Revista Ecos de Asia

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This article was written on 15 Abr 2016, and is filled under Historia y Pensamiento.

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La introducción de arte asiático en América: La figura del marchante Samuel Bing

El fenómeno del japonismo y cómo éste influenció en Europa es más que conocido, aunque cómo se introdujo en América se desconoce todavía un poco más. La gran figura que potencio el conocimiento de arte japonés en esta zona del mundo fue Samuel Bing (1838-1905),[1] un marchante de origen alemán, aunque nacionalizado francés, quien participó y desarrolló su trabajo en un amplio campo que abarcaba toda una serie de objetos artísticos aparte del arte japonés tales como los tejidos, cerámica, joyería o mobiliario. Además propulsó un nuevo “estilo artístico” que surgió a finales del siglo XIX y que se conoce como “Art Nouveau”.

Siegfried Bing vestido con quimono.

Siegfried Bing vestido con quimono.

En lo referente a este caso, Samuel Bing propició la entrada del arte japonés tanto en Francia como en Norteamérica, convirtiéndose en un verdadero embajador artístico. Quizá la introducción del japonismo en America se produjo un poco después que en Europa. Ya a principios de la década de 1880, Bing tomo conciencia de la importancia de Estados Unidos en el negocio de los objetos artísticos asiáticos que poseía. El nivel y su calidad como escenario debían ser fundamentales.

La forma en la que Samuel Bing quiso introducir el arte japonés en Norteamérica se basaba en diferentes aspectos, como por ejemplo en el envió de objetos a museos públicos de distintas ciudades, patrocinando exposiciones en grandes centros artísticos o también en la relación comercial con los mejores artesanos del país. Al comienzo, los contactos y los negocios se los dejó a un agente norteamericano y a miembros de su familia,[2] centrándose primero en el mercado europeo ya que el japonismo seguía teniendo un gran auge en esta década de 1880. Fue en el año 1894 cuando, por primera vez, viajó a Estados Unidos para comprobar la situación en la que se encontraba este país en cuanto a mercado. En esta estancia de varios meses visitó Nueva York y Filadelfia, organizando y participando en exposiciones y subastas así como reuniéndose con miembros de grandes museos y coleccionistas de arte., lo que eran las bases de su trabajo.

La importancia de Samuel Bing en relación al arte oriental no solo radica en el arte japonés, el cual admiraba y amaba, ya que también coleccionó y vendió piezas de otras culturas. Su interés por el mundo norteamericano comenzó en octubre de 1882, cuando colaboró con el Metropolitan Museum de Nueva York regalando “un gran jarrón de porcelana china (…) fechado en el periodo Kienlong”.[3] La relación de Bing con el Metropolitan siguió siendo crucial en los siguientes años. Este contacto inicial no dejaba de ser una idea para que su negocio de arte asiático se promoviese por el resto del mundo. Así, la primera venta de arte asiático de Samuel Bing se celebró cinco años después, en abril de 1887, en la Moore´s Art Galleries de Nueva York. En este caso Bing lo dejó todo en manos de su socio John Getz, marchante norteamericano, que había empezado a interesarse y a exponer piezas asiáticas en sus galerías tan solo unos años antes. La gran importancia de Bing se ve en que, en esta primera venta, lo que quería era captar clientes estadounidenses e ir poco a poco procesando su gusto por el arte asiático, tal y como había ya realizado en Europa. No deja de ser un modo de pensar bastante inteligente.

Lo que se acaba de mencionar se fundamenta en una segunda venta que se realizó al año siguiente, en 1888, en la ciudad de Filadelfia. Sería una subasta celebrada en la David and Harvey Art Galleries de Chestnut Street, donde Bing y Getz ponen a la venta en la misma una amplia colección de piezas de cerámica japonesa y china, así como marfiles, lacas, sedas, bordados o incluso muebles. Bing estaba consiguiendo su objetivo de mantener una red de negocio y clientes en las ciudades más importantes de Estados Unidos.

Un hecho destacado de Bing es la creación de revistas a modo de catálogos, con un amplio poder de difusión, que hacen que el gusto por el arte asiático llegase a cualquier parte del país. Conocido es la revista Le Japon Artistique que realizó en Europa, de carácter mensual, haciendo lo mismo en Estados Unidos, pero esta vez con el nombre de Artistic Japan, ahondando aún más en su influencia enorme para la difusión del arte japonés y asiático en general.

Revista Le Japon Artistique, número 32.

Revista Le Japon Artistique, número 32.

