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This article was written on 03 Nov 2016, and is filled under Crítica, Literatura.

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Renacer de las cenizas. Un amargo relato de esperanza

Magnífica portada de la edición de Chidori Books.

Magnífica portada de la edición de Chidori Books.

Chidori Books lanza un nuevo título, alejándose de la literatura clásica japonesa para ofrecer una obra distinta a las que frecuentan su catálogo, pero igualmente necesaria. Se trata de Renacer de las cenizas, un relato de dos supervivientes a la bomba atómica de Hiroshima, que ha visto la luz en castellano apenas semanas después del septuagésimo primer aniversario de la tragedia.

La narración goza de una intensidad que, en algunos momentos, resulta incluso dolorosa, incluyendo pasajes de gran dureza que retratan, casi de manera fotográfica, la realidad de Hiroshima tras la bomba. En un ejercicio literario hábil, la Dra. Akiko Mikamo transmite las experiencias de sus padres en primera persona, tal como ella las aprendió, siendo consciente de que una redacción en primera persona permite una mayor identificación del lector con el narrador y protagonista.

Así, el relato adopta el punto de vista de Shinji, que se erige como protagonista indiscutible. Detalla con gran precisión la calma que precede a la tempestad, ese ambiente cotidiano que, únicamente después del lanzamiento de la bomba, se percibe como ligeramente enrarecido. No obstante, transmite una sensación de cotidianeidad que genera una tensión en el lector, puesto que sabe hacia dónde se dirige esa tranquilidad. Sin embargo, no por sabida resulta menos escalofriante la vivencia de la explosión y los instantes posteriores.

A partir de ahí, pueden establecerse tres bloques principales: los primeros días, en los que Shinji y su padre acusan la desorientación en medio del caos desatado en Hiroshima; la convalecencia de Shinji, aislado del mundo, con la única compañía del dolor de sus heridas; y la recuperación, lenta pero esperanzada a pesar de los reveses que el destino todavía aguardaba para Shinji.

De estos tres bloques, posiblemente el mejor a nivel narrativo y el más interesante sea el primero, que construye un panorama fácilmente imaginable, pero prácticamente tabú. La imagen que se ofrece de Hiroshima inmediatamente después del impacto de la bomba puede definirse como espeluznante y descorazonadora, pero este relato constituye una radiografía de la experiencia tan eficaz que la empatía dificulta realizar una descripción certera.

El segundo de los pasajes, centrado en la convalecencia de Shinji, permite afianzar este sentimiento mediante las pormenorizadas descripciones del dolor físico, que consiguen algo tan difícil de lograr como es transmitir al lector una intensidad bastante aproximada de la sensación de dolor. Esta es una de las principales necesidades que cubre este libro: ser capaces de transmitir el dolor, tanto físico como emocional, que padeció un individuo (y, por extensión, todos los afectados), romper la coraza que en cierto modo se crea, casi inevitablemente, al generalizar y hablar de las víctimas en cifras. Nuestra sociedad es consciente del sufrimiento que causaron las bombas atómicas porque cuantifica numéricamente las destrucciones y pérdidas (tanto personales como materiales), pero muchas veces tiende a olvidar, casi como un mecanismo de defensa, cuáles fueron esas consecuencias reales y concretas que afectaron a gente exactamente igual que cada uno de nosotros. Mediante este libro, el lector puede conectar con un igual cuya realidad se sitúa en Hiroshima en el momento de la masacre, empatizar con su experiencia y comprender, mejor, la magnitud de la tragedia.

Tras el alta médica de Shinji, el relato se difumina y pierde intensidad. Esto tiene su sentido, puesto que ya no es importante el día a día, sino que el paso del tiempo se contempla de forma más amplia. Además, el sufrimiento ya no es pilar fundamental de la vida de Shinji y de sus conciudadanos. Por supuesto que este sufrimiento sigue existiendo, pero se ha avanzado, ya no se experimenta de manera aislada como único sentimiento posible, sino que se ha aprovechado, se ha convertido en motor que alimenta la esperanza y la pulsión por seguir adelante.

Quizás lo más fascinante de esta obra sea la capacidad de superación. Desde sus primeras páginas, presenta una descarnada desolación que se convierte en un padecimiento sordo y reiterativo, al que Shinji parece abocado a sucumbir. Y, sin embargo, es capaz, al principio intuitivamente, de encontrar en él el estímulo para centrarse en una nueva esperanza, que le permita recobrarse del duro golpe sufrido.

Después, Shinji prolonga su reflexión, haciendo un repaso de su propia vida. En él, se pone de manifiesto el verdadero significado de su relación con su esposa, Miyoko, quien apenas había ejercido como personaje muy secundario del relato.

Finalmente, cierran esta edición un epílogo redactado por Akiko Mikamo sobre sus circunstancias familiares y cómo éstas, así como haberse criado en la Hiroshima de postguerra, habían condicionado y dado forma a su personalidad. Tras esto, se recopilan una serie de fotografías, entre las que se encuentran retratos familiares (de Shinji y Miyoko, de los padres y el hermano de Shinji, de la familia completa de Miyoko) con otras que muestran algunos lugares relacionados con el relato, fotografiados poco después del bombardeo, y por último algunas fotografías de Hiroshima en la actualidad, realizadas por el nieto de Shinji e hijo de Akiko.

Bajo una ilustración de portada extraordinariamente poderosa, Renacer de las cenizas presenta una nítida imagen del atroz episodio, pero es capaz de utilizarlo para transmitir una fortaleza espiritual y unos valores que parecen difíciles de poner en práctica en una situación tan extrema, pero a la vez florecen con absoluta naturalidad. Una lectura necesaria para reflexionar sobre la capacidad del ser humano para poder elegir la forma de encarar la adversidad.

avatar Carolina Plou Anadón (271 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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