Revista Ecos de Asia

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This article was written on 19 Oct 2017, and is filled under Arte, Crítica.

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Historias guardadas en el tiempo

El Centro Cultural Coreano de Madrid ha preparado, como antesala a una gran exposición que organiza junto con el Museo de Artes Decorativas el próximo año, una muestra sobre el presente de la cerámica coreana: “Historias guardadas en el tiempo”.

Con artistas como Kim Daehun, Kim Syyoung, Lee Kanghyo, Rhee Insook o Lee Hunchung, este centro deja una muestra de los caminos que está tomando la experimentación en el arte de la cerámica: formas propias o que imitan animales, tradición e innovación, exquisitez y rugosidad. Un experimento de extremos en el que la superficie más sedosa se intercala con lo más áspero y la forma más tradicional de cerámica de uso a simplemente esculturas nada prácticas realizadas con barro.

Evidentemente, aparecen las famosas piezas “jarrones-luna”, unas grandes y redondas vasijas de porcelana blanca que, como su nombre sugiere, invocan a la luna. Aunque ni nunca son totalmente blancas, ni completamente redondas, fascinando así más por las ausencias y faltas que por la perfección técnica, de la que pueden presumir también. Y es que el arte contemporáneo que se nos ofrece con la exposición no ceja en recordarnos que la perfección es alcanzable, como muestran varias de sus piezas, pero no deseable. Pues lo perfecto es finito, cerrado y, por lo tanto, completamente aburrido y estático. Mientras lo incompleto, lo irregular, hace trabajar al espectador para que contemple la obra desde la acción. El que mira, y usa, una de estas piezas ha de terminarla, buscarle el sentido, observar lo inesperado que se encuentra en ellas y, como consecuencia, finalizarla. Una única obra tiene tantos finales y significados como pares de ojos la contemplen. Los propios artistas defienden esta posición de espectador-artista que no se quede en la distancia observando según las explicaciones que ellos mismos trasladaron en la inauguración.

El pasado de la cerámica coreana es una constante en toda la exhibición, incluyendo obras que hablan simplemente de los recuerdos y memorias que, en este caso, se guardan en una pieza de porcelana. Otras memorias que vienen a la mente son las del paisaje coreano y el mismo origen del universo, no hay tema ni sensación que no puedan trabajar estos artistas con el ancestral barro. La exposición se enorgullece de una de las tradiciones ceramistas más antiguas del mundo, o mejor dicho, de las que primero desarrollaron cotas artísticas notables. Desde hace siglos, inspiración para los países vecinos, China y Japón. Sin embargo, las producciones en barro de estos dos tienen una mayor fama en el imaginario popular. Como remedio a esta injusticia de la memoria el Ministerio de Cultura de Corea va desarrollando una serie de exposiciones de esta cerámica por todo el orbe que está siendo muy bien acogida, especialmente por los profesionales de dicho arte. Quizás el público mayoritario aún no busca estas muestras con la misma intensidad que las pertenecientes a las bellas artes tradicionales, pero grandes exhibiciones y festivales llevan tiempo empujando la creación en barro más allá de las artesanías tradicionales e introduciéndola como parte del variopinto panorama del arte contemporáneo.

Iguales en todas partes y diferentes en cada una de ellas, las cerámicas se hacen mezclando tierra y fuego. Si queremos ponernos poéticas podemos entender la tierra como las raíces antiquísimas del arte del barro, tan básico y elemental desde el Neolítico en todo el planeta. Y el fuego aquí lo leeríamos como la parte viva, ardiente, cambiante y que, según los organizadores, representa la perseverancia de un lenguaje artístico que está siendo llevado desde el pasado al presente y se impulsa hacia un futuro tan brillante como los acabados de las piezas rojas de la exposición.

 

avatar María Galindo (40 Posts)

Estudió la Licenciatura de Historia del Arte y un Máster de Estudios Avanzados especializándose en Arte Extremo Oriental en la Universidad de Zaragoza. Trabaja como profesora de Historia del Arte, cronista, divulgadora y conferenciante. Actualmente, sigue formándose en la Universidad Complutense de Madrid cursando un Máster de Gestión del Sector creativo y cultural.


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