei. Juntas forman el SKY (por sus siglas en inglés) o “cielo” de la educación superior coreana. El eslabón para alcanzar el éxito se encuentra, por tanto, en el examen de acceso a la universidad o suneung.

Logotipo de la Universidad de Seúl, la Universidad de Corea y la Universidad de Yonsei (de izquierda a derecha).

La meta final es acceder a uno de los chaebol o conglomerados familiares (como Samsung, LG, Hyundai o Lotte) que monopolizan la economía coreana[5] y proporcionan los trabajos mejor pagados y reputados. La otra posibilidad, también vinculada al éxito, es trabajar como funcionarios del Gobierno. Ambas posibilidades se reducen a contar con un empleo estable, lo que revela una mentalidad muy conservadora; una mentalidad en la que está profundamente arraigada la idea de que si no consigues éxito académico, no serás exitoso en las demás facetas de la vida.Esta idea genera mucha presión entre los jóvenes e incentiva la competitividad entre ellos. Por eso, según las encuestas de la OCDE, los alumnos surcoreanos son los más infelices.[6] La centralidad que adquiere la educación en la sociedad coreana ha inspirado a Michael Seth a titular su obra bajo el nombre, bastante acertado, de “Fiebre educativa”.

Del mismo modo que la sociedad surcoreana impone un modelo general de éxito, también impone un modelo general de belleza.[7] La clave está en ser como los demás esperan que seas, y esta predisposición del entorno social de decidir cómo tiene que comportarse el individuo es parte de la herencia confuciana. Tal y como explica la Profesora KwakGeum-ju, del Departamento de Psicología en la Universidad Nacional de Seúl, “la cultura de Corea está basada en pertenecer a un grupo. Y que todos los miembros del grupo sean parecidos los unos a los otros”. No obstante, prosigue Kwak, “a medida que la sociedad se globaliza, los jóvenes coreanos viajan más y estudian con frecuencia fuera, especialmente en Occidente, donde absorben esos valores individualistas que horrorizan a las generaciones más ancianas”.[8]

La sociedad coreana que acabamos de describir ha sido bautizada por muchos jóvenes con un nombre cargado de connotaciones negativas: Hell Joseon (Infierno Joseon), término que se remonta a la dinastía que gobernó la península durante cinco siglos (1392-1910) y en la que, precisamente, el confucianismo se estableció como la doctrina imperante en la reorganización del Estado y la sociedad.

Jóvenes y universitarios exigiendo la retirada de los libros de texto de Historia y una solución ante el desempleo juvenil en la Plaza Gwanghwamun (foto del 3 de noviembre de 2015).

Hasta ahora hemos identificado a la sociedad surcoreana como una sociedad altamente competitiva, en la que el éxito y la belleza responden a un modelo general impuesto. Asimismo, hemos atribuido esta característica al territorio y al legado confucianista, y hemos visto cómo aquélla queda reflejada en el propio idioma coreano. Nuevamente podemos advertir en el uso del lenguaje una característica de la sociedad, pero en este caso se trata del sentimiento de los surcoreanos de pertenencia a un grupo. Reconocemos así a una sociedad no solamente competitiva, sino también colectivista.

Refiriéndonos al lenguaje, hay que destacar que cuando los coreanos se refieren a su país no lo hacen por el término de “Corea”, sino por el de “nuestro país” o uri nara, en coreano. Por eso, cuando un coreano habla del tiempo que hace en Corea, por poner un ejemplo, siempre usa la expresión “el tiempo de nuestro país” en lugar de “el tiempo de Corea”. El término uri (nosotros, nuestro)también es usado frecuentemente para reemplazar el posesivo “mío”. Así, aunque pueda sonar extraño, en coreano se usa la expresión “nuestra madre” o “nuestro padre” incluso cuando estás hablando con una persona ajena a tu familia.

Diferenciamos dos posibles explicaciones de la importancia que se confiere al grupo en la sociedad surcoreana. Por un lado, como ya hemos señalado al hablar de la competitividad, la situación geográfica de Corea ha entrañado enormes dificultades para los coreanos a lo largo de su historia, viéndose obligados a permanecer unidos para poder hacer frente a aquellos que intentaban invadir su territorio. Por otro lado, de nuevo el confucianismo nos da la clave de por qué la sociedad surcoreana es como es.

Celebración del Gwangbokjeol el 15 de agosto, que conmemora la liberación de Corea del dominio japonés.

De acuerdo con la tradición confuciana, el logro de la virtud se consigue a través del desarrollo del individuo como “humano social”. “La solución confuciana al conflicto entre una persona y los demás es que uno tiene que empezar por el cultivo personal de su propio carácter y después estar en armonía con los demás extendiendo su virtud a ellos”.[9] En este sentido, el confucianismo presenta las cinco relaciones sociales que configuran la actual sociedad surcoreana: gobierno y ciudadanos, padres e hijos, marido y mujer, hermanos mayores y hermanos menores, y amigos. Obsérvese que, a excepción de la última, se trata de relaciones jerárquicas que posibilitan la armonía y el orden en la práctica diaria de familia y nación. Dicho orden y armonía se consigue a partir de la obligación de protección del mayor al menor y, a su vez, de la obligación de respeto y lealtad del menor al mayor.

Pero esta estricta jerarquía social también se manifiesta en términos de edad y no sólo de estatus, y el lenguaje es, otra vez, reflejo de esta característica social. En coreano existen hasta siete formas de conjugar los verbos atendiendo al nivel de formalidad empleado aunque, lo cierto, es que tres de ellas han caído en desuso. No obstante, la mera existencia de distintos niveles de formalidad a la hora de dirigirte a personas de mayor edad, profesores, directores de empresa o aquellos con mayor experiencia académica o laboral,[10] más allá del “usted” utilizado en español, denota ya una fuerte estructura jerárquica.

