Revista Ecos de Asia

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This article was written on 08 Feb 2017, and is filled under Arte, Historia y Pensamiento.

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Colecciones de arte japonés en la Barcelona de la segunda mitad del siglo XIX (I)

En los artículos Los principales comercios japonistas en la Barcelona del XIX y La participación del País del Sol Naciente en las exposiciones de Barcelona (1888 y 1929) vimos como el país nipón se introdujo en España y tuvo especialmente relevancia en Cataluña. Artistas, literatos, intelectuales, burgueses, empresarios y comerciantes, diplomáticos, etc. pudieron adquirir en diversas capitales europeas (sobre todo en París), directamente en sus viajes a Japón, en las Exposiciones Universales o Internacionales, y en tiendas especializadas, ya comentadas en los citados artículos, cuyos dueños las importaron a su vez de distintas ciudades de Europa y con el tiempo, como hemos dicho, del mismo Japón.

Ricard Bru i Turull, historiador del arte especializado en el japonismo en Cataluña, señala que fue durante las décadas de 1870 y 1880 cuando se produjo la penetración de productos japoneses en nuestro país, muchos de ellos procedentes de París, ya que era el foco artístico de referencia, con el que muchos catalanes mantuvieron un contacto directo.[1] Como hemos apuntado anteriormente, fueron los burgueses, empresarios y artistas, los que se hacían con las piezas japonesas, es por ello que vamos a encontrar colecciones de arte japonés de carácter privado, bien de empresarios o bien de artistas, que se interesaron por estas piezas que transmitían elegancia, exotismo, riqueza, y una tradición muy antigua, objetos que con el paso del tiempo iban en aumento, tanto en cantidad como calidad, sobre todo tras la Exposición Universal de 1888 de Barcelona. A continuación hablaremos de las piezas de arte nipón que fueron coleccionadas por artistas y en posteriores artículos expondremos las pertenecientes a empresarios.

Los orígenes del coleccionismo de arte japonés en España debemos localizarlos con la figura del artista catalán Mariano Fortuny (1838-1874), considerado el primer virtuoso japonista de nuestro país.[2] Ya en la década de los años sesenta del siglo XIX, durante sus visitas a anticuarios y comercios en París (es el caso de la tienda L’Empire Chinois: la galería de arte del marchante Adolphe Goupil) se hizo con varias piezas japonesas. Poseyó una importante colección de vestigios nipones, entre los que destacaba una elevada suma de armas, estampas japonesas, porcelanas, mangas, etc., que reflejó en su obra El coleccionista de estampas datada en 1863. En el inventario de sus bienes fechado en 1874,[3] tras su muerte, se pueden localizar seis almohadas japonesas, diez telas, dos cortinas, una bandeja, un jarrón, objetos de metal, tazas de porcelana, un biombo, álbumes, grabados ukiyo-e, pinturas en forma  de rollo, armaduras y el Manga de Katsushika Hokusai: una colección formada por quince volúmenes, siendo el primero publicado en el año 1814, en los que se muestran alrededor de cuatro mil dibujos entre los que podemos encontrar flora, fauna, múltiples paisajes y escenas de la vida cotidiana. Todos estos objetos nipones fueron exhibidos en sus obras pictóricas y dieron lugar a nuevas perspectivas estéticas, bien reflejadas en la temática, en la iconografía o en las composiciones. Por ello, Mariano Fortuny se convirtió en el modelo de muchos artistas catalanes, que como él bebieron del influjo y las fuentes de la cultura y el arte japonés para plasmarlo en sus obras, y que también iniciaron unas colecciones de gran calidad, como es el caso de Apel·les Mestres, Alexandre de Riquer, la familia Masriera, Isidre Nonell o Santiago Rusiñol, entre otros muchos.

El coleccionista de estampas, Mariano Fortuny, 1863.

El coleccionista de estampas, Mariano Fortuny, 1863.

Apel·les Mestres (1854-1936) fue un polifacético artista cuya producción abarca poesías, poemas, obras en prosa, cuentos, artículos, obras de teatro, traducciones, dibujos e ilustraciones, colaboraciones en publicaciones periódicas y otros trabajos como calendarios, portadas de libros, cromos, etc.  Admirador de Mariano Fortuny, se interesó muy tempranamente por el arte oriental, así entre 1870 y 1880 adquirió en Barcelona y París, una armadura samurái, elementos propios del atuendo de las damas japonesas como son sombrillas, abanicos y quimonos, y grabados fechados entre 1850 y 1860 (periodo Edo) de artistas como Utagawa Yoshiiku (1833-1904), Utagawa Yoshitaki (1841-1899), Toyohara Kunichika (1835-1900), Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892) y Utagawa Yoshitora (1836-1882), una colección de objetos elogiada por Pompeu Gener, Antonio García Llansó, Josep Roca i Roca, entre otros muchos intelectuales. Además, contó con una amplia biblioteca en la que se localizaban obras como el famoso Manga de Hokusai fechado en 1814 y libros de la escuela ukiyo-e, así como, cuentos tradicionales japoneses. En los fondos del Museo Nacional de Arte de Cataluña se conservan algunos grabados japoneses de su colección particular, en concreto uno fechado en 1857 de Ando Hiroshige (1797-1858) y veintidós anónimos de temática vegetal, bjingas (mujeres bellas) y musha-e (escenas de guerra).[4]

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Quimono y álbum japonés de la colección Apel·les Mestes (fuente: Blog del Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Quimono y álbum japonés de la colección Apel·les Mestes (fuente: Blog del Museo Nacional de Arte de Cataluña).

