Revista Ecos de Asia

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This article was written on 03 May 2017, and is filled under Cine y TV.

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Comentario sobre “The Sensualist”, de Yukio Abe (1990), obra maestra de anime japonés

The Sensualist es un anime japonés (OVA) escrito por Eiichi Yamamoto y dirigido por Yukio Abe que se basa en la obra literaria Kōshoku Ichidai Otoko de Ihara Saikaku (1682), traducida al español como Hombre lascivo y sin linaje o Amores de un vividor. También hay una adaptación fílmica de Yasuzo Masumura titulada A Lustful Man (1961). The Sensualist es una película de anime que salió primero en VHS en 1990 pero por diferencias de opinión entre sus dos productores, Western Connection y Central Park Media, nunca pasó al formato digital. Ha salido a la luz recientemente una restauración realizada por parte de un fan, pero al contar solo con un video en VHS como fuente es de muy baja calidad.[1] Este anime mezcla géneros. Por un lado, es un drama histórico que trata sobre una clase social próspera del periodo Edo llamada chōnin.   Por lo general, fueron habitantes de la ciudad, comerciantes, artesanos y otros profesionales, pero lo que es más importante es que desarrollaron una cultura propia basada en la idea de la “vida flotante”; una vida despreocupada llena de placeres. Por otro lado, es un cuento erótico. Por último, se le define como art house.[2]

Monumento a Ihara Saikaku, el escritor japonés en cuya obra se basa el anime The Sensualist (1990). Foto de Yanajin33.

Monumento a Ihara Saikaku, el escritor japonés en cuya obra se basa el anime The Sensualist (1990). Fotografía de Yanajin33.

El autor del presente artículo dio con el anime The Sensualist por casualidad mientras investigaba los orígenes de la literatura japonesa contemporánea y el legado de la época Edo en la actualidad. Como escritor, Ihara Saikaku (Osaka, Japón 1642 –  9 de septiembre de 1693) provoca curiosidad por lo que este nos puede revelar sobre un mundo escondido a Occidente, después de que Japón cerró sus puertas a toda influencia extranjera durante más de dos siglos. Una era que tuvo como característica principal una vida despreocupada en que la gente se abandonaba a la búsqueda de todo tipo de  placeres (aunque para algunos, también fue una época de hambrunas  y durezas). Lo más parecido en Europa habría sido tal vez el estilo de vida que gozaban algunos de los reyes de Francia cuando todavía ocupaban el palacio de Versalles, o más recientemente la contracultura de los hippies de los 60 cuando la moralidad se relativizaba y uno se dejaba llevar por lo que sentía en el momento.

En Japón este estilo de vida se hacía llamar la del “mundo flotante” y las manifestaciones físicas más notables de su espíritu fueron la creación del barrio de placer a Yoshiwara en Edo (hoy en día Tokio) y el arte del ukiyo-e, que retrataba las características principales de esta época.

Volviendo al anime que nos atañe, una cuestión clave en la evaluación de cualquier forma de arte es la intención del artista. Se ha criticado este anime y su manga por el supuesto contenido erótico de las imágenes, pero citando a Confucio también es verdad que no vemos las cosas como son vemos las cosas como somos nosotros.

La flor del loto simboliza el desapego en algunas regiones asiáticas. Foto de Dxyuan.

La flor del loto simboliza el desapego en algunas regiones asiáticas. Fotografía de Dxyuan.

A The Sensualist, conviene compararlo no sólo con la ya citada Kôshoku Ichidai Otoko (1862), sino verla con la tela de fondo de toda la producción literaria de Ihara Saikaku y sobre todo cara a una obra ligeramente posterior que aclara mejor su manera de entender la vida. Hablamos de Vida de una mujer galante (好色一代女 Kôshoku Ichidai Onna) (1686), una obra mucho más sobria que parece ofrecer cierta crítica de una sociedad cuya existencia se basa solo en el placer. Cuenta la vida de una cortesana desde su vejez, cuando llega a sentirse culpable por lo que ha hecho buscando el perdón a través de la práctica budista de la meditación. En muchos sentidos, es una obra que presenta otro punto de vista sobre el estilo de vida del “mundo flotante” e incluye la idea budista de que el origen del sufrimiento en el mundo es el deseo. En esencia, es la idea frecuentemente comentada por la frase “yo quiero la felicidad”. Si quitamos el ego (yo) y el deseo (quiero), acabamos en la felicidad que se entiende por la ausencia de deseo hacia lo material en el mundo, muchas veces llamada “desapego”.

