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This article was written on 17 May 2018, and is filled under Crítica, Cultura Visual.

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“El laberinto del millón de tatamis 2”: un final precipitado a una historia diferente

El Salón del Manga de Barcelona, ese evento que muchas veces marca la pulsión del mercado de manga en España, fue la fecha escogida por Letrablanka para iniciar la publicación de una serie de dos volúmenes, titulada El laberinto del millón de tatamis y creada por el mangaka Takamichi. Unos meses después, han completado por fin la obra con la publicación del segundo tomo, en el que se cierra la historia.

En este segundo tomo, Takamichi plantea un cambio de paradigma casi radical. Si en el anterior se presentaba el funcionamiento del mundo, las dinámicas que lo regían y ponía sobre la mesa numerosos misterios para terminar con un cliffhanger en forma de hueco de cerradura, en esta ocasión el ojo de la cerradura se descubre como el punto de inflexión en el que comenzamos a dirigirnos hacia el final.

Puesto en términos de videojuegos, el primer tomo equivaldría a un nivel de tutorial, en el que comienzas a familiarizarte con las herramientas disponibles, y a unos primeros niveles de baja dificultad, para adquirir las habilidades necesarias para hacer frente a los retos del juego. El segundo tomo, por su parte, correspondería ya al desarrollo central del juego.

Reika y Yôko siguen su periplo por ese extraño mundo en el que han aparecido de repente. La presencia de Tagami presenta cada vez más incógnitas, y el nuevo rumbo que ha tomado su aventura presenta retos cada vez mayores y más complicados.

Sin embargo, El laberinto del millón de tatamis se configura en este tomo como una obra con sutiles diferencias respecto al tomo anterior. Es decir, buena parte de la personalidad de la obra se esconde en este segundo tramo, donde se plantean explícitamente cuestiones que al principio quizás podían entreverse, pero no formaban parte de la historia.

No obstante, si de algo adolece este tramo final de El laberinto del millón de tatamis es de precipitación. Aproximadamente la primera mitad del tomo mantiene el mismo ritmo que el primer volumen, descubriendo pistas y respuestas poco a poco y gracias a la experimentación. Sin embargo, el tramo final adquiere rápidamente un tono mucho más profundo, centrándose en nuevos temas que, aunque habían podido intuirse anteriormente, no se habían tratado previamente ni tenían especial arraigo en la trama.

En cualquier caso, los nuevos giros argumentales resultan especialmente enriquecedores, dado que otorgan al manga cierta profundidad, algo que se percibe especialmente en los personajes. Yôko y Reika dejan de ser personajes planos (de hecho, el fanservice que mencionábamos a propósito del volumen anterior se reduce considerablemente) para adquirir una nueva dimensión apoyada en los conflictos internos más trascendentales, como pueden ser la aceptación de uno mismo o las relaciones sociales en un ámbito hostil.

En definitiva, El laberinto del millón de tatamis se descubre como una obra muy completa y bien llevada, que ofrece mucho más de lo que a priori parecería. El final resulta un poco precipitado, y transmite la sensación de que la obra podría haberse estirado un poco más y haberse completado en tres tomos en lugar de dos, sin embargo, tras una reflexión calmada la extensión se descubre como la ideal. Más allá de este detalle, el manga de Takamichi ofrece muchas sorpresas y una lectura refrescante, que justifican sobradamente su posición como finalista en el Premio Manga Taishô de 2016.

Es todo un acierto que Letrablanka haya optado por publicar este título, que encaja a la perfección con el espíritu de la editorial, así como con su catálogo. Esperamos que esta licencia se confirme como una declaración de intenciones de cara al crecimiento de la editorial. De momento, solo nos queda esperar con muchas ganas con qué nos sorprenderá en los próximos meses.

avatar Carolina Plou Anadón (193 Posts)

Historiadora del Arte, japonóloga, prepara una tesis doctoral sobre fotografía japonesa. Autora del libro “Bajo los cerezos en flor. 50 películas para conocer Japón”.


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