Revista Ecos de Asia

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This article was written on 30 Oct 2019, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

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“La chica del templo”, una terrorífica propuesta para Halloween

La editorial Sapristi nos sorprende con una terrorífica propuesta para Halloween con La chica del templo, un título de fuerte inspiración japonesa realizado por Kidô y Jordi Pastor. Ambos unen sus fuerzas por primera vez para dar forma a esta historia protagonizada por dos estudiantes de instituto, Kenji y Rui, que se ven seducidos por los macabros relatos que les narra una misteriosa criatura atrapada bajo una roca en un templo abandonado.

La chica del templo recoge cuatro narraciones: por una parte, lo que le ocurre a los dos adolescentes que acuden a escuchar, y por otro lado, los tres relatos que cuenta la criatura atrapada. En todos ellos se perciben fuertes influencias literarias, tanto japonesas (el caso de Edogawa Rampo resulta paradigmático) como occidentales (destacando, por evidente, a Mary Shelley).

El apartado visual es uno de los puntos fuertes de la obra. Los juegos estilísticos de Kidô, que van desde la ilustración hasta el cartoon, aportan una gran fuerza a la narrativa. Cada una de las pequeñas historias posee una identidad propia, coherente con el resto del volumen pero a la vez sutilmente diferenciada según las necesidades de cada relato. Aunque en el plano estético también se percibe una fuerte influencia del manga, no se trata de un caso de asimilación de los códigos estilísticos, sino más bien de uno de los muchos elementos que se conjugan para dar forma a La chica del templo, como también están presentes diversas corrientes cinematográficas, entre las que destaca el cine de terror japonés contemporáneo y sus referentes, desde Hideo Nakata a Sion Sono y Takashi Miike.

Bebiendo de la larga tradición del eroguro que ha marcado un irregular pero omnipresente camino a lo largo del siglo XX, La chica del templo supone un homenaje a la vertiente más intrascendente de esta corriente, ya que no esconde una profunda reflexión sobre la naturaleza del ser humano, sino que juega con ella, planteando una serie de horrores que apelan sin complejos a la parte más morbosa del lector. Al fin y al cabo, es ficción, un espacio seguro en el que dar rienda suelta a la imaginación, por macabras que sean las formas que pueda adoptar. Y así, valiéndose de esa licencia, la obra se deleita en la fantasía de imaginar atrocidades que se suceden con la tranquilidad de saber que simplemente son historias. La inclusión de determinados componentes, tanto eróticos y sexuales como gore y tabúes, supone una actualización de las tradiciones orales de historias terroríficas.

Y es que La chica del templo es una historia sobre contar historias y sobre el poder sobrenatural de las mismas. Al igual que en Las mil y una noches, cada narración tiene una finalidad, apoyada por la estructura cíclica que queda planteada de manera evidente aunque implícita en un final, en cierto sentido, abierto.

En resumidas cuentas, La chica del templo es un experimento interesante de una forma de acercamiento a lo japonés en el cómic a través de influencias que mayoritariamente provienen de otros medios. Y por supuesto, se trata de una historia fantástica para la noche de Halloween, aunque no apta para estómagos sensibles.

avatar Carolina Plou Anadón (234 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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