Revista Ecos de Asia

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This article was written on 28 Sep 2017, and is filled under Crítica.

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Crítica: “La promesa” (2016)

Recientemente dedicamos un artículo a la película estadounidense El teniente otomano (2017), analizando la consiguiente polémica levantada por la misma a raíz de su tratamiento (o más bien omisión) del genocidio armenio, y anticipábamos la existencia de otra producción igualmente contemporánea aunque radicalmente diferente: La promesa (2016).[1]

Cartel promocional de la película.

Nos encontramos pues en un contexto idéntico al ya analizado: el Imperio Otomano en 1914, justo antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, se encuentra en decadencia pero serán los griegos, asirios y armenios que habitan dicho territorio los que más sufran las consecuencias del conflicto. Si bien la ambientación elegida es igual a la de El teniente otomano, lo cierto es que La promesa se separa de esta desde un inicio, situando el foco narrativo sobre un hombre armenio y no sobre una joven americana. Mikael Boghosian (Oscar Isaac) es el boticario de Siroun, una pequeña localidad al sur de Turquía, que sueña con convertirse en médico. Para ello, necesita costear su educación en Estambul y, por este motivo, accede a prometerse con una muchacha de su localidad, Maral (Angela Sarafyan), cuya sustanciosa dote le permitirá pagar sus estudios.

Mikael llega a Estambul para vivir con un acaudalado tío y su familia, entre cuyo círculo doméstico se encuentra la bella Ana Khesarian (Charlotte Le Bon), una joven armenia delicada y talentosa, hija de un fallecido músico, que es empleada como institutriz de las hijas de la familia.

Mientras se aplica concienzudamente en sus estudios, Boghosian hace amistad con un compañero musulmán, Emre Ogan (Marwan Kenzari), que pertenece a una familia de gran importancia militar y política en el gobierno otomano.

Ana, Mikael y Chris en un fotograma del filme.

Aunque Mikael está prometido y Ana tiene por amante al periodista americano Chris Myers (Christian Bale), el amor surge entre ambos al tiempo que el Imperio Otomano entra en el conflicto internacional como aliado de los alemanes. Asistimos entonces a la persecución de la población armenia a manos del gobierno, con revueltas en las calles, migraciones forzosas, o la detención de líderes e intelectuales, entre los que se encuentra nuestro protagonista.

Es de destacar el papel del periodista de la Associated Press y su empeño por mostrar los horrores del genocidio armenio para dar difusión internacional a unos hechos que eran –y siguen siendo- silenciados por las autoridades del país. Cuando Chris intente confrontar a un militar sobre los horrores que acaba de presenciar, este le responde diciendo: “Aquí no hay guerra, solo la evacuación de población civil”. Otro de los altos mandos llega a decir que “los armenios son un tumor”, dejando claro el punto de vista institucional respecto al conflicto.

Chris y Ana registran las sangrientas revueltas en Estambul.

Presenciamos también, como testigos privilegiados, la dramática situación de los prisioneros de guerra, forzados a trabajar en condiciones insalubres en verdaderos campos de concentración, que irremediablemente recuerdan al que sería el siguiente genocidio del siglo XX: el Holocausto nazi. Localidades armenias arrasadas, la población masacrada y los pocos supervivientes tratando de escapar en una huida desesperada, emocionarán al espectador más si cabe que la truncada historia de amor del trío protagonista.

Mikael y un grupo de armenios intentan escapar del ejército otomano.

De bella factura, la ambientación histórica en decorados y vestuario está cuidada con esmero hasta el último detalle y, aunque el guion es en ciertos puntos irregular, resulta sobradamente interesante y sorpresivo, no todo lo predecible que cabría esperar de un drama romántico de época. Aunque, sin duda, el peso de la película lo sustenta la relevancia histórica y humana de los hechos que se relatan, por la importancia de dar visibilidad a un genocidio que sigue sin ser reconocido actualmente por el gobierno turco. A ello se une el buen hacer de un elenco consistente aunque de etnicidad variada, puesto que los protagonistas armenios son en realidad de muy diversos orígenes, desde el guatemalteco Oscar Isaac, que da vida a Mikael, la canadiense Charlotte Le Bon (cuyo acento se justifica en el guion diciendo que Ana ha vivido durante años en París) o la iraní Shohreh Aghdashloo, que interpreta a la madre de Mikael. Mención especial merece la prometida de Mikael, Angela Sarafyan, la única armenia entre los personajes principales, o su tía Lena, interpretada por la madrileña Alicia Borrachero (a la que muchos recordarán de las series televisivas Periodistas u Hospital Central) y que da testimonio de la participación española en el filme.

La elegante Charlotte Le Bon, que da vida a Ana Khesarian.

Lejos de ser un entretenimiento fílmico más, La promesa aspira a emocionar y remover conciencias, lo que consigue sobradamente, dando voz a ese millón y medio de armenios asesinados que merecen su lugar en la Historia.

Para saber más:

 

Notas:

[1] La promesa / The Promise (2016). País: Estados Unidos. Director: Terry George. Guion: Terry George, Robin Swicord. Música: Gabriel Yared. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Reparto: Oscar Isaac, Charlotte Le Bon, Christian Bale, Shohreh Aghdashloo, Alicia Borrachero, James Cromwell, Daniel Giménez Cacho, Jean Reno, Angela Sarafyan, Numan Acar, Marwan Kenzari, Igal Naor, Jean Claude Ricquebourg, André Marques, Lino M. Gomes, João Sirgado, Julián Villagrán, Luis Callejo, Alain Hernández. Productora: Coproducción EEUU-España; Wonderful Films / Survival Pictures.

avatar Laura Martínez (81 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza, actualmente cursa el Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, especializándose en Cine.


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