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This article was written on 25 Ene 2014, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

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Crítica: Hacia el desenlace de Naruto Shippuden

Naruto Shippuden, de Masashi Kishimoto.

Editado por Shūeisha en ShūkanShōnenJump. En España por Ediciones Glénat (Naruto Shippuden).

Naruto, protagonista del manga.

Naruto, protagonista del manga.

Naruto Shippuden es decepcionante. Por muchas causas, y cada día un poco más. Para empezar, recapitulemos: Naruto fue, durante muchos años, un buen crisol de los tópicos que imperan en todo shônen (manga dirigido a adolescentes de sexo masculino, el shôjo sería su equivalente femenino) que se precie de serlo: buenas dosis de acción, un universo fantástico, y personajes que siguen arquetipos perfectamente definidos: un chico no muy agraciado (especialmente, a nivel intelectual) como protagonista, compañero de un segundo con más suerte que él, y de una chica que no le hacía excesivo caso (carne de fanservice con, a priori, poca construcción de personaje). Comedor insaciable y con el típico secreto que lo hacía especial. El destino de fracasos al que parecía determinado se rompe (no podía ser de otra forma) gracias a la superación personal, el valor, la amistad, el sentido del deber, y, en general, todas esas (aparentes) cualidades con las que los mangakas cargan los productos dirigidos a los adolescentes. Es decir, lo dicho: un shônen más o menos típico, que concluyó su primera parte, Naruto, con bastante éxito, tanto en Japón como en España. Pero, con el comienzo de la segunda parte, Naruto: Shippûden, todo empezó a degenerar. Aunque el fallo era previsible: nos encontramos, aunque suene redundante, ante un shônen muy tópico.

Escena del manga. Naruto entrando en escena.

Escena del manga. Naruto entrando en escena.

¿Por qué insistir tanto en ello? Porque, como buen shônen, tiene que existir una estructura perfectamente maniquea que sirva para cerrar todos los conflictos abiertos (y eso hace que el manga se torne aburrido). Lo que ha hecho Kishimoto ha sido plantear un cierre. El argumento se retuerce, solo de forma aparente, para acabar con un happy end en forma de lucha final, reencuentros y acuerdos entre personajes que eran ya obvios. Como lo es el desenlace. El autor destacó hace meses que Naruto tendría que acabar siendo Maestro Hokage. Poco más hay que decir. La única esperanza es que la trama dé un giro. Normalmente, cuando el telón se baja de forma tan clara, y con la finalidad de alargar (y aprovechar) un poco la espera del final, se crea una saga un tanto más “inesperada”. Tampoco es que confiemos mucho en ella. Pero en algo hay que creer. Mientras tanto, leeremos One Piece.

avatar Julio Andrés Gracia (38 Posts)

Licenciado en Historia del Arte y Máster en Gestión del Patrimonio Cultural (Universidad de Zaragoza), Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual (Universidades Autónoma y Complutense de Madrid). Personal Investigador en Formación (Gobierno de Aragón y Fondo Social Europeo) en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza desde octubre de 2014, para la realización de una Tesis Doctoral sobre cómic en España.


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