Revista Ecos de Asia

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This article was written on 19 May 2016, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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Bombay Velvet (2015) y el neo-noir bollywoodense

El año pasado por estas fechas se estrenaba, con enorme expectación, el thriller de gánsteres Bombay Velvet,[1] dirigido por Anurag Kashyap, y que ahora os traemos desde Ecos de Asia. El revuelo causado por esta superproducción de la industria India hacía augurar maravillas, pero la ilusión acabó finalmente en fiasco ante las enormes faltas de esta cinta de acción, drama y amoríos.

Cartel promocional de la película.

Cartel promocional de la película.

La película está basada en hechos reales e inspirada por el libro Mumbai Fables, del historiador Gyan Prakash, contándonos la configuración del distrito comercial de la ciudad, entre los años cuarenta y los años setenta. Para ello, la acción se centra en el personaje de Balraj (Ranbir Kapoor), que llega a la metrópolis siendo un niño que intentará ganarse la vida con pequeños hurtos en el barrio rojo de Bombay (Kamathipura). Paralelamente, conocemos a la joven Rosie (Anushka Sharma), una niña que deslumbra a todos con su voz en el coro de la iglesia, en una Goa bajo dominio portugués. Tras sufrir años de abusos a manos de su mecenas, la joven escapa a la metrópoli, buscando hacerse un hueco en el mundo del espectáculo, aunque para ello deba pasar todo tipo de penurias y vejaciones (como por ejemplo, hacerse fotos desnuda). A estas alturas, Balraj y su inseparable amigo Chimman son unos pequeños maleantes urbanos con ansias de convertirse en peces gordos o big-shot, como los que salen en las películas americanas (influencia directa de Humphrey Bogart en Los violentos años veinte, 1939, de Raoul Walsh,
que nuestro protagonista ve en un cine local).

Balraj participando en combates callejeros.

Balraj participando en combates callejeros.

Se trata, pues, de dos personajes que luchan contra las circunstancias para salir adelante y labrarse un futuro en el duro mundo que supone la gran metrópolis. Tras un breve encuentro en el que Balraj queda prendado, Rosie lo desprecia para irse con un parsi, lo que acabará por espolear definitivamente al joven dándole un objetivo: conseguir prestigio y riquezas para merecer una mujer así. Su oportunidad llega de la mano de Kaizad Khambatta (Karan Johar), un hombre de negocios que lo ascenderá de boxeador callejero a sicario, poniéndolo al mando de su local de caballeros, el Bombay Velvet, que utiliza para blanquear el dinero obtenido con otras actividades ilegales.

En el ejercicio de sus diversos negocios fraudulentos, Balraj (que pasará a llamarse Johnny) resulta implacable, pero sus enemigos utilizarán su único punto débil para llegar hasta él: la mujer a la que ama. De esta forma, Rosie entrará a trabajar en el club como cantante de jazz, consiguiendo una gran fama y convirtiéndose en toda una estrella. La historia de amor entre el gánster y la diva explotará cando se descubra que Rosie filtra información a los rivales de Johnny. Chantaje, extorsión, engaños y traición configuran un cóctel de acción, marcado por el ritmo de las armas semi-automáticas.

El filme nos lleva a paso lento a través de lujosos escenarios plasmados con un detallismo exquisito: del mundo de los cabarets de los años cuarenta y la ley seca (The Bombay Prohibition Act) hasta los estilismos pop de finales de los sesenta, rodeados de un ambiente de lucha social entre comunismo y capitalismo. La deslumbrante puesta en escena no logra camuflar los errores de guión, las incongruencias y el ritmo cansino de la cinta, aunque sí aportan bellísimas imágenes dignas de recordar. No es la primera película que se salva de la quema gracias a su departamento artístico, a pesar de un guión flojo y sin sorpresas, pues esto mismo le ocurrió por las mismas fechas a Operación U.N.C.L.E. (2015), de Guy Ritchie, que homenajeaba el cine de espías en la época del telón de acero.

En este caso, Bombay Velvet bebe del cine negro más clásico, como la película de Raoul Walsh de la que vemos una escena, pero sobre todo del posterior fenómeno conocido como neo-noir, que retoma estos argumentos bajo un nuevo prisma postmoderno, en una corriente iniciada por Chinatown (1974). Con estos antecedentes se mezclan otros estilemas del cine de mafiosos, cuyo legado reconoce Anurag Kashyap desde los primeros instantes del filme, cuando da las gracias a Martin Scorsese.

De los bajos fondos a los clubs de gentlemen, la cinta nos transporta por un universo visualmente hechizante que se hace eterno por momentos, con dos horas y media de metraje que son solo aptas para espectadores fascinados por el encanto añejo de estas producciones de época.

Johnny y Rosie en el Bombay Velvet.

Johnny y Rosie en el Bombay Velvet.

Para saber más:

Notas:

[1] Bombay Velvet (2015). País: India. Director: Anurag Kashyap. Guión: Vasan Bala, Anurag Kashyap, Gyan Prakash, Thani. Música: Amit Trivedi. Fotografía: Rajeev Ravi. Reparto: Anushka Sharma, Ranbir Kapoor, Karan Johar, Vivaan Shah, Kay Kay Menon, Raveena Tandon, Mukesh Chhabra, Jagdish Rajpurohit, Sandesh Jadhav, Manish Chaudhary, Satyadeep Misra, Kriz Chris Henri Harriz. Productora: Film Team / Fox STAR Studios / Phantom Films. Idioma: Hindi.

avatar Laura Martínez (81 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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