Revista Ecos de Asia

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This article was written on 06 Sep 2014, and is filled under Crítica, Literatura.

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Francisco Narla, el samurái del imperio español.

Portada de Rônin.

Portada de Rônin.

He de confesar que tengo una profunda relación de amor-odio con las novelas históricas, tan pronto me enamoro de cualquier relato mediocre sobre la Inglaterra medieval (ya sabéis a que me refiero) como me aburren soberanamente las aclamadas novelas del Capitán Alatriste.  Y lo cierto es que la obra de la que voy a hablar se ha escrito claramente mirando a Reverte  (misma época, mismo espíritu castizo).

Me refiero a la novela histórica Rônin lanzada en las navidades de 2013. Se trata de la cuarta obra del escritor y comandante gallego Francisco Narla la cual quedó finalista en el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza y en el Premio Espartaco a la Mejor Novela Histórica aportándole a esta cierta visibilidad y éxito, aunque no al nivel del anterior  bestseller de Narla: Assur .

Narla en esta ocasión nos viene a hablar de los inicios del convulso siglo XVII. A lo largo de sus más de ochocientas páginas esta novela nos muestra los diferentes lugares donde navegaban nuestros galeones de guerra para protagonizar innumerables batallas contra los enemigos de la patria ibérica, que parecen multiplicarse bajo la pluma del escritor: holandeses, chinos, japoneses, y nativos de todos los lugares ocupados o visitados por los españoles parecen rebelarse contra su presencia. Pero los enemigos no solo se encuentran fuera, dentro de la propia España vemos como crece un claro frente de especuladores y ruines políticos (véase el Duque de Lerma o el malo malísimo de la historia: Hortuño de Andrade) que moverán la historia hacia delante.

Frente a semejantes adversarios la línea de puros y bondadosos se basa en los personajes clásicos de los grandes relatos de la modernidad: tenemos a una damisela en apuros (eso sí, una damisela que sabe moverse dentro de estos apuros), una pareja de simpáticos criados que se enamoran, un héroe hidalgo que pese a su escasa fortuna tiene el valor de luchar por su dama y protagonizar la historia de amor “seria”, el amigo sacrificado por la trama principal y  el único protagonista que se sale de esta línea de ópera clásica: un samurái sin dueño o rônin.

La inclusión en la historia de otra nación coprotagonista, Japón, puede resultar confusa al espectador que en cortísimos capítulos salta de un lugar a otro, desde un palacio en Fushimi a un burdel en Manila para llegar a un convento en Madrid, donde los diversos personajes realizan casuales acciones que llevan a desarrollar los grandes nudos de la historia.  El lector ha de estar preparado también a los saltos temporales ya que si bien el autor ha querido recrearse en las descripciones de las partes más escabrosas de la historia (Santa Inquisición incluida),no ha querido relatar la odisea que suponía cruzar el globo terráqueo, quizás para no aburrir al lector.

Sin embargo no podemos dejar de señalar el evidente esfuerzo de documentación y recreación histórica que ha llevado a cabo Narla, un esfuerzo que no le ha eximido de introducir notas discordantes en su opereta), pero hemos de recordar que él ha creado una novela), no un libro de texto. Así tanto la Historia del Siglo de Oro español como el Japón medieval no son los protagonistas sino que son usados como un escenario compuesto por shoji y tatamis en el que enmarca su historia cuajada de los grandes valores del bushido y del amor romántico, que sobrepasan a los pequeños personajes.

Tras ver la portada y el título, cabría esperar que Japón, y la embajada Keichô, fueran a cobrar más fuerza en el relato, pero lo cierto es que si aparece aquí  Japón es una inclusión temática, y el único personaje japonés de relevancia apenas es una sombra movida por el deber y por los intereses de los grandes señores, como una pieza del juego chino del go que tanto aparece en el texto.

Por ello este libro decepcionará al que busque una novela histórica japonesa. Sin embargo estoy segura que transportará a aquellos enamorados del antiguo imperio donde no se ponía el sol, pero que no pudo hacerse con el lugar en el que nacía el astro rey tal y como le ocurre a Narla.

avatar María Galindo (33 Posts)

Estudió la Licenciatura de Historia del Arte y un Máster de Estudios Avanzados especializándose en Arte Extremo Oriental en la Universidad de Zaragoza. Trabaja como profesora de Historia del Arte, cronista, divulgadora y conferenciante. Actualmente, sigue formándose en la Universidad Complutense de Madrid cursando un Máster de Gestión del Sector creativo y cultural.


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