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This article was written on 22 Oct 2015, and is filled under Cine y TV.

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Kites (2010): Inmigración y amor en Las Vegas

América ha sido, desde sus mismos orígenes, un lugar de acogida de inmigrantes procedentes de todos los lugares del globo, aunque es menos habitual ver ciudadanos originarios del subcontinente indio. Precisamente desde el país de las vacas sagradas y el Taj Mahal os traemos hoy una interesante película que nos lleva a tratar el tema de la inmigración en los Estados Unidos: Kites (2010),[1] cinta de acción y romance dirigida por Anurag Basu.

Cartel promocional del filme que puede recordar a otras películas de baile, como Step Up y sus secuelas.

Cartel promocional del filme que puede recordar a otras películas de baile, como Step Up y sus secuelas.

El filme comienza con la voz en off del protagonista (en hindi) reflexionado de forma poética sobre la naturaleza del amor y sus similitudes con el vuelo de las cometas, que parecen libres pero, en realidad, son manejadas por unos hilos, del mismo modo que las vidas humanas están regidas por el destino. El calado emocional de estos primeros compases adelanta ya, en parte, una de las claves de la película: un romanticismo empalagoso y melodramático que cubre toda esta shakesperiana historia de amor desdichado, heredera de clásicos como Romeo y Julieta (1597).

El otro extremo hacia el que bascula el argumento es el del cine de acción al más puro estilo Hollywood, con multitud de persecuciones, peleas, tiroteos, saltos imposibles y explosiones tan costosas como innecesarias. Kites no conseguirá hacerse un hueco en la Historia del Séptimo Arte, ni alcanzará en éxito de público a las grandes sagas de acción del tipo A todo gas (de las que toma algo más que una mera inspiración en algunas escenas), pero tampoco es esta su “guerra”. Entendida dentro de su contexto, como una producción india destinada a una comercialización local, la película ofrece entretenimiento a un target diverso, combinando el cine de mafiosos con el musical (casi siempre presente en Bollywood), y el romance con la aventura. Al espectador occidental, al que estas mezclas “explosivas” pueden llegar a apabullar, le queda el gusto de saberse cómplice de la cinta en muchas de sus escenas, que acaban convirtiéndose en homenajes o citas intertextuales a grandes clásicos del cine americano: de Chaplin a Bonnie y Clyde, pasando por los westerns de John Ford.

El argumento del filme, enrevesado y algo “telenovelesco”, se basa en una historia de amor apasionado entre dos jóvenes y guapos buscavidas, los cuales deberán elegir entre la seguridad económica de un matrimonio muy conveniente, o un romance épico y casi predestinado; todo ello aderezado con sutiles toques de interculturalidad, dificultades de comunicación y bandolerismo.

La película comienza con nuestro protagonista, J. (interpretado por Hrithik Roshan), prácticamente moribundo, en algún lugar no especificado de México. Tras ser ayudado por los lugareños, recuperadas ya sus fuerzas, vagará por el desierto, sin que el espectador pueda imaginar muy bien lo que busca. Pero esa búsqueda se inicia desde una casucha de madera, en un páramo hostil, y de su quicio sale J., como lo hizo en su día John Wayne en Centauros del desierto (John Ford, 1956), dejando atrás la seguridad de un hogar que no es el suyo para adentrarse en lo desconocido, emprendiendo la búsqueda de su propio destino.

Arriba, escena final de Centauros del desierto; abajo, fotograma del inicio de Kites. En ambos casos encontramos un plano muy similar, con el personaje centrado y a contraluz, enmarcado por el quicio de una puerta, y ante él, al otro lado, se abre el páramo desierto.

Arriba, escena final de Centauros del desierto; abajo, fotograma del inicio de Kites. En ambos casos encontramos un plano muy similar, con el personaje centrado y a contraluz, enmarcado por el quicio de una puerta, y ante él, al otro lado, se abre el páramo desierto.

Así llegamos al primero de los más que recurrentes saltos temporales de la película, ya que la acción principal se desarrolla prácticamente en un flashback continuo, ambientado en la ciudad de Las Vegas tres meses antes de los abruptos acontecimientos que daban comienzo al filme. De esta manera, conocemos algo más a J., un bailarín y coreógrafo que, para ganar un dinero extra, se dedica a casarse con mujeres que quieren conseguir la nacionalidad estadounidense, la famosa Green Card. Una de sus alumnas es Gina, hija del dueño de un casino y, por lo tanto, sobradamente adinerada, a la que J. seducirá por motivos puramente materialistas.

Las diversas escenas de baile (apenas justificadas) incluidas al principio del filme, recuerdan inevitablemente a aquellas de la ya franquicia Step Up (Anne Fletcher, 2006), y permiten mostrar las dotes como bailarín del protagonista: Hrithik Roshan, famoso actor de la India, al que también vimos desenvolverse con bailes más folclóricos en la festiva Solo se vive una vez (Zoya Akhtar, 2011).

