Revista Ecos de Asia

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This article was written on 29 Sep 2015, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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Crítica: Amira & Sam (2014)

Cartel promocional de la película.

Cartel promocional de la película.

La comedia romántica es un género sumamente prolífico para la industria estadounidense, pero hoy, desde Ecos de Asia no os traemos una rom com más, sino una muestra de cine independiente titulada Amira & Sam (2014).[1] Esta divertida y refrescante película, supone un auténtico soplo de aire fresco para todos aquellos espectadores que, saturados del clásico “chico encuentra chica”, buscan un momento de risa sin complicaciones. Eso, ni más ni menos, es lo que ofrece la película del guionista y director novel Sean Mullin.

El protagonista del filme es Sam Seneca (papel interpretado por Martin Starr, única cara conocida del reparto), un ex militar que regresa a Nueva York en 2008 después de pasar casi una década luchando en Oriente Medio. En la Gran Manzana se reencontrará con Bassam, un iraquí que fue su compañero e intérprete en el frente, y que ahora vive con su sobrina Amira (a quien da vida Dina Shihabi). Amira es una mujer musulmana y moderna, que tiene problemas con la policía, se dedica a vender películas piratas en la calle y odia a los soldados americanos como Sam, a los que responsabiliza de la muerte de su hermano.

A pesar de sus discrepancias, ambos protagonistas deberán convivir cuando Amira huya de la policía y Bassam le encargue a Sam la tarea de protegerla. Poco a poco, el amor irá surgiendo entre ambos, hasta que la posible deportación de Amira de vuelta a Iraq amenace con romper todo lo que habían construido juntos.

Son muchas las películas americanas que recientemente profundizan en el tema del soldado que regresa a la patria, pero habitualmente se centran en el drama que provoca la lucha contra las secuelas de la guerra y la readaptación al mundo civil. En el caso que nos ocupa, esto está visto desde una perspectiva mucho más ligera, no solo por el tono de comedia general, sino porque nuestro soldado regresa sin secuelas, decidido a convertir en realidad su sueño de hacerse humorista y actuar en clubs nocturnos. Por su puesto, el filme incluye también momentos más reflexivos sobre el tema, con la pátina de realidad que aporta la propia experiencia personal de Sean Mullin en el ejército.

La vuelta de tuerca definitiva tiene lugar cuando Sam se da cuenta de que no es él el que ha cambiado en la guerra, sino que el país al que ha regresado tras esos años es completamente diferente, realizando así una dura reflexión sobre la crisis de los valores en Estados Unidos, aderezada con una fuerte crítica al devenir económico del país, basado en la brutal especulación bursátil, fundamentado en el riesgo desmedido y el engaño como técnica de negocios.

Otro tema controvertido que explora la película, es el de la nueva mujer musulmana, moderna e independiente, que vive su religiosidad de una forma personal, y que a veces entra en confrontación con su propio entorno cultural. De esta forma, Amira vive situaciones complejas tanto con americanos como con sus correligionarios, motivadas en ambos casos por el velo. Así, una mujer musulmana le recrimina en plena calle que vaya enseñando piel a pesar de llevar un hiyab, y es que los preceptos islámicos apuntan que la mujer debe cubrir todo su cuerpo, a excepción de las manos, los pies y la cara. En cambio, cuando Amira se mueve en ambientes occidentales, su vestimenta es motivo de curiosidad y rechazo, llegando a decir que incomoda a los demás con su atuendo, e incluso una señora le pregunta si le obligan a llevar el velo, a lo que Amira, muy resuelta, responde que no, que ella hace lo que quiere.

Al margen de estos temas, lo mejor de la película es la naturalidad con que trata el romance entre sus protagonistas, el progresivo desarrollo de una intimidad sin pretensiones, en parte motivada por el realismo de los diálogos. Amira y Sam charlan sobre Facebook, ven Keeping Up with the Kardashians en su televisor, y se enamoran en cada rincón de Nueva York, como cualquier otra pareja.

Fotogramas que muestran a los protagonistas en distintos lugares de Nueva York.

Fotogramas que muestran a los protagonistas en distintos lugares de Nueva York.

La habilidad de Sean Mullin para reflejar lo cotidiano del amor, nos demuestra que es posible hacer una comedia romántica americana sin Katherine Heigl, y que el objetivo primordial de este género cinematográfico no es meramente el final feliz, sino el complicado equilibrio entre la risa y el romance.

Para saber más:


[1] Amira & Sam (2014). País: Estados Unidos. Director: Sean Mullin. Guión: Sean Mullin. Música: Heather McIntosh. Fotografía: Daniel Vecchione. Reparto: Martin Starr, Dina Shihabi, Paul Wesley, Laith Nakli, David Rasche, Ross Marquand, Taylor Wilcox, Claire Byrne, Teddy Cañez, James Chen, Ben Cole, Bruce Davis. Productora: Five By Eight Productions / Hole in 1 Productions / Strongman.

avatar Laura Martínez (83 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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One Comment

  1. Daniela
    28/02/2017
    avatar

    Gracias Laura por tu comentario…

    Me gusta el género comedia romántica con este tipo de vueltas de tuerca…
    Desde Divinas Tentanciones (la primera peli de Hollywood que recuerdo haber visto donde se intentaba algo así, salvando las distancias lógicas de cada historia), me di cuenta que es un género que lo puedo rechazar o me puede divertir mucho, haciéndonos pensar un poquito a la vez…Porque no siempre el pensamiento, la reflexión y el aprendizaje deben ir de la mano del drama o que sólo directores consagrados como Woody Allen deban tener el monopolio de la comedia que te hace reir o sonreir y pensar a la vez…

    No la vi aún, pero me dieron muchas ganas de verla, gracias a tu crítica…

    Saludos desde la ciudad de La Plata, Argentina. 🙂

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