Uno de los primeros lugares que visito Bing en su viaje fue la American Art Galleries de Nueva York realizando dos subastas importantes. La primera tuvo lugar el 23 de febrero, a la que se dio una numerosa publicidad en los periódicos más importantes de la ciudad como son el New York Daily Tribune y el New York Evening Post, entre otros. En esta subasta se vendieron cerámicas y porcelanas fundamentalmente, aunque también otros objetos característicos orientales como netsuke o guardamanos de sable. La segunda subasta sacó a la luz, al mes siguiente, casi 300 grabados sueltos o en álbumes, fundamentalmente de los ilustradores más conocidos en aquel momento.[4] Quizá esta subasta se desarrolló animada por el éxito que habían suscitado los grabados ukiyo-e en la Exposición Universal que había tenido lugar en París en 1890, por lo que Bing quiso ampliar este gusto e interés en la otra parte del mundo. Esta venta llamó mucho la atención del país, ya que era algo novedoso y llamativo en Norteamérica. Existe una reseña de un crítico de prensa del periódico The Critic que señala lo siguiente:

“La exposición de grabados debería ser de gran interés para todos aquellos a quienes les importan las posibilidades de la impresión en color, porque jamás se ha realizado un trabajo de mayor altura artística (…) que el de la escuela popular de arte japonés”.

Tras su éxito Bing intentó llevar la exposición de grabados a otras ciudades como Filadelfia, en este caso en la Pennsylvania Academy of Fine Arts, ya que en este momento el museo estaba exponiendo su colección de objetos japoneses. Por desgracia solo pudo enviar telas y no los grabados, por lo que en este caso Bing perdió una oportunidad de oro. A pesar de ello su carácter e ingenio no se vinieron en vano, ya que pronto el Museum of Fine Arts de Boston vino a exponer el conjunto de grabados así como otros objetos artísticos. Su viaje a Boston también fue muy importante debido a que fue recibido por Ernest Fenollosa,[5] conservador de la Colección Asiática del museo y el japonista Edward Sylvester Morse,[6] de gran prestigio en el país, por lo que se vería una vez más la llegada de Bing como un acontecimiento a la hora de entablar amistades, negocios y a todos aquellos que se habían interesado por la cultura japonesa.

Libro de Ernest Fenollosa sobre arte oriental.

Libro de Ernest Fenollosa sobre arte oriental.

Por lo tanto, el viaje que realizó Samuel Bing a Estados Unidos fue prolífico y bastante provechoso. Se sabe que visitó otras ciudades como Cincinnati o Pittsburg. Todo ello se enmarca en una consolidación de nuevos lazos comerciales que hasta al momento no habían tenido lugar nunca, que Bing había ido fundamentando durante la década de 1880, y que hizo que America del Norte se incorporase como nuevo mercado para las obras japonesas y orientales en general, incrementando sus ganancias y envolviendo el fenómeno del japonismo en lugares a los que no había llegado nunca. Un hecho basado solo en la figura de un hombre, uno de los coleccionistas más grandes de toda la historia.

Para saber más

Becker, Edwin, Posséme, Évelyne y Weisberg, Gabriel, Los orígenes del art Nouveau: el imperio de Bing, Ámsterdam, Lunwerg, 2005.

Weisberg, Gabriel, Art Nouveau: Paris style 1900, Nueva York, Harry. N. Abrams, 1986.

Notas:

[1]  Su nombre real era Siegfried Samuel Bing,

[2]  La familia Bing tenía un gran “imperio” de objetos artísticos por gran parte de Europa.

[3] Becker, Edwin. Possémé, Évelyne y Weisberg, Gabriel, Los orígenes del art Nouveau: el imperio de Bing, Ámsterdam, Lunwerg, 2005. P. 74.

[4]  Grabadores como Utamaro, Hokusai o Hiroshige.

[5]  La importancia de Ernest Fenollosa viene desde que trabajo en la Universidad Imperial de Tokio. En este momento es cuando comenzó su carrera como japonólogo, coleccionando todo tipo de objetos justo cuando los japoneses rechazaban su pasado y estaban en un momento de “occidentalización”.

[6] La reputación de Morse estaba sólidamente asentada tanto en zoología como en etnología, aunque también en su interés por la cerámica oriental y la museología.

avatar David Díez (13 Posts)

Graduado en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid, japonólogo. Ponente y colaborador en el Congreso Internacional España-Japón "Arte-Hoy". Máster en Europa y el Mundo Atlántico. Poder, Cultura y Sociedad en la misma universidad. Con ideas de futuro para realizar una Tesis doctoral sobre el arte y la cultura japonesa.


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