Excede el alcance de este artículo profundizar más en la obra de Saikaku, pero interesa ver como los creadores del anime comienzan con el relato. El personaje principal, Yonosuke, se queja de los efectos del avance de la vejez. Le parece que cada día es más feo y que todas las mujeres que ha amado tienen canas y arrugas. Su amigo Juzo, un joven no especialmente inteligente, se ha metido en un lio debido a una apuesta que hizo mientras estaba borracho por lo que tiene que acostarse con una cortesana de primera clase en su primer encuentro o ser castrado. Algo muy difícil porque damas de esta categoría solo conceden sus favores a mercantiles ricos después de, por lo menos, tres días de encuentros.

Dado el desenlace inicial cómico que sirve de base para todo el desarrollo posterior de la historia, la adaptación se basa libremente en la historia de Saikaku que se centra en contar la vida de Yonosuke desde su infancia hasta la vejez. En realidad, lo que hace este anime excepcional es que, a pesar de tratar un tema altamente erótico, evita por completo cualquier referencia explícita al sexo. En lugar de mostrar desnudos y genitales utiliza un recurso que es más utilizado en el cine convencional: la elipsis. Así consigue evocar mucha más emoción con la sugerencia de una acción que con cualquier representación gráfica de esta.

Por ejemplo, pasamos de un primerísimo primer plano o de un plano detalle de una mano o de un pie en medio del éxtasis de un encuentro amoroso a dos flores de loto flotando en una taza llena de agua o dos pájaros en el aire que se trasforman en diseños en un kimono al estilo de los que vemos en los  ukiyo-e. El anime está lleno de simbolismo mientras el tema del agua es el que une todo. Hace pensar que nada es permanente. Al contrario, es la idea de que todo es pasajero y está en constante estado de moción, fluyendo de un lado a otro. Pero también es la idea de que la vida misma es un ciclo. Consistente con la idea budista de la reencarnación se trata de la idea de que no hay final de la vida sino otro ciclo de vida. Efectivamente, todo es armonioso y ni siquiera es interrumpido por el patoso amigo del héroe que por accidente derrama una taza durante la ceremonia del té.

Agua en estado de movimiento constante como metáfora por la naturaleza cíclica de la vida. Foto propia.

Agua en estado de movimiento constante como metáfora por la naturaleza cíclica de la vida. Fotografía del autor.

También es muy curioso ver cómo se representa el paso de tiempo: en lugar de recurrir a imágenes de baja calidad para representar secuencias completas o cambios de escena, utiliza una sola imagen que se mantiene en pantalla durante varios segundos. Un recurso que recuerda a las cortinas delanteras o de escenificación de un teatro.  La representación del movimiento lento también refleja la cámara lenta del cine convencional, que es importante para crear un sentido de reverencia o profunda admiración. También es el asombroso rango de tipos de encuadre y ángulos con que se enfocan en los personajes, que al no contar con las limitaciones de cámaras convencionales pueden aumentar el efecto onírico de la obra sin incurrir costes adicionales. Esto sin olvidar la banda sonora que es muy relajante casi provocando una especie de profunda relajación tipo Zen. En resumidas cuentas, The Sensualist es una obra maestra del anime que nos transporta  a un mundo de tiempos pasados, lleno de placeres en el que la mayor preocupación fue vivir intensamente sin importar lo que pueda traer mañana. Como forma estética el anime fusiona curiosamente un relato erótico con un simbolismo basado esencialmente en el agua y la idea de la naturaleza cíclica y transitoria de la vida que socava completamente la teoría de que es meramente una glorificación de una vida lasciva. Al contrario, a un nivel más profundo parece plantear cuestiones más fundamentales sobre el propósito de la vida, y nos hace pensar en la idea de la vida como un ciclo donde no existe la muerte, sino otro ciclo de vida.  Pero como en todo, el espectador que es menos sensible a la relevancia histórica y simbólica de las formas artísticas acabará teniendo sin duda una interpretación completamente diferente de esta obra.

Notas:

[1] Justin Sevakis, “The Sensualist”, artículo en la revista digital dedicado al anime, manga, videojuegos, y música japonesa, Anime News Network, 10/12/2013, disponible en: http://www.animenewsnetwork.com/buriedtreasure/20131210/pileofshamethesensualist.

[2] Ibídem. 

 

 

avatar Simon Kelly (7 Posts)

Graduado en Historia del Arte e investigador en relaciones entre el cine y la literatura.


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