En último lugar, no podemos olvidar al hablar de la sociedad surcoreana del milagro económico del que fue partícipe a mediados del siglo pasado. Es el conocido como “milagro del río Han”, en honor al río que atraviesa Seúl. “Los coreanos se refieren así al período de 1953 a 1997, cuando de un país rural y pobre evolucionó a una economía industrializada orientada a la exportación y con alto crecimiento”.[11] Este milagro ha sido posible, como señala el embajador en España, Park Hee-kwon, “gracias al liderazgo y el espíritu de sacrificio de los empresarios coreanos, al nivel de compromiso entre empresas coreanas y el Gobierno, y al esfuerzo de los ciudadanos”.[12]

Mujeres participando en una campaña nacional para la recaudación de oro que permita el pago de los préstamos del Fondo Monetario Internacional (foto de 1998).

El milagro volvió a repetirse años después, y por partida doble. La crisis asiática de 1997 y la global de 2008 pusieron de nuevo a prueba a los surcoreanos. La unidad que les caracteriza volvió a ser el factor decisivo en el vencimiento de ambas crisis. Así lo pone de manifiesto el embajador Park:

En la crisis de 1997, los ciudadanos acudieron a donar oro y joyas al Estado para ayudar al Gobierno a resolver el problema de la deuda pública. Fue así como conseguimos superar ambas crisis, uniéndonos ante el gran reto que supone superar un momento económico de tanta dificultad.[13]

No en vano, la flor nacional de Corea del Sur, la mugunghwa, representa la voluntad nacional para el desarrollo y la prosperidad duraderos.

La flor nacional de Corea del Sur.

La sociedad surcoreana es una sociedad de contrastes. Una sociedad moderna, pero que a la vez mantiene un trasfondo tradicional como resultado de la herencia confuciana; una sociedad altamente competitiva, pero que ha sabido mantener la unidad en los momentos de debilidad, logrando convertir a Corea del Sur en un país próspero y democrático.

Para saber más:

  • García Ruiz, María José y Arechavaleta Pintó, Carmen. “¿Cuáles son las razones subyacentes al éxito educativo de Corea del Sur?”, Revista Española de Educación Comparada, 18, 2011, pp. 203-224. Disponible aquí.

Notas:

[1] En el año 2014, Corea del Sur registró un 0,4% de disponibilidad de renta total de los recursos naturales. A la cabeza de este ranking se sitúa Kuwait con un 54,52%. De acuerdo con el Banco Mundial, este concepto hace referencia a la suma de la renta del petróleo, del gas natural, del carbón (duro y blando), y la renta mineral y forestal. Esta información se encuentra disponible aquí.

[2] Para que sirva de ejemplo, comparamos la densidad de población de Corea con la de España, con una población de 46 millones de personas: 92,19 habitantes/km² para el caso español, frente a 487,7 habitantes/km² para el coreano.

[3]García Ruiz, María José y Arechavaleta Pintó, Carmen. “¿Cuáles son las razones subyacentes al éxito educativo de Corea del Sur?”, Revista Española de Educación Comparada, 18, 2011, p. 220.

[4] En 2009, el gasto en clases particulares en Corea del Sur fue el más alto entre los países de la OCDE en proporción con el PIB. Esta información se encuentra disponible aquí.

[5]Estos grandes conglomerados, apenas unos diez, producen cerca del 80% del PIB de la economía coreana. Sólo Samsung representa más del 20% del PIB nacional. Esta información se encuentra disponible aquí.

[6] Corea encabeza desde hace años la lista que clasifica a los países OCDE según su porcentaje de suicidios. Ésta se trata, además, de la primera causa de muerte en edades comprendidas entre los 10 y los 39 años, según datos de Stadistics Korea de 2014, y los inadecuados resultados académicos parecen además ser los causantes de gran parte de estos casos (el 53% de los jóvenes con ideas suicidas confesaron éste como el principal motivo). Además, los estudiantes coreanos son también los que reconocen un mayor estrés debido a su educación. Esta información se encuentra disponible aquí.

[7]Corea del Sur tiene la tasa per cápita más alta de operaciones de cirugía plástica del mundo. Una de cada cinco coreanas ha pasado por el quirófano. En Estados Unidos apenas lo ha hecho una de cada veinte, según la Asociación Internacional de Cirujanos Plásticos. Esta información se encuentra disponible aquí.

[8]Vidal Liy, Macarena. “Seúl, capital de la cirugía estética”, en El País, 11 de julio de 2015. Disponible aquí.

[9] Yao Xinzhong. El confucianismo. Madrid, Cambridge University Press, 2001. P. 223.

[10] En coreano reciben el nombre de sunbaenim, término utilizado para dirigirte a aquellas personas que pertenecen al mismo ámbito laboral o académico pero con mayor experiencia. En español podríamos traducirlo como “superior”.

[11] Valero, Pilar. “Los milagros del río Han”, en La Vanguardia, 2 de junio de 2014. Disponible aquí.

[12] Carretero, Arturo. “En Corea, los ciudadanos donaron oro al Estado para ayudar a superar la crisis”, en República de las ideas, 2 de abril de 2015. Disponible aquí.

[13] Ibídem

avatar Sheila Vargas Sandoval (1 Posts)

Graduada en Derecho y Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente está cursando el Máster en Estudios en Asia Oriental de la Universidad de Salamanca, en la especialidad de coreano.


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