Revista Ecos de Asia

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This article was written on 20 Abr 2014, and is filled under Cine y TV, Crítica.

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Crítica: Una vida sencilla (2011).

Cartel promocional de la película.

Cartel promocional de la película.

Desde su estreno, todo han sido halagos para esta joya hongkonesa que recientemente se ha editado en DVD y que hoy os ofrecemos como lo que verdaderamente es: una oda a la sencillez, tal y como reza su título.

La película, basada en hechos reales, cuenta la historia de Ah Tao (Deannie Yip), sirvienta de la familia Leung durante sesenta años y que aún se hace cargo de Roger (Andy Lau), productor de cine soltero y de mediana edad. La vida de ambos se verá trastocada cuando la anciana sufra un derrame cerebral que le impedirá retomar sus labores, y a consecuencia del cual decide ir a vivir a una residencia de ancianos. Ante esta situación, el espectador irá poco a poco descubriendo las profundas relaciones que unen a los protagonistas, así como su verdadero carácter generoso, que aflora en estos complicados momentos.

La artífice de sublimar este argumento tan escueto hasta convertirlo en una pequeña obra de arte, es su directora Ann Hui. Aunque no demasiado conocida en Occidente, esta hongkonesa, de padre chino y madre japonesa, se ha labrado ya un nombre en el panorama cinematográfico asiático, perteneciendo a la denominada Nueva Ola del cine de Hong Kong.

En esta ocasión, Ann Hui sigue con su línea de cine comprometido con los temas sociales, pero con una película mucho menos controvertida que su anterior trabajo: All About Love (2010), que trataba sobre lesbianismo y maternidad. Para la obra que nos ocupa, Hui dulcifica un relato muy veraz de la vejez, convirtiéndolo en una historia sobre valores universales como la tolerancia, el altruismo o el amor.

Así pues, aunque nos encontramos ante un drama sobre el inexorable paso del tiempo y la tragedia que conlleva en muchos casos envejecer, no emplea en ningún momento un tono melodramático, no apela a los sentimientos del espectador, sino que deja que estos fluyan de manera muy natural. Sin llegar a conmovernos hasta el extremo, nos transmite unas sensaciones mucho más puras, en parte porque derivan de algo cotidiano.

Es aquí donde entra la crítica social, pues nos muestra la situación en que viven los ancianos en los asilos, el problema que supone el envejecimiento de la población en ciudades como Hong Kong, e incluso la crisis económica, con referencias al desempleo, por ejemplo. Sin embargo, en este caso tampoco intenta tener una función moralizante, no trata de concienciarnos sobre ello, sino que nos muestra algo que nos resulta real por lo cercano que supone.

Dos fotogramas donde aparece el asilo.

Dos fotogramas donde aparece el asilo.

Al margen de la tragedia propia de la historia y de la situación socioeconómica que tan bien refleja, no podemos obviar ciertos toques de humor, que sirven de contrapunto al argumento general. De esta forma, podríamos destacar las escenas en que aparece el “ligón” del asilo, siempre pidiendo dinero prestado para fines no del todo legítimos; o la incapacidad de Roger para manejarse con las tareas domésticas ante la ausencia de su asistenta.

Como ya hemos ido comentando, el guión sigue una línea extremadamente simple, mostrándonos los diferentes achaques de Ah Tao y el consiguiente estrechamiento de su relación con Roger, hasta el punto de comprender que forma parte de su familia.

Ante la suma simplicidad de la historia, el peso recae casi por completo sobre los dos actores protagonistas. Así, Deannie Yip, está magnífica en cada escena, combinando la fragilidad de la ancianidad, con el orgullo y la sabiduría de una mujer fuerte y decidida, lo que la ha hecho merecedora de numerosos premios.[1] Por su parte, Andy Lau, conocido por La casa de las dagas voladoras (2004), encarna aquí a un productor de cine, lo que permite una serie de guiños metacinematográficos, como el momento en que se hace referencia a la película en la que Roger está trabajando: Los Tres Reinos, y éste bromea sobre el hecho de que ya se han hecho demasiadas versiones de la misma.[2]

Toda la familia incluyendo a Ah Tao.

Toda la familia incluyendo a Ah Tao.

En lo referente a los aspectos formales, es aquí donde se ve el cine de autor que despliega la directora, destacando por un uso de la cámara casi documental, con una composición de planos en la que prima la asimetría, incluyendo desenfoques, reflejos, muchos planos de detalle, etc.

Distintos planos asimétricos e inestables, que causan cierta inquietud en el espectador.

Distintos planos asimétricos e inestables, que causan cierta inquietud en el espectador.

Aunque emplea un montaje sin estridencias, ciertamente abusa en ocasiones de las elipsis, que desconciertan al espectador poco atento, pues omite muchos hechos relevantes; esto nos exige un esfuerzo para recomponer mentalmente la historia, al mismo tiempo que nos hace conscientes de los saltos temporales, tal vez como metáfora de ese tiempo que pasa y no vemos, que es en el fondo la filosofía última que intenta transmitirnos la película.

Notas:

[1] Obtuvo el premio a mejor actriz otorgado por la Hong Kong Film Critics Society, también en los Golden Horse Awards, los Asian Film Awards, los Hong Kong Film Awards, en el Hong Kong Salento International Film Festival y también en los Chinese Film Media Awards; así como el premio del jurado a la mejor actriz en el Tallinn Black Nights Film Festival, y lo que es aún más importante, la Copa Volpi a la Mejor actriz en el Festival de Venecia de 2011.

[2] Conviene recordar que el propio Andy Lau protagonizó en 2008 una versión de esta novela de Guanzhong, bajo el título Tres Reinos: La Resurrección del Dragón.

avatar Laura Martínez (169 Posts)

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte de la misma, con especialización en Cine. Actualmente realiza estudios de Doctorado en la Universidad de La Rioja.


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