Revista Ecos de Asia

Information

This article was written on 12 Feb 2019, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

Crítica: Japón para otakus

Diábolo Ediciones cerró el año 2018 por todo lo alto con la publicación de Japón para otakus, una guía de museos, parques temáticos y otros centros de la cultura manganime, con formato de libro colaborativo coordinado por Manuel Hernández Pérez (profesor de la Universidad de Hull) y José Andrés Santiago y con colaboradores nacionales tan relevantes para el manga y el anime como Marc Bernabé, traductor de mangas y activo divulgador del manganime, o Carolina Plou, doctoranda de la Universidad de Zaragoza y autora del libro Bajo los cerezos en flor: 50 películas para conocer Japón.

Tal y como el propio libro declara, esta guía nace con el espíritu de un libro de viajes, que quiere ayudar al lector y ávido otaku a planificar un viaje a Japón en el que se incluyan visitas a puntos de interés relacionados con la cultura popular nipona. El mundo del manganime, sin embargo, es uno en constante cambio y evolución, por lo que en el presente libro se ha optado por hacer un recorrido a través de las principales instituciones asentadas del Cool Japan, prestando especial atención a los museos, aunque también se incluyen estatuas o incluso calles dedicadas a determinadas series. Es necesario aclarar que, pese a que la cultura popular japonesa suele asociarse al público más joven, esta guía está dedicada a personas de todas las edades: es cierto que la mayor parte del merchandising en Japón promociona los productos audiovisuales más actuales, pero los museos y parques temáticos, por el contrario, suelen ser homenajes a los series más establecidas, por lo que una gran cantidad de las obras listadas en este libro deleitarán a los fans más nostálgicos más que a los recientes aficionados a este tipo de entretenimiento.

Portada de Japón para otakus.

El libro presenta una estructura clara y sencilla, dividiendo el archipiélago en sus principales regiones (Kansai, Kantô, Chûgoku, Chûbu, Tôhoku y Kyûshu) con un listado de las atracciones relacionadas con el manganime más relevantes que podemos encontrar en dichos territorios. Es necesario avisar que Hokkaido y Shikoku, por su escasez de instituciones y rutas relacionadas con la cultura popular en relación con las otras áreas, no reciben un tratamiento tan exhaustivo. Cada uno de estos apartados viene precedido de una introducción geográfica e histórica al territorio. Este tipo de preámbulos no son comunes en los textos dedicados a la cultura popular, pero es una aclaración que se agradece: aunque el manga y el anime son fenómenos que apenas se remontan al siglo pasado, tener unas nociones de la historia o del clima -entre otros aspectos- donde se encuentran los puntos más destacados del manganime permite una mejor integración entre el más desconocido pasado de Japón y su presente más mainstream, profundamente relacionados. Por razones similares, es también un acierto haber incluido las biografías de los mangaka antes de hablarnos de los museos que se les han dedicado, lo que nos permite contextualizar al autor y su obra antes de adentrarnos en el paseo por el museo.

A esta breve introducción le sigue el listado de los puntos de peregrinaje otaku recomendados, principalmente museos y parques temáticos. Las descripciones de ambos espacios varían ligeramente en función de quién sea el autor del capítulo: mientras que algunos hacen un recorrido exhaustivo por las instalaciones, otros prefieren dar una visión general del recinto y complementar la explicación con alguna experiencia personal, pero ambos tipos de reseña resultan ilustrativas y ayudan a hacerse una idea al lector de lo que puede encontrarse si decide finalmente visitar el lugar descrito. Estas descripciones vienen acompañadas de cuadros informativos, donde se indica la página web, horarios, precios de entrada y un pequeño mapa para ayudarnos a llegar hasta nuestro objetivo. Uno de los apartados más curiosos es el código QR que nos lleva a la localización en GoogleMaps, y aunque los usuarios más jóvenes pueden agradecerlo, en general introducir este tipo de tecnologías en un libro puede distraer de las detalladas descripciones adjuntas.

Cuadro informativo que acompaña a cada una de las secciones (izquierda) y distintos lugares que podemos encontrar descritos en el libro: la estatua de Tetsujin-28 (arriba izquierda), la biblioteca del Museo Internacional del Manga de Kioto (arriba derecha) y distintas vistas de Toei Park: figuras y merchandising (abajo izquierda) y una exposición (derecha).

Cada sección se cierra con una explicación de las rutas de seichi junrei (traducido como “peregrinaje otaku”) más señaladas en cada territorio, término con el que se definen recorridos (planificados de manera amateur o por agencias turísticas) de localizaciones en el mundo real que han inspirado mangas, anime, o videojuegos. La cantidad de rutas de seichi junrei que existen es prácticamente inabarcable, debido a que cualquier serie de animación es susceptible de dar lugar a uno de estos trayectos y gracias a la implicación de los aficionados que no paran de proponer nuevos itinerarios de manera exponencial, por lo que estas secciones tienen que entenderse como un complemento a las visitas principales de los apartados anteriores y no como un estudio exhaustivo sobre el tema.

En conjunto, se puede decir que Japón para otakus es un detallado compendio de lugares considerados de culto por muchos aficionados al manganime. Como ya se ha comentado al principio de la reseña, debido a la propia naturaleza del tema tratado, el formato de libro elegido presenta algunas limitaciones, siendo la principal de ellas la rápida desactualización de algunas secciones: hay cafeterías temáticas, como la del Museo Fujiko F. Fujio, que ya han cambiado sus menús respecto a lo descrito en el presente texto, y dado que la mayor parte de museos ofrecen exposiciones temporales, es necesaria la consulta directa de los sitios web para obtener una información renovada. A pesar de ello, el libro es un completo y ameno registro de las principales atracciones de manganime que podemos encontrar a fecha de 2018, y un recurso de considerable valor para dar los primeros pasos en la planificación de nuestro primer peregrinaje otaku.

avatar Claudia Bonillo (26 Posts)

Nació en Zaragoza el 29 de diciembre de 1993. En su época de instituto vio sus primeros mangas y animes, lo que la llevó a interesarse por Japón. Acabó la carrera de Ingeniería Informática en 2016, tras lo que cursó el Diploma de Especialización en Estudios Japoneses y el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza, especializándose en historia japonesa. Actualmente es estudiante de doctorado en la misma universidad.


Share

Deja un comentario