Sin embargo, el drama se desata cuando J. conoce a Natasha (a la que da vida Barbara Mori), la prometida de Tony, hermano de Gina, y se enamora de ella casi a primera vista. A todo esto, Natasha resulta ser Linda, una de las inmigrantes ilegales a las que J. ayudó a regularizar su situación y con la que, para más inri, aún está casada.

Como comentábamos con anterioridad, los giros y devenires del argumento nos recuerdan irremediablemente al género televisivo de las telenovelas latinoamericanas, más aún cuando la actriz protagonista de la cinta es la uruguaya nacionalizada mexicana Barbara Mori, conocida mundialmente por su papel protagonista en Rubí (Yolanda Vargas Dulché, 2004).

A pesar de que ambos personajes provienen de ambientes muy diferentes (la India y México) y que ninguno habla el idioma del otro, la atracción es innegable y por ello deciden pasar una última noche juntos en la ciudad, antes de abrazar por completo una vida de riquezas y desamor. Por supuesto, esta noche lo cambiará todo, y ambos emprenderán una huída desesperada hacia México, escapando de Tony y sus secuaces. El cariz mafioso que va tomando la familia de Tony y Gina recuerda a las grandes películas americanas de cine negro, pero es inevitable encontrar más semejanzas con la cinta de culto Scarface (Brian De Palma, 1983), pues recordemos que el personaje interpretado por Al Pacino se llamaba también Tony.

Los protagonistas disfrutando de su última noche en Las Vegas mientras bailan bajo la lluvia. Huelga decir que la escena tiene claras reminiscencias del clásico hollywoodense Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, Stanley Donen, 1952).

Los protagonistas disfrutando de su última noche en Las Vegas mientras bailan bajo la lluvia. Huelga decir que la escena tiene claras reminiscencias del clásico hollywoodense Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly, Stanley Donen, 1952).

La huida desesperada de los amantes a través de suelo mexicano, retomará el espíritu de western que ya anunciaba ese plano inicial de J. en el umbral de la puerta. Los forajidos, originalmente huyendo para salvar la vida tras desafiar al mafioso dueño de un casino, acaban convertidos en ladrones de bancos amateur, en guiño evidente a la pareja más famosa a ese lado de la ley: Bonnie y Clyde, a los que siempre recordaremos por la versión cinematográfica de sus vidas del año 1967, con Warren Beatty y Faye Dunaway. Para hacer aún más evidente el homenaje a las películas del oeste, el filme incluye un tiroteo en el saloon, que puede recordar a la mítica escena final de Sin Perdón (1992), si excluimos la tensión contenida, la lucha moral de los protagonistas y, por supuesto, el talento del director y actor estadounidense Clint Eastwood.

La acción, con sus persecuciones y tiroteos, se toma algún respiro cómico, como el momento en el que los protagonistas se encuentran comiendo en la habitación de su hotel y J. hace reír a Linda con unos panecillos ensartados en tenedores, en una escena que supone un homenaje expreso al filme de Charles Chaplin La quimera del oro (1925).

Arriba, escena del clásico de los años veinte con el personaje de Charlot haciendo bailar dos panecillos; abajo, fotograma de Kites en el que vemos, en primer plano, los panecillos ensartados con los que en momentos anteriores jugueteaba el protagonista.

Arriba, escena del clásico de los años veinte con el personaje de Charlot haciendo bailar dos panecillos; abajo, fotograma de Kites en el que vemos, en primer plano, los panecillos ensartados con los que en momentos anteriores jugueteaba el protagonista.

Los homenajes al cine americano de todos los tiempos (que hemos ido desgranando en el presente artículo) no solventan el problema principal de un filme como Kites que, mirando quizás demasiado a Hollywood, se olvida de su propia esencia. La historia de amor interracial que por momentos roza lo absurdo (porque no olvidemos que los protagonistas apenas consiguen intercambiar un par de frases en el mismo idioma) se diluye en ocasiones, ahogada bajo un “bombardeo” de explosiones espectaculares y persecuciones en los medios de transporte más disparatados (desde motos y coches hasta un globo aerostático).

A esta sobredosis de acción, debemos añadir un guión cuyos saltos temporales hacia adelante y hacia atrás no funcionan. Además de dificultar la narración, el abuso de este tipo de recurso hace que la trama resulte inconexa a la vez que repetitiva, ya que en ocasiones volvemos a ver lo que ya sabemos, alargando el metraje innecesariamente.

A pesar de todo, el filme de Anurag Basu ofrece un cóctel de emociones llevadas al extremo, al gusto de paladares poco exigentes y ávidos de desconexión. Un cóctel, eso sí, que les recomiendo consuman con precaución, si no quieren caer en ciertos excesos y acabar con una resaca cinéfila de proporciones épicas.

Para saber más:

Notas:

[1] Kites (2010). País: India. Director: Anurag Basu. Guión: Anurag Basu, Robin Bhatt, Akarsh Khurana (Historia: Rakesh Roshan). Reparto: Hrithik Roshan, Barbara Mori, Kabir Bedi, Kangana Ranaut, Nicholas Brown. Productora: Reliance Big Pictures / Bollywood Hollywood Production. Idiomas: inglés, hindi y español.

avatar Laura Martínez (169 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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