También conservados en los fondos del MNAC podemos hallar grabados japoneses de la colección del artista Alexandre de Riquer (1856-1920), diseñador, pintor, grabador, ilustrador, escritor y poeta que en el año 1879 visitó en Roma el estudio-taller de Mariano Fortuny y cuyas impresiones comunicó a Apel·les Mestres, con quien mantuvo una muy estrecha relación personal.  El MNAC atesora ukiyo-es del siglo XIX de temática bijinga de Kikukawa Eizan (1787-1867) y un grabado de Ando Hiroshige (1797-1858), pertenecientes al periodo Meiji (1868-1912).[5] Por otra parte, las obras más significativas de su colección son los volúmenes de la revista Nijutsu Sekai, una de las principales revistas de arte publicadas en Japón entre 1890 y 1896, y L’Art Japonais del especialista en arte japonés Louis Gonse, fechada en 1883.

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Estampas de la colección de Alexandre de Riquer (fuente: Blog del Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Estampas de la colección de Alexandre de Riquer (fuente: Blog del Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Otro artista fascinado por el arte nipón fue el pintor, escritor y dramaturgo Santiago Rusiñol (1861-1931), cuya colección la integraban porcelanas, un biombo y estampas ukiyo-e, cuya temática era el paisaje: vistas del Monte Fuji, el Tokaido y otras vistas de la naturaleza firmados por Katsukawa Shunsen (1762-1830), Katsushika Hokusai (1760-1849), Utagawa Hiroshige (1797-1858) y Kitagawa Utamaro (1753-1806). Actualmente estos grabados japoneses se encuentran en el Museo de Cau Ferrat de Sitges (Barcelona).

Desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil fueron muchos los artistas que se interesaron por el arte del lejano oriente y coleccionaron sus piezas, algunos de ellos son: el pintor Anglada Camarasa (1871-1959), el dibujante Josep Lluís Pellicer (1842-1901), el cartelista y decorador Josep Pascó (1855-1910), el pintor y escenógrafo Oleguer Junyent (1876-1956), el pintor Marian Espinal (1897-1974) y el pintor y escritor Domènec Carles (1888-1962) entre otros muchos.

No obstante, no fueron los únicos en atesorar estas ricas, exquisitas y exóticas obras de arte, como veremos en nuestra siguiente entrega también el arte del lejano oriente cautivó a los empresarios.

Para saber más:

  • VV., Apel·les Mestres. Barcelona, Fundació Caixa, 1986.
  • VV., Fortuny (1838-1874). Barcelona Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2004.
  • Bru, , Els orígens del japonisme a Barcelona: la prèsencia del Japó a les arts del viut-cents (1868-1888). Barcelona, Institut d’Estudis MónJuïc, 2011.
  • Kim, Sue-Hee., La presencia del Arte Extremo Oriente en España a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Tesis Doctoral (director: Dr. Jesús Hernández Perera), Madrid, Universidad Complutense, Departamento de Historia del Arte, Facultad de Geografía e Historia, 26 de junio de 1987.

Notas:

[1] Bru, Ricard., Els orígens del japonisme a Barcelona: la prèsencia del Japó a les arts del viut-cents (1868-1888). Barcelona, Institut d’Estudis MónJuïc, 2011. Pp. 293-302.

[2] Kim, Sue-Hee., La presencia del Arte Extremo Oriente en España a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Tesis Doctoral (director: Dr. Jesús Hernández Perera), Departamento de Historia del Arte, Facultad de Geografía e Historia, Universidad Complutense de Madrid, 26 de junio de 1987. Pp. 215-241.

[3] Nicolás, Mª del Mar. “El legado Fortuny-Nigrin”, Cuadernos de Arte, n.º 41, 2010, pp. 269-286.

[4] Archivo del Museo Nacional de Arte de Cataluña [A.M.N.A.C.], fondo documental, fondo personal de Apel·les Mestres, fichas técnicas de las piezas japonesas de su colección privada, Llegat d’Apel·les Mestres, Barcelona, 1951. Los grabados fueron catalogados en: Navarro, Sergio., Obra gráfica japonesa de los periodos de Edo y Meiji en los museos y colecciones públicas de Barcelona. Tesis Doctoral, (director. Dr. Federico Torralba), Departamento de Historia del Arte, Universidad de Zaragoza, 1987. Pp. 68-203.

[5] A.M.N.A.C., fondo documental, fondo personal de Alexandre de Riquer, fichas técnicas de las piezas japonesas de su colección privada, Barcelona, 1921. Los grabados fueron catalogados en Navarro, Sergio., Obra gráfica japonesa …, op. cit. Pp. 68-203.

avatar Elena Pilar de Frutos (6 Posts)

Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster en Estudios Avanzados de Historia del Arte por la misma universidad. Actualmente realizando la Tesis Doctoral sobre el impacto del arte y la cultura japonesa en España, especialmente en la producción artística de una familia catalana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.


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