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This article was written on 01 Sep 2016, and is filled under Arte, Crítica.

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Crítica de arte: Bhupen Khakhar, exposición en Tate Modern, Londres

Hasta el 6 noviembre de 2016. Más información aquí.

Death in the Family (Deceso en la familia), 1977, Óleo sobre lienzo,  Victoria and Albert Museum. © Estate of Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

Death in the Family (Deceso en la familia), 1977, Óleo sobre lienzo,
Victoria and Albert Museum. © Estate of Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

El museo Reina Sofía de Madrid expuso en 2002 la mayor retrospectiva en vida del artista indio Bhupen Khakhar (1934-2003). El comisario, Enrique Juncosa, entonces subdirector del museo, eligió una cronología que prácticamente empezaba con obra creada después de 1980, época en la que el artista introduce la temática homosexual en sus pinturas. La exposición de Bhupen Khakhar que realiza Tate Modern incluye obra temprana, con ejemplos que datan de los años 60 y 70. De este modo se amplía el espectro de conocimiento sobre la obra de un pintor que era fan de James Bond y retrataba la vida cotidiana de la India a todo color.

En la epopeya del arte moderno de la India, el artista Bhupen Khakhar podría compararse con Hanuman, el valiente dios-mono que cruza con sólo un paso el estrecho entre la India y Ceylón -o entre la contabilidad y la pintura- que denuncia traiciones demoníacas –u homófobas- y conjuga con simpatía lo divino -el arte elevado- con lo popular.

Bhupen Khakhar procedía de una familia sin intereses artísticos. Huérfano de padre desde pequeño, el Bhupen adulto se dedicó a la contabilidad, elección que cumplía con expectativas familiares y le permitió ganarse la vida sin altibajos. Más adelante, obedeció sus latentes impulsos creativos. Al principio tanteó con la escritura. No en vano era amigo de Salman Rushdie, quien lo integra en alguna de sus novelas en forma de artista visionario. En esta exposición, las creaciones literarias de Bhupen Khakhar no se referencian, aparte de una biografía que se puede ver en las vitrinas junto con acuarelas y libros de artista. Al fin y al cabo, será la pintura, no la literatura, la expresión creativa que Khakhar ejerció con más éxito.

Janata Watch Repairing (Janata reparación de relojes), 1972, Óleo sobre lienzo, Vivan Sundaram and Geeta Kapur © Estate of Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

Janata Watch Repairing (Janata reparación de relojes), 1972, Óleo sobre lienzo,
Vivan Sundaram and Geeta Kapur
© Estate of Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

En las primeras salas de esta exposición, cuyo recorrido se hace corto, se proyecta un vídeo creado para acercar el entorno del artista al espectador. Las anecdóticas entrevistas del documental recrean la ligereza y familiaridad que emanan de las pinturas de Khakhar. Pero la introducción a la exposición se puede hacer mucho antes de llegar a las salas del museo. La página web de la Tate Modern, recientemente rediseñada, redacta sus textos informativos pensando en un público no especializado. Para ayudar a formular conexiones y reflexiones, Tate propone cinco perspectivas sobre la obra de Bhupen Khakhar: la cultura popular, la historia del arte, la vulnerabilidad del artista, el cosmopolitismo y las narrativas.[1] Destaca que entre estas propuestas no se reitere la importancia dada en los medios a la sexualidad del artista, que si bien es significativa, no es lo único que aporta interés a esta exposición.

La homofobia vigente en la India, según lamentaba Bhupen Khakhar, es producto del colonialismo. El pintor no llegó a ver el día, en 2009, en que la legislación de su país despenalizaría el acto homosexual que, desde época del Raj, había sido un crimen castigable con hasta diez años de prisión. La introducción de la homofobia en la India no sólo ha tenido nefastas consecuencias para personas homosexuales, también ha minado una tradición histórica que, desde los textos del Kama Sutra a los templos de Khajuraho, normalizaba las sexualidades queer.

Sin embargo, por el desenfado de su obra y en sus relaciones personales, se diría que desde un principio Khakhar aceptó su sexualidad sin miedos ni culpas excesivamente cargantes. En realidad, no faltaba presión social, ya desde los años 70 en su círculo se aceptaba que Bhupen era homosexual, dato que el artista hizo público después de la muerte de su madre en 1980. Es entonces cuando aparecen evidentes desnudos masculinos en sus imágenes. En las salas de la Tate Modern puede verse el cuadro You Can’t Please All (No se puede complacer a todos), célebre por relacionarse con la salida del armario del artista. Enrique Juncosa veía en el supuesto autorretrato el alivio de quien finalmente se quita un peso de encima al revelar su sexualidad no-normativa.

You Can’t Please All (No se puede complacer a todos), 1981, Óleo sobre lienzo, Colección Tate © Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

You Can’t Please All (No se puede complacer a todos), 1981, Óleo sobre lienzo,
Colección Tate © Bhupen Khakhar, reproducida con permiso de Tate Modern.

Aunque el principal reclamo mediático sigue apuntalado en el componente homoerótico, una reseña en The Guardian[2] sobre la antológica en la Tate Modern ha generado abundante polémica por el atrevimiento de denunciar la mala calidad del dibujo en la obra de Bhupen Khakhar, a quien se acusa de carecer de talento. Por el contrario, notables críticos de arte, entre ellas Geeta Kapur, lo posicionan entre los grandes maestros de influencia en el reciente panteón del arte indio. Se entiende que puede haber intereses creados[3] en una glorificación de la obra de un artista ya desaparecido, pero la crítica de Jonathan Jones nos induce a reflexionar sobre cómo apreciar e interpretar el arte de culturas lejanas. En su artículo, Jones valora la calidad estética, que según él es ínfima en la obra de Bhupen. En este sentido, el trabajo de Jones como crítico es loable: reclama unos estándares para el disfrute sensual del arte. Por otro lado, Jones no da suficiente crédito a la posición política de la alegre obra de Bhupen Khakhar, y su falta de consideración al contexto y a los modos de producción artística históricamente diversos es decepcionante. Sorprende también porque actualmente el arte de cualquier país difícilmente se puede juzgar sólo por su aspecto visual, ignorando el componente político. En contexto, ¿es realmente más transgresora la obra de Robert Mapplethorpe que la de Bhupen Khakhar? El debate teórico sobre el artista indio recoge desde explicaciones historicistas o lacanianas hasta cuestionamientos sobre la esencia del Pop Art. La obra de Bhupen Khakhar merece conocerse sólo por la diversidad de puntos de vista que sobre ella se construyen.

A su clausura en Londres, la muestra se trasladará a Berlín.

Notas:

[1] ‘Five ways to look at Bhupen Khakhar’. Disponible aquí.

[2] Jonathan Jones, ‘Bhupen Khakhar review – Mumbai’s answer to Beryl Cook’ The Guardian, 31 mayo 2016. Disponible aquí.

[3] Véase, por ejemplo, Colin Gleadell, ‘Art Sales: Indian art on the rise’, The Telegraph, 8 marzo 2016. Disponible aquí.

 

avatar Cristina Nualart (8 Posts)

Miembro del Grupo de Investigación Asia (GIA) y doctoranda en Historia del Arte, en la Universidad Complutense, Madrid. Ha vivido 6 años en Asia, de los cuales 4 en Vietnam, donde era profesora en RMIT University.


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