Revista Ecos de Asia

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This article was written on 07 Dic 2017, and is filled under Crítica.

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COLORES DE COREA: La tradición coreana a ojos de cuatro artistas contemporáneas.

Del 29 de noviembre al 5 de enero, en el Centro Cultural Coreano se exhibe la Tercera Edición de la exposición de artistas seleccionadas bajo el título “Colores de Corea”. En esta muestra cuatro artistas coreanas exhiben su propia visión del arte y artesanías tradicionales de Corea, eso sí, pasado por el tamiz de la modernidad artística.

El Centro Cultural Coreano es una institución oficial del gobierno de la República de Corea que ejerce una especie de diplomacia cultural dentro del ámbito del softpower asiático. No es la única, pero sí que es bastante particular en su acción ya que, a diferencia de los centros culturales de las embajadas de China o Japón protagonizadas por la versión más tradicional de sus naciones, éste está muy centrado en el hallyu u ola coreana.[1] Pero no por ello huye de su acervo cultural, sino que decide enfrentarse a él, o reciclarlo, desde la perspectiva contemporánea.

Feliz recuerdo de mi pueblo natal. Kang Myung Ja

En esta muestra vemos diferentes autoras pero un mismo espíritu de mirada al pasado. Las cuatro hacen uso de materiales y técnicas patrimoniales como el papel Hanji o el Jogakbo (el patchwork coreano) y hablan en el mismo universo simbólico que puebla la acción pictórica más clásica.

El recuerdo de una Corea antigua e ideal se convierte en el trasfondo de gran parte de estas obras, buen ejemplo de esta idealización serían las obras de Kang. Kang Myung Ja es una artista coreana que ha recibido grandes premios en su país natal y que está presente en numerosas exposiciones gubernamentales. En esta muestra nos invita a viajar con ella a su propio pasado del que destacan como flashes los recuerdos visuales de su madre y del Jogakbo que ésta practicaba. Mediante la representación de esta técnica, de vasijas de kimchi y de las flores que su padre cultivaba en su patio realiza, como en el patchwork del que hablamos, un tapiz que entremezcla el pasado y presente del arte elaborado por mujeres de Corea. Todos sus recuerdos personales de infancia sirven para mostrar una belleza dulce, tranquila y de suaves colores perfectamente armonizados. Como ella misma enuncia su trabajo es un proceso para dar cuerpo a la nostalgia.

Otra de las artistas que trabaja el Jogakbo y las artesanías textiles, especialmente el bordado, es Na You Mee, doctora en arte por la Universidad de Myongji, en su colección Contemplación. Con colores aún más suaves y delicados juega a pintarnos obras textiles que transmitan la emocionalidad coreana. Centrada otra vez en la mujer coreana que con los retales sobrantes de obras principales crea y recrea unidad.  Na quiere hablar de la conexión con el pasado y el futuro, de lo efímero y circular de la vida y de las repeticiones vitales. Según sus propias palabras, su intención era la de unir retazos de tiempo tejiendo a través de sus obras.

Contemplación. Na You Mee

Suh Eun Jin, también presente en esta exposición, es, seguramente, a nuestros ojos la artista cuyas premisas plásticas son más sorprendentes. Para empezar parte de la técnica de un collage que alcanza el medio relieve. Con materiales que pega al lienzo como el Hanji de diferentes texturas, colores y grosores imita los muebles tradicionales de su tierra buscando en ellos un relato sobre la vida de sus ancestros.

Dentro de la memoria del pasado. Suh Eun Jin.

Por último, Song Kwang Yeon expone allí su serie Sueño de Mariposa en el que nos lleva a un juego de trampantojos en el que un falso bordado parece protagonizar la obra sirviendo para introducir mariposas, que quiere vincular a los deseos humanos, y peonías, una flor con un simbolismo muy fuerte en todo Extremo Oriente y que aquí también nos habla de los sueños y deseos de la humanidad. Juega no solo con iconografías típicamente coreanas como las que acabamos de describir, sino que introduce en su obra los nuevos símbolos pop como calaveras, mujeres indias o un Andy Warhol coronado con flores al estilo Frida Kahlo. Este contraste entre los iconos contemporáneos sobre los que se finge un bordado pretende expresar la necesidad de renunciar a las lacras del mundo contemporáneo de la avaricia y el materialismo y volver a un camino de realizamiento vital centrado en la felicidad del esfuerzo.

Sueño de mariposa. Song Kwang Yeon

En la obra de Song otra vez nos encontramos con una Corea pasada ideal como refugio y contraposición de los males de un mundo globalizado. Éste es el verdadero hilo conductor de toda la exposición que poéticamente se define como “Colores de Corea”, un pequeño juego visual de escapismo nostálgico en medio de Madrid que permanecerá abierto hasta enero.

 

[1] Hallyu es un neologismo que se refiere a la creciente popularidad de la cultura contemporánea de Corea del Sur, desde mediados de la década de 1990, gracias a las exportaciones culturas de música (K-Pop), doramas y K-Beauty. En principio fue un fenómeno asiático, pero hoy en día está totalmente globalizado.

avatar María Galindo (35 Posts)

Estudió la Licenciatura de Historia del Arte y un Máster de Estudios Avanzados especializándose en Arte Extremo Oriental en la Universidad de Zaragoza. Trabaja como profesora de Historia del Arte, cronista, divulgadora y conferenciante. Actualmente, sigue formándose en la Universidad Complutense de Madrid cursando un Máster de Gestión del Sector creativo y cultural.


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