Revista Ecos de Asia

Crítica: “Lobos en la noche” (“Wolves at the door”, John R. Leonetti, 2016)

Cartel de la película

Un tema popular dentro del cine de terror es el de las invasiones domésticas, que, lejos de ser repetitivo y banal, ha tenido buenos exponentes en los últimos años. Lo interesante de este tema consiste en recrear qué es lo que pasa cuando tu casa, tu santuario, el sitio en el que más a salvo (y, por tanto, más vulnerable) te sientes, se convierte en un lugar oscuro y terrorífico cuando entra un intruso. Hay muchas variables, pero la tendencia en los últimos años es la de la víctima que contraataca para sobrevivir (buenos ejemplos son The collector, 2009, Tu eres el siguiente, 2011, Hush, 2016, y, en un interesante giro de los acontecimientos, cuando la víctima desvalida resulta ser el auténtico peligro, No respires, 2016). Como es evidente, dado que no existen matices sobrenaturales en este tipo de películas, podemos esperar asesinatos, más o menos creativos, mucha violencia y, a veces, trucos baratos como mecanismo para producir cierto suspense. También son filmes que caen en el riesgo de resultar aburridos y repetitivos, por lo que interesa ofrecer algo nuevo al espectador que lo diferencie de los demás para mantener ese interés a lo largo del metraje.

Pero en Lobos en la noche (John R. Leonetti, 2016) no encontraremos asesinatos súper creativos, víctimas ciegas o sordas o giros de guión, sino que la película se basa en hechos reales: en el verano de 1969, cuatro amigos se disponen a celebrar una fiesta de despedida cuando sufren el ataque de unos misteriosos asaltantes que se cuelan en la casa y los van matando uno a uno en una banal e insulsa recreación de los asesinatos de la actriz Sharon Tate, que estaba embarazada, y sus amigos, cometidos por la Familia Manson el 8 de agosto de 1969. Ni más ni menos.

Basar una película de terror en estos violentos asesinatos no sólo resulta de lo más arriesgado (no entraremos a comentar si es o no ético, pero hay que tener en cuenta que muchos de los protagonistas del caso real, incluidos el propio Charles Manson, líder de la secta, y el director de cine Roman Polanski, marido de Sharon Tate, aún viven), sino que encima, si se hace mal, la propuesta aún resulta más amarga. Es cierto que una película de invasión doméstica no suele tener mucho argumento (básicamente nos narra la historia de supervivencia, o de su intento, de un grupo de víctimas en un espacio pequeño, con lo que es más difícil de lo que parece mantener cierto guión), pero es que en el caso de Lobos en la noche, el argumento es totalmente nulo. Apenas sabemos nada de los personajes ni de las motivaciones de los asesinos que entran en la casa y los van cazando uno a uno, por lo que al espectador le resulta imposible empatizar con los protagonistas (en todo caso, sufrimos cierta tensión por el hecho de que el personaje de Sharon esté embarazada) o engancharse a la historia. No hay tampoco actuaciones destacables porque la película no da para ningún artificio: no hay asesinos carismáticos, víctimas que se convierten en héroes o escenas memorables. Además, ya sabemos todos cómo terminaron los asesinatos reales, por lo que tampoco podemos esperar sorpresas.

Fotograma de la película

Toda ella no es más que una sucesión de clichés sin el mínimo interés que culmina con las imágenes reales del caso de la Familia, para que el espectador ate cabos (por si no era ya obvio dónde se encuentra la inspiración, puesto que en el cartel ya aparecía el dato), en un ejercicio que resulta brusco y, en cierto modo, “metido con calzador”. Uno se esperaría más de su director, John R. Leonetti, colaborador habitual de James Wan, junto con quien ha trabajado como director de fotografía en Silencio desde el mal (2007), Insidious (2010) o Expediente Warren (2013), aunque es cierto que Annabelle (2014), película que sí dirigió y que es una precuela y spin-off de Expediente Warren, tampoco resultó ser muy memorable y obtuvo peores críticas con diferencia que su predecesora.

Si alguien se preguntaba por los matices asiáticos de Lobos en la noche, por si la pudiéramos rescatar de alguna forma, decir que son inexistentes. El tema es puramente americano (invasiones domésticas, sectas y asesinos en serie), y también lo son los actores y la ambientación, más allá de la presencia del sinoamericano Toby Chu, quien pone la banda sonora a la película

A su favor sólo tiene su corta duración, poco más de una hora, por lo que no se hace pesada, pero tanto si esperamos una recreación fiel de los asesinatos de la Familia Manson como si buscamos una apuesta creativa dentro del viejo tema de las invasiones domésticas, mejor evitar Lobos en la noche.

Para saber más:

avatar Elísabet Bravo (30 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza en 2013. Terminó el Máster en Estudios Avanzados en Historia del Arte en la misma universidad en 2014, con especialidad en Lenguaje y Cultura audiovisual. Particularmente, le interesa el cine de